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Full text of "Los refranes del quixote: Ordenados por materias y glosados"

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LOS REFRANES 






DEL QUIJOTE 



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LOS REFRANES 



DEL QUIJOTE 



ORDENADOS POR MATERIAS Y «LOSADOS 



POR 



D. JOSÉ GOLL. Y VEHÍ 



ACADÉMICO CO&&ESPONDIEMTB 

DE LA ACADEMIA ESPAÑOLA T NUMERARIO DE LA DE BUENAS LETKAS 

Y DE LA DE BELLAS ARTES DE BARCELONA. 




BARCELONA. 



" *»♦ » 



IMPRENTA DEL DIARIO DE BARCELONA 

CALLE KUETA DE SAN FRANCISCO , KÚM . 17. 




« t 



OBRAS DEL AUTOR. 



Elementos de Literatura (5.* edición) 20 rs. 

De la Sátira Proyenzal , 10 rs. 

Arte métrica latina t castellana {agotada). 

Programa de Retórica t Poética (4.^ edición) 4 rs. 

DúLoeos Literarios, 6 rs. 

Modelos de Latinidad {agotada). 

Modelos de Poesía castellana , 12 rs. 

Compendio de Retórica y Poética (5.* edición) 8 rs. 



PUNTOS DE VENTA. 



BARCELONA. 

Librerías del Diario de Barcelona, Bastinos, 
Subirana, Verdaguer. 

MADRID. 

Librerías de Olamendi y Hernando. 



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PRÓLOGO. 



E 



L deseo de contribuir en algo á la redacción de 
la Revista popular , sin distraer demasiado mi aten- 
clon de algunos trabajos literarios en que estoy 
enfrascado, sugirióme la idea de entresacar del 
Quijote las hermosas máximas y refranes de que 
está cuajado el libro , ordenándolos por materias , y 
añadiéndoles un brevísimo comentario. Las máxi- 
mas , aunque no todas , vieron ya la luz pública en ' 
la citada Revista. Mas al ir preparando con el mis- 
mo objeto la publicación de los refranes, como 
notase que de vez en cuando se me deslizaba la 
pluma por el resbaladizo y vedado terreno de la 
política , sin que me fuese dado ceñirme , por más 



VI 

esfuerzos que hiciese , á la brevedad que la índole 
de aquel periódico reclamaba , considerando ade- 
más , que el reunir y ordenar los refranes del Qui- 
jote, aparte del interés que el asunto de suyo 
ofrecia , me proporcionaba ocasión propicia de ren- 
dir un humilde tributo de admiración al más in- 
signe y al más justamente aplaudido de nuestros 
preclaros escritores, determinóme á zurcir de la 
mejor manera que supe las hojas sueltas destinadas 
á la Revista , compaginando esta mal pergeñada 
obrita que ofrezco al público, y muy especialmente, 
á los que de algún tiempo á esta parte se honran 
con el título de cervantistas, y se afanan por mere- 
cerlo. 

Al ir adelantando en esta algo pesada cuanto 
fácil y no ingrata tarea , vi desde luego , que con 
el título de La moral del Quijote ú otro parecido, 
podia escribirse una obra de mucha importancia, 
en la cual además de presentar agrupados los re" 
franes, máximas y discursos que constituyen la 
moral teórica del libro , se pusiese de realce la mo- 
ral práctica que de la acción , episodios , situacio- 
nes y caractóres se desprende, formando de este modo 
un estudio psicológico que sería un verdadero re- 
trato moral de Cervantes y una demostración pal- 
pable de su finísimo y sano criterio. Afortunada- 
mente , no tenia los necesarios medios ni tiempo 
para un trabajo de esta índole , y digo afortunada- 
mente , porque lo mucho que me halagaba , y el po- 



VII 

quillo de vanidad que todos tenemos , hubieran qui- 
zás ocultado á mis ojos la pequenez de mis fuerzas. 
El libro que ahora ofrezco al público tiene desde 
luego la ventaja inmensa de no ser mió , puesto 
que la mitad por lo menos es obra del mismo Cer- 
vantes , y lo restante , obra de infinidad de autores 
desconocidos , castellanos rancios todos , y con ex- 
acepciones rarísimas, buenos cristianos. Apenas hice 
yo otra cosa que copiar y compilar. Y si al lector 
le causare enojo el que también meta mi cuchara- 
da de vez en cuando , tomándome la libertad de 
anticiparme á sus propias deducciones ó torcerlas 
quizás, pero siempre con la sana intención de ahor- 
rarle el trabajo de sacarlas por sí mismo ; sólo con 
dar un pequeño salto , ó con doblar la hoja , queda 
obviado este pequeño inconveniente , que no vale 
la pena. Ni mi entremetimiento ha de redundar en 
perjuicio de Cervantes y de los anónimos autores, 
ni ha de menoscabar en un ápice el subido valor de 
las verdades como el puño que constituyen el fondo 
de esta que ya, sin pecar de inmodestia, puedo 
calificar de colección amena y sustanciosa. Y no 
solamente le queda al lector la libertad y el derecho 
de pasar por alto mis glosas y dislates , sino tam- 
bién el de sustituirlos con otros de su propia cose- 
cha, mejorando en tercio y quinto el libro. De 
todas maneras le habré ahorrado el trabajo de ir 
atando cabos sueltos , algo mayor de lo que á pri- 
mera vista parece , y que por este solo motivo me 



VIH 

da algún título , ya que no al agradecimiento , si- 
quiera á la indulgencia. 

Los refranes del Quijote , con ser muellísimos 
dada la extensión del libro , no son tantos como 
vulgarmente se cree y se asegura. Estirando mucho 
la cuenta , y confieso que la he estirado demasiada 
quizás , porque me pareció preferible el dar como 
refrán alguna que otra frase que no mereciese este 
nombre, á omitir una sola que realmente lo fuese, 
ascienden al número de doscientos sesenta y tres, 
que viene á ser como una octava parte de los con- 
tenidos en el diccionario de la Real Academia , y 
sobre una vigésima parte, á lo sumo, de los conteni- 
dos en las dos ó tres colecciones más copiosas. Con 
todo eso , no cabe decir que sean pocos , sobre todo 
teniendo en cuenta que muchos de ellos se repiten 
dos y tres veces , y algunos hasta cinco ; de manera 
que si se computasen las repeticiones , pasarían de 
trescientos. Los índices al fin del libro facilitarán 
al lector el sacar con toda exactitud estas y otras 
cuentas , dado que sea aficionado á números y es- 
tadística. 

Además de todos los refranes del Quijote (salva 
error), comprende esta colección todos los usados 
por Cervantes en el Persíles , en la Galatea , en las 
Novelas ejemplares y en el Viaje al Parnaso, y 
también todos los contenidos en el Quijote de Ave- 
llaneda. Efl los índices podrán verse por separado. 
Otros muchísimos que por razón de su analogía con 



« 

4 



IX 

los de Cervantes , me ha parecido oportuno citar, 
pertenecen al fondo común del idioma. 

De los doscientos sesenta y tres del Quijote, sola- 
mente unos setenta y tres figuran en la Primera 
parte , hallándose contenidos los doscientos restan- 
tes en la Parte segunda. Esta desproporción notabilí- 
sima me dio pié á sospechar si la idea de convertir 
á Sancho Panza en padre de los refranes , debió de 
ocurrirle á Cervantes al tiempo de dar mano á la 
mencionada segunda parte de su obra. En la pri- 
mera parte , ni una sola vez se le ofrece á nuestro 
Andante ocasión de enviar al diablo á su escudero 
por aquella comezón de derramar refranes á diestro 
y siniestro ; cuando por el contrario en la segunda, 
no solamente pierde los estribos al oir tanto refripi, 
sino que él mismo cae en la tentación de decirlos, 
y hasta llega á vanagloriarse de saberlos arrojar 
como llovidos. En la Parte segunda es donde la 
Duquesa aplaude y celebra los refranes del buen 
Sancho , donde Teresa hace notar y remeda la ha- 
Lilidad ó vicio de su marido , donde el mismo San- 
cho reconoce y confiesa que no sabe decir razón sin 
fefran ni refrán que no le parezca razón , y donde 
finalmente el Cura halla oportunidad de consignar, 
que todos los del linaje de los Panzas nacieron cada 
uno con su costal de refranes en el cuerpo. Téngase 
además en cuenta , que en un solo pasaje de la pri- 
mera parte , á saber , en la Historia del Cautivo , se 
habla de los refranes en general , al paso que en la 



X 

segunda no bajan de diez y seis los diversos pasajes 
en que de ellos se trata , y en alguno con bastante 
extensión. 

Otra duda me ocurre. Al jactarse don Quijote 
de saber arrojar refranes como llovidos y de traerlos 
á propósito , al reprender á Sancho por cargar y 
ensartar refranes á troche moche y arrastrarlos por 
los cabellos , ¿ dirige el bodoque á Sancho , ó al mal 
aconsejado , aunque no lerdo , autor del Quijote 
contrahecho ? 

Paréceme que no ha de disgustar al lector el ver 
aquí reunidos los más notables de los mencionados 
pasajes del Quijote , puesto que difícilmente pudiera 
imaginarse otro prólogo mejor , ni más adecuado á 
una colección como la presente. 

« En lo que Sancho se mostraba más elegante y 
» memorioso , era en traer refranes , viniesen ó nó 
» á pelo de lo que trataba , como se habrá visto y 
» habrá notado en el discurso de esta historia....» 

«Oyendo lo cual el Gura, dijo: yo no puedo 
» creer sino que todos los de este linaje de los Pan- 
» zas , nacieron cada uno con un costal de refranes 
» en el cuerpo : ninguno dellos he visto que no los 
» derrame á todas horas y en todas las pláticas que 
» tienen. Así es la verdad , dijo el paje , que el se- 
» ñor Gobernador Sancho á cada paso los dice , y 
» aunque muchos no vienen á propósito, todavía 
» dan gusto , y mi señora la Duquesa y el Duque 
»los celebran mucho....» 



XI 

« Maravillárame yo, Sancho, si no mezclaras 
algún refrancico en tu coloquio....» 
« Mira, Sancho, cómo hablas , j ten cuenta de no 
encajar algún refrán en tu embajada....» 
« Dios te guie , Sancho , y te gobierne en tu go- 
bierno , y á mí me saque del escrúpulo que me 
queda , que has de dar con toda la ínsula patas 
arriba , cosa que pudiera yo excusar con descu- 
brir al Duque quién eres , diciéndole que toda esa 
gordura y esa personilla que tienes , no es otra 
cosa que un costal lleno de refranes y de mali- 
cias » 

« También , Sancho , no has de mezclar en tus 
pláticas la muchedumbre de refranes que sueles: 
que puesto que los refranes son sentencias bre- 
ves , muchas veces los traes tan por los cabellos, 
que más parecen disparates que sentencias. Eso 
Dios lo puede remediar , respondió Sancho, porque 
sé más refranes que un libro , y viénenme tantos 
juntos á la boca cuando hablo, que riñen, por salir, 
unos con otros ; pero la lengua va arrojando los 
primeros que encuentra , aunque no vengan á pelo; 
mas yo tendré cuenta de aquí adelante de decirlos 
que convengan á la gravedad de mi cargo : que 
en casa llena presto se guisa la cena (n^° 171) y 
quien destaja no baraja (n.° 19) , y á buen salvo 
está el que repica (a.° 124) , y el dar y el tener 
seso ha menester (n.° 203). Eso sí, Sancho, en- 
caja, ensarta , enhila refranes , que nadie te va á 



A 






XII 

» la mano : castígame mi madre , j yo trompóge- 
»las (n/ 33). Estóite diciendo que excuses refra- 
» nes , y en un instante has echado aquí una leta- 
» nía de ellos , que así cuadran con lo que vamos 
» tratando, como por los cerros de Úbeda (n.° 45). 
»Mira, Sancho: no te digo yo que parece mal un 
» refrán traído á propósito ; pero cargar y ensartar 
» refranes á troche moche , hace la plática desma- 
»yada y baja » 

« Nunca te he oido hablar , Sancho , dijo don 
» Quijote , tan elegantemente como ahora, por don- 
» de vengo á conocer ser verdad el refrán que tú 
» algunas veces sueles decir : no con quien naces, 
»sino con quien paces (n.° 133). ¡Ah pesia mí! 
» replicó Sancho: señor nuestro amo, no soy yo 
» ahora el que ensarta refranes , que también á 
» vuesa merced se le caen de la boca de dos en dos 
» mejor que á mí , sino que debe de haber entre los 
» suyos y los mios esta diferencia , que los de vues- 
» tra merced vendrán á tiempo , y los mios á des- 
»hora; pero en efecto todos son refranes » 

«No más refranes, Sancho, dijo don Quijote, 
» pues cualquiera de los que has dicho basta para 
» dar á entender tu pensamiento : y muchas veces 
»te he aconsejado que no seas pródigo de refranes, 
» y que te vayas á la mano en decirlos , pero paré- 
»ceme que es predicar en desierto (n.° 31), y cas- 
»tígame mi madre y yo trompógelas (n.° 33). Pa- 
» réceme , respondió Sancho , que vuesa merced es 



XIII 

» como lo que dicen : dijo la sartén á la caldera, 
» quítate allá ojinegra (n/ 121). Estámereprendien- 
» do que no diga yo refranes , y ensártalos vuesa 
» merced de dos en dos. Mira, Sancho, respondió don 
» Quijote , yo traigo los refranes á propósito , y vie- 
»nen cuando los digo, como anillo al dedo; pero 
» tráeslos tú tan por los cabellos, que los arrastras y 
» no los guias: y si no me acuerdo mal, otra vez te 
» lie dicho , que los refranes son sentencias breves 
» sacadas de la experiencia y especulación de nues- 
» tros antiguos sabios , y el refrán que no viene á 
» propósito, antes es disparate que sentencia » 

« He penetrado lo último de tus pensamientos , y 
» sé al blanco que tiras con las innumerables saetas 
»de tus refranes » 

«Por cierto, Sancho, dijo don Quijote, que siem- 
»pre traes tus refranes tan á pelo de lo que trata- 
» mos , cuanto me dé Dios mejor ventura en lo que 
» deseo » 

« ¿ Adonde vas á parar , Sancho ? que seas maldi- 
»to, dijo don Quijote , que cuando comienzas á en- 
»sartar refranes y cuentos, no te puede esperar 
»sino el mismo Judas que te lleve » 

«No. más refranes, Sancho, por un solo Dios, 
» dijo don Quijote, que parece que te vuelves al 
»sicut erat: habla á lo llano , á lo liso , á lo no in- 
» trincado , pomo muchas veces te he dicho, y ve- 
» ras como te vale un pan por ciento. No sé qué 
» mala ventura es esta mia , respondió Sancho, que 



XIV 

» no sé decir razón sin refrán , ni refrán que no me 
» parezca razón; pero yo me enmendaré, si pu- 
» diere » 

« ¡ O maldito seas de Dios , Sancho ! dijo á esta 
>> sazón don Quijote : sesenta mil satanases te lleven 
» á tí y á tus refranes : una hora hace que los estás 
» ensartando y dándome con cada uno tragos de 
» tormento. Yo te aseguro que estos refranes te 
» han de llevar un dia á la horca , por ellos te han 
» de quitar el gobierno tus vasallos , ó ha de haber 
» entre ellos comunidades. Díme ¿ dónde los hallas, 
» ignorante ? ¿ ó cómo los aplicas , mentecato ? que 
» para decir yo uno y aplicarle bien, sudo y trabajo 
» como si cavase. Por Dios, señor nuestro amo, que 
» vuesa merced se queja de bien pocas cosas. ¿ A qué 
» diablos se pudre , de que yo me sirva de mi ha- 
» cienda , que yo ninguna otra tengo , ni otro cau- 
^ dal alguno, sino refranes y más refranes? Y ahora 
» se me ofrecen cuatro que venian aquí pintipara- 
»dos , ó como peras en tabaque ; pero no los diré, 
» porque al buen callar llaman Sancho (n.° 36). Esc 
» Sancho no eres tú , dijo don Quijote , porque no 
» sólo no eres buen callar , sino mal hablar y mal 
» porfiar. Y con todo eso, querría saber qué cuatro 
» refranes te ocurrían ahora á la memoria, que 
» venían aquí á propósito, que yo ando recor- 
» riendo la mía , que la tengo buena , y ninguno se 
»me ofrece » 

«Maldito seas de Dios y de todos sus Santos, 



3CV 

» Sandio maldito, dijo don Quijote. ¿Y cuándo será 
;!>el dia, como otras muchas veces te he dicho, 
adonde yo te vea hablar sin refranes una razón 
» corriente y concertada? Vuestras grandezas dejen 
» á ese tonto , que les molerá las almas , no sólo 
» puestas entre dos , sino entre dos mil refranes 
» traidos tan á sazón y tan á tiempo , cuanto le dé 
»Dios á él la salud , ó á mí , si los querría escu- 
» char. Los refranes de Sancho Panza , dijo la Du- 
» quesa , puesto que son más que los del Gomenda— 
» dor Griego , no por eso son menos de estimar por 
»la brevedad de las sentencias. De mí sé decir, que 
»me dan más gusto que otros , aunque sean mejor 
» traidos y con más sazón acomodados. » 

Todos los fragmentos hasta aquí transcritos están 
tomados de la Parte segunda del Quijote. El única 
pasaje de la primera en que se habla de refranes es 
el que sigue : « Hay un refrán en nuestra España, 
:» á mi parecer muy verdadero , como todos lo son, 
» por ser sentencias breves sacadas de la luenga y 
» discreta experiencia , y el que digo, dice : Iglesia^ 
»ó mar, ó casa real (n.° 147).» 

Expuesta la teoría de Cervantes en punto á la 
naturaleza y buen uso de los refranes , poco tengo 
que añadir. 

En castellano suelen usarse en el mismo sentido 
las voces proverbio y adagio y refrán. Proverbium 
{pro-verbum) es el vocablo clásico latino , usado por 
Cicerón y Quintiliano. Adagium [ad agendum aptay. 



XVI 



según Festo) es vocablo latüio también usado por 
Planto y Aulo Gelio. Varron, y más tarde Auso— 
nio, usan adagio {onis) en lugar de adagium (i). Ha- 
llante también en algunos gramáticos latinos los 
Tocables griegos gnome (que Fray Luis de León 
traduce gnoma) j paroemia. La palabra refrán^ bien, 
que de origen latino {re/erre)^ no es latina, y equi- 
vale exactamente á proverbium. 

El Arcipreste de Hita usó en sentido de refrán el 
sustantivo retraher ^ muy propio y adecuado por 
cierto , mas luego cayó en desuso. Glemencin hace 
notar que el vocablo adagio , no obstante de haber 
obtenido carta de naturaleza , como lo acreditan el 
Tesoro de Govarrubias y otros libros coetáneos , no 
se halla usado ni una sola vez en el Quijote. Govar- 
rubias dice que « adagio es propiamente lo que en 
castellano se llama refrán , » y la Academia en el 
diccionario de Autoridades , variando muy poco la 
frase de Govarrubias , dice aun más terminante- 
mente : « Adagio en castellano se llama más propia- 
mente refrán. » Algunos libros de máximas y sen- 
tencias tanto en verso como en prosa se hablan es- 
crito ya mucho tiempo antes del Marqués de Santi- 
Uana , con el título de Proverbios^ y la yoz proverbio 
no se habia confundido con la voz refrán, como se 
hizo posteriormente. El proverbio no era un dicho 
vulgar como el refrán. A los refranes propiamente 
dichos 5 refranes los llama el Marqués , refranes los 
llaman don Quijote y Sancho Panza , y refranes se 



XTII 

llaman fitfalmente en las colecciones y diccionarios 
más autorizados. La voz proverbió por lo tanto , aun 
<5uando pueda emplearse en sentido de refrán^ es mu- 
•cho más comprensiva ; los proverbios no vulgariza- 
dos no. son. refranes. Nadie dice, por ejemplo, les 
Refranes de Salomón , ni cuadraria tampoco el titulo 
de Los refranes á la obra del Marqués de Santillana 
ni á otras que antes se babian escrito y después se 
•escribieron con el título de Proverbios. Por otro lado, 
no todos los refranes son tampoco proverbios,. porque 
no todos, como luégo^ diremos , tienen la forma sen- 
tenciosa esencial en el verdjadero proverbio. Cierto 
es que el uso de los eruditos , más que el uso vulgar 
ha ido dando á la yoz proverbio el mismo sentido que 
tuvo en latin, y que equivale al déla voz casiellana 
refrán ; pero además de este sentido conserva tam- 
bién el otro sentido especial que hemos dicho, y por 
lo tanto no es del todo exacto , como afirma Covar- 
Tubias , ni puede decirse de un modo absoluto, « que 
adagio sea lo mesmo que proverbio , que proverbio 
sea lo que llamamos refrán^ y que refrán sea lo 
mesmo que adagio^ proverbio. >^ Adagio j refrán.^ sal- 
vas las- diferencias etimológicas, creo, que tocan- 
te al uso significan exactamente lo inismo, Lo , que 
dice Janama, «que el adagio encierra una moriOl 
menos austera que el proverbio , que el refrán da 
siempre la instrucción por medio de alguna alegoría 
ó metáfora, que el proverbio ha de ser grave y seco, 
el adagio. claro y sencillo y el refrán agudo , chisto-- 



xvni 

so y muchas veces de un estilo bajo^» carece en nii 

concepto de todo ñindamento. 

En cuanto al verdadero carácter del refrán , lo 
primero que debe consignarse es que no todos los 
refranes son sentencias , como asegura don Quijote. 
Bien que la mayor parte de los refranes , y en ed*- 
pecial los morales , sean realmente principios j má- 
ximas ó consejos expuestos con la brevedad y sen- 
cillez propias de la sentencia , en cambio otros mu- 
clios , lejos de adoptar la forma categórica de la 
sentencia , adoptan la interrogativa ^ otros no son 
más que la simple expresión de un deseo ó de un 
afecto , y algunos pocos encierran el pensamiento 
en un brevísimo diálogo. Que todos parten de un 
criterio , que todos envuelven un juicio y que en 
consecuencia todos están basados en una proposi* 
cion general, es innegable ; pero no es méoioa cierto 
que la proposición general muchas veces no esté 
directamente expresada , y que el refrán no hace 
sino sugerirla. 

Tampoco es cierto por mucho que se haya mil- 
veces repetido y por mucho que lo asegure asimis** 
mo don Quijote , que todos los reíraaaes sean verda- 
deros, que todos contengan, valiéndome de las 
mismas palabras de Fray Luis de León, uiia verdad 
notoria ó principio per se noto , una demostraeion á 
ojo y ciencia aun más excebnte qm ciencia. Una prue- 
ba coBcluy ente de que no puede ser así, nos la ofre» 
ee la abundiq[icia d:e refranes antitéíticos^ No es di- 



Xítt 

fícil ni raro el hallarlos en pra y en contra de una 
mi^ma opinión , en cuyo' cafsa claro es que alguno 
de ellns necesariameníe tiene que ser falso. Por lo 
tanto , Sft bien es cierta que en los refranes de un 
pueblo se halla oomtenida la filosofía migar , ó la 
ciencia vulgar, ó hablando con más precisión y exac- 
titud, la sabiduría vulgar ^ hay que andarse con mu- 
cho tiento en considerar á todos los refranes indis*- 
tinUmente como la expresión popular de la sabiduría 
de las naciones , ó como lá' viva voz del oráculo , y 
sobre todo en calificarlos de- Evangelios abreviadoSy 
porque hay refranes de la misma piel del diablo. 
Aun. cuando la mayoí parte de ellos eilcierren ver- 
dades notorias y trascendentaleSy puesto que el buen 
sentido á pesar de sus eclif^ses parciales y totales, 
aciiba siempre por sobreponerse al eirror y á las ma- 
las pasiones ; otros muchos en cambio prestan su 
vos á las preocupaciones y errores , asi como á los* 
seivCimientos más egoístas y groseros. Encierran los 
refranes la sabiduría ^ es muy cierto; pero también la 
beUaguería del vulgo, y toda su gramática parda. En 
ima palabra ,. s6n la exprésidn fidelísima de la eora- 
ciencia populeón. Nif mas ni menos..; Yass populi ^ que 
vale tanto como decir, segun^ el mismo flldagio lote- 
C(ttQce y declara, Yóx Déi unas veceSy y otras veces 
YiMií diiAóli. 

Lo que si me parece peculiar á todos los refranes, 
verdaderos ó falsos , buetióS' ó malos , ^es su carácter 
esencisdmente práctico y á daber, aplicable á deteiv* 



minados casos de la vida. Ad agendam apta^ como 
d^ce Festo. O nos declarando que en tales ó cuales 
circunstancias se debe , conviene ó agrada práotii- 
car ó evitar, ó hacen burla y se rien con socrática 
ironía de nuestros vicios = y debilidades. Algunas 
veces, como sucede en la mayor parte de los me^ 
teorológicos , se limitan á consignar un hecho, pero 
siempre se verá que es un hecho que importa tener 
presente en la memoria para esquivar algún daño 6 
reportar algún beneficio. En una palabra , todos los. 
refranes, según la felicísima expresión de don 
Quijote , son saetas , todos tiran á un blanco ; y toda 
la habilidad del que los. usa estriba en tomar bien 
la puntería. Por esta rázon don Quijote sé precia de 
traer los refranes á propósito, y de que vienen, cuan- 
do los dice , como anillo al dedo , por esto se lamenta 
de que Sancho Panza los arrastre y no los guie, y 
por esto mismo declara tan terminajitemente , y no 
una sola vez, que los refranes traídos por los cabe- 
llos más parecen disparates que sentencias. 

Que el refrán sea el dicho de algún sabio que 
tiene los ojos del en tendimieato limpios y resplan- 
decientes, como' dice Fray Luis de' León, ó fruto 
de la especulación de nuesit^os antiguos sabios, co- 
mo dice Cervantes , ó que la más vulgar experien- 
cia lo hubiese sugerido y dictado , nada importa. 
Refranes hay tomados de la Sagrada Escritura , re- 
franes heredad€|S de los filósofos paganos , apoteg- 
mas célebres, aforismos de í Hipócrates , en una pa- 



labra , refranes de conocido origen científico, cien- 
tíficos en eL fondaV y hasta en la forma; pero én 
cambio yernos otros , y son los más , hijos de padres 
oscuros y desconocidos, espontáneo producto del 
sentido común y de lai diaria experiencia , hijos de 
padres quizás ignorantes , porque no hay tonto re- 
matado que en las cosas que al interés propio ata- 
ñen no haya sido sabio alguna vez en su vida , así 
como tampoco hay sabio , por mucho que sepa, que 
en estas cosas y otras muchas no haya dicho y he- 
cho de tejas abajo más de cuatro docenas de doce- 
nas de tonterías. Lo que importa es la sanción. Los 
dichos de los sabios , si no corren de boca en boca, 
no son refranes. Y la sanción no pueden darla la 
Academia de la lengua , ni el Rey , ni las Cortes 
constituyentes , ni el misma sufragio universal. Su 
omnímodo poder no llega á tanto. La sanción per- 
tenece al pueblo , á todo el pueblo , hombres y mu- 
jeres , viejos y niños ^ muertos y vivos , en una 
palabra á todos y á ninguno, sin esas farsas de co- 
micios, votaciones y gatuperios. La Academia lo 
más que puede hacier és consignar el fallo del pue- 
blo , y dar publicidad al tácito asentimiento de la 
única, y verdadera legítinla voluntad nacional. 
Los refrán^ de las colecciones y diccionarios , no 
aceptados ú olvidados del vulgo , son como los sa- 
grados derechos individuales eácritos en papel de 
estraza : espadas encerradas en la vaina , como de- 
cia Cicerón , gran conocedor y maestro de estas qui- 



XXII 

sicosas y garambaipas. Un refrán muerto podrá ser 
<3i me apuran una gloria naeions^ , digna d£ im so- 
berbip mausoleo ^ mas no me lo UameB refrán, desde 
el momento en que ya no piaeha ni corta. Un giran 
tribuno con reaoluqion verdádearamente magnánima, 
puede arrojar al arroyo como trapo sucio el roza- 
gante iaaanto de ia popularidad , porque en último 
apuro quédale siempre el recurso de alaada al tri- 
bunal de la historia ; mas no agí el refr^iiai, Al re-r 
fran no le importa un comino lo que la historia diga: 
el refrán, vive de popularidad. Refrán silbado , re- 
frán al agua. El refrán poí mucho que de sí presur 
m^ , por mucho que vpjga , gea cual fuere su al- 
eurma , sea cual fuere su traje , no tim^e más re- 
medio que democratizarse , faí^iliari^^irse, codearse, 
cojifundir^e qon el Tulgo, Los yeifraneg son la de- 
mQi?rfteia. 

De aquí nace la tendencia del refrán á culjrijrse 
y íidoppnarsi^ <}on el pardo íSayOid^l palurda campe- 
sino , cuandjc) no se le antoja qi^edarse en mangas 
dp ^ami^aó en cueros vivos ^ sin que por egto ideje 
de vep en cu^indO:, pomq ,tanto9 jtleínóorata§ , de 
ostentar también fino guante, y:si.& pelo viene, 
manga bordad^ ó tog^, I)e todo hay^ Aun cuando 
la alegaría p^a Ja capa fina ^ b^^rdft q^ieinuchas 
veces se ppue ^ncima , por ger §1 al^rigo y adorno 
que más se presta á todo, no es c^ertp, como dice 
Jo^ama , que la metáfora, y la a^^oría constiti^y»» 
su especial y único ropaje. Al contrario, el í^raín 



XXIII 

bace gala de toda la ropería y joyería de la retórica 
sin excepción ninguna , ni deisdeña tampoco los más 
mendos dijes de la gramática y de la versifica- 
ción. Be todas las figuras , de todos los giros , de 
todos los versos largos y cortos , así como de la 
prosa más rastrera nos ofrecen ejemplos los refra- 
nes. Pero esto es lo démenos. Lo ^e principalmen- 
te le reviste de traje popular y poético es la forlna 
concreta que la imaginación imprime al concep- 
to. £1 principio per se noto , que despide copio- 
sísimos raudales de luz , con uno solo de sus más 
delgados rayos, que pasa como al través de ima 
estrecha rendija, ilumina un objeto, el más trivial 
á veces., y lo hermosea. Y esta pequeña cantidad 
de luz reflejada , que no deslumhra , ni daña la vis- 
ta , revela •. al entendimiento la existencia del foco 
inmenso que permanece escondido. Esta es la ver- 
dadera causa de que un refrán sea muchas veces 
como la pequeña y cerrada semilla de un apólogo ó 
de una situación dramática, ó como el pequeño 
cabo de un larguísimo hilo ó de toda una madeja 
de pensamientos. Da aquí nace aquella especie de 
nebulosidad alemana y aquella mucha trastienda 
de la mayor parte de los refranes , que tanto dan 
que mascar y rumiar á los que nos empeñamos 
en fijar toda .la extensión de su sentido , así como 
su incalculable diversidad de aplicaciones , no obs- 
tante sa claridad trivial , y que no da lugar á la 
menor duda , siempre que el que lo ingiera en la 



XXIV 

conversación ó en el libro, sepa dar en el hito. Ahí 
está precisamente el indisputable mérito de Cer- 
vantes , y esta es la razón porque he creido que el 
mejor comentario que podia poner á sus refranes^ 
era el demostrar la mucha oportunidad con que 
supo aplicarlos, dejándole hablar á él mismq, ó á los 
personajes de su famosa historia. 

Basten por ahora las pocas ideas brevemente 
apuntadas , puesto que con la gracia de Dios'pien^a 
ampliarlas y demostrarlas algún dia en otro libra 
más didáctico que el presente. 

Una protesta antes de concluir. A muchos les 
sentará mal el que en una obra de literatura me 
haya tomado la libertad de ingerir alguna que otra 
digresión política. Mas en los tiempos que corremos, 
¿cómo es posible que no piense en política aun el 
hombre más abstraído de estas interminables con- 
tiendas que tantas lágrimas nos cuestan? Pedir á 
nadie absoluto olvido ó indiferencia, es pedir peras al 
olmo. Precisamente por lo mucho que me repugna,, 
no la política en sí , sino ese guirigay espantoso y 
ese cuadro de himianas miserias , que hemos dado» 
en la flor de encubrir y engalanar con tal nombre/ y 
quizás por antiguos resabios de mi mala vida pe- 
riodística (que Dios me perdone), se me va la plumja 
sin poder remediarlo. De todas maneras, yo seré 
quien sufra el daño ; porque este libró , que tal yea 
hubiera sido agradable á algunos , será por ellos; 
arrojado con desprecio ó ira , sin que la inculpabi— 



XXV 

lidad del Bueno de Cervantes consiga ponerle á cu- 
bierto. En cuanto á lo (jue muchos pudieran creer 
abuso de nombres propios , debo decir que á la ma- 
yor parte de los personajes (jue cito , no les conozco 
particularmente , ni de vista siquiera , y que por lo 
tanto no puedo amarles ni odiarles. Cada uno en su 
casa será mucho mejor que yo mil veces. Pero los 
nombres representan hechos y doctrinas : á estos me 
atengo , y nada va con lais personas. Dados nuestros 
puntos de vista diametralmente opuestos , lo que á 
mi me parece censurable , á otros y á los interesa- 
dos mismos les parecerá glorioso, y de fijo que 
preferirán mi censura á mi aplauso. Quien de nos- 
otros tenga razón , ni á ellos, ni á sus adoradores 
y parásitos , ni á sus adversarios ó enemigos ni á 
mí toca decirlo. Dios está en el délo que ve los cora- 
zones. 

¿Fu vera gloria? 

... Ai posteri 

L'ardaa sentenza Nui 

Cbiniam la fronte al Massimo 
Fator. 



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REFRANES DEL QUIJOTE. 



*> M I ■ -^H^i^W»fMaMM— »H^<»^^»^^ 



¿rase <jue se era, y él bien <iue viniere para to- 
dos sea I y el mal para' quién lo fUere á buscar, 

Paróceme sumamente oportuno el dar comienzo á los refranes 
del Quijote con este pequeño prólogo con que Sancho Panza en- 
cabeza las consejas.* ; . :- . . ^ 

En el Quijote de Avellaned^rse leen los dos siguientes^ demí^- 
«adp piei^re&co 9I seigu^dot' << Érase que ae era, ea buen Hftra 
8«a , el mftl qiie 99 yaya ^ el bien que se venga, & pesar de Meoh 
ga.>» — <cÉr93e que se era, que en buen hora sea, el bien- que 
YÍaiere par<i todos sea, y el m<tl para la coianeeba del abad,, frío y 
calaatur^, .par*, la nipiga del cura , dolor de costado para, la ama 
del vicario, y:eota de coral para el mfp aaciiaUm, hambcd y 
pestilencia para los contrarios de la Iglesia.» 



— i 



» 



4k* SI teni»# d6 IMofli es ef prlmelplo de la Mibldvrto. 

« No más , Sancho , dijo á este ponto don Quijote : tente en 
buenas , y no te dejes caer , que en verdad que lo que has dicho 
de la muerte por tus rústicos términos , es lo que pudiera decir 
un buen predicador Dígbtef, Sañclio , que si como tienes btren 
natural^ tuvieras discreción, pudieras tomar un pulpito en la 
mano y irte por esos mundos predicando' lindezas. Bien predica 
quien bien vive (n.» 108), respondi<S Sancho, y yo no sé otras tol^ 
gías. Ni las has menester, dijo don Quijote; p«rO yó no acabo de 
entender^ niálcanzar> cómo siendo el princi|)io de la sabiduría el 
ttíúMt dd Diosi, tú , que temes más á un lagai>to que á él-^ sabes 
tanto i Juzgue vuesa merced, señor ^ de sus caballierfas , respen^ 
dio Sancho , y no se meta en juzgar de los temores 6 valentías 
i^enáii, qué tan gentil temetoiso soy yo de Dios, como cada hijo 
de vecino. » 

No hay que dedr deddhde está tomado éste fundamental pro^ 
yerbío^ que no podia ocultarse á la cristiano^ inst^PUceSon de don 
Quijote. No es i'efran propiamente dicho, pol*no^haiber&e vulga* 
rizado suficientemente, revii^iéndose de una^htta verdades* 
mente popular. Gracias que llegasen á peneti'arsedle^todala ver- 
d¿íd^'^úe entraña los más encopetados filósofos*; qué mndios dés-< 
atkios y nnuchas lágrimas nos hubiéramoá ahoi*rado. 



^ 

Hasta det^o punto, es decir , en todas las cosas cuyo conocí* 
miento atañe á la observación y á la experiencia. 



I^cA deseeadientes de B«ieoa no hity dn^a de que ium exa^era^ 
de , coBBo U exagera el misma Cervantes , la verdad de esto r»- 
fino qae tiuita baeQufcribuido á los. adelíaataiiiiwtes de las den* 
eia» físieasi paro el refrán es verdadero , y vale la pena de qjie 
np lo echen en saco roto los saibios oebuloaes y fantásticos qne 
de la exp^encia prescinden , y qiie^ con la llave de la cienda ea 
el.lDolBiUo , desprecian h». pormenores- á defyilie», y si á mano 
viene, me le pooeaá Aristóteles de pim^ 4e cocina» Es el tal 
proverbio una especie de botafuego contra el elemento jifpe* qae 
DOS levanta de cáseos , y per end? «i>«cabe>negai:le cierto tuftllo 
reacyieawno harto, iipprepio de los tiempos modernos. Ls^ clases 
oosseirvaáoras de Europa y los diplomáticos Emperaidores y Can^ 
eittsses> no eaerán de su asno , es decir» no conocerán toda la 
trascendencia de los principios revolucionarios^ basta que la;ei^ 
perienda haya dieb(0 cuanta le. queda per decir y demostn^r. £1 
Syllabus yr la experiencia 8is darán ;la maAO. 

£a el pasaje del Qnijqte inserto eael^ nji4<9>?roi 87,|Kiiede verse 
la aplicación que de €iste reCran hace Cervantes. 

Lo mismo , en forma más popular y pedestre ;» vi^ne á decir, el 
refrán, Buey ^;e t iisrao dfW^cko. En eL Quijptie.4e Avellaaeda 
se nos asegura además que En la barba del ruin se ensenoi-el 
iarber», , y en cierto, mode , los nuevos. puntos de vista quq va 
tomando Caftelai^de^de ks aburas del sumo Imperio , ccm^rman 
esta nueiva aenteneiardel vui^o , . siii'Conceder pesc^esto que los es- 
pañoles tengamos pelo de ruines. . < . • 

Otros refranes i^^mei^te reacdonaa^QS afirman que JSil iiso 
hace maestro , y que Todas las cosas quicen usq^ y máslarue^ 
ea y el huso, 

# rer el Míe ee Mie«.«f •«me» 

«Por esa trova, dijo Sancho , no se puede saber nada., si ya 
nnesqne.poT ese hile que está ahí se saque el oyiUo de todo, 
i.Qi«é hile está aquit diiodon Quijote. Pais^eme, d^jp Sancho, 
qpe vuesa merced nombró ahí hilo No d^e sioa Fili, respondió 
don Quijote, j éste sin duda ea el nombre de la. damv.de qpaien 
se queja el autor de este soneto.'» 



^ 6 -. 

. Ett la aventura del misterioso Caballero de los Espejos se lee 
el siguiente 'diálogo : «Pero escucha, que á lo que parece / tem- 
plando está un laúd 6 vikuela , y según escupe y se deserabará* 
ía el 'pecho, debe prepararse para cantar algo. A buena fe cfite 
es. así , respondió Sancho , y que debe de ser caballero enamora- 
do. No hay ninguno de los andantes que no lo sea , dijo don Qui- 
jote , y escuchémosle , que por él hilo sacaremos el ovillo de sus 
pensamientos, si es que canta, que de la abundancia del cora- 
zón habla la lengua (n.® 34). » 

Sancho Panza con su natural dialéctica aplicó perfectamente 
ia "teoría del proverbio , como lo reconoce' el discreto historiador 
en esotro pasaje del Quijote : «Mientras esto pasaba ¿ vieron ve- 
nir por el camino donde ellos iban á un 'hombre caballero sobre 
un jumento , y cuando llegó cerca , les palreció que era gitano, 
pero Sancho Paii2a , que do quiera que via aénos , se le iban los 
ojos y el alma , apena*- hubo visto al hombre , cuando conoció 
que era Gines de Pasahvonte', y por el hilo del gitano sacd el 
ovillo de su asno , como era la verdad j pues era el rudo sobre 
<jué Pasartíonte venía. » 

Hállase también este mismo refrán en xm pasaje de la 6l€a- 
nilla. • " ' ' • .> ^ ^ •-. 1 .'• . • c . -■ 

Tódít la dialéctica está resumida en este, dicho tan . vulgar, ' y 
Aristóteles no hizo otra cosa- que enseSítmos á devanar y á 
desdevanar el hilo sin' rótiiperlo, y sin enmárafiar la madeja 6 
deshacer el ovillo. .•...: 

' Algunos { cdñeretemclo^el ¿rentido, ampliificni el'^refran de esta 
tnaheraír Pot el hilo sacarás el ovillo ^ y por lo^' pasado lo no ve-- 
nido. 

V. Por Ui aña fle flaMi{«1>le0««.-. 



t • 



Éste adagio , traducido literalmente de otro latino muy Vulgar, 
encierra uná regla de:induccion por lasque con níucha.fVecuehcia 
se guian 'Ibs naturalistas, y qué Sancho aplica tan opoituDamen*^ 
té'cbmo el más pintado, al colegir "la '^desRiesurada'corpuleúda 
deiieon de la jaula. «Mire, señor, decía al temerario dé don 



^ 7 — 

-Quijote, que aquí no hay*bncanto ni cosa que lo valga , que yo 
lie visto por entre las verjas y resquicios de la jaula una uña de 
ieon verdadero , y saco por ella , que el tal león , cuya debe ser 
la tal uña, es mayor que una montaña.» 

Hallárnosle también en un lindísimo pasaje del Licenciado 
Tidriera , que dice de esta manera : «Y así como por las uñas del 
león se viene en conocimiento de su! grandeza y ferocidad , así él 
•«acó la de Roma por sus despedazados mármoles.» 

A corta diferencia dice lo mismo aquel otro refrán , Por la 
muestra se conoce el paño , usado por el mismo Cervantes en la 
Tia fingida. Otros dicen : Por la muestra se saca el paño ; — 
Por la víspera podéis sacar el disanto. 



9l Una sol^ndrln» no baee veriuio. 

Este coge de lleno á las inducciones apoyadas en débiles fun- 
damentos. 

El que don Galaor so hubiese tenido dama , nada probarla , 
<xmo observa don Quijote , contra aquel incontrovertible prínci* 
pío de que á los caballeros andantes el ser enamorados les era 
tan natural como al cielo tener estrellas. 

En la Colección' del Marqués de Santillana aparece este refrán 
•eoa esta misma forma adoptada por Cervantes y saacionada por 
la Academia: Una golondrina non face verano. Dícese también: 
JVt tm dedo hace mano , ni una golondrina verano; — Una go- 
londrina no hace verano , ni una vi/rttid bienaventurado. 



-9* lü'm hay regUi flln exeepelon. 

Como don Quijote diese por seguro que no kabia poeta que 
no fiíese arrogante y pensase de sí que era el mayor poeta del 
ia«ndo, eoDtestdle nmy discretamente don Lorenzo: uNoliay 
Tegla Büi^excepcioBL, y alguno habrá qu» lo sea y no lo piense.» 

Expresan con suma gracia el mismo concepto los refranes : Na 
■es todo el sayal alforjas , — y No todo el monte es orégano. 



— 8 — 



«•• De noel 



La Academia, calificando de expresión familiar éste antiguo- 
refrán y restringe excesivamente su sentido. Dice que con esta 
expresión se explica « que con la oscuridad de la noche 6 falta 
de luz es fácil disimular las tachas de lo que se vende 6 comer- 
cia.» Según mi corto entender, puede extenderse su aplicación á 
todos los casos en que por falta de claridad no es dado distinguir 
perfectamente los objetos corpóreos , y en sentido alegórico pue^ 
de aplicarse también á todos los casos de observación interna. 

El Sancho apócrifo de Avellaneda , al decirle su amo que cier- 
tos dijes no le convenían, por tener la mujer buena cristiaiía y 
fea y le contesta: «No importa eso, pues de noche todos los ga- 
tos son pardos. » El Sancho legítimo la única vez que toma en 
boca este refrán es para expresar su conformidad con no obte» 
ner el prometido gobierno , pues « podría ser que redundase en~ 
daño de su conciencia , y ^ue se fuese más aína Sancho escu- 
dero al cielo , que Sancho gobernador. » (Véase el pasaje en el 
número 89 ) 

De estos dos textos se infiere que no solamente puede em- 
plearse dicho proverbio en el sentido explicado, sino también 
para excusarse de no distinguir bien las cosas los que las con- 
funden no por ignorancia y sino porque les importa no distinguir- 
las. Cuarto falso de noche pasa; — De noche á la vela , la hur- 
ta parece doncella. 



— 9 — 



!!• ]V« e« todo oro lo qae relnee. 

Así lo escribe la Academia de conformidad con Cervantes en 
dos pasajes del Quijote. Pero el mismo Cervantes en un pasaje 
de La señora Cornelia y en otro del Casamiento engañoso dice : 
No es oro todo lo que reluce. En lá Colección de Zaragoza se 
lee : No es oro todo lo que reluce , ni harina todo lo que blan- 
quea. 

Este refrán , otra de las más importantes reglas de acertada 
observación^ nos aconseja abrir mucho ojo y no dejarnos fasci- 
nar por las vanas apariencias. 

A la misma familia pertenecen los que siguen : So la buena 
raxon empece el engañador; — So la buena razón yace el enga- 
ño; — So lo pardo está el engaño / — So la color está el enga- 
ño; — So vaina de oro , cuchillo de plomo; — So cabello rubio ^ 
buen piojo rabudo; — No son todos hombres los que mean en 
pared. 



M. Adonde pensáis qae hay toelnoo no hay emtmmmm. 

Este refrán se emplea especialmente para expresar cuánto nos 
engañamos muchas veces creyendo que otros tienen grandes ri- 
quezas , "hiendo asi que carecen de lo más necesario; pero tam- 
bién puede ser tomado. en un sentido mucho más lato, expresan- 
do en general que muchas veces salimos chasqueados no encon- 
trando en alguna parte el bien 6 felicidad que nos habíamos pro- 
metido. 

Sancho Panza pensó hallar tocinos en el gobierno de la ínsu- 
la , y al ñn pudo ver por sus propios ojos que en el tal gobierno 
ni siquiera habia estacas. Así se lo dice á su mujer y así también 
á aquel estudiante murmurador que viéndole salir de la sima, 
muerto , descolorido y sin blanca^ opinaba que de aquel modo 
era como hablan de salir de sus gobiernos todos los malos go- 
bernadores (n.° 48). 



— 1» — 

El mismo Sancho al contemplar la profunda tristeza que con- 
sumia á su amo por el desdichado suceso de su vencimiento , le 
consuela con estas razone» : « Señor mío , alee viiesa merced la 
cabeza, y alégrese si puede , y dé gracias al cielo que ya que le 
derribó en la tierra ,, no saHíS coa alguna costilla qu^rada , y 
pues sabe q^ue donde la» dan las toman (n.* 55) , y que no stem- 
pre hay tocíjoio^ donde hay estacas , dé una higa al médico ^ puAs 
no le ha menes^r para que le cxae esta enfermedad.» 

En aquella ocasión en <^e don Quijote se esforzaba ea ezplir 
car al buen escudero cuan errado iba el vulgo ignorante y dmI 
intencionado en decir y pensar que la Beina jybdasima pudiese 
haber sido manceba de su ayo y cirujano Elisabat, Sancho, éesr 
pues de asegurarle que por su parte ni tal decia ni tal pensaba^ 
le dije entre otras cosaa lo siguiente : «Mas que lo fui^en i qué 
me va á mi t y muchos piensan que hay tocinos y no hay esta- 
cas, ¿mas quién puede poner puertas al campo (n.^ 168) ? cuanto 
mas que de Dios dijeron (n.» 105).» En este pasaje da Sancho al 
refrán un sentido todavía más lato que el anteriormente definido. 

En otro pasaje también lo trae á colación , pero quizás con so 
tanta oportunidad como en los cuatro citados. 

En la Colección del Marqués de Santillana aparece , salvas las 
difexencias.ostográficas., escsii» áo ki aoÚMoa manera, que cons- 
tantemente lo cita Cervantes : A do penssades que hay tocinos 
non hay estacas. En la Colección de Zaragoza y en la^ del: Co- 
mendador griego se lee: ^ do pensáis ^e ay tocinos no a/yits^ 
tacas y y en la de Iriarte, A do pensáis que hai tocino f no hai 
estacas* La Academia introdujo una pequeña variante : Aidonde 
pensáis hallar^ tocinos no hxuy, tstacoA. 



flS. Mo hallar nidos donde se pensó hallar péj^aroob. 

Con este refrán se expresa haber salido totalmente frustradas, 
las esperaoiías dje lo que se pretendia 6 buscaba. 

El pasa¿e siguiente es el único en que lo u^a Cervantes. Refi- 
riéndose al vencimiento del bachiller Sansón Carrasco , dice así : 
«Y si no fuera por los pensamientos extraordinarios d<e don 



— 11 — 

Quijote , que se di<5 á entender que el bachiller no era el bachi- 
ller, el señor bachiller quedara imposibilitado para siempre de 
^aduarse de licenciado , por no haber hallado nidos donde pen- 
só hallar pájaros.» 



«4. Detráfl de la erna está el diablo. 

Hé aquí otra prudentísima regla de observación para preca- 
vemos contra las falsas apariencias del bien. 

El Maestresala aconsejaba á Sancho gobernador que no co- 
miese de todo lo de la mesa, porque lo habían presentado unas 
monjas, y como suele decirse, detrás de la cru2 está el diablo. 

Eá el fabíóio escrntioio de los libroB , abrióse uno , y vieron 
que tenia por título El CahálUro dg Im crmt: «POr nofiabt^ tan 
santo como ese libro tiene , exclamó uno de los escrutadores, 
se pedia perdonar su ignorancia; mas también se suele decir: 
tras la cruz está el diablo , vaya al fuego. » 

Véase además* el pa^e del mismo Quijote inserto en el nú- 
mero 86. 

< 

Dice la Academia que con este reAran se advierte « el peligro 
qoe hay de que las obras se vicien por la vanidad del que las 
hace , *> y que también se áfrica « á los hipócritas que con la 
apariencia de virtud intentan encubrir sus vicios.» 

Ck>ntra los hipócritas se dice también : La cruz en los pechos 
y el diablo en los hechos f-^ El rosario ai cuello ^ y el diahlo 
en él pecho ; — Cuando el diahlo reza , engañarte quiere ; *•*■ So 
mi manto al rey mato, 

A veces , ofuscados por la pasión ó vido que nos domina , pro» 
pendemos & sospediar de las intenciones de k» demás, atribu-^ 
yéndoles injustamente nuestros propios defectos. Por esto dice 
«1 adagio que El malo siempre piensa engaño , y á censurar di- 
cha mala propensión se dirige bquel otro proverbio , que halla- 
mos en la Gitanilla , Piensa el ladrón que todos son de su con- 
dición. 



— 12 



IS. ron lo tvyo en eoneejo, y nnofl dirán q«e es 
MiAo ▼ oirofl une e« neorre. 



Maneo y otros qae eo nesro. 



Sancbo el gobernador en su carta á Teresa dice así : « Hemos 
estado en la cueva de Montesinos , y el sabio Merlin ha echado 
mano de mí para el desencanto de Dulcinea del Toboso , que 
allá se llama Aldonza Lorenzo. Con tres mil y trecientos azotes 
menos cinco , que me he de dar , quedará desencantada como la 
madre que la parid. No dirás desto nada á nadie , porque pon lo 
tuyo en concejo, y unos dirán que es blanco y otros que es 
negro.» 

Este refrán tan extraordinariamente antiparlamentario , con- 
signa el poco fruto que se saca de las discusiones y disputas, da- 
da la mucha diversidad de pareceres y opiniones que dividen á 
los hombres , y lo poco dispuestos que se hallan á ceder de su 
dictamen , pues bien sabido tenemos aquel otro refrán , que pue- 
de verse en la Tia fingida y en el Quijote de Avellaneda, de 
Cada loco con su tema. 

No obstante , en los negocios arduos bueno es consultar con 
personas de recto criterio , por la razón que nos da aquel otro 
proverbio de la Ilustre fregona de que , Más ven cuatro ojos que 
dos f y no falta tampoco quien hablando en serio diga democrá- 
ticamente en castellano , lo mismo que se dijo en latin , que La 
voz del pueblo es la voz de Dios. 



— 13 — 

La diversidad de gustos es mayor todavía que la de opiniones; 
y por esto en la estética popular hallamos consignada aquella 
otra verdad de , Sobre gusto no hay disputa, 6 Sobre gustos no 
-se ha escrito. 

£1 refrán comentado ofrece estas pequeñas variantes : Fon tu- 
f atienda en concejo , uno f age blanco, otro bermejo , — Pon tu 
hacienda en concejo , uno dice blanco y otro bermejo , — Pon 
lo tuyo en concejo , uno dirá que es blanco , otro que es bermejo. 
La lección de la Academia Po» lo tuyo en el concejo , y unos di- 
rán que es blanco y otros que es negro no se diferencia de la de 
Cervantes mas que en la adición del artículo. 



Ii0. El e«iuicJo ^ la mujer efl poeO) y el que no le 
tema %m loeo. 

Al tratar de su tercera salida , pregunta don Quijote á San- 
cho qué dice de ello Teresa , y Sancho contesta : « Teresa dice 
que ate bien mi dedo con vuesa merced , y que hablen cartas y 
callen barbas (n.* 18) , porque quien destaja no baraja (n.o 19), 
pues más vale un toma que dos te daré (n.^ 186) : y yo digo que 
el consejo de la mujer es poco , y el que no le toma es loco. » 

No consta en el diccionario de la Academia ni en ninguna de 
las más renombradas colecciones este hermoso refrán , que en- 
cierra una verdad como un templo. Cervantes no lo usa mas 
4[ue en este pasaje. 

Don Quijote , acerca del consejo de la mujer , aprueba sin re- 
serva la qpinion de su escudero. 



IV. Entre el ai y el nó de la majer, no me atreverla 
y« á pener ii,na punta de alfiler. 

Sancho Panza, que no creía que el dar el si Quiteria hubie- 
se de ser la sentencia de su muerte y esperaba que Díqs lo ha- 
ría mejor, hace las siguientes reflexiones : ^ Y dígame, i por ven- 
tura habrá quien se alabe que tiene echado un clavo á la rodaja. 



— 14 — 

de la fortuna? N6 por cierto^ y entre el sí y el nd de la mujjer- 
tto me atrevería yo á poner una punta de alfiler , porque no cja* 
bria. » 

Esta maliciosa máxima de nuestro gran filósofo popular, bie» 
que no figure en ninguna de las colecciones de refranes^ mcr 
parece muy digna de codearse con los más encopetados. | 



«•• Cunen barba» y liableii eartea. 

Este refrán, en opinión de la Academia, « advierte ser odoso* 
gastar palabras cuando hay instrumentos para probar lo que se- 
dice.» Pero también aconseja consignar por escrito lo que fiado 
á la buena fe de la palabra pudiera ser echado en olvido , tomó- 
lo comprueba el pasaje anteriormente citado (n.^ 16) , puesto ipie 
Palabras y plumas el viento las lleva. Se dice también, invirtien- 
do el orden de las dos oraciones, Hablen cartas y callen barbas f^ 
pero lo más frecuente es usar este refrán como ló usa Cervantes^ 
que es la consignada en la Colección del Marqués de Santillana 
y en la de Zaragoza: Callen barvas éfablen cartas. 

En un pasaje de la Gitanilla se alude al adagio. Pactos rom- 
pen leyes. Cervantes cQce : Condiciones rompen leyes. 



10. Onton detfiaja no baraja. ' 

Este refrán advierte que para evitar quimeras y pleitos , con- 
viene precisar bien las condiciones de los pactos , y prevenir to-^ 
dos los lances al principio de algún negocio. 

Hállase en las colecciones del Marqués de Santillana , de Va- 
lles y del Comendador , y Cervantes lo usa en otro pasaje (nú- 
mero 124) además del últimamente transcrito (n.<> 16). 

Al mismo objeto que el anterior van encaminados los prover- 
bios : Entre dos amigos un notario y dos testigos; — Entre Aer- 
mano y hermano dos testigos y un notario ; ^ Escribe antes qu& 
dék, y reQXbe antes que escribas. 



~ 15 — 



^•. Al bven pas«4l«r no le dnelen prendas. 

AI que quiere cumplir con lo que debe no le cuesta dificultad 
dar cualquiera seguridad que le pidan. 

Sancho asevera que don Quijote de la Mancha haría buena 
cuanto habia dicho , « y aun cuanto dijere , que al buen pagador 
no le duelen prendas.» 

Cuando don Quijote declara al Caballero del Bosque que allí 
ertaba él mismo en persona para sustentar con sus armas á pié 
6 á caballo , que jamás habia sido vencido , el Caballero del Bos- 
que con V02 sosegada respondió y dijo : « Al buen pagador na 
le duelen prendas; el que una vez, sejSor don Quijote /podo 
Teuceros transformado, bien podrá tener esperanza de rendiros^ 
en vuestro propio ser.» 

El mismo Sancho , al rogarle su amo que no diese tan de re-*^ 
cío , dando lugar que. unos azotejs aguardasen á otros , ie cDstesta 
muy formalmente : <« Al buen pagador no le duelen prendas; ya 
pienso darme de manera , que sin matarme , me duela , que ea 
esto debe de consistir la sustancia deste milagro.» 

Con este ultimo ejemplo se demuestra que al mal pagador no 
le duelen las prendas más que al bueno , ni tanto. 

Como puede verse en los pasajes transcritos en los núme* 
Toe 143 y 171 , dos veces más en el Quijote . y una en el Celoso 
Extremeño emplea Cervantes este refrán , contenido también ea. 
las colecciones de Pedro, Valles y de Hernán Nuñez. 



— 16 — 



•1. WUkm T«Ie Biaka «ae taeraa. 

£1 arte y la industria pueden más que la fuerza, y con la sua- 
vidad y destreza se saca muchas veces mejor partido que coa 
la violencia y el rigor. 

Cervantes alude á este refrán , á propósito de lo mal parado 
que en aqu^ famoso lance de esgrima con el licenciado quedd 
el bachiller Corchuelo , al dedr que aquel testimonio « sirve y ha 
servido para que se conozca y vea con toda verdad cómo la fuer- 
za es vencida del arte.» 

Dícese también , Tod<is las cosca quieren maña y Do fuerza 
no vale^ maña corre,' y expresan idéntico concepto^ Lo que 
fuerza no puede, ingenio lo vence; -^ Alanos duchas comen tru* 
chas^ — Manos duchas mondan huevos, que no largos dedos; — 
Donde no valen cuñas , aprovechan uñas; — Más vede acial, que 
fuerza de oficial; — Quien bien ata, bien desata; — En ocha- 
que de trama está acá nuestrama. 



99. En manofl oslé el pandero qne lo o Abren htoa 
tafter. 

£1 Licenciado que acompañó á don Quijote á la cueva de Mon' 
tesinos , le suplica « que mire bien y especule con cien ojos lo 
que hay allá dentro,» porque quizás habrá cosas que las ponga 
él en el libro de sus transformaciones , á lo cual responde San- 
cho: u£n manos está el pandero que lo sabrán bien tañer.» 



— 17 — 

De esta misma manera aparece escrito este refrán en un pasaje 
del Rinconete , en otro del Quijote de Avellaneda , y en la Colec- 
ción de Valles. En las colecciones del Marqués de Santillana y 
del Comendador se lee , En manos está el pandero de quien lo 
sabrá tañer. La construcción adoptada por Cervantes parece más 
elegante que la siguiente , de la Academia , Está el pandero en 
manos que lo sabrán bien tocar, 

Dícese más brevemente , En buena mano está el pandero , co- 
mo puede verse en el pasaje siguiente de la aventura del Re- 
buzno. « Con esto doblando á cada paso los rebuznos , rodearon 
todo el monte , sin que el perdido jumento respondiese ni aun 
por señas. Mas ^c<5mo habia de responder el pobre y mal logra- 
do , si le hallaron en lo más escondido del bosque , comido de lo- 
bos! Y en viéndole dijo su dueño: ya me maravillaba yo de que 
él no respondía , pues á na estar muerto , él rebuznara , si nos 
oyera , 6 no fuera asno ; pero á trueco de haberos oido rebuznar 
con tanta gracia^ compadre, doy por bien empleado el trab&jo 
que he tenido en buscarle , aunque le he hallado muerto. En 
buena mano está el pandero , compadre , respondió el otro , pues 
si bien canta el abad, no le va en zaga el monacillo (n.» 24).» 

Con este refrán se pondera la habilidad propia ó la de otras 
personas. En este preciso momento histórico dirá para su gorro 
el señor Castelar , viendo á Serrano , Martos y Sagasta , herederos 
de la dictadura, que no podia estar el pandero en mejores manos. 



iiS« ^nton las «abe la« tafte* 

Es más frecuente decir, El que las sabe las tañe, 
Al observar don Jerónimo á Sancho que el autor del falso 
Quijote le pinta comedor y simple , y no nada gracioso y muy 
otro del Sancho que en la primera parte de la historia de su 
amo se describe^ Sancho le contesta : « Dios se lo perdone ; de- 
járame en mi rincón sin acordarse de mi , porque quien las sabe 
las tañe^ y bien se está San Pedro en Roma (n.° 94},» dando á 
entender con esto que nadie debe meterse en lo que no entiende. 
Puede usarse también este refrán en el mismo sentido que el 
anterior. 



— 18 — 

En el Coloquio de los perros de Mahodes encontramos dtro 
proverbio que puede considerarse como el reveno de los dos úl-» 
tímoB : Quien necio ts en su mUa, necio es en Ctutílla. 

#4. ^l Men.eantA el atoada no le ▼* en aas* el mo» 
iiaelllo. 

Dícese para ponderar la habilidad deima persona^ comparin- 
dola con la nuestra 6 con la de otra cualquiera. 

Véase el citado pasaje de la aventura del rebuzno (n.^ 22). 

No cabe duda de que también puede usarse este refrán en to- 
no de burla y en ei sentido ir<$nico que indica la Academia. 



lift. A ««ten enece y amafla no le hurtes liocaaa« 

Denota este proverbio que al experimentado y práctico en al- 
guna cosa no se le engaña en ella fácilmente. 

En este sentido parece que lo usa Sancho cuando dice á la 
Duquesa: «Eso de gobernar bien no hay para que encargárme- 
lo , porque yo soy caritativo de mió , y tengo compasión de los 
pobres , y á quien cuece y amasa no le hurtes hogaza: y para mi 
santiguada que no me han de echar dado falso : soy perro viejo 
y entiendo todo tus tus (n. o 26), y sé despabilarme á sus tiem^ 
pos^ y no consiento que me anden musarañas ante los ojos^ por- 
que sé dónde me aprieta el zapato (n.<> 217]: digolo^ porque los 
buenos tendrán conmigo mano y concavidad^ y los malos ^ ni 
pié^ ni entrada. » 

Cervantes usa el refrán tal como aparece en la Colección de 
Zaragoza. Hernán Nufíez dice: A I que cuece y amasa, no le hurtes 
hogaza. La Academia^ suprimiendo el artículo^ escribe así: A 
quien cuece y aguasa no hurtes hogasa. 

##. A perro vtejo no hay ins tnfl* 

Poco se diferencia el sentido de este proverbio del sentido del 
que antecede : enseña que al hombre experimentado y cuerdo es 
muy difícil engañarle. 



— 19 — 

Además de usarlo Sancho Panza en el pasaje últimamente 
copiado^ lo usa también al oir que para la salud de Altisidora ha- 
bían de sellarle el rostro con veinte y cuatro mamonas^ y doce 
pellizcos y seis alfilerazos en brazos y lomos. «Voto á tal^ excla- 
ma, así me deje yo sellar el rostro, como volverme moro. ¡Cuer- 
po de mí! ¿qué tiene que ver manosearme el rostro con la resur- 
rección de esta doncella t Regostóse la vieja á los bledos (n.^ 102): 
encantan á Dulcinea, y azótanme para que se desencante : mué- 
rese Altisidora de males que Dios quiso darle, y hánla de resuci- 
tar (con) hacerme á mí veinte y cuatro mamonas, y acribarme el 
cuerpo á alfilerazos, y acardenalarme los brazos á pellixcos. Esas 
burlas á un cuñado , que yo soy perro viejo y no hay conmigo 
tus tus. » 

AveUaneda antes que Cervantes (puesto que los doa pasajes 
citados perb^ecen á la Segunda pajote del Quijote), habia puesto 
ya en boca del contrahecho Sancho este nusmo proverbio : «No 
hay sino armarme caballero, que no sufro burlas, y á perro 
viejo no hft^ cuz coz. » 

En la Colección del Marqués de Santillana ofrece este refrán 
la singularidad de no llevar la negación : A perro viejo , tus tu9. 
En la Colección de Zaragoza y en el Diálogo de las lenguas se 
elide el verbo: A perro viejo , no eux cuís, Iriarte lo escribe lo 
mismo que Cervantes : A perro viejo na h^y hts tus^yla. Aca- 
demia , además de la lección de Iriarte , sanciona también la si- 
guiente de Nuñez : A perro viejo , nuTica cux cuz.. El mismo 
concepto expresa el siguiente refrán, calificado de frase por la 
Academia : Pájaro viejo' no entra en jaula. 



— 20 — 



Refrán sanguinario^ digno de aquellos siglos de barbarie en 
que la abstinencia^ el ayuno, la disciplina, el cilicio^ el martirio^ 
la Cruz eran considerados como maestros de santificación. Los 
modernos lo hemos arreglado de otro modo. Hoy dia^ con la salu- 
dable conquista revolucionaria de no ir á la escuela^ esto es, con 
la abolición de las tiránicas faltas de asistencia , y consiguiente 
anulación de las huelgas estudiantinas y novillos^ con la deroga- 
ción de las penas académicas , con los exámenes á ojo de buen 
cubero, y sobre todo con el acicate de los establecimientos libres^ 
más aprende un rapazuelo en una semana que no aprendía in 
illo tempore en diez años mortales de andar á la sopa por los fa- 
mosos barrios salmanticenses. ¡ Bien haya el magnífico Ruiz Zor- 
rilla, ornamento y faro de primera dase de las ibéricas fábri- 
cas de doctores al vapor ! Protestamos contra los federah'simos 
decretos del ciudadano Chao , ex-ministro de Instrucción pú- 
blica , para el restablecimiento de la vieja ordenanza académica. 
Afortunadamente Chao y sus mamotretos cayeron. 

Preguntando^la Duquesa á Sancho si habia comenzado la ta-> 
rea de la penitencia que habia de hacer por el desencanto de 
Dulcinea, contestóle Sancho que sí^ y que aquella noche se ha- 
bia dado cinco azotes. Pero como añadiese Sancho que los talea 
cinco azotes se los habia dado con la mano , replicó la Duque- 
sa : «Eso mas es darse de palmadas , que de azotes : yo tengo 
para mí , que el sabio Merlin no estará contento con tanta blan- 
dura : menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina 



— 81 — 

de abrojos, 6 de las de canelones^ que se dejen sentir^ porque la 
letra con sangre entra , y no se ha de dar tan barata la libertad 
de una tan gran señora , como lo es Dulcinea , por tan poco pre- 
cio. » 

£ste mismo lenguaje usan todos los revolucionarios que por 
tan diversos caminos prosiguen la gran tarea del desencanto y li- 
bertad de las amodorradas y decrépitas sociedades^ con, sin, contra 
loB, á pesar de los^ y por encima de todos los derechos á la per- 
sonalidad humana inherentes , como esenciales al sinfdnico des- 
envolvimiento de nuestro fisiológico organismo. 

Téase como se explica por su parte Sancho el malo. Al re- 
prenderle don Quijote el malo porque ya en idea estaba azotan- 
do, por no ir á la escuela, ai hijo que pensaba tener ^ le contesta 
en los términos siguientes: « ¿No ve vuesa merced que esos mu- 
chachos, si desde chiquititos no se castigan, y se amoldan antes 
de tener ser^ se vuelven haraganes y respostonest Es menester 
pues , para evitar semejantes inconvenientes , que sepan desde el 
vientre de su madre que la letra con sangre entra; que así me 
crid mi padre á mí; y si algún buen entendimiento tengo , me lo 
embebió él en el caletre á puros azotes.» 

El mismo sistema pedagógico preconiza otro refrán incluido 
en la Colección de Zaragoza y en la de Iriarte , y que sin duda 
la Academia no se atrevió á sancionar, por parecerle desmesura- 
damente brutal y arbitrario : No hay tal razón como el bastón. 
La Asamblea federal sustituyó al repugnante vocablo bastón , el 
suavísimo vocablo dictadura. 



«9. Ese te qnlere. Men qne ie liaré llorar. 

Es más usada la lección de la Academia , Quien bien te quie- 
re te hará llorar ^ ó Quien bien te quiera te hará llorar. La de 
la Colección de Zaragoza dice así : Quien te quiere bien hacerte 
ha llorar. 

Este proverbio puede considerarse como la justificación ó dis- 
culpa del anterior. En el Rinconete y Cortadillo lo viste Cervan- 
tes de esotra manera : A lo que bien se quiere , bien se castiga^ 



— 2Í — 

Otro refrán , concretando algún tanto la regia general , dice: 
JETijo^ y criados no ha$ de regalar , $i quieres aellas gotear. 

Loa sigaienteg consignan la utilidad 6 necesidad de la correc- 
ción y el castigo : Con viento limpian el trigo , y los vicios con 
castigo t — Quien á uno castiga , 6 ciento hostiga; <-^ El loco 
por la pena es cuerdo. 

Otros recomiendan que con el castigo se mezclen 1« suavidad 
y el agafiajo, v. gr. Quien te dié}a hiél, te dará la miel ; -^Del 
pan y del palo. 

Para aconsejar que no vaya el castigo más aBá de lo que el 
escarmiento reclama, se dice: Al niñu y al mulo, al culo, ¿ sa- 
ber ^ á donde suene mucho y dañe poco. Las buenas madres, que 
no conocen á Bentham ni de oddas , sab^i eso de la modera- 
ción del castigo y verdadero fin de la pena mejor que el crimi- 
nalista más pintado , y por esto nos enseña el refrán que Ija coi 
de la yegua no hace mal al potro. 

Por último , como que al enhornar es cuando se hacen los pa* 
nes tuertos , para inculcar la conveniencia de que el prudente 
castigo se nos aplique desde niños , se inventó el adagio , l^os ni' 
ños de pequeños^ que no hay castigo después para ellos; y puesto 
que los padres que no c<Hrrigen las faltas de sus hijos cuando ni- 
ños, no suelen tampoco corregirlas cuando grandes, otro refrán 
nos advierte que Quien no castiga cuUto , no castiga culazo; y 
las fatales consecuencias de la flojedad y msX entendido a^ooor de 
los padres, difícilmente pudieran ser mejor expresadas de lo que 
las expresa el proverbio , Tanto quiso el diablo á sus hijos-, que 
les sacó los ojos. 



99. Kw «Ino fcawftoe» miel , y papawia hm 

Con este refrán se increpa en sdn de burla á los que por no 
haber aplicado oportunamente la reprensión y el castigo dan pié 
á que seles suban á las barbas los que debían respetarles. Sue- 
le usarlo el mismo que amenaza con el castigo 6 lo aplica para 
justificar la necesidad de aplicarlo. Junto con los dos últimamen- 
te comentados , redondea todo el método de educación y pedago- 
1^1 y pone como el sello al sistema penal. 



— 23-, 

Poede considefránie eom^ la yoar misma d«l prínéipiade a«torí<* 
^Kd ^ y predsameAte en aquello» momentos en 4^6 tanto did 4gtie 
•cavilar la creciente indisc^lins del ejérdto, no falt¿ quien 
ereyese cifrada en este sencillo adagio toda la ssstascia de iJna 
buena ordenanza militar. El general Pavía desbaifdd edn M la 
Asamblea^ y Sancho Pansa no lo sacó á codáciotí hasta haUar^ 
46 ya en vísperas de tomar posesión del gobierno de la ínsula, 
insistiendo en él con grande ahinco después de haberla tomado* 

Al notar don Quijote cuan mal les estaba á los gobernadores 
no saber ni escribir , aconsejándole que siquiera aprendiese á 
firmar^ Sancho le contesta, que hará que otro firme por él^ eo^ 
jM de i&cil consecución teniendo el mando y el palo ^ y cond^Uye 
el discurso diciendo : No smo haeeoi miel , y comeros kan moi^ 
^as. Véase el pasaje íntegro en el número 308 ^ eotntinuacion del 
primero contenido en el número 84. 

Véase además el pasaje inserto en el n.® 71. 

La Academia no incluye en el Diccionario este refrán ; pero 
.trae la frase Hacerse de miel y ^e dice sigmfí<5a: «Portarse con 
alguno blanda y suavemente más de lo que conviene ,» y que por 
«sft>8neie decirse, Si nos hacemos de miel,. nos oom>efán «ld«- 
cof. En las colecciones de Valles, Nuñez é Triarte se lee: Ha^ 
ceos miel, y comeros han moscas. A los que por su indocitidád 
no obran bien sino á fuerza de castigo les cuadra perfectamenter 
«1 r^ran , Reniego del árbol ^W á palos ha de dar el fruto. 



'••• Eiséé ya dnra «1 «leaeer para « aas p aÜaK ^ 

Soele aplicarse este refrán á las personas á quienes se ha pa- 
gado la sazón ó tiempo conveniente para su ense^naía. No ha-» 
bria inconveniente en extender su apticadoñ y nso contra los 
que intentan hacer 6 proseguir alguna cosadespnes de ha-' 
ber dejado perder la ocasión y tiempo oportuno. 

Una sola vez lo usa Cervantes , poniéndolo efi boca de la so-* 
brillada don Quijote, en el pasaje siguiente : «¿Qué es esto^ 
señar Üúi ahora que pensábamos nosotras que vuesa metceá 
vcknoL á reducirse en su casa y pasat en eUa una vida quieta» y 

4 



— 24 — 

lionrada se quiere meter en nuevos laberintos haciéndose pastor- 
cilio t Tú que vienes, pastorcico^ tú que vas, pues en veixlad 
que está ya duro el alcacer para zamponas.» 

La Academia é Iriarte dicen , Ya está duro el alcacer para^ 
zamponas. Mejores lecciones me parecen la del Diálogo de las 
lenguas, idéntica á la del Comendador^ Duro es el alcacer para 
zamponas^ y las dos que se encuentran en la Colección de Za- 
ragoza: Duroestá el alcacer para zamponas ^ 'y Viejo es el al- 
cocer para zamponas. Esta última es muy parecida á la del Mar- 
qués de Santillana : Viejo es el alcacer para facer. En el misma 
sentido puede usarse el refrán , Viejo es Pedro 'para cabrero. 

Más difícil que enseñar al que dejó pasar la edad conveniente 
68 el arrancar los vicios de la persona que se ha endurecido en 
ellos, y por esto se dice, Malo es el zamarro de espulgar ^ y el 
viejo de castigar. 



Sf • Predlear en desierto. 

Don Quijote viendo que los molineros negaban á pié juntilla» 
que en aquel molino 6 castillo hubiese ninguna persona oprimida, 
«Basta, dijo entre sí, aquí será predicar en desierto, querer 
reducir á esta canalla á que por ruegos haga virtud alguna. »- 

Cítalo Sancho en uno de los pasajes insertos en el prólogo. 

El ama y la sobrina coligiehdo que el buen Hidalgo iba á des- 
colgarse por tercera vez , /procuraban por todas las vias posibles- 
apartarle de tan mal pensamiento ; pero todo era predicar en de- 
sierto y majar en hierro frió.» 

La Academia considera este adagio como simple frase familiar 
« con que se da á entender que los oyentes no están dispuestos^ 
antes sí repugnantes para admitir la doctrina y consejos que se 
les dan.» La verdad es que no se halla contenido en ninguna de 
las más reputadas colecciones. Cervantes , sin embargo, lo consi- 
deró como verdadero refrán, conforme se infiere de las siguientes 
palabras con que Sancho contesta á don Quijote en el segundo de 
los tres pasajes citados en este artículo : « Paréceme que vuesa 
merced es como lo que dicen : dijo la sartén á la caldera , quítate 



r 



— ag- 
alla ojinegra (n.^ 121). Estáme reprendiendo que no diga refra- 
nes, y ensártalos yuesa merced de dos en dos.» 



S9. Majar en hierro frío. 

£1 concepto es exactamente el mismo que el del anterior, co- 
mo puede verse en el último de los pasajes transcritos en el ar- 
tículo precedente. 

La Academia tampoco lo considera como refrán , sino como 
frcue « con que se da á entender que es inútil la corrección y 
doctrina cuando el natural es duro y mal dispuesto á recibirla.» 
Puede decirse también machacar en vez de majar, y mejor ma- 
char , que es el vocablo usado en el proverbio de la Colección 
de Zaragoza , Cuanto os digo , es machar hierro frío , y en el de 
la Colección de Nuñez , Cuanto digo , todo es machar en hierro 
frío. 

SS. Caalisame mi madrea y yo trompés^laa. 

Además de usar Cervantes este adagio en el segundo de los 
pasajes citados en el artículo 31 , lo pone en boca de don Qui- 
jote en ocasión análoga y con el mismo objeto en otro de los 
pasajes insertos en el prólogo. 

La Academia , lo mismo que á los dos que preceden , lo cali- 
fica también de frase « que reprende á los que advertidos de una 
falta incurren sin enmienda en ella frecuentemente , 6 por des- 
cuido , 6 buscando ocasiones libres de censura.» 

No obstante es uno de los refranes que figuran en la Colec- 
ción del Marqués de Santillana , en la de Valles , en la de Ma- 
lara y en el Diálogo de las lenguas. El Marqués de Santillana 
dice: Castígame mi madre é yo trompógelas: Valles y Malára 
suprimen la conjunción copulativa. £1 autor del Diálogo de las 
lenguas escribe trómpaselas. 

De los que ningún caso hacen de las reprensiones , oyéndolas 
como quien oye llover , se dice : Tañe el esquilón , y duermen 
los tordo» al san. Úsalo el autor de la Pícara Justina. ^ 



— 4ft — 



Don QiBJote lo usa en eí segundo de los pasajes insertos en 
el ndmero 6; 

La Academia traduciendo más literalmente el proverbio de la 
Sagrada Escritura , dice , De la abundancia dd eoraxon habta la 
lengua. Es tanto más notable que tampoco conceda el título áe 
refrán á este , que califica de locución , en cuanto en el mismo 
artículo del Diocionarío reconoce* como' tal' el siguiente , que 
tan poco de él difiere : No dice más la lengua que lo que siente 
él corazón. 

Para denotar que el lenguaje y las acciones exteriores de lás 
personas descubren las cualidades del ánimo , tenemos otro re- 
frán que dice: Cada cuba huele al vmo que tiene, T que 
muchas veces no conviene expresar^uno su sentimiento fo decla- 
ra el proverbio : Tal Hora el eoraxon brama , aunque la lengua^ 
lo calla. 



Considerando las mucñísimas que en los congresos y periódi- 
C09 se derrochan, una dé' tres: 6 los pueblos soberanos son malos 
entendedores, 6 el parlamentarismo es una solemne engaffifa, 6 
el adagio miente por 1^ mitad de la barba. Una sola ve^ aduce 
Sancho este- refrán. (Véase el segundo^ ejemplo del número IIT.) 

También se dice, A buen entendedor^ hreee hablador. 



— 27 — 

Mi. Al hm^m eallar Uusnm fih»iielM. 

«Ese Sandio no ereg tú (dice don Quijote á au esciidero al «s. 
eucbar de sus labios el tal refrán) ; porqcie no v6\o no eres buen 
callar, sino mal hablar y mal porfiar.» 

En la Colección de Zaragoza , además de esta lección que es 
la vulgarmente usada, hallamos esotra , Al buen callar llaman ^ 
¿aggio , que además de darnos mucha luz sobre el verdadero 
sentido del refrán , da pié á sospechar si pudo ser traido de Ita- 
lia. £1 Aforqués de Santillana y el autor del Diálogo de las len- 
gua» dicen: A buen callar llaman Sancho^ y Hernán Nuñez 
añade: Y al bueno bueno , Sancho Martínez, 

A juzgar por la copia de refranes castellanos que recomien- 
dan la prudencia en el hablar , no debemos de haber pecado de 
ootismo los españdes en ningún período ni momento de nuestra 
Jiistoria. De la Colección del Marqués de Santillana son estos : 
£[» boca cerrada no entra mosca; — MvxJioJablar , mwcho er- 
rmr; y esotro en que por el contrario se nos recomienda que ha- 
blemos cuando el caso lo requiera: Quien nonfablaj non le oye 
Dios. Véanse ahora los siguientes : Palabra y piedra suelta no 
tienM vuelta ; — Harto sabe quien no sabe , si callar sabe; — 
JEl bobo, si es ccdlado, por sesudo es reputado, (El necio callan- 
do es ávido por discreto) ; — Quien no sabe callar , no sabe ha- 
hUer ; — Fué la negra al btmo, y tuvo que contar un año; — De 
Parla van á Puñonrosiro ; — Quien mucho habla , mucho yerra; 
'^Quicn mucho habla y poco entiende y 'jpor asno le venden en 
San Vicente; — El mucho hablar nuece , y el mucho rascar 
cuece; — ^ Mucho hablar y mucho reír , locura dan á sentir ; — 
Mucho hablar y poco saber, mucho gastar y poco tener 'mucho 
presumir y poco valer , echan presto al hombre á perder, {Tres 
muchos y tres pocos destruyen al hombre : mucho hablan y poco 
saber, mucho gastar y poco tener , mucho presumir y poco va- 
ler) ; — ■ Oir , ver y callar; — Oir , ver y callar , recias cosas son 
de obrar; — El mucho hablar es dañoso , y el mucho callar no 
es provechoso ; — Quien mucho habla , en algo acierta; — Quien 
lengua há , á Boma va. 



— 28 — 

En la Calatea cita Cervantes aquel refrán , Quien calla otor- 
ga , que algunas veces no sale verdadero , pues , como dice Bre- 
tón de los Herreros , Quien calla no dice nada , y aquel otro : 
ObrcLS son amores , y no buenas razones , muy semejante á este 
de la Colección de Zaragoza^ Obra y habla poco , y al de Gato 
maullador nunca buen cazador. 



SV. IMM paredes tienen eides. 

Advierte el mucho cuidado que debe ponerse en no decir lo 
que importa que esté secreto , por el riesgo que puede haber de 
que se publique 6 sepa. 

La murmuradora dueña doña Rodríguez , en el lance aquel de 
la visita nocturna que hizo á don Quijote , se expresa de esta 
suerte: «Esta Altisidorilla tiene más de presunción que de her- 
mosura , y más de desenvuelta que de recogida : además, que no 
está muy sana , que tiene un cierto aliento cansado , que no hay 
sufrir el estar junto á ella un momento , y aun mi señora la Du- 
quesa Quiero callar^ que se suele decir que las paredes tie- 
nen oídos.» 

Por malos pecados del asendereado caballero y para escar- 
miento de dueñas bachilleras , tuviéronlos efectivamente en aquel 
apretado trance , y hasta uñas. 

La Academia en el Diccionario de Autoridades admite como 
refrán , Las paredes oyen, que en las últimas ediciones califica 
de expresión; pero Timoneda emplea este refrán tal como lo ha- 
llamos en el Quijote. En la Colección de Zaragoza leemos : En 
tal caso j las paredes han oidos í — En consejas , las paredes 
han or'bjas. 

También se dice que Las paredes hablan , que Las piedras 
hablan , y para advertir que no se obre mal , fiándose en que no 
ha de descubrirse , se dice que Las paredes tienen ojos. No ca- 
recen de alguna analogía con el proverbio comentado en este ar- 
tículo los siguientes: Palabras señaladas no quieren testigos;^ 
Ni tras pared ni tras seto digas tu secreto; — Todo se sabe, 
hasta lo de la callejuela ; — En la boca del discreto lo públi- 



— 89 — 

<o es secreto. En la Pícara Justina hallamos este : Quiensuspro^ 
pósitos parla , no se casa. 

S9. IVo menear el «rro* «nnqne ae ^esne* 

Con este proverbio (dado que lo sea) se denota que en deter- 
-minadas circunstancias conviene guardar silencio acerca de lo que 
pudiera causar ofensa 6 lastimar á alguno de los presentes. 

Cuando atajada doña Rodríguez por lo que Sancho habia mal 
hablado de las dueñas dice , que quien á ellas trasquila , las ti- 
jeras le quedaron en la mano (n.® 51]^ replica Sancho : « Con to- 
do eso , hay tanto que trasquilar en las dueñas , según mi barbe- 
To, cuanto será mejor no menear el arroz aunque se pegue.» 

La frase Peor es meneallo, desde que en aquella no muy lim- 
pia aventura , supo don Quijote aplicarla con tan graciosa opor- 
tunidad , ha ido poco á poco adquiriendo la fama y preeminen- 
cias de un verdadero refrán. 



S9. iVo se he de mentar 1« «es* «b e«m del ehereade. 

Esta es regla de prudencia y urbanidad , que nos aconseja evi- 
Axs en la conversación el suscitai* la memoria de lo que bajo cual- 
quier concepto pudiera herir 6 sonrojar á alguno de los circuns- 
tantes. 

«No sé yo para qué nombro asno en mi boca (exclama San- 
cho) y pues no se ha de mentar la soga en casa del ahorcado.» 
£n aquella sazón el ahorcado era el mismo Sancho , que habia 
perdido su jumento. 

Indignado don Quijote por haber tan en mal hora imitado 
Sancho el rebuzno de los regidores , le increpa de esta suerte : 
-« i Y dónde hallasteis vos ser bueno el nombrar la soga en casa 
del ahorcado! A música de rebuznos^ ¿qué contrapunto se habia 
de llevar, sino de varapalos! » 

También se dice : En casa del ahorcado no hay qae mentar let 
.soga-, — En casa del ahorcado no mientes la soga. 



— 36 



49. Toda eompsraelon em odiosa. 

«Las compavadones que se hacen (dioe don Quijote] de inge*^ 
nio á ingenio , de valor á valor, de hermosura á hermosura , y 
ée linaje á linaje son siempre odiosas y mal recibidas, v 

l>ijae en otro lugar : « Cepos quedos , señor Montesinos : cuen^ 
te vuesa merced su historia como debe , que ya se sabe que toda 
oomparafiioa es odiosa , y así no hlty para que comparar i nadie 
eon nadie : I4 aka. par Dulcinea del Toboso es quien es , y la se* 
flora Belerma es quien es y quien ha sido , y quédese aquí.* 

En el Permlfis y Segismunda se lee también la observaeioo:. 
que sigue : « Porque la verdad que comunmente se dice de que- 
toda comparación es odiosa, en la de las bellezas viene i ser- 
odiosísima.» 

La Academia no hace mérito de este refrán ; mas no le niegan, 
semejante título las Colecciones de Valles é Iríarte. 



4IA. SI mam «oáipr A y mloBiOf om mí bolo* lo «lOMle. 

Muchos por necii^ vanidad hacen gala de haber comprado á 
inferior precio del que realmente pagaron , y por engafiar á ios- 
demás engáñanse á sí misiTios , porque al ñn y al cabo su bolsa 
es la que sufre el daño y proclama la verdad. Este es á lo que- 
parece , el sentido literal del refrán , cuyo objeto por consiguien- 
te no puede ser otro que reprobar la mentira , sobre todo cian- 
do eon ella inferimos perjuicio á la honra ajena, puesto que la 
calumnia deshonra y denigra al mismo que la vierte, 

«Si fueron amancebados- ó nd (dice Sancho del maestro Elisa- 
bat y de la reina Madasima) , i. Dios habrán dado la cuenta : de 
mis viñas vengo, no sé nada, no soy amigo de saber vidas aje- 
nas y que el que compra y miente , en su bolsa lo siente.» 

No se halla este refrán en el Diccionario de la Academia. S( 
Marqués de Santillana dice : Qtden merca é miente , tu balsa lo' 
siente. En la Colección de Zaragoza leemos : Quien compr0 y 



— 81 — 

miente f in, bolsa lo siente. En la misma Cokedon aparecen e»r 
tos das: Quien fura y miente, en su hcurka lo sie»ie, -^ Quien 
míente , presto se arrepiente. 

49. «anias letras «tone un né como on mL 

'Bate refrán , al qontrario del que anteeede , aconseja abierta y 
descaradamente la mentira. Por de contado que donde goza de 
más crédito y estima es en los lupanares , cárceles y presidios. 
No en decir que repugne 4 los grande» diplomáticos , ni que tam- 
poco le hagan ascos los periodistas. 

En aquella famosa aventura en que el liberalismo den Quijo- 
te reintegró á los galeotes en el pleno dominio y posesión de sni^ 
insnnados derechos individuales , uno de los guardas dice al pr^ 
galón caballero : « A este pecador le dieron tormento y «onfesd; 
•a delito era ser cuatrero, que es ser ladrón de bestias, y por 
kaber eonfeisado le condenaron por seis años á las galeras , amén 
de doeientos azotes que ya llevaba á las espaldas : y va siente 
pensativo y triste , porque bs demás ladrones que allá qnedaa y 
a^ van , le maltratan y aniquilan y escarnecen y tienen en po* 
ce, porque confesó , y no tuvo ánimo de decir nones : porque di- 
cen eUos , que tantas letras tiene un né como un sí , y que barta 
ventura tiene un delincuente , que está en su lengua su vida 6 su 
nmerte , y no en la de los testigos y probanzas : y para mí ten^^ 
go que no van fuera de camino.» 

Cortadillo en aquel rigoroso examen de filosofía germánica 
que no olvidará jamás la Historia , calando con aquella su intui- 
ción «fonbrosa todo el fondo de la MorfU independiante^ dijo, 
lisce mucho más de dos siglos: «Ya sabemos, señor Monipodio^ 
qué quiere decir ansias, y para todo tenemos ánimo ^ porque na 
«mqs tan ignorantes que no se nos alcance que lo que dicela 
lengua paga la gorja; y harta merced le hace el cielo al hombre 
atrevido (por no darle otro título) , que le deja en su lengua su 
Hda 6 wfOL muerte , como si tuviese más letras un nó que un sí.» 
Al escuchar el venerable Monipodio tan filosóficas razones en 
bd^oi de un osuchacho que ni siquiera de oidaa eonoeia á Bis- 
^Bsak ni á filaquiavelo^ deputdle desde luego por digno y dig-<* 



— 32 — 

nisimo de ser admitido en la cofradía^ sociedad secreta, secta, 
•<5 lo que fuere ; que ya entonces por lo visto [hubo de haberlas 
en el privilegiado suelo de España. 

Cortadillo, que tan penetrado estaba de que Lo que dice la len- 
gua paga la gorja ^ no es probable que ignorase aquel otro 
adagio de No diga la lengua lo que pague la cabeza , — iVa 
diga la boca lo que pague la coca, — Al gallo que canta le 
aprietan la garganta. 

4S. I*a« barias «e Taelven veras. 

£1 Mayordomo^ al oir las profundas sentencias de Sancho el 
Gobernador le dice estas palabras : « Estoy admirado de ver que 
un hombre tan sin letras como vuesa merced , que & lo que creo 
no tiene ninguna^ diga tales y tantas cosas llenas de sentencias 
y de avisos tan fuera de todo aquello que del ingenio de vuesa 
merced esperaban los que nos enviaron y los que aquí -venimos. 
Cada dia se ven cosas nuevas en el mundo : las burlas se vuel- 
ven veras , y los burladores se hallan burlados.» 

Enseña este refrán el miramiento y discreción que se debe 
guardar en las chanzas para que no sean ofensivas. Lo mismo 
puede aplicarse á las acciones que á las palabras. 

No lo trae la Academia en esta misma forma , pero incluye el 
siguiente , idéntico en el fondo , A las burlas , asi va á ellas , que 
no te salgan veras , contenido también en la Colección de Her- 
nán Nuñez. 



44. Á idos de mi easa y qué queréis eon mi mvjer^ 
hay que responder. 



Una sola vez cita Sancho este refrán , pero sin darle aplica* 
cion ninguna ) bien que á renglón seguido se encarga él mismo 
de desciframos el sentido : « A lo que dijere el Grobemador no 
hay que replicar , como al salios de mi casa y qué queréis con 
mi mujer.» 

Cuando llevado de la ira manda alguno despóticamente S 
vierte palabras descompuestas y mal sonantes, la prudepcia. 



— 33 — 

aconseja no contradecirle, y dejarle. Sancho reclama con ette 
proverbio la obediencia pasiva ; pero la verdad es que encierra 
nna enérgica protesta contra toda clase de despotismo , sin ex- 
cepción del democrático. A palabras locas , orejas sordas» 

Atk. Como por loa eerroa de ÍJheém, 

Con este refrán se da á entender que lo que se responde 6 
dice no viene al caso , y en este sentido lo usa Sancho en uno de 
los pasajes trascritos en el pr<5k>go. 

Cuando don Quijote le conjura para que diga si lleva los tres 
tocadores y las ligas de la enamorada Altisidora , resp<5ndele de 
este modo : « Los tres tocadores sí llevo , pero las ligas , como 
por los cerros de Ubeda.» En este ejemplo parece que no tiene 
otra fuerza que la de una expresión negativa. 

Ni en el Diccionario de la Academia ni en ninguna de las Co- 
lecciones figura esta expresión como refrán. Covarrubias dice 
que el proverbio , Eso es ir por los cerros de Ubeda , se aplica 
al « que va despepitando por términos extraordinarios y levan- 
tados.» 

4#. Como con Ia« noliea de aniafto. 

«Hé aquí, señor, rompidos y desbaratados estos agüeros^ que 
no tienen que ver más con nuestros sucesos , según que yo ima- 
l^no , aunque tonto , que con las nubes de antaño ; y si no me 
acuerdo mal , he oido decir al Cura de nuestro pueblo , que no 
es de personas cristianas y discretas mirar en estas niñerías , y 
aun vuesa merced mismo me lo dijo dias pasados , dándome á 
entender que eran tontos todos aquellos cristianos que miraban 
en agüeros , y no es menester hacer hincapié en esto , sino pa- 
semos adelante, y entremos en nuestra aldea.» Con estas discre- 
tas reflexiones procura Sancho Panza disipar la nube de tristes 
presentimientos que oscurecía la inteligencia del apesadumbrado 
y vencido don Quijote. 

Este refrán^ dado caso que lo sea , puede aplicarse en s<5n de 
baria á los que dicen 6 hacen cosas incongruentes 6 que no vie- 
nen al caso. 



31 



4tf. ]f • #e MKkvmr^ 1» ]m»J« en el árliol «In la Tolaniatf 
de IHm. 

Coo 99ta# bermos^fómiLs palabras de la Sagrada Escritor» 
«firma y confina el vulgo la iQterveacion de la Divina Provi- 
denm contra los sabios zascandiles que la üiegui, así como con- 
tra los que torpemente la equivocan y confunden con la ci^ga 
fatalidad. 

A Sancho , que se quejaba de lo mucbo que se entretenia la 
ínsula^ le conforta y alienta don Quijote de esta manera: «En- 
comendadlo á Dios, Sancho, que todo se hará bien i y quizá 
mejor de lo que vos pensáis, que no se mueve la hoja en el ár- 
h(A sin la voluntad de Díqs<>» Y Sansón añadid : «Así es verdad^ 
que si Dios quiere , no le Caltarán á Sancho mil islas que gober- 
nar, cuanto m6s una.» 

Je^ el Binconete , dende tambáen se halla usado una vez este 
reino, se suprimea los vocablos en el árbol. La Academia , en 
luf ar de los, vocablos de Dios , dice del Señor, En el Diccionario 
de Autoridades lo escribe así: No se mueve la hoja sin voluntad 
del Señor. Idéntico concepto expresan el adagio , Eso se hace 
lo que á Dios apUice, y el siguiente, tomado de los MM. de Sa* 
lazar : Lo que Dios quiere , no hay viento ni agua que lo excuse, 
Mn el Dialogo de las lenguas leemos el siguiente ; No hace JHos 
4 quien desampare» 



— Í5 — 



<4«. Kl homhrm pon^^ j Moa áimpmwkrm 

fin éstd , ftdem&s éé recotiooetsef y acatarse la intenrefieiotí di^ 
TÍna , se reconoce y afirma la libertad famnana^ negada asiinls- 
mo por más de cuatro pelafustanes y más de coastro ftlosofastros 
de lotf que más libertades se toman y vocean. 

«Odio días, 6 áíet há , hermano munnarador, estclama San- 
cho f que entré á gobernar la ínsula que me dierofn , en ke cua- 
les no me yí harto de pan siquiera un hora : en ellos me han 
perseguido médicos, y enemigos me han brumado los huesos , ni 
he tenido higar de hacer cohechos , ni ée eobrar derechos ; y 
siendo esto así , como lo es , no merecía yo , á mi parecer , salir 
de esta manera ; pero el hombre pone y Dios dispone , y DÍ00 
sabe lo mejor y lo que le está bien á cada uno , y cual el tiem- 
po tal el tiento (n.<> 176] , y nadie diga desta agua no beberé 
fn.^ 50} , que adonde se piensa que hay tocinos no hay estacas 
(n.o 12) : y Dios me entiende (n.<> 218) y basta , y no digo má», 
aunque pudiera.» 

En la Gitanilla usa también Cervantes este adagio. 

Algunos dicen propone en lugar de pone , y en la Cotecdon de 
Zaragoza se usa del plural en lugar del singular, diciendo eoft 
menos elegancia : Los hombre» ponen y Dios dispone. 



Como el Duque , al oír en boca de don Quijote la» corteses ala- 
banzas de la hermosura de la Duquesa , dijese con no menos ga-> 
lanterfa que adonde estaba doña Dulcinea del Toboso no era 
razón que se alabasen otras fermosuras , Sancho Panza observa: 
<cNo se puede negar , sino afirmar , que es muy hermosa mi sé^ 
ñora Dulcinea del Toboso; pero donde menos se piensa, se le* 
yanta la liebre , que yo he oido decir , que esto que llaman na- 
turaleza es como un alcaller que hace vasos de barro , y el que 
hace un vaso hermoso , también puede hacer dos y tres y ciento: 



— 36 — 

digolo , porque mi señora la Duquesa á fe que no va en zaga á 
mi ama la señora Dulcinea del Toboso.» 

En otro pasaje dice el mismo Sancho : Donde no se piensa sal- 
ta la liebre , lección que hallamos también en la Pícara Justina. 
Avellaneda , que ya había usado este refrán antes que Cerván- 
tes^ dice : Donde menos se piensa salta la liebre. Esta es la 
lección más vulgar del proverbio , y la adoptada por la Acade- 
mia. En la Colección de Zaragoza vemos estas dos , algo menos 
elegantes que cualquiera de las que anteceden : De do no pen- 
sáis ^ salta la liebre; — Donde hombre no piensa, salta la lie- 
bre. 

Enseña este adagio que muchas veces sucede lo que más lejos 
estaba de nuestra imaginación. Es un consuelo para los que es~ 
tan mal , y un saludable memento homo para los que se encuen- 
tran bien hallados , y no dice mucho en favor de los pronósticos 
humanos. Otro proverbio nos advierte que Lo que no acaece en 
un año , acaece en un rato, 

Y como es harto frecuente que las cosas nos salgan al revés 
de lo que esperábamos , desbaratando nuestros cálculos y espe- 
ranzas, hay un refrán que dice: Uno piensa el bayo, y otro el 
que le ensilla , y otro : Tal piensa ir á Oñex , y da en Gamboa. 
El primero, que es uno de los más antiguos, lo usa Cervantes en 
la Gitanilla y en la Ilustre fregona , conformándose del todo con 
la versión del Marqués de Santillana y diferenciándose muy 
poco de la de la Colección de Zaragoza que dice así : Uno pien- 
sa el bayo , y otro quien lo ensilla. El autor del Diálogo de las 
lenguas suprime la conjunción copulativa, y el de la Pícara Jus- 
tina omite el relativo de este modo : Uno piensa el bayo , y otro 
lo ensilla. El segundo proverbio lo usa Cervantes en la Gitani- 
lla. Ninguno de los dos figura en el Diccionario de la Academia. 
Poco difiere de ellos en el sentido aquel otro tan generalmente 
usado : Cuando pitos flautas , cuando flautas pitos. No obstante 
lo dicho, algunos sucesos pueden preverse con alguna seguridad, 
como lo reconoce otro hermoso proverbio , no incluido tampoco 
en el Diccionario de la Academia^ y que se halla en el Quijote 
de Avellaneda: Cuando la perdiz canta , señal es de agua. 



— 37 — 



Mm, H adto diga dcaia agua no beberé* 

Este proverbio, usado una sola vez en el Quijote (n.^ 48)^ 
y otra en la Señora Cornelia, nos advierte que lo que sucede á 
uno puede suceder á otro^ y que nadie absolutamente debe creer- 
se exento de poder caer en la tentación. 

Cervantes escribe este refrán de la misma manera que Covar- 
rabias y la Academia. En las colecciones de Valles y del Co- 
mendador griego se invierten los primeros vocablos de este mo- 
do : No diga nadie de esta agua no beber/. El autor del Diálogo* 
de las lenguas escribe No diga ninguno , y Ninguno no diga. 



Si. Halen á mi me iraaqullóf las tijeraii le qaedaron 
en la mano* 

Con este refrán se advierte^ dice la Academia, que el daño 6 
perjuicio que se ha recibido de alguno le puede sobrevenir á otro 
cualquiera por el mismo , si no se cautela de él y le previene. 

Cervantes no lo usa más que una vez en el siguiente pasaje^ 
antes citado en el número 38: «Nadie diga mal de las dueñas y 
más de las antiguas y doncellas, que aunque yo no lo soy, bien 
se me alcanza y se me trasluce la ventaja que hace una dueña 
doncella á una dueña viuda , y quien á nosotras trasquiló , las 
tijeras le quedaron en la mano.» 

La Academia adopta las dos lecciones siguientes : Quien á mi 
Tne trasquiló , le quedaron las tijeras en la mano; — Quien á. 
ni me trasquiló , con las tijeras se quedó. 

En el Quijote de Avellaneda leemos, bien que algo estropea* 
do, aquel otro vulgarísimo adagio : Ctmndo la barba de tu veci^ 
*o vieres pelar , echa la^uya á remojar. 



— 38 — 



»•• HüMi^^i* 1* ««IMM, mé ««ti* él pétméQé 

En la Colección de Zaragoza se lee , Quien quita la causa^ 
quita el pecada , y en el nfccififnario de, la Academk , Qaien 
quita la ocasión , quita el pecado. 

Persuadido Sancho de los inconvenientes y peligros de que 
Saüchica fuese á lasr majadas de los pastores, hace estas {>ru- 
<}entes reflexiones: «Tambieil Suelen andar lós atnores jímno 
buenos deseos por los campos como por las ciudades , y por Ijés 
pastorales cliocas como por los teftks palacios , y quitada la cau- 
sa , se qttita el pe«ado , y oji)S que no ven , corazón que né qtd^^ 
bra {n.^ 77), y más tale salto de mata , que ruego de iombreí» 
buenos (n.o 58).» 

En un sentido muy parecido al de este adagió emple<5 Certávti- 
tes el principio metafísico^ Quitada la caus», cesa el efecto ^ ccr 
mo puede verse e* eí pasaje siguiente t « Uno de los raméaos 
qué el Cura y el Barbero dieron por entonces para el mal de so 
amigo , fué que le murasen y tapiasen el aposento de los libros, 
porque cuando se lervrtAtase no los baUase^ quizá qttitando la 
causa , cesaria el efecto.»^ 

El mismo consejo de evitar las ocasiones peligrosas está ex- 
presado con más donaire en los adagios siguientes : « La ocasión 
hace al ladrón; — El agujero llama al ladran ; — En arca 
abierta el justo peca; — Puerta abierta ^ al santo tienta; --Quien 
anda entre la miel , algo se le pega.*» 



— 39 — 



-SS. 4|iiieii basea el peligré pereee en éL 

'Ea la terrible aventura de los batanes , cuando don Quijote 
«ncAvgó á Sancho que le esperase hasta tres días y que si en 
•ellos no compareciese , podia volverse á su aldea , echándose é. 
llorar Sancho con la mayor ternura , trato de disuadir al teme- 
imrío caballero en los términos siguientes : « Señor , yo no sé por- 
q«ié quiere vuestra merced acometer esta tan temerosa aventura: 
4ihoia es de noche , aquí no nos ve nadie , bien podemos torcer 
el camino y desviamos del peligro , aunque no bebamos en tres 
•días: y pues no hay quien nos vea^ menos habrá quien nos note 
^e cobardes : cuanto mas que yo he oido predicar al cura de 
nuestro lugar , que vuestra merced bien conoce , que quien bus- 
ca el peligro perece en él : así que no es bien tentar á Dios^ 
acometiendo tan desaforado hecho , donde no se puede escapar 
mao por milagro.» 

'EL Sancho de Avellaneda saca también á plaza este proverbio, 
ajQStáxidose todavía más i^ la letra de la Sagrada Escrítiira : 
Quien ama el peligro ^ perece en ¿1. 

No reza este adagio eon los peligros de las batallas solamente, 
-sino con toda suerte de peligros , y sobre todo , con los que ofre- 
<*e el pecado. 

Aconsejan la misma prudencia los siguientes : Acometa quien 
^niera , que el fuerte espera; — Al peligro con tiento , y al re- 
fnedio eon tiempo; — Aquel va más sano , que anda por lo lla- 
no í — For la puente, que está seco; — La gala del nadador 
■€§ saber guardar la ropa; — Lo mejor de los dados , es no ju- 
garlos. 

Otros muchos , por el contrario , aconsejan arrostrar con sere- 
nidad y. esfuerzo el peligro para cotnseguir lo que ambicionamos: 
Quien no se aventura ^ no há ventura; ~ Quien no se aventura ^ 
no gana ; — Quien no se aventuró y no perdió ni ganó; — Quien 
no se aventura , no anda á caballo ni á muía; -r- Quien no se 
aventura y no pasa la mar; — Quien no arrisca , no prisca; "^ 
Quien no cae*y no se levanta. 



— 40 — 

|(4* Tantas Teces ▼» el eaniarlllo á la f oente , qve- 
«Igana «e. quiebra* 

Este refrán , que no es más que una paráfrasis del anterior, 
nos advierte las fatales consecuencias que se siguen de no evitar 
los riesgos y ocasiones peligrosas. 

Cervantes lo usa una sola vez en el pasaje siguiente: «Ahora 
te disculpo , dijo don Quijote , y perdóname el enojo que te he 
dado , que los primeros movimientos no son en manos de los 
hombres. Ya yo lo veo , respondió Sancho , y así en mí la gana 
de hablar siempre es primero movimiento , y no puedo dejar de 
decir por una vez siquiera lo que me viene á la lengua. Con to- 
do eso , dijo don Quijote , mira, Sancho, lo que hablas, porque 
tantas veces va el cantarillo á la fuente y no te digo más.» 

Cervantes no cita íntegro el refrán , sino que lo adapta al giro 
de la frase ; pero se conoce que lo recordaba en su forma nativa^ 
que indudablemente es la mejor y más graciosa. El Marqués de 
Santillana escribe : Cantarillo que muchas veces va á la fuente» 
é deja el asa ó la fuente. Valles, Hernán Nufíez, Covarrubias 
y la Academia adoptan esta misma lección diciendo frente en 
lugar de fuente en la seguncta parte del refrán. En los Refranes 
glosados»de la edición de 1541 , hace poco reproducida , se lee 
también : Cántaro que muchas veces va á la fuente , ó deja el 
asa ó la frente. Además de la lección más común , Covarrubias 
cita la siguiente , Cantarico que muchas veces va á la fuente; 
alguna vez se ha de quebrar. La Academia en las últimas edi- 
ciones del Diccionario acepta otras dos versiones , que no figuran 
en el Diccionario de Autoridades : Tantas veces va el cántaro á 
la fuente y que deja el asa ó la frente; -Tantas veces va el 
cántaro á lajuente^ que alguna se quiebra. 

Meras equivalencias 6 corolarios de este proverbio son los si- 
guientes: Quien á menudo á las armas va, ó deja la piel ^ ó la 
dejará ; — Cien años de guerra y y no un día de batalla ; — No 
pasa seguro quien corre por el muro; — Quien se pone debajo 
de la hoja , dos veces se moja ; — Quien entra en la nao , no tie- 
ne los vientos en la mano; — El mejor nadador es del agua;*^ 
1^0 hay orejas para cada martes. 



— 41 — 

M(. Sonde ítm dan « huí toman. 

£n el primero de los fragmentos del Quijote trascritos- en el 
número 12 , usa Cervantes de este proverbio , que también se 
halla en el Rinconete y Cortadillo. 

La Academia lo escribe lo mismo que Cervantes, y dice^que 
explica la correspondencia en las injurias , y poca seguridad de 
quien agravia. Blasco de Garay sigue la misma lección , y en la 
Colección de Zaragoza , en el Diálogo de las lenguas y en la Co- 
lección de Iriarte se nos ofrecen estas lijeras variantes : A don- 
de las dan , allí las toman ; — Donde las dan , alU las toman ; 
— Adonde las dan , las toman. 

Otros muchos refranes , más 6 menos análogos á este en el 
fondo , y á los cuales pueden añadirse los citados en el núme- 
ro 50 /encarecen la fuerza del escarmiento : Quien no escarmien- 
ta de una veXj no escarmienta de diez ; — De los escarmentados 
se hacen los avisados ; — De los escarmentados nacen los arte- 
ros; — El escarmentado busca el vado; —El escarmentado, 
bien conoce el vado ; — Vieja escarmentada , arregazada pasa 
el agua ; — Gato escaldado , del agua fria huye ( ó huye del 
agua Jria) ; — Gato escaldado , del agua fria ha miedo; — A. 
olla que hierve, ninguna mosca se atreve; — Al espantado , la. 
sombra le espanta; — Quien del alacrán está picado , la sombra 
le espanta; — Quien asnos ha perdido , cencerros se le antojan; 
— Si de esta escapo y no muero, nunca mas bodas al cielo. 
Ninguno de estos refranes forma parte del credo progresista. 

Stt. Machos Tan por lana, y rnelTon iraaqullado*. 

Con este refrán nos burlamos del que sufre perjuicio ó pérdi- 
da donde creyó hallar beneficio 6 provecho , como les acontece á 
la mayor parte de los mayores y menores contribuyentes á la glo- 
riosa revolución de setiembre , especialmente á los cesantes y 
descalabrados. Advertimos también con él 6 amenazamos á los 
que con el ojo á la ganancia 6 la fama , se arrojan temeraria- 
mente á los lances peligrosos , yendo , como dice la Sobrina , á 
buscar pan de trastrigo. 



— 42 — 

« ¿Pero quién le mete á vuestra merced , señor tio , en esas 
pendencias? i No será mejor; estarse pacífico en su casa, y no 
irse por el mundo á buscar pan de trastrigo , sin considerar que 
maclios van por lana , y vuelven trasquilados ! » 

Cervantes dice también y Tal sude penir por lana , que xmel^ 
te trasquilado, Sancho Panza, que no quería camorra cob el 
escudero del Caballero del Bosque , le dirige e^tas palabras : 
« Aunque lo mks acertado sería dejar dormir la cólera á cada 
uno y que no sabe nadie el alma de nadie , y tal suele venir poT 
lana que vuelve trasquilado , y Dios bendije la paz y maldijt) las 
riñas (n.® 60) , porque si un gato abosado , encerrado se vuelve 
león , yo que soy hombre , Dios sabe en lo que podré volvfnne : 
y así desde ahora intimo á vuesa merced , señor escudero , que 
corra por su cuenta todo el mal y daño que de nuestra penden- 
cia resultare.» 

En el Diálogo de las lenguas y en él Diccionarío de la Acade- 
mia se lee el refrán en esta sencilla forma : Ir por lana , y vmir 
trasquilado ; --^ Ir por lana^ y volver trasquilado. «Ne sino 
popen y calóñenme , exclama Sancho , que vendrán por lana y 
volverán trasquilados.» Y en otro lugar dice también: «Saachí- 
ca mi hija nos llevará la comida al hato. Pero guarda ! que es de 
buen parecer^ y hay pastores más maliciosos que simples, y no 
querría que fuese por lana y volviese trasquilada.» 

Otros escriben : Iréis por lana^ y tfendréis trasquilado y y 
mejor todavía : El camero encantado , que fué por lana y vol- 
vió trasquilado. 

Muy parecida á este proverbio es en el sentido la última frase 
del siguiente pasaje del mismo Quijote : «No há sino un mes que 
andamos buscando las aventuras y y hasta ahora no hemos topa- 
do con ninguna que lo sea , y tal vez hay que se husca una cosa, 
y se halla oirá. » No vade la pena de considerarla como vm. nue- 
vo adagió. 

Hacen burla de los que por haberse arrojado á peligros supe- 
riores á sus fuei^zas y salen de ellos escarmentados , [los rccfraaes 
siguientes: Bl ánsar de CantimpalOy que salió al lobo al ccmd' 
no ; — Arremetióse Morilla , y comiéronla Mos. 



— 43 — 



ftV. ll0Hilire aper«ebldo9 ineAlo eombaildo* 

Al divisar don Quijote aquel carro con dos 6 tres banderas 
pequeñas, en que iban encerrados los leones para su Majestad, 
pidid las armas á su escudero , y dijo al Caballero del verde ga- 
l>an : « Hombre apercebido medio combatido : no se pierde nada 
en que yo me aperciba , que sé por experiencia que tengo ene- 
migos visibles é invisibles , y no sé cuándo , ni adonde , ni en 
qué tiempo , ni en qué figuras me han de acometer. » 

Quiere expresar don Quijote, que el hombre bien dispuesto y 
apercibido para el combate tiene mucho adelantado para alcanzar 
la victoria. 

Hállase este refrán en las colecciones del Marqués de Sautilla- 
na, de Valles, de Malara, de Nuñez y también en la de Iriarte. 
La Academia no lo trae , pero admite el siguiente que expresa 
lo mismo: Hombre apercibido vale por dos, 6 bien, Hombre 
prevenido vale por dos. En la citada Colección del Marqués de 
Santillana figura también éste: Fadario es andar descoibdado. 

£1 siguiente, Castillo apercibido no es sorprendido, reco- 
mienda la vigilancia y precaución para no ser engañado. Para 
borlamos de la demasiada precaución cuando ya raya en miedo^ 
dedmos , Cargado de hierro , cargado de miedo, 

K9. Móp vale «alio de mata, qne ruego de hombrea 



Esta forma es la más antigua y castiza , puesto que ya en la 
Colección del Marqués de Santillana leemos: Más vale salto de 



— u — 

mata, que ruego d^ ornes buenos. El Comendador é Triarte adop- 
tan la misma lección , y en la Colección de Zaragoza se invierte 
el (5rden del sustantivo y adjetivo diciendo , de buenos hombres. 
La Academia suprime el vocablo hombres, ' 

Enseña este adagio , en opinión de la Academia , que al que 
ha cometido algún exceso por el cual teme que se le ha de cas- 
tigar , más le aprovecha ponerse en salvo y escaparse , que no el 
que pidan por él personas de suposición y autoridad. 

Malísimamente lo hubiera aplicado Cervantes , si tuviese que 
concretarse el sentido al caso descrito por la Academia. Parece- 
me que lo que realmente expresa es que conviene ponerse en 
salvo , siempre que de no hacerlo se corriese la contingencia de un 
grave peligro. La mitad de los españoles estarán ahora diciendo 
para su capote ce por be lo que dice el adagio. Ayer mismo, 
no fiando gran cosa en la inviolabilidad de mis derechos indivi- 
duales f hice yo la maleta. 

Cuando don Quijote dice que si el Rey le niega la mano de 
la Infanta, alli entra el roballa , Sancho le replica: «Ahí entra 
también lo que algunos desalmados dicen : no pidas de grado lo 
que puedas tomar por fuerza (n.^ 64) , aunque mejor cuadra de- 
cir : más vale salto de mata , que ruego de hombres buenos : dí- 
golo, porque si el señor Rey suegro de vuestra merced no se 
quisiera domeñar á entregarle á mi señora la Infanta , no hay 
sino, como vuesa merced dice, roballa y trasponella.» 

Véase también el pasaje transcrito en el número 52. 

Cuando el peligro supera nuestras fuerzas, es prudencia el 
retirarse, como lo aconseja el proverbio, Dos á uno^ tornarme 
he grullo. Quien sabe retirarse á tiempo , sabe también acome- 
ter oportunamente , y por eso nos dice otro proverbio : Quien en 
tiempo huye, en tiempo acude. Mas algunos, por huir de un 
peligro, se meten más en él, 6 corren otro mayor. Para hacer 
burla de su torpeza se dice : — Huí de la cruz^ y lánceme en él 
fuego; — Huyendo del toro, cayó en el arroyo; — Huyendo del 
perejil , le nació en la frente; — Huir del fuego , y dar en las 
brasas; — Descalabrar al alguacil ^ y acogerse al corregid.^. 



— Í6 — 

W9. Mo todo ha de «er (Santiago y cierra Espafia. 

No recuerdo que nadie haya considerado esta frase como re- 
frán ; pero renne todas las circunstancias de tal , salvo el no ha- 
berse Tulgarizado bastante , como les sucede á tantas otras de 
las contenidas en las buenas colecciones. £1 sentido me parece 
qne es el de que no todo ha de arreglarse á cintarazos , sino 
qae es naenester discreción y prudencia en el uso de los medios 
yiolentos. Es el reverso del antiguo trágala 6 del moderno pese 
á quien pese , tan del gusto de los revolucionarios y déspotas de 
todas condiciones. 

Cuando el Bachiller aconsejaba á don Quijote que anduviese 
más atentado en acometer los peligros , á causa de que su vida 
no era suya , sino de todos aquellos que la hablan de menester, 
para que los amparase y socorriese en sus desventuras , exclamó 
Sancho : « Deso es de lo que yo reniego , señor Sansón , que así 
acomete mi señor á cien hombres armados , como un muchacho 
^loso á media docena de badeas. Cuerpo del mundo, señor 
Bachiller : sí que tiempos hay de acometer , y tiempos de retirar, 
7 no ha de ser todo Santiago y cierra España ; y más que yo he 
oído decir , y creo que á mi señor mismo , si mal no me acuerdo, 
^e en los extremos de cobarde y de temerario está el medio de 
la valentía.» 

^•. Dio* bendijo la paa, y maldijo Itm rlfta*. 

En el segundo de los pasajes del Quijote transcritos en el 
número 56 puede verse la oportuna aplicación de esta sentencia 
de Sancho , que no me empeñaré en graduar de proverbio , si el 
lector de su buena voluntad no le concede ese título. 

•fl« Andar bufleando ifes plés al gato. 

En el graciosísimo soliloquio en que Sancho discurre tan acer^ 
tadamente sobre el peligroso juego en que están metidos los 
conservadores de la revolución de ir á sonsacarles sus princesa» 



— i6 — 

á los pueblos , después de un maduro examen , determina muy 
acertadamente no meterse en esos lios , y exclama : « Oxte puto,, 
allá darás rayo (n.» 228); no sino ándeme yo buscando tres pié» 
al gato por el gusto ajeno , y más que así será bascar á Dulcmea- 
del Toboso , como á Marica por Rávena , d al bachiller en Sala- 
manca: el diablo, el diablo me ha metido á mí en esto, que- 
otro no.» 

Buscar tres pies al gato ó buscarle cinco , equivale á buscar k^ 
imposible , y á tentar la paciencia del gato con riesgo de irritar* 
le. Los revolucionarios empeñados en hacer una España á imár 
gen y semejanza suya , y una monarquía revolucionaria según 
su idea, andan buscando cinco pies al gato ó tres. Por lo tanto^ 
la diferencia que en las últimas ediciones del Diccionario esta- 
blece la Academia entre la frase buscar cinco pies al gato y la 
locución buscar tres pies al gato , no parece bien fundada. 

El refrán dice así : Buscáis cínico pies al gato , y él no tiene 
sino cuatro. La Academia lo ha suprimido en las últimas edicio- 
nes , pero lo incluyó en el Diccionario de Autoridades, dicienda* 
que se usa « contra los que se meten en aprietos y dificultades^ 
6 se encargan de empeños que pudieran y debieran evitar, y de- 
que no pueden salir.» En Covarrubias se lee : «Buscar cinco pies 
ül gato , se dice de los que con sofisterías y embustes nos quie- 
ren hacer entender lo imposible : nació de que uno quiso probar 
que la cola del gato era pié.» 

En los Refranes glosados se dice sencillamente , Buscar cinco 
pies al gato, Hernán Nuñez escribe el refrán como hemos visto- 
que se halla en el Diccionario de Autoridades de la Academia, y 
en la Colección de Pedro Yallés encontramos la versión siguien- 
te: Buscas cinco pies áHgato^ y él no tiene sino cuatro. Nó^ 
que son cinco con el rabo, 

••• Al enemigo que huye^ hacerle la puente de plata» 

En la aventura de la vacada que dio en tierra con don Qui- 
jote , Sancho , Rocinante y el rucio , levantáronse todos , y don 
Quijote á gran priesa, tropezando aquí y cayendo allí^ comenzcS- 
á correr tras la vacada , diciendo á voces : « Deteneos y esperad ,. 



r 



— 17 — 

canalla malandrína , que un solo caballero os espera , el cual no 
tiene condición , ni es de parecer de los que dicen , que al ene- 
migo que huye y hacerle la puente de plata.» 

Hasta en estas pequeneces se diferencia el falso Quijote del 
verdadero , pues al falso no le ocurre siquiera poner en duda el 
prudente consejo del refrán. Avellaneda en uno solo de los tres^ 
pasajes en que lo cita, lo escriW como Cervantes en este lugar. 
lEn los otros dos lo escribe de este modo: Al enemigo que huye, 
la puente de plata ^ que es como la Academia, coníormándose- 
con el uso , lo escribe también. 

En la Colección de Zaragoza leemos: Al enemigo si huye^ 
la puente de plata. En las de Nuñez é Iriarte , lo mismo que en 
mi ]^aje del Persíles y Segisnnnnda , se suprime el artícolo ; 
Al enemigo que huye y puente de plata, 

#S. De los eneiiilsoS) los menos. 

Dice la Academia que este adagio se usa « cuando se trata d& 
deshacerse de los que nos causan algún perjuicio.» 

Al aconsejar Sancho á su amo que meta é hinque la espada 
por la boca de aquel que parecía el bachiller Sansón Carrasco, 
porque quizá mataría en él á alguno de sus enemigos los encan*- 
tadores, contéstale don Quijote: «No dices mal , porque de los 
fliemigoB, los menos.» 

AveUsneda lo usa también. 

Otros refranes nos advierten precavernos contra los enemigos. 
€¡uien tiene enemigos, no duerma; ^-^ Del airado huye poco, del 
enemigo, del todo ¡-^ Quien á su enemigo popa, á sus manos 
mure. 



#4. Ho pidas de grado lo ^ne puedas tomar por f aenuu 

Refrán aplicado en España por todos los partidos políticos é 
ifl^líticos , y aplicado en Europa por todos los reformadores del 
m^ : refrán democrático-federal-^social-internacional-cantoiial^ 
6 como dice Sancho , refrán de desalmados. El único pasaje ea 
^6 lo usa Cervantes, es el transcrito en el número 58. 



— 48 — 



^ft* El que larca irlda tItC) miieho mal ha de 

«Es bueno, dice Sancho , vivir mucho por ver mucho , aunqae 
también dicen y que el que larga vida vive , mucho mal ha de 
pasar.» 

Este es el único pasaje donde usa Cervantes de este adagio , 
no incluido en el Diccionario de la Academia , ni en ninguna de 
las colecciones más conocidas. El tal adagio encierra una verdad 
muy profunda y muy católica , que resplandecerá más y más , á 
medida que vaya cobrando vigor el cúmulo de utopias sociales 
para hacemos felices. 

Otros muchos expresan á corta diferencia el mismo pensa- 
miento , usándose ora para lamentarse , ora para expresar la re- 
signación con que sufrimos, ora para consolar al que sufre ; v. gr. : 
No hay contento cumplido en esta vida, — En este mundo can- 
sado ^ no hay bien cumplido ni mal acabado j — Quien malha- 
dada es en la cuna, siempre le dura; — Quien maleis fados tie- 
ne en cuna, ó las pierde tarde , ó nunca; — Nunca me digas 
Jbienfadada , hasta que me veas soterrada; — No hay miel 9in 
hiél; — No hay atajo sin trabajo ; — No hay mal sin bien, ca- 
ta para quien; — Los placeres son por onzas , y los males por 
■arrobas; — El mal entra á brazadas, y sale á pulgaradas ; — 
Da Dios almendras á quien no tiene muelas; — Da Dios hahas 
>á quien no tiene quijadas ; — La viuda llora , y otros cantan e» 
la boda- 



— 49 — 

Otros nos recuerdan la volubilidad é inconstancia de las cosas 
terrenas , v. gr. : Del hien al mal , no hay un canto de real; — 
Cuanto mayor es la i)entura , es menos segura ^ — A tres dios 
buenos j cabo de mal extremo; — De la mano á la boca se pier- 
de la sopa; — Más corre ventura , que caballo ni muía; — Ni 
cosa mas variable que ventura, ni cosa más miserable que locu- 
ra; — La rueda de la fortuna, nunca es una; — Abájanse los 
estrados y y álxanse los establos; — Abájanse los adarves, y ál- 
xanse los muladares; — A cabo de cien años los reyes son villa- 
nos , y á cabo de ciento diez, los villanos son reyes {reysf); — 
Gloria vana florece y no grana. 

Para denotar que al cabo de algún tiempo vuelven las cosas 
al estado que antes habian tenido , decimos : A los años mil, 
toma el agua á su cubil , 6 bien, Al cabo de los años mil^ 
toma el agua á su cubil; (d vuelve el agua 'por do solia ir , 6 
vuelven las aguas por do solian ir) , y mejor , A los años mil, 
vuelve la liebre á su cubil, 

••. IVo hay eamlno tan llano ^ qne no ten^a al^an 



Al escudero del Caballero del Bosque , que contaba como su 
amo estaba enamorado de una tal Casildea de Vandalia , la más 
cruda y más asada señora que en todo el orbe podia hallarse, 
responde Sancho : «No hay camino tan llano , que no tenga algún 
tropezón 6 barranco : en otras casas cuecen habas y en la nues- 
tra á calderadas (n.^ 116): más acompañados y paniaguados 
debe de tener la locura que la discreción ; mas si es verdad lo 
que comunmente se dice , que el tener compañeros en los traba- 
jos suele servir de alivio en ellos , con vuesa merced podré con- 
solarme, pues sirve á otro amo tan tonto como el mió.» 

Esta locución 6 refrán que encaja aquí Sancho en su conferen- 
cia con el escudero de las luengas narices , equivale á los pro- 
verbios, De cada canto, hay tres leguas de mal quebranto; — 
También por do va como por do vino , tres leguas hay de mal 
camino , y guarda mucha analogía con los que más adelante ci- 
taremos en el número 100. 



— 80 — 

•V. Hay mea tmmt ea el «Mccttela «se ae ■«« 

No se dijo por la España conkanra, ni por la España federal: 
Aunque así parezca , no hay tales carneros , pues al cabo de to- 
do no ha descendido todavía nuestra gran patria del alto rango 
á que la levantó la Gloriosa ; pero es refrán de pura raza espa- 
ñola y de los más antiguos y castizos , y sobre todo , refrán pe- 
fflnústa y de oposición sistemática. 

« Ay señor , señor , y como hay más mal en el aldegüela que 
se suena, con perdón sea dicho de las tocas honradas.» Así se 
exclamaba Sancho , meneando la cabeza á una parte y á otra al 
sospechar que la reina del gran reino Micomicon no debia de ser 
tal reina , 6 por lo menos debia ser una reina de esas democrá- 
ticas que para su uso particular forjaron unionistas y progresis- 
tas , puesto que habia notado que á cada vuelta de cabeza y á 
cada traspuesta se andaba su Majestad hocicando con alguno de 
los que estaban en la rueda. Yéase este pasaje íntegro en el nú- 
mero 224. 

En la Colección del Marqués de Santillana se lee : En la al- 
dehuela más mal ha que non suena , y en la de Zaragoza se su- 
prime el adverbio negativo , diciendo , más mal hay que suena. 
La Academia escribe : Más mal hay en la aldehuela del que 
se suena. 

Muy lamentable es este adagio ; pero pasa de castaño oscuro 
y muy oscuro , aquel otro , que podríamos llamar de los puntos 
negros: No hay más chinches que la mantc^ llena. 

•9. Bien venyaM mal, si vienes «elo. 

c« ¡ Válame Dios todopoderoso 1 » decia entre sí q1 caído gober- 
nador , el malaventurado Sancho , desde el fondo de aquella si- 
ma donde cayó en mal hora : a Elsta que para mí es desventura, 
mejor fuera para aventura de mi amo don Quijote. Él sí que 
tuviera estas profundidades y mazmorras por jardines floridos 
y por palacios de Galiana, y esperara salir desta oscuridad 
y estrecheza á algún florido prado ; pero yo sin ventura , falto 



— 51 — 

de consejo y menoscalmdo de ánimo , á cada paso pienso que de- 
bajo de los pies de improviso «e ha de abrir otra sima más |yrofun- 
da que la otra, que acabe de tragarme. Bien vengas mal, si vie- 
nes 'solo.» 

¡Cuántos gobernadores y cuántos Sanchos estarán diciendo 
ahora para su sayo (dado que lo tengan] poco más 6 menos , lo 
mismo mismito que el cariacontecido gobernador de la ínsula 
Barataría ! 

A cada nueva reforma^ á cada nueva Constitución , á cada 
nuevo empuje del progreso , á cada nuevo desahogo de la liber- 
tad , á cada nuevo pronunciamiento , exclaman todos los contri- 
buyentes , mayores y menores : Con hien vengas mal , si solo 
vienes; — Una desgracia nunca viene sola ; — Cereras y hadas 
únalas y pensáis tomar pocas , y ménense hartas; — Cereras y 
hadms malas, toman pocas y llevan sartas; — No cabemos al 
fuego, y parió mi ahuela; — Eramos treinta ^ parió mi abuela; 
— i A do vas duelo í A do suelo. A España. 

ۥ. Vn mal llama h otro. 

Esta sentencia , con aires de adagio , la pone Cervantes en bo- 
ca de Dorotea al hacer la relación de su trágica historia. « Aque- 
lla noche (dice) nos entramos por lo espeso desta montaña con 
el miedo de no ser hallados , pero como suele decirse que un mal 
llama á otro , y que el fin de una desgracia suele ser principio 
de otra mayor, así me sucedió á mi, porque mi buen criado, 
hasta entonces fiel y seguro, así como me vid en esta soledad, 
incitado de su mesma bellaquería antes que de mi hermosura, 
quiso aprovecharse de la ocasión que á su parecer estos yermos 
le ofrecían , y con poca vergüenza y menos temor de Dios , ni 
respeto mío , me requirió de amores.» 

90. Todo él mal nos viene Jauto, eomo al perro loo 



La Academia dice de una manera más concisa y elegante : 
Todo junto como al perro los palos. 



— 62 — 

Refrán tan español y de tan fea catadura como el anterior. 

« i Nosotros tortolitas , dice Sancho , nosotros barberos^ ni es- 
tropajos y nosotros perritas á quien dicen , cita , cita ! No me 
contentan nada estos nombres y á mal viento va esta parva (75), 
todo el mal nos viene junto como al perro los palos , y ojalá pa- 
rase en ellos lo que amenaza esta aventura tan desventurada. >> 
Es claro que no lo dice Sancho por la hazaña de Alcolea. 

En el Persíles hallamos otro que no lo trae la Academia, bien 
que se parezca bastante á uno de los que se citaron en el núme- 
ro 64 : A los desdichados se les suelen helar las migas entre la 
haca y la mano. Otro , nada católico , supone que Al desdicha- 
do , poco le míe el ser esforzado. Otro hay que parece escrito- 
de intento para la España revolucionaria : La ventura de la bar- 
cay la mocedad trabajada y y la vejez quemada ¡ y los siguien- 
tes cogen de lleno á todos los momentos históricos y cambios de 
escena de este gran totum revolutum : Salir del lodo y y entrar 
en el arroyo ; — Salir de lagunas , y entrar en mojadas ; — Sa- 
lir de lodazales, y entrar en cenagales. 



Vf • El diablo esih en Cantlllana. 

CantiUana debe de ser un pueblo muy á la altura de los tiem- 
pos modernos. No obstante la seguridad con que habla el adagio, 
mucho me temo que en el presente momento histórico su seño- 
ría debe de haber trasladado el domicilio á Berlin. Milton retra- 
tó al diablo antiguo ; mas el diablo moderno es esencialmente 
alemán. Goethe lo forjó en las encinas de su cerebro, encarnan- 
do en la gran creación poética la idea alemana. El judío Meyer- 
beer le dio el tono. Los judíos son los que realmente dan el tono- 
á la endiablada civilización moderna , los que pagan la música, 
el baile, las decoraciones, los trajes, la crítica, la gacetilla: 
ellos pagan el dinero , y la raza latina , es decir , los bobos , pa- 
gamos el pato. 

Al impertinente Maestresala y al impertinentísimo doctor Pe- 
dro Recio Agüero de Tirteafuera, Sancho les dice con energía y 
prudencia, como pudiera hacerlo el más flamante gobernador 



— 53 — 

dictatorial de los tiempos modernos : «« No se burle nadie conmigo^ 
porque 6 somos ó no somos : vivamos todos y comamos en buena 
paz y compaña^ pues cuando Dios amanece, para todos amane- 
ce (n.*^ 146) : yo gobernaré esta ínsula sin perdonar derecho ni 
Uevar cohecho , y todo el mundo traiga el ojo alerta y mire por 
el virote (n.° 223), porque les hago saber que el diablo está en 
Cantillana , y que si me dan ocasión , han de vef maravillas : no 
sino haceos miel, y comeros han moscas (n.° 29).» 



99. Qalen la vldo y la ve ahora ^ ^eaM es el eorasoii 
^«e no llora? 

«Eso puedes decir bien y Sancho, replicó don Quijote , pues 
la viste en la entereza cabal de su hermosura , que el encanto 
no se extendió á turbarte la vista, ni ¿ encubrirte su belleza.» 
Por de contado que no se refiere don Quijote á la madre patria, 
sino al eterno ideal de su conciencia. 

La Colección de Zaragoza dice : Quien me vido y me vee ago- 
ra, iqual es el corazón que no llora% 

La Academia en la última edición del Diccionario , no se atre- 
vió á darle carta de naturaleza a este adagio , sin duda por con- 
sideración y respeto á la partida de la porra. Es verdad que 
puede suplirlo aquel otro , Duelos me hicieron negra , que yo 
blanca me era y 6 como se lee en la Colección del Marqués de 
SantíUana: Fadas malas me Jideron negra y que yo blanca 
era. No dejan de tener chiste los adagios , Malo vendrá que bue- 
no me hará; — Como subo, subo , de pregonero á verdugo. 



VS. En priesa me veS) y doneellen me demanAis. 

Una sola vez emplea Cervantes este adagio , no incluido tam- 
poco en el Diccionario de la Academia. En el momento de ir á 
sabir en el famoso Clavileño , don Quijote Uama aparte á Sancho 
qae estaba tan poseído de miedo , para decirle que se diese unos 
quinientos azotes á buena cuenta de los tres mil y trecientos á 



que estaba obligado. Sancho le contesta: cPar Dios , qne vuefta 
merced debe de ser meneado : esto es como aquello que dicen, 
•en priesa me ves y doncellez me demandas : i ahora que tengo 
^e ir sentado en una tabla rasa , quiere Tuesa merced que me 
lastime las posas 1 » 

El sentido intelectual es evidente : en cuanto al literal , £ la 
<;onsideracion del curioso lector lo abandono. 

Para expresar que las desgracias y trabajos suelen venir á los 
más débiles , se dice, No vienen frieras sino á ruines piernas^ y 
como al mísero y abatido todos suelen echársele encima , bien 
<iijo quien dijo : Bt perro flaco todo es pulgas. ¡ Pobre EspaiSa ! 



VA. El 9U^n^ sufre 1» oavciR, ivfM né Ui 



« Más de mil azotes , si yo no he contado mal y te has dado : 
basta por agora, que el asno , hablando á lo grosero ^ sufre la 
carga, mas nó la sobrecarga.» Este es el único pasaje en que 
usa Cervantes de ese refrán. 

No se halla en el Diccionario de la Academia ; pero sí en la 
Colección de Zaragoza. Denota que solamente hasta cierto pan- 
to podemos sobrellevar los males y desgracias. 

Dudo que este refrán pueda aplicarse á la España contempo- 
ránea. Déme usted para fusiles , déme usted para tapias , pague 
usted al Ayuntamiento, pague usted á la Diputación; pague us- 
ted al Gobierno , pague usted el empréstito , pague usted la do- 
ble 6 triple contribución de pólvora , pague usted ai zapatero, 
pague usted al sastre , pague usted al barrendero , pague usted 
por la puerta, pague usted por la ventana, un sello de guerra, 
{tú, tú, tú!... y si quiere usted misas, pagarlas. Podrá ser muy 
verdad «que el asno no nifra la sobrecarga; pero eomo los espa- 
ñoles no somos asnos , somos muy capaces de sufrirlo todo. 

MtUatis mutandis vienen á decir lo mismo los siguientes: No 
mata la carga , sino la sobrecarga; — A la hestia cargada , el 
sobornal la mata; — Tmiio me cargarás , que daré con la carga 
en el meló. 

Para increpar á los que inoonsideradamente añaden trabajo al 



— 56 — 

<¡ae ya no puede con el que tiene , decimos : A la borrica arro- 
dillada y doblarle la carga ; — Mientras descansas, maja esas 
granxas, 

9ft. A mal viento va esta parva. 

Eso dije al descubrir los primeros albores de la aurora revo- 
lucionaría , y no hay quien me lo quite de la cabeza. 

En el pasaje transcrito en el número 70 usa Sancho de este 
adagio para significar que van mal sus negocios y los de su amo. 
En el mismo sentido pudiera haber dicho irónicamente , A buen 
ciento va la parva , que es como generalmente se dice. 

En opinión de la Academia , con la expresión metafórica y fa- 
miliar A buen viento va la parva , se da á entender que algún 
negocio , pretensión 6 granjeria camina favorablemente y con 
tmena fortuna , y también se reprende al que pone demasiada 
confianza en ella siendo tan instable y varia. 

Para expresar el temor ó recelo de que alguna cosa no salga 
"tan bien como otros esperan , decimos : Plegué á Dios que oré^ 
_gano sea, y no se nos vuelva alcaravea. 



— ws — 



VS. ||«lMi etAA •«■•nie tedos l«i i—ltiii tiene. 

Se dice también : Quien está ausente todos los nales teme , y 
don Quijote recme los dos proyerbios , al esforzarse en demos- 
trar á Sanebo la rasos que le asistía para hacer las locuras que- 
pensaba kaeer en Sierra Morena. «Volverse loco un cabaS^o- 
andante con causa , ni grado m gracias : el toque está (en) des- 
atinar sin ocasión , y dar á entender á mi dama , que si en seccy- 
hago esto , qué hiciera en mojado ; cuanto más , que harta oca- 
sión tengo en la larga ausencia que he hecho de la siempre señora, 
mia Dulcinea del Toboso , que como ya oiste decir á aquot pas- 
tor de marras Ambrosio , quien está ausente todos los males tie- 
ne y teme.» 

En la Galatea dice también Cervantes : Quien hien ama teme. 
Otro refrán nos declara que con la ausencia suele olvidarse lo 
que se ama: Ausencia enemiga de amor^ cuan lejos de ojos , tan 
lejos de corazón. 



W. ojos que iio Ten 9 eorason que no quiebra. 

En el pasaje transcrito en el número 52 puede verse la aplica- 
ción que hace Cervantes de este adagio , con el cual damos á en* 
tender que las lástimas que están lejos se sienten menos que las 
que se tienen á la vista. Horacio en la epístola Ad Pisones , re- 
conoce en esta verdad vulgar un principio psicológico de grande 
aplicación á la literatura dramática. 



— 67 — 

La lAGcioB adoptada por Cerv&ntet es la misma de la Colec-i 
doQ del Marqués de SaAtillana y de la de TaHés. Dícese tam« 
bien : Ojos que no ifm , corcuton que no siente , y Ojos que no ven, 
coraxon que no llora. Además de la versión adoptada por Cer- 
vantes , hallamos en la Colección del Marqués la siguiente : Tan 
lueñe de ojos , tanta de coranon ; y en la de Zaragoza estas dos: 
Quanto luene de ojos, tanto de corazón; — Lo que ojos no ven, 
cortmn no dneie^ 



99. M» «•■ iodO0 los itompos unos. 

Suele usarse , como lo usa Cervantes , contra los que piden al- 
gia favoY ÍBoportuBamente, en im sentido mfuy semejante al de 
a^ptel otro adagio : No está la Magdalena paara tafetanes. 

Encolerizado Sancho porque la encantada Dulcinea le pide 
que se abra las carnes á azotes , llamándole alma de cántaro y 
bestí<m indómito, y porque su amo le amenaza con atarle á un 
árbol y doblarle la parada, exdama: «Aprendan, aprendan 
mucho de enhoramala á. saber rogar y á saber pedir y á tener 
crianza , que no son todos los tiempos unos , ni están los hom-r 
bres siempre de un buen humor.» 

También puede emplearse para consolar é infundir esperanza 
CQ las tribulaciones y desgracias , como estos , Un dia viene tras 
otro dia , Tras un tiempo viene otro , que hallamos en el Binco- 
nete y Cortadillo. Este último se halla también usado en el Gil 
Blas de Santülana. 

En cierta ocasión en que Sancho se daba la enhorabuena por 
lo suave y dulce de la que apenas se podia llamar aventura, 
contestó don Quijote : «Tú dices bien, Sancho; pero has de aud* 
vertir, que no todos los tiempos son unos, ni corren de una 
misma suerte : y esto que el vulgo suele llamar comunmente 
agüeros, que no se fundan sobre naturetl razón alguna, del que 
es discreta han de ser tenidos y juzgados por buenos aconteci- 
mientof.» 

Se dice también: Viene un dia tras otra; ^^ Tras esa hoja 
hay otraf -^ Tras el mtblo viene el sol, y tras un tiempo viene 



— B8 — 

otro; — Tiempo, viento, mujer y fortuna , presto se muda; — 
Súfrase quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene; — No 
son todos los dios iguales; — Mañana será otro dia. 



99. Mo hay eo«a «esara en esta Tlda. 

Así como los adagios del número anterior se emplean para 
consolar y alentar á los desgraciados , este nos recuerda lo de- 
leznable de los bienes terrenos para que no nos engriamos en la 
prosperidad. 

Después de la soberana paliza de los yangüeses , dice Sancho 
á don Quijote : « Mire vuestra merced si se puede levantar , y 
ayudaremos á Rocinante , aunque no lo merece , porque él fué la 
causa principal de todo este molimiento. Jamás tal creí de Roci- 
nante que le tenia por persona casta y tan pacífica como yo. En 
fin, bien dicen que es menester mucho tiempo para venir á 
conocer á las personas , y que no hay cosa segura en esta vida. 
I Quién dijera que tras de aquellas tan grandes cuchilladas como 
vuestra merced di(5 á aquel desdichado andante , habia de venir 
por la posta y en seguimiento suyo esta tan grande tempestad de 
palos , que ha descargado sobre nuestras espaldas 1 » 

Esta sentencia sí que nos coge de lleno á los bienhadados es- 
pañoles del siglo de oro de la era revolucionaria. Dígalo don 
Amadeo de Saboya. 



S9. Hoy por ti, y maftana por mi. 

Eso dicen los de la oposición á los ministeriales , y los minis- 
te^riales á los de la oposición , y esta verdad es el eje en que se 
apoya y gira el complicado juego de las instituciones y tumo pa- 
cifico de los partidos. Con ella amenazamos á los de arriba , re- 
cordándoles lo caduco de las grandezas terrenales , 6 consolamos 
á los que padecen tribulación , exhortándoles á sobrellevarla con 
resignación y paciencia. 

Cuando el Andante caballero , lleno de pesadumbre por su 



— 69 — 

yencimiento , exclama : « Pero ¿ qué digo , miserable t \ No soy 
yo el vencido \ ¿no soy yo el derribado 1 ¿no soy yo el que no 
puedo tomar armas en un año t ¿Pues qué prometo? ¿De qué me 
alabo , si antes me conviene usar de la rueca , que de la espa- 
da t» Sancho le sale al paso diciéndole : «t)éjese deso , señor : 
viva la gallina aunque con su pepita (n.o 81] , que hoy por tí y 
mañana por mí, y estas cosas de encuentros y porrazos no hay 
(que) tomarles tiento alguno , pues el que hoy cae , puede levan-» 
tarse mañana, si no es que se quiera estar en la cama.» 

Tanto este proverbio como casi todos los de los dos números 
anteriores no se hallan en el Diccionario de la Academia. La 
Colección de Zaragoza y el autor del Diálogo de las lenguas lo 
traen de esta manera : -ffoy 'por ti , y eras por mi, Dícese tam- 
bién: Cual por mi, tal por ti, 

•t. '¥l¥fi la sallliui) aunque t^n su pepita. 

Así lo escribe Cervantes en el pasaje últimamente aducido. Én 
el que sigue á continuación añade el verbo ^^¿^. «Yo os digo, 
mujer , respondió Sancho , que si no pensase antes de mucho 
tiempo verme Gobernador de una ínsula , aquí me caería muer- 
to. Eso noy mando mió, dijo Teresa: viva la gallina, aunque sea 
con su pepita : vivid vos , y llévese el diablo cuantos gobiernos 
hay en el mundo.» 

No son del parecer de Teresa ni los radicales , ni los federa- 
les, ni otras mü castas de liberales. 

Las Colecciones del Marqués de Santillana, de Zaragoza, del 
Comendador y de Triarte escriben todas , Viva la gallina con su 
pepita. La Academia dice: Viva la gallina , y viva con su pe^ 
pita. 

No me parece que el sentido de este refrán haya de cir- 
canscriblrse á aconsejar «< que no se curen ciertos achaques habi- 
tuales, por el riesgb que puede haber de perder la vida.» Los 
ejemplos de Cervantes demuestran , que además de ser el ada- 
gio una regla de higiene, es asimismo una máxima moral, 
pues que alegóricamente puede extenderse el sentido á toda 
raerte de males y padecimientos del ánimo. 



— 60 — 

•t. Buen «ÉMMOtt ^iiélMNutita mát* iftaUktiL 

Este refrán es digno de la misma Sonta Teresa d« Jesúi» Ré- 
cotniéndanós la fortaleza en las adversidades , por u^ bálsat&o 
4ae las dulcifica , 6 remedio heroico qae las aleja f yenee. Per- 
mita el Cielo que «n las deshechas tonttentas qu« cofrenéBUóée 
borre del pecho de níngim católico. 

Con él exhorta la Duquesa á Sancho , y trata de infiífidlrle 
yalor de ánimo para que se allane á pasar per la terrible prueba 
que el desencanto de ]>ulcinea ei^igia, y por la que estamos pa- 
sando ahora todos los españoles para el desencanto de las patrias 
libertados. «Ea, buen Sancho, le dice, buen ánimo y buena 
correspondencia al pan que habéis comido del sefior don Quijote^ 
á quien todos debemos servir y agradar por su buena condición 
y por sus altaa <íaballeríafl« Dad el si , hijo , deata aeotalMi , y 
vayase el diablo para diablo (n.<> 101) y el temor para mezquino, 
<que ün buen corazón quebranta mala Tentoira , como Vos bien 
sabéis.» 

Sancho á su vez se esfuerza en alentar á su fiíelaneélico aond, 
rematadamei^e loco de amores: «ESnsanche mesatoereed, w6ot 
imo , ese coraáonciUo , que le debe de tener agora no mayot qtte 
una avellana, y ocunsidere que se suele dedr, que buen corasoii 
quebranta mala ventura.» 

lia Colección áúl Marqués de Sanfillana dice , Büem Msfutrxo 
quebranta mala ventura , y «n la de Zaragoia hallamea estas 
dos variantes: El hwtn esfuérxo gut^afUu méla iMnimai — 
Buen corazón quiebra mala Ventura, 

Encierran la misma cristiana máxima los siguientes : Dé gran 
corazón viene el sufrir, y de gran seso el bien oir; — Lo que 
Dios da, llevarse ha) •— Hueso que te cu^ en parte ^ ródecon 
eutüarte;-^ El Mfo del bueno pasa malo y bueno f ^ Aquiiíín 
dé mucho mal e$ ducho , .poco bien se le hace mucho} -^ Np h^fy 
inayor mal, ^e el descontento de cada cual» 

Hacemos burla de los que por el más leve motivo se quejaft jr 
lamentan, con 1<>8 adagios , Poco mal , y bien quejado; -^ Ficé- 
me una araña, y atéme Una sáhana. Y á los cobardes y pasüi- 



— fll — . 

aixnes se les saluda con el siguiente , no muy pulcro que digamos: 
Al que de miedo se muere » de cagajones le hacen la sepultura. 

•S. ^alen cante , mum males esmuita. 

I Olí divino poder de kt «aéneal Tongo para mí que hubo de 
•ser el mismo Orfeo en persona el felicísimo inventor de este ada- 
^o. De estas facultades extraoi*dinarias de que |se halla revesti- 
da la música participan , por de contado^ todas las demás artes 
de lo bello , y aun to^a especie de distracciones lícitas y hones- 
tas , como sean tomadas con compás y medida. 

La iftiea ves sn ^e Cerv&ntes emplea este vtftem es ea aquel 
chistoso diálogo de don Quijote con uno de los galeotes. «Este, 
•seSor , va por canario, digo , por músico y cantor. ¿Pues ci^ímo t 
repitió don Qnijote , 4 por músicos y cantores van también á gi^ 
leras t Sí señor, respondió el galeote , que no hay peor cosa qne 
cantar en el iaeia. Antes he oido 4edr , dijo don Quijote , que 
•qnieB canta sus males eipinta. Acá es al revés , dijo el galeote, 
-que -quien canta uaa vez , Uora toda su vida..» 

GepFÍene advertir que este es «n adagüe de dos caras , y que 
aegva coiao se tome , podrá ser olnra de una santa inspiración., ú 
^»bra del mism^imo diablo en persona ; porque una cosa es aque- 
lla santa alegría que nace de la resignación de las almas que po- 
aea-en Dios su confianza, y á todo dicen, Hágtue tu santaxo^ 
iunisd, y otra coaa aquellas vanas j locas alegrías del mundo 
-^^m láeaen tracas de borrachera: Es decir q4ie hay nunca celes- 
tial y música bufa , belleza que eleva y pusifica al alma, y men- 
tida belleza que la hunde y cocron^ ; arte que es como un eoo 
del Verbo divino , y arte que es como voz salida de los Iníemales 
ahkmos. Caaado las epidemias , las guerras fratricidas , la im- 
piedad , la consiguiente perturbación de las ideas y sentúníentos 
morales , desgarran las entrañas de ion pueblo , los que para e»- 
faatar sus males cantan y baüan j corren á los bufos d á la or- 
.gía , l&ac^i de este cristiano adagio una apUcacion detestable. 

No BséflPM filosóficos , pero sie menos ez,puesias á falsas apU* 
<adoiies que el precedente, son los refranes» Miéntrm se ri9, 
mo H Hora , y jí mal dar ^ UMwt tabaco. 



— 62 — 




94. Para todo liay remedio , sino es para la maerie- 

Nos valemos de este refrán para manifestar que lo que alguno^ 
tiene por may difícil 6 imposible , no lo es en realidad , y tam— 
bien para consolar y animar al que sufre. 

«Mal parece en los gobernadores , dice don Quijote, el no sa- 
ber leer ni escribir, porque has de saber , <5 Sancho, que no sa- 
ber un hombre leer , 6 ser zurdo , arguye una de dos cosas , & 
que fué hijo de padres demasiado humildes y bajos , 6 él tan tra- 
Tieso y malo , que no pudo entrar en él el buen uso ni la buen» 
doctrina. Gran falta es la que llevas contigo , y así querria que* 
aprendieses á firmar siquiera.» A lo cual respondió Sanchc:- 
«Bien sé firmar mi nombre , que cuando fui Prioste en mi lugar,, 
aprendí á hacer unas letras como de marca de fardo , que decían 
que decia mi nombre^ cuanto más que fingiré que tengo tullids^ 
la mano derecha y haré que firme otro por mí , que para todo* 
hay remedio , sino es para la muerte , y teniendo yo el mando y 
el palo, haré lo que quisiere.» 

Cuando don Quijote asegura que para conseguir la libertad á& 
don Gregorio lo más acertado sería que le pusiesen á él en Ber- 
bería con sus armas y caballo , que él le sacaría á pesar de toda 
la morisma , como habla hecho don Gayferos á su esposa Mélí- 
sendra , Sancho le advierte que el señor don. Gayferos sacó á si» 
esposa de tierra firme y la llevó á Francia por tierra firme ^ y que- 
Jl don Gregorio no tendrían por donde traerle á España estando 
la mar en medio. « Para todo hay remedio , sino es para la muef- 



— es- 
te , respondió don Quijote , pues llegando el barco á la marina, 
nos podremos embarcar en él, aunque todo el mundo lo impida.» 

£n otro lugar , varia y glosa Sancho el adagio de este modo ; 
«Ahora bien , todas las cosas tienen remedio, sino es la muerte^ 
debajo de cuyo yugo hemos de pasar todos , mal que nos pese, 
al acabar la vida.i» 

Hállase también este refrán en el Rinconete y Cortadillo , y 
en el Celoso Extremeño, y en la última de estas novelas, con 
esta lijera variante , Si no es para excusar la muerte. 

£1 Marqués de Santillana lo escribe así : A todo Jiay maña si- 
non á la muerte, y la misma lección adopta Hernán Nuñez. La 
Colección de Zaragoza ofrece las siguientes variantes: A todo' 
hay remedio sino á la muerte ; — Para todo hay remedio , sinO' 
para el morir. 



9ft. Mo hfty bien ni mal qae elen aftos daré. 

De esta manera lo escribe la Academia. En la Colección de 
Valles leemos : No hay bien que den años dure , ni mal que d 
M>s allegue. 

Cervantes no cita íntegro este proverbio , pero alude á él en 
el siguiente pasaje : « Todas estas borrascas que nos suceden,. 
son señales de que presto ha de serenar el tiempo^ y han de su- 
cedemos bien las cosas , porque no es posible que el mal ni el 
bien sean durables^ y de aquí se signe ^ que habiendo durado el 
mal, el bien está ya cerca.» 

La verdad de este refrán , como la de todos los contenidos en 
el número 78 , y otros que más adelante citaremos , es un dulce 
b&lsamo para los corazones afligidos. 



HMita 1» maerie todo es vida. 



Denota este proverbio que mientras dure la vida queda tiem- 
po para cumplir lo prometido 6 para conseguir lo que «e desea 
ó para esperar alivio en los males. 



— M — 

Sancho lo orna ^n el prnaer tentido , *eomo lo ^muestra «1 pa- 
saje 8Ígni«nte: «Sepa imesa merced, que esto de aaotaise on 
hombre á sangre fría, «s cosa roda, y más si caen los aasotes so- 
bre im euerpo mal sustentado y peor comido: tenga pacieada 
mi eenora Dulcinea , que cuando menos se cate me verá hecho 
uniu criba de azotes , y hasta la muerte todo es vida , quiero de- 
cir , que aun yo la tengo, junto con el deseo de cun^pUr oon lo 
que he prometido.» 

£1 refrán , Más hay dios gue lonf/aniíHm 6 Máí dios hay qtíe 
longamxaSj puede usarse. en ^ pximer sentido del aaierior, y 
no creo que deba Ümitarae i reprenda á los que se apresuran 
demasiado en los negocios que dan tiempo. Avellaneda lo usa en 
sda de amenaza, de la misma manera que suele usarse al pro- 
verbio catalán equivalente 6 idéntico. Así lo comprueba «ste 
ejemplo : « A fe que no me lo osáredes vos decir detrás como me 
lo decís delante ; pero vaya , que más longanizas hay que dias, y 
'bien sabemos ttquí «amamos «I dedo , aunque bobosw» 

Con él proverbio Al fin se canta la gloria damos á entender 
^e hasta después de eaüeluida una <oesa no je puede asc^gnrar 
«uál será su éxito. Puede por lo tanto usarse en el sentido de ios 
anteriores, ya para animar y consolar, ya para moderar la im- 
paesencia, bien que se «se más fff6CUíHit«a)ente para ad^Fertir ¿ 
los demasiadamente ooniados. 



•V. ■NftiíAe mam pmevia ee elerm , 4>tim «e alNpe. 

La Colección de Staragoca dice de una manera muy parteada^ 
4Jmaído una puerta acierra ^ c^ra Mobre. En la Pícarn Jostma 
leemos : Donde una puerta té Hierra^ eimdo se ikbr-m» La Aca- 
demia dice : Cuando una puerta se cierra^ ciento se abren. 

Usamos de este proverbio , como de los anteriores , para con- 
solar á alguno en los ihferlnnioi y desgracias , Twcordánd^tqiie 
tras de un lance desdichado suele venir otro feliz y favorable, 
fMMMto ^ue , como dioe otro preverbio , Cada semana tíetn su 
disantOk 

«Paréceme, Sancho, dice don Quijote, que no hay refiran 



— •5 — 

que tío sea verdadero , porque todod son sentencias sacadas de 
la ttiesma experiencia, nuidre de las ciencias todas (o.» 5), es|>e- 
dalmenCe aqael qae dice : donde «na paerta se cierra^ otra se 
alire. Dfgolo, porqne si anocbe nos cerróla ventura la puexta délo 
que buscábamos ^ engallándonos con lot batanes, abora nos abre 
de par en par otra mejor y más cierta aventuaraf que si 70 no 
acertare á entrar por ella , mia será la culpa , rin que la pueda 
dar á la poca noticia de batanes , ni á la oscuridad de la noche. 
Digo esto , porque , si no me engaüo , hacia nosotros Tiene uno 
que trae en su cabeza puesto el ydrao de Mambrino sobre qne 
yo hice el juramento que sabes.» 

En otro lugar dice también: «Siempre deja la ventura iBia 
puerta abierta en las desdichas, para dar remedio á ellas.» 

Muchas veces de los mismos infortunios y desgracias , como 
sepamos sobrellevarlos con resignación y paciencia, nes restiltan 
grandes bienes. Hé aquí porque nos dice el adagio, que N<} hay 
mal que por bien no venga , y que Lo que tiñe la mora , otra 
verde lo descolora y y que A gran seca, gran mofada. Y como 
también es muy cierto que Hambre que etpera hartura no es 
hambre y aun cuando los infortunios no tuvieran compensacicHi en 
esta vida^ teniéndola, como la tienen, segurísima en el délo; 
siempre resulta que la tribulación para el afana cristiana , Uqob 
de ser un mal , suele ser uno de los mayores beneficios que la 
providencia de Dios nos concede. Tras este myndo otro vemá. 



08. Mofl ea smnde* 

Ahí está el quid. £ste sí que es refrán y medio , y que vaíke 
por todo nn sermón. No puede darse traducción más breve , más 
sencilla, más popular, más acertada» de aqud sublime versícttlo: 
Spera in Deo , quoniam adhuc confitsbor iüi : saJutatá vulius 
wiei, et Deus meus. 

Al escachar don Quijote que uno de los galeotes iba por dnco 
afios á las señoras gurapas por faltarle cinco ducados , díjole qne 
él daría veinte de muy buena gana por librarle de aquella pesa- 
dumbre. A lo cual respondió el galeote: «Ese me parece como 



— 66 — 

quien tiene dineros en mitad del golfo , y se está muriendo de 
hambre sin tener adonde comprar lo que ha menester : dígolo, 
porque si á su tiempo tuviera yo esos veinte ducados que vues- 
tra merced ahora me ofrece , hubiera untado con ellos la péndo> 
la del escribano, y avivado el ingenio del procurador de mane- 
ra, que hoy me viera en mitad de la plaza de Zocodover de To- 
ledo, y no en este crimino, atraillado como galgo; pero Dios es 
grande, paciencia , y basta.» 

Dícese también : No es Dios viejo; — No se ha muerto Dios 
de viejo; — En chica hora Dios mejora; — Dios mejora las ho- 
ras; — De hora á hora^ Dios mejora; — No hiere Dios con dos 
manos; — Más puede Dios que el diablo. 



SU. I4ui aveeltas del eampo llenen á Dios por su pro» 
▼eedor y despensero. 

No me consta que nadie haya tomado por refrán esta hermosa 
sentencia , sacada de los Libros Sagrados. Pero es tan hermosa^ 
que no creo que cupiera omitirla. 

En el pasaje siguiente^ que es tal vez el más inspirado por la 
musa popular , mezclados con alguno de los refranes ya citados 
y otros que se citarán más adelante^ el buen Sancho ensarta una 
retahila de pensamientos profundos^ que si no son verdaderos 
refranes^ no ceden en mérito á los mejores entre los mejores. 
Dice á la Duquesa : « Si vuestra altanería no quisiere que se me 
dé el prometido gobierno , de menos me hixo Dios (n.» 93} , y 
podría ser que el no dármele redundase en pro de mi conciencia, 
que maguera tonto , se me entiende aquel refrán de , por su mal 
le nacieron alas á la hormiga (n.° 127) , y aun podría ser , que 
se fuese más aina Sancho escudero al. cielo , que no Sancho go- 
bernador: tan buen pan hacen aqui como en Francia (n.* 117], * 
y de noche todos los gatos son pardos (n.' 10] ; y asaz de des- 
dichada es la persona que á las dos de la tarde no se ha desayu- 
nado; y no hay estómago que sea un palmo mayor que otro 
(n.o 190), el cual se puede llenar, como suele decirse, de paja y 
heno (n.* 142) : y las avecitas del campo tienen á Dios por su. 



— 67 — 

proveedor y despensero (n.^ 89) ; y más calientan cuatro varas 
de paño de Cuenca , que otras cuatro de Hmiste de Segovia 
(n.® 191) ; y al dejar este mundo y metemos la tierra adentro, 
pOT tan estrecha senda va el príncipe como el jornalero ; y no 
ocupa más pies de tierra el cuerpo del Papa que el del sacristán, 
aunque sea más alto el uno que el otro , que al entrar en el hoyo 
todos nos ajustamos y encogemos , 6 nos hacen ajustar y enco- 
ger , mal que nos pese , y á buenas noches : y tomo á decir que 
si Vuestra Señoría no me quisiere dar la ínsula por tonto , yo 
sabré no dárseme nada por discreto : y yo he oído decir que de- 
trás de la cruz está el diablo (n.*» 14) , y que no es oro todo lo 
que reluce (n.^ 11) , y que de entre los bueyes , arados y coyun- 
das sacaron al labrador Wamba para ser rey de España , y de 
«ntre los brocados y pasatiempos y riquezas sacaron á Rodrigo 
para ser comido de culebras (si es que las trovas de los roman^ 
ees antiguos no mienten).» 



••• Dios haee salir su sol sobre' los buenos y malos. 

Con este proverbio , traducido de la Sagrada Escritura , con- 
miela don Quijote á su escudero, que tan apesadumbrado estaba 
por las palizas , el manteamijento^ la pérdida de las alforjas y los 
-estragos del bálsamo de Fierabrás. «Mas con todo esto sube en 
tu jumento, Sancho el bueno, y vente tras mí, que Dios, que 
es proveedor de todas las cosas , no nos ha de faltar , y más an- 
dando tan en su servicio como andamos , pues no falta á los mos- 
quitos del aire , ni á los gusanillos de la tierra , ni á los rena- 
cuajos del agua , y es tan piadoso , que hace salir su sol sobre 
los buenos y malos , y llueve sobre los injustos y justos.» 

Otro refrán nos advierte muy oportunamente, que de Dios 
tiene el bien , y de las abejas la miel, 

•fl. Dios que da la llasa « da la medlelna* 

Este es el complemento y corolario de los tres precedentes , y 
una brevísima explanación del salutare vulttts mei. 



— 68 — 

Cuando el amigo de Basilio dice que todos los que á éste co-- 
nodan temian que el dar el si mañana la hermosa Quiteña • ha- 
bía de ser la sentencia de su muerte , puesto que tan apasionaclo 
tenia el coraron , Sancho contesta con estas filosófícsB reflexi^ 
nes : «Dios lo hará mejor^ que Dios que da la llaga, da la medi* 
ciña: nadie sabe lo que está por venir: de aquí á mañana ma- 
chas horas hay , y en una y ¿un en un momento se cae la casa: 
y yo he visto llover y hacer sol , todo á un mesmo punto : tal se 
acuesta sano la noche ^ que no se puede mover otro día. Y di* 
ganme , tpor ventura habrá quien se alabe que tiene echado un 
clavo á la rodaja de la fortuna ? » 

En la Fuerza de la sangre emplea tamlnen Cervantes este 
adagio , con una lijera variante : « Mas como suele decirse que 
cuando Dios da la llaga , da la medicina, la halló el niño en es- 
ta casa.» 

£u el Quijote de Avellaneda leemos: De muy grandes males ^ 
suele sacar Dios mayores bienes. Son muy hermosos también los 
siguientes: El tiempo cura al enfermo, que no el ungüento; — 
Al descalabrado , nunca le falta un trapo , qué roto , ^ite samo. 



— e» — 



••• 9mmHmmlm j lMini|ar. 

Con este refrán manifestamos nuestra conformidad con los de- 
cretos de la Providencia en los casos desgraciados. 

El encantado Durandarte allá en la cueva de Montesinos , al 
div de los lalnos de su prímo Merlin que á sa presencia estaba 
aquel valeroso don Quijote de la Mancha , por cuyo medió jfa^ 
vor podría ser que fuesen desencantados , respondió con voz las- 
timera y baja : «Y cuando así no sea, cuando así no sea, primo, 
digo paciencia y barajar ; y volviéndose de lado , tomó á su acos- 
tumbrado silencio sin hablar m&s palabra.» De estas palabras de 
Durandarte colige el erudito humanista , compañero de don Qui- 
jote , que ya en tiempo del emperador Carlomagno debieron de 
estar en uso los naipes. 



M. Pe ntéaofl umi hlse Bloe* 

Ssqpresa también nuestra conformidad con la voluntad del cie- 
lo, i¡an cuando no alcancemos lo que deseábamos; como puede 
yene en el pasaje citado en el número 89. 

Cortadillo para consolar al estudiante á qmen acababa de hur- 
tar la bolsa^ le dice : «Para todo hay remedio sino para la muerte 
(q.^ 84), y el que vuBsa merced podrá tomar , es lo primero y 
principal tener paciencia, que de menos nos hizo Dios, y un dia 



— 70 — 

viene tras otro dia, y donde las dan las toman (n.° 55), y podría 
«er que con el tiempo el que se llevó la bolsa se viniese k arre- 
pentir^ y se la volviese á vuesa merced sahumada.» 



•4. Bien se esi* San Pedro en lloina. 

Con este adagio no solamente expresamos nuestra conformi- 
<lad con la suerte , sino también nuestro contento y poco deseo 
de mudanza. 

£1 mismo Sancho nos explica su sentido cuando dice : «Per- 
dónenme las barbas de estas señoras , que bien se está San Pe- 
dro en Roma : quiero decir que bien me estoy en esta casa^ don- 
de tanta merced se me hace.» 

En otra ocasión dice también: «Bien se está San Pedro en 
Homa: quiero decir, que bien se está cada uno usando el oficio 
para que fué nacido.» 

Este refrán le parecerá , supongo , á la opinión pública poco 
revolucionario, y por lo tanto, demasiado neocatólico. 

En la Colección de Zaragoza y en la de Nuñez hallamos una 
adición muy poco conocida: Bien se está San Pedro en Roma y 
si no le quitan la corona. * 

Otro refrán dice : El que bien está no se muda. 



•S. Deannda naei^ desnado me hallo ^ ni pierdo ni 
sano. 

«Desnudo nací, desnudo me hallo ^ ni pierdo ni gano: quiero 
decir, que sin blanca entré en este gobierno y sin ella salgo, bien 
al revés de como suelen salir lo£( gobernadores de otras ínsulas.» 

Esto dijo Sancho al despedirse de los funcionarios públicos de 
la ínsula , y esto mismo repitió , puesto de rodillas ante el Duque 
y la Duquesa , al volver de su gobierno : « Yo , señores , porque 
lo quiso vuestra Grandeza , sin ningún merecimiento mió , fui á 
gobernar vuestra ínsula Barataría , en la que entré desnudo y 
desnudo me hallo, ni pierdo ni gano.» 



— 71 — 

Al despedirse de ellos , vuelve á las andadas : « En efecto , yo 
•entré desnudo en el gobierno y salgo desnudo de él , y así podré 
decir con segura conciencia , que no es poco : desnudo nací, des» 
nudo me hallo, ni pierdo ni gano.» 

Del mismo refrán se habia valido para expresar lo poco que 
le importaba que el maestro Elisabat y la reina Madasima hubie- 
sen estado 6 no amancebados. 

Finalmente , al ver que los envidiosos historiadores traen su 
honra al estricote aquí y allí , barriendo calles , hace las siguien- 
tes reflexiones : « Y cuando otra cosa no tuviese , sino el creer, 
como siempre creo , firme y verdaderamente en Dios y en todo 
•aquello que tiene y cree la Santa Iglesia Cat(51ica Romana , y el 
«er enemigo mortal , como lo soy, de los judíos , debían los his- 
toriadores tener misericordia de mí , y tratarme bien en sus es- 
-cntos; pero digan lo que quisieren, que desnudo nací, desnudo 
me hallo , ni pierdo ni gano ; aunque por verme puesto en libros 
y andar por ese mundo de mano en mano , no se me da un higo 
que digan de mí todo lo que quisieren.» 

Con unas cuantas docenas de docenas de Sanchos , quedaba 
arreglada España en un abrir de ojos.- 



Con lo mío IHos me ayude. 



No sabiendo don Quijote á donde Sancho iba á parar con tan- 
tos refranes y circunloquios , Sancho le declara de este modo su 
pensamiento : «Voy á parar, en que vuesa merced me señale sa- 
laiio conocido de lo que me ha de dar cada mes el tiempo que 
le sirviere , y que el tal salario se me pague de su hacienda, 
que no quiero estar á mercedes , que llegan tarde , 6 mal , 6 nun- 
ca: con lo mió Dios me ayude. En fin, yo quiero saber lo que 
gano , poco 6 mucho que sea , que sobre i^n huevo pone la galli- 
na (n.*» 199) , y muchos pocos hacen un mucho (n.® 200) , y 
mientras se gana algo^ no se pierde nada (n.* 198).» 



— 73 — 



99, Ámaneeerd Dios, y medraremos. 

Véase cómo emplea este adagio el escudero del xaballero def 
Bosque. «Dios (dice Sandio) bendijo la paz y maldijo las riñas, 
porque si un gato acosado , encerrado y apretado se vuelve en 
león , yo que soy hombre , Dios sabe en lo que podré volverme : 
y así desde ahora intimo á vuesa merced, señor escudero, que 
corra por su cuenta todo el mal y daño que de nuestra penden- 
cia resultare. Está bien , replicó el del Bosque : amanecerá Dio» 
y medraremos. » 

Sancho lo emplea también en el pasaje siguiente : « Si los es- 
cuderos fuéramos hijos de los caballeros á quien servimos, ó pa- 
rientes suyos muy cercanos, no fuera mucho que nos alcanzara 
la pena de sus culpas hasta la cuarta generación. Pero ¿ qué tie- 
nen que ver los Panzas con los Quijotes? Ahora bien, tomémo- 
nos á acomodar , y durmamos lo poco que queda de la noche , y 
amanecerá Dios y medraremos.» 

Maese Pedro, refiriéndose al mono que se le había escapado, 
modifica el refrán de ese modo : «Ninguno lo podrá decir mejor 
que mi mono ; pero no habrá diablo que ahora le tome , aunque 
imagino que el cariño y la hambre le han de forzar á qu9 me 
busque esta noche, y amanecerá Dios y verémonos.» 

Cita también Cervantes este adagio en la Ilustre fregona. 

Expresamos con él, no solamente nuestra resignación y con- 
formidad, sino también la esperanza del remedio. 



•9. Ann liay sol en las Imrdas. 

Cuando el bachiller Sansón Carrasco cuenta á don Quijote y 
á Sancho lo que de entrambos se decia en la historia que de sus- 
aventuras andaba escrita, dice que no faltaba quien creyese que 
Sancho habia andado demasiadamente crédulo en creer que po- 
día ser verdad el gobierno de aquella ínsula ofrecida por el se- 
ñor don Quijote. A lo cual don Quijote replicó: «Aun hay sol 



— 73 — 

en las bardas^ y mientras más fuere entrando en edad Sancho^ 

con la experiencia que dan los años^ estará más idóneo y hábil 

para ser gobernador, que no está agora.» 

Con esta locudon 6 refrán damos á entender que aun hay 

tiempo y no debe perderse la esperanza de conseguir alguna 
cosa. 

La Academia en la última edición del Diccionario caliñca 
de frase metafórica este adagio^ y en el Diccionario de Autori- 
dades lo habia calificado de locución^ citando este mismo ejem- 
plo del Quijote. La única colección de refranes en que figura es- 
te , bien que con una pequeña variante , es la de Vaüés , donde 
se lee^ Atm hay sol en los tejados. 



99. Dlo« lo oiga 9 y el peea«lo sea sordo. 

De esta expresicm 6 adagio nos Tsáemos para manifestar el yi- 
visimo deseo de que suceda bien alguna cosa que intentamos. 

Sancho aconseja á don Quijote que se vuelva á su casa de- 
jándose de aventuras^ y sin duda para demostrarte lo desintere- 
sado del consejo , le dirige estas palabras: «Yo que dejé con el 
gobierno los deseos de ser más gobernador, no dejé la gana de 
ser conde, que jamás tendrá efecto^ si vuesa merced deja de ser 
rey, dejando el ejercicio de su cabaRería^ y asi vienen á vol- 
verse en humo mis esperanzas.» A lo cual contestó don Quijote: 
« Calla , Sancho , pues ves que mi reclusión y retirada no ha de 
pasar de un año, que luego volveré á mis honrados ejercicios^ y 
no me ha de faltar reino que gane , y algún condado que darte.» 
T Sancho replicó: «Dios lo oiga y el pecado sea sordo, que 
siempre he oido decir ^ que más vale buena esperanza que ruin 
posesión (n.o 193).» 

En la pacífica aventura de las imágenes de los Santos caba- 
lleros , don Quijote forma el águiente paralelo : « La diferencia 
que hay entre mí y ellos es , que ellos fueron santos y pelearon 
á lo divino , y yo soy pecador y peleo á lo humano. EUlos con- 
quistaron el cielo á fuerza de brazos^ porque el cielo padece 
fuerza, y yo hasta agora no sé lo que conquisto á fuerza de mis 



— 7i — 

trabajos ; pero si mi Dulcinea del Toboso saliese de los que pa* 
dece , mejorándose mi ventura , y adobándoseme el juicio , po- 
dria ser que encaminase mis pasos por mejor camino del que lle- 
vo. » Dios lo oiga y el pecado sea sordo, dijo Sancho al momento. 

!••. A. quien Dios se la diere*, San Pedro se la ben- 
dlfta. 

Denota este proverbio la disposición á conformarse con los de- 
cretos de la Providencia, sea cual fuere el éxito de nuestras pre- 
tensiones y deseos. 

Después de la empeñada discusión y chistosísima votación se- 
creta á que dio pié el famoso yelmo de Mambrino , dijo don Qui- 
jote": «Aquí no hay más que hacer, sino que cada uno tome lo 
que es suyo, y á quien Dios se la dio , San Pedro se la bendiga.» 

Con este oportuno campanillazo y con no menos desenfado y 
brio que el que en ocasión análoga demostró el bizarro republi- 
cano Pavía , capitán general de Madrid , cerro de golpe y porra- 
zo aquella tempestuosa sesión, la más tempestuosa que jamás se 
haya visto ni oído en esta bendita tierra que tan buenos garban- 
zos y tan buenos nabos produce. 

En aquel lance del desafío con el lacayo Tosilos , al ver que 
éste se allanaba á tomar por consorte á la hija de doña Ro- 
dríguez , dijo también don Quijote : a Pues esto así es , yo que- 
do libre y suelto de mi promesa : cásense en hora buena , y 
pues Dios nuestro Señor se la dio , San Pedro se la bendiga. » 

Por ultimo, al caballero de la Blanca Luna, á aquel que habia 
de dar fin á sus andantescas aventuras,' en el mismo instante de 
aceptarle el desafío , con ánimo resuelto le dirigió don Quijote las 
siguientes palabras: «Tomad pues la parte del campo que qui- 
siéredes, que yo haré lo mismo, y á quien Dios se la diere, San 
Pedro se la bendiga.» 

He preferido esta última lección por ser la más corriente y la 
adoptada por la Academia. 

En el Peí siles usa también Cervantes este refrán , diciendo, * 
como en los dos primeros de los citados pasajes » A quien Dios 
se la .dio. Otros, en lugar de San Pedro , dicen San Antón se la 
bendiga. 



— 75 — 

#•1. TAyase el diablo para diablo. 

Con este refrán exhorta don Quijote á Sancho á que ponga 
manos en el desencanto de Dulcinea^ como puede verse en el 
primero de los pasajes citados en el número 82. 

La Academia no incluye este refrán , pero acepta la expresión 
Vaya el diablo para malo , con que, dice , se exhorta á ejecu- 
tar alguna cosa prontamente para evitar inconvenientes 6 malas 
consecuencias. 

En el Persfles se usa en un sentido algo conforme con el que 
explica la Academia, como lo demuestra el pasaje siguiente: 
« Si va á decir verdad , señores Alcaldes , tan marida es Mari 
Cobeña de Tozuelo , y él marido della , como lo es mi madre de 
mi padre , y mi padre de mi madre : ella está en cinta , y no está 
para danzar ni bailar : cásenlos y vayase el diablo para malo, 
y á quien Dios se la di6 , San Pedro se la'bendiga (n.*' 100].» 

La Academia traetambien la expresión , 6 adagio , Vaya el 
diablo para ruin , y dice que suele usarse para sosegar alguna 
pendencia 6 discordia, y volver á conciliar la amistad. Indudable- 
mente puede usarse con este objeto, pero no se limita el uso á este 
solo caso , como lo demuestran claramente dos distintos pasajes 
del Quijote de Avellaneda. Dice el primero: o ¿Tenéis buen ape- 
tito de almorzar, Sancho amigo t Ese, dijo él, señor mió, gloria 
iihij Domine^ nunca me falta, y es de manera, que (en salud sea 
mentado , y vaya el diablo para ruin) no me acuerdo en todos los 
dias de mi vida haberme levantado harto de la mesa.» El segxm- 
do es como sigue : a Pues , Sancho , si vuestro amo ha de alqui- 
lar dos camas, una para mí y otra para vos , ¿no será mejor que 
nos ahorremos el real de la una cama , para comprar con él un 
gentil plato de mondongo y un cuartal de pan , con que os pon- 
gáis hecho un trompo , y vaya el diablo para ruin ? » 

Paréceme tiempo perdido el querer determinar con toda pre- 
cisión el sentido de estas tres frases , expresiones , 6 mas bien 
adagios , y que los tres pueden emplearse indistintamente para 
animar á la ejecución de alguna cosa, cualesquiera que sean las 
consecuencias , y Salga el sol por Antequera. 



— 76 — 



§••. Benpostése lA ¥tejA é los bledos, no dejé verdes 
nt seeos. 

No usa Cervantes de este refrán mas que en el segundo de 
los pasajes citados en el número 26. 

En la Colección del Marqués de Santillana se escribe el refrán 
de este modo : Regostóse la vieja á los bledos , nin dejó verdes 
nin secos. Esta misma lección adopta la Colección de Nañez, y 
también el autor del Diálogo de las lenguas , pero este escribe 
arregostóse. En la Colección de Zaragoza se dice : Arregostóse 
la vieja á los bledos ^ ni deja verdes ni secos. La Academia trae 
estas dos versiones : Arregostóse la vieja á los bledos, ni dejó 
verdes ni secos; — Empicóse la vieja d los bledos , no dejó ver- 
des ni secos. 

Expresa este proverbio que la fuerza de la afición á alguna 
cosa nos hace atropellar por todo. 

Para significar la fuerza de los naturales instintos 6 de una 
mala educación se dice: La cabra siempre tira al monte; — La 
xorra mudará los dientes , mas no Uls mientes; — Burla hur^ 
lando , váse el lobo al asno; — El polvo de la oveja alcohol es 
para el lobo. 

En el Persíles encontramos un adagio que Cervantes califica 
de antiguo^ con el cual se pondérala fuerza del hábito <5 costum- 
bres adquiridas : La costumbre es otra naturaleza. Avellaneda 
lo trae también , con esta pequeña variante : La costumbre con- 



-77 — 

vierte las cosas en naturaleza. Varios son los refranes que tie- 
nen con este más 6 menos relación ; v. g. : Tras diez dias de 
herrero, duerme al son el perro; — La xamarra y la vileza al 
que se la aveza ; — Mudar costumbre es á par de muerte; — El 
que malas manas Tiá , tarde ó nunca las perderá; — Quien hace 
un cesto , hará ciento ; — Lo que en la leche se mama , en la 
mortaja sale; — Lo' que en el capillo se toma, con la mortaja 
se deja; — A^o me pesa de mi hijo que enfermó , sino del vet» 
que tomó; — Viejo es Pedro para cabrero ;— Apartamos há 
la azada y la pala; — Genio y figura , Ttasta la sepultura; — 
Vezo pon , que vezo quites. En el Quijote de Avellaneda halla» 
mos el siguiente : La locura tarde se cura. 



t98. Maem Marta , y maem kartik 

Cuando don Quijote , al verse pisado , acoceado y molido de 
los pies de animales inmundos y soeces^ dice que esta considera- 
<non le embota los dientes , entorpece las muelas y entomece las 
manos y quita de todo en todo la gana del comer , de manera 
que piensa dejarse morir de hambre , muerte la más cruel de las 
muertes , Sancho contesta : « Desa manera no aprobará vuesa 
merced aquel refrán que dicen : muera Marta , y muera harta : 
yo á lo menos no pienso matarme á mí mismo ; antes pienso ha- 
cer como el zapatero , que tira el cuero con los dientes hasta que 
le hace llegar donde él quiere.» 

En la Colección del Marqués de Santillana leemos , Muera ga- 
ta, é muera farta ; pero la lección de Cervantes además de ser 
la usual y corriente , es la adoptada por la Academia y la/qtte 
siguen las mejores colecciones. 

Con este refrán expresamos la resolución de hacer nuestro 
.gusto por grave perjuicio que esto nos cause , y en sentido ir<5- 
nico podemos usarlo también para increpar á los que obran de 
•esta manera. 

Más vale un gusto que cien panderos. 



— 78 — 



«•4. Aunque las ealso, no las ensneio. 

Cuando la Duquesa dice á Sancho, suponiéndole muy apta 
para gobernar una ínsula , que debajo de mala capa , suele har- 
ber buen bebedor (n.' 113) , responde Sancho: «En verdad, se- 
ñora , que en mi vida he bebido de malicia ; con sed bien podría- 
ser^ porque no tengo nada de hipócrita: [bebo cuando tengo ga- 
na , y cuando no la tengo , y cuando me lo dan , por no parecer 
6 melindroso ó mal criado , que á un brindis de un amigo i qué 
corazón ha de haber tan de mármol , que no ha^a la razón t Per 
ro aunque las calzo , no las ensucio : cuanto más , que los escu- 
deros de los caballeros andantes casi de ordinario beben agua, 
porque siempre andan por florestas , selvas y prados , montañas 
y riscos , sin hallar una misericordia de vino , si dan por ella un 
ojo. » 

Lo que Sancho expresa alegóricamente con este refrán es que 
aun cuando bebe , no ps ningún borracho , como suponen las fal- 
sas historias. Por consiguiente, lo que el proverbio denota en ge- 
neral es que aun cuando uno siga su gusto 6 haga alguna cosa, 
no lo hace inmoderadamente , de manera que degenere en exce- 
so 6 vicio. 



^•S« Digan, que de Dios d||eron. 

Con este proverbio expresamos el poco caso que hacemos d& 
la murmuración ó de los dichos ajenos. 

Véase el segundo de los fragmentos transcritos en el número 12. 
También se dice : Digan y dirán , que la pega no es gavilán. 



«0«. Cada «no es eomo Dios le hixo» 

Este suele usarse para contestar á los que se meten á censurar 
nuestras acciones. 



— 79 — 

A las pallas del bachiller Sansón Carrasco sobre el paradero- 
de los cien escudos de la maleta, contesta Sancho: «Nadie tie- 
ne que meterse en si truje 6 no truje , si, gasté 6 no gasté , que 
si los palos que me dieron en estos viajes se hubieran de pagar 
á dinero , aunque no se tasaran sino á cuatro maravedís cada 
uno , en otros cien escudos no habia para pagarme la mitad : y 
cada uno meta la mano en su pecho (n.o 221] , y no se ponga & 
juzgar lo blanco por negro , y lo negro por blanco , que cada uno 
es como Dios le hizo y aun peor muchas veces.» 

No se halla este refrán en el Diccionario de la Academia, pero» 
vienen á decir lo mismo los siguientes : Cada uno estornuda co- 
mo Dios le ayuda; — Cada uno tiene su modo de matar pulgas ^ 

— Cada maestrillo tiene su librillo j — Cada uno se entiende ^ 

— Cada uno se dice quien es, 

§•9. Cada «no es hijo de tntm obras. 

Con este refrán manifestamos que el aprecio que las persona» 
merecen^ depende de su conducta 6 modo de obrar, mas bien 
que de su posición social , riquezas ó linaje. Con él suele contes- 
tarse á los que censuran el humilde origen de alguno. 

«Haldudos puede haber caballeros (dice don Quijote) : cuanto 
más y que cada uno es hijo de sus obras. » 

Ál notar el Duque que Dulcinea en lo de la alteza del linaje 
no corre parejas con las Orianas, con las Alastrajareas , con las 
Madasimas , ni con otras de este jaez , contéstale el enamorada 
y discreto caballero : « A eso puedo decir , que Dulcinea es hija 
de sus obras , y que las virtudes adoban la sangre. » 

Sancho Panza dice también de sí mismo : «Aunque pobre, soy 
cristiano viejo , y no debo nada á nadie, y si ínsulas deseo, otros 
desean otras cosas peores , y cada uno es hijo de sus obras , y 
debajo de ser hombre puedo venir á ser Papa, cuanto más go- 
bernador de una ínsula. » 

No se dirá de este adagio que no se halle á toda la altura de 
la ciencia democrático-federal. 

Quien ruin es en su villa , ruin es en Sevilla; —Quien ruin es 
en sn tierra , ruin es fuera de ella. 



— 80 — 



§•9. Bien preál^ft quien l>len vive. 

Este proverbio denota cuánto ayuda á la persuasión el buen 
ejemplo. No deberían echarlo en saco roto los grandes oradores 
de los congresos y plazuelas ; porque ¿ qué vale ni qué significa 
que Sagasta ponga á las nubes las ideas conservadoras , ni que 
Serrano 6 Topete ponderen las maravillas de la ordenanza mili- 
tar , ni que el otro pinte con magnificencia las grandes ventajas 
<ie la unidad religiosa , ni que así Figueras , como Pí , como 
Orense el chico no cesen de encarecemos la suprema necesidad 
del orden , ni que Salmerón nos hable hasta de moral pública, 
ni que los monárquicos revoluciónanos pidan , como las ranas, 
unos mostachos de los buenos , ni que Castelar nos transporte & 
aquellos deliciosos oasis de los monasteríos , ni que tantos y tan- 
tos nos vengan charlando de libertades , y de derechos , y de to- 
lerancia , y de civilización , y de ciencia , y de la dignidad del 
trabajo, y dé rábanos fritos t 

Don Quijote , admirado de la elocuencia de su escudero , dice- 
le que si como tieine buen natural tuviera discreción , podria to- 
mar un pulpito en la mano y irse por ese mundo predicando 
lindezas. Pues ¿saben ustedes lo qae Sancho contesta t «Bien 
predica quien bien vive, y yo no sé otras tologías.» 

Es cierto que otros refranes nos dicen : Haz lo que bien digo, 
y no lo que mal hago; — Hax lo que dice el fraile^ y no lo que 
hace; mas la elocuencia de los hechos no dejará dq ser nunca 
la más poderosa de todas las elocuencias. Los hechos, los hechos 
serán los que al fin y al cabo han de convencer á todos los es- 
pañoles de los grandes beneficios de la gloriosa sublevación de 
setiembre , y de la república federal-democrática-social-intema- 
eional. 

109. Cnda nno es artifiee de sn ventura. 

Este refrán muchísimos años antes que la constitución fe- 
deral nonata, que no será la última, reconoció la autonomía 



— 81 — 

del individuo , del municipio , de la provincia , del cantón 6 esta- 
do ; y de la federación. En él está fundada la separación de la 
Iglesia y el Estado , en él está fundada la política de no inter- 
vención , que €s la que más le sale á cuenta á Bismark , en él 
están fundadas las libertades económicas , en él estriba como so- 
bre su piedra angular todo el edificio anárquico de Proudhon, y 
campe quien pueda, que Este mundo es golfo redondo; quien 
no sabe nadar váse al hondo. 

«Tan de valientes corazones es , señor mió , decia á su con- 
ciudadano Quijote el ciudadano Sancho , tener sufrimiento en las 
desgracias , como alegría en las prosperidades : y esto lo juzgo 
por mí mismo , que si cuando era gobernador estaba alegre , ago- 
ra que soy escudero de á pié , no estoy triste : porque he oido 
decir, que esta que llaman por ahí fortuna, es una mujer borra- 
cha y antojadiza , y sobre todo ciega , y así no ve lo que hace, 
ni sabe á quien derriba, ni á quien ensalza.» El ciudadano San- 
cho desconocía por lo visto las leyes de las evoluciones y proceso 
históricos. El ciudadano Quijote le corrige oportunamente, y con 
la más delicada cortesía parlamentaria: « Muy filósofo estás, 
Sancho , muy á lo discreto hablas , no sé quién te lo enseña. Lo 
qne te sé decir es, que no hay foi'tuna en el mundo, ni las co- 
sas que en él suceden , buenas ó malas que sean , vienen acaso, 
sino por particular providencia de los cielos , y de aqm' viene lo 
que suele decirse , que cada uno es artífice de su ventura. Yo lo 
he sido de la mia ; pero no con la prudencia necesaria , y así me 
han salido al gallarín mis presunciones. » El ciudadano Quijote 
reconoce el libre albedrío , sin negar la Providencia , ni la Pre- 
destinación. 

En el Persiles se halla citado también este adagio. 



— 82 — 



410. Ruin sea quien por mln se tiene. 

Este refrán amonesta á no sentir tan bajamente de sí mismo^ 
que se dé ocasión á ser mirado con desprecio. Hoy por hoy no ha- 
ce gran falta el consejo ; porque todo el mundo se estima en mu- 
cho , y todo el mundo comprende perfectamente toda la exten- 
sión de sus individuales , y toda la dignidad del ciudadano. 

Don Quijote se lo aplica á Sancho á propósito del proyectado 
enlace de éste con la doncella tercera de la infanta que con el 
tiempo habia de robar , y de la merced del condado que pensaba 
hacerle. «Hágalo Dios^ como yo deseo, y tú, Sancho, has me- 
nester, y ruin sea quien por ruin se tiene.» 

En la Adjunta del Viaje al Parnaso se lee : « Todo poeta á 
quien sus versos le hubieren dado á entender que lo es , se esti- 
me y tenga en mucho , ateniéndose á aquel refrán : Ruin será 
el que por ruin se tiene.» 



til. De losliombres se lineen los obispos , qae no de 
las piedras. 

«Paréceme á mí, dice Sancho, que en esto de los gobiernos 
todo es comenzar , y podría ser que á quince dias de gobernador 
me comiera las manos tras el oficio , y supiese más del que de la 
labor del campo en que me he criado.» Y la Duquesa le contes- 
ta : «Vos tenéis razón, Sancho, que nadie nace enseñado (n.® 112), 
y de los hombres se hacen los obispos, que no de las piedras.» 



— 83 — 

Con estas palabras se propone advertir la Duquesa que con la 
diligencia y la buena voluntad , los más humildes pueden hacerse 
dignos de aspirar á los más encumbrados honores. 

Este pasaje vale un Perú para demostrar en la cátedra de his- 
toria 4esde cuan antiguo están arraigadas en España las ideas 
democráticas , y que eso de hacer todo un gobernador de un 
cualquiera es cosa que se cae de puro vieja. Y quien dice gober- 
nador, dice presidente , rey, emperador 6 lo que sea. 

Véase sino ese otro texto del mismo Quijote que acaba de re- 
machar el davo. «Pero el haberse casado con un caballero tan 
gentilhombre y tan entendido como aquí nos le han pintado , * en 
verdad en verdad , que aunque fuese necedad , no fué tan gran- 
de como se piensa , porque según las reglas de mi señor , que es- 
tá presente y no me dejará mentir , así como se hacen de los 
hombres letrados los obispos , se pueden hacer de los caballeros, 
y más si son andantes , los reyes y los emperadores. Razón tie- 
nes, Sancho, dijo don Quijote, porque un caballero andante, 
como tenga dos dedos de ventura , está en potencia propincua de 
ser el mayor señor del mundo.» 

Dígase en vista de estos documentos si la democracia es cosa 
de ayer en España. 

Los que de ningún modo transijan con el ofensivo vocablo 
obispos^ pueden, al compás de las volteretas revolucionarias, 
variar el refrán de mil maneras, v. g. : De los patriotas se ha- 
cen los empleados t que no de los tontos; — De los progresistas 
se hacen los realistas^ que no de los federales; — De los con- 
trabandistas se hacen los estanqueros , que no de los carabine- 
TOS; — De los paisanos se hacen los coroneles , que no de los 
quintos; — De los hombres de corazón se hacen los generales ^ 
que no de los militares , etc. , etc. 

Generalmente se suprime la segunda parte del adagio , como 
lo hace el mismo Cervantes en el Licenciado Vidriera , donde 
dice sencillamente : De los hombres se hacen los obispos. 

En el Quijote de Avellaneda hallamos otro proverbio tan de- 
mocrático como el anterior , que dice , Aunque negras, no tizna- 
ntes^ y además el siguiente que raya ya en demagógico : Tan 
hueno es como el Rey y el Papa el que no tiene capa. 



dltt. IVadle miee eiufeftado. 



El pasaje del Quijote inserto en el número anterior es el úni- 
co en que se halla consignado este retrógrado refrán de todo pun- 
to falso en el estado actual de la civilización hispana. Aquí toda 
el mundo nace enseñado , y todo el mundo sirve para todo. 



ttS. Bebajo de mala eapa suele haber un bnen bebe- 
dor. 

« Todo cuanto ha dicho aquí el buen Sancho son sentencias ca- 
tonianas » 6 por lo menos , sacadas de las mesmas entrañas del 
mismo Micael Verino , florentihus occidit annis. En fin , en fin, 
hablando á su modo , debajo de mala capa suele haber buen be- 
bedor.» 

Lo que la Duquesa quiere decir con esto , es que a veces en 
los sugetos cuyas prendas exteriores no prometen gran cosa, sue- 
len encontrarse prendas y circunstancias de gran valía. 

Cuéntase que González Brabo al ver á los diputados de 
las últimas Cortes monárquicas dijo que acababa de llegar 
á Madrid un tren de tercera clase. Posteriormente les ha tocado 
el tumo á los trenfes de carga , y sin embargo , ya se ha visto 
como, de lo que parecian bultos y fardos han ido saliendo grandes 
estadistas, grandes diplomáticos , grandes ministros, grandes pre- 
sidentes , grandes marqueses y condes , grandes generales , gran- ■ 
des oradores, grandes sabios , grandes de toda laya : lo cual de- 
muestra que el cuarto estado , lo mismo que el primero 6 que el 
undécimo, es tan bueno para un fregado como para un barrido, 
y que no hay que fiarse de las apariencias , ni de esas distincio- 
nes arbitrarias de razas, clases, estados y cantones. Buenos be- 
bedores y vividores sin distinción de capas ni capotes los da Es- 
paña á granel , y precisamente los de capa raida suelen ser los 
más finos. 

Ignoro en qué se funda la Academia para asegurar que anti- 
guamente se dijo vividor en vez de bebedor. En las colecciones 



— 88 — 

del Marqués de Santillana , de los Refranes glosados , de Nuñez 
y de Zaragoza se lee : So mala capa yace buen bebedor. Cervan- 
tes en el Celoso extremeño escribe: Debajo de fnala capa suele 
estar buen bebedor. Covarrubias dice : Debajo de mala capa hay 
buen bebedor. La lección de la Academia es la siguiente : Deba- 
jo de una-mala capa hay un buen bebedor. El autor de la Píca- 
ra Justina vuelve el refrán al revés de este modo ; Debajo de 
buena capa hay mal bebedor^ lo que puede ser tan verdad co- 
mo lo primero. En la Colección de Malara se lee el siguiente i 
Debajo del buen sayo está el hombre malo. 

En el Celoso extremeño junta Cervantes este proverbio con 
aquel otro que expresa de una manera más lata y comprensiva 
el mismo pensamiento: Debajo del sayal hay al. El autor de la 
Pícara Justina lo escribe como Cervantes ; pero en el Diálogo de 
las lenguas así como en todas las colecciones antiguas se dice : 
So^el sayal hay al. El hábito no hace al monje , dice por fin 
otro adagio; y otro corre también de boca en boca, que pudiera 
ocasionar una muy seria protesta del cantón valenciano , que di- 
ce así: médicos de Valencia ^ haldas largas y poca ciencia. 



114. AJso va de Pedro d Pedro. 

Así dice Martos hablando de Sagasta , y así dice Sagasta ha- 
blando de Martos. Este es el tema que están glosando ahora los 
periódicos radicales y los progreseros. 

«Mire como habla , señor barbero , que no es todo hacer bar- 
bas, y algo va de Pedro á Pedro. Dígolo porque todos nos co- 
nocemos , y á mí no se me ha de echar dado falso : y en esto del 
encanto de mi amo, Dios sabe la verdad (n.^ 257), y quédese 
aqm\ porque peor es meneallo.» 

Con este refrán expresamos la diferencia que va de un sugeto 
á otro , y suele usarse contra los que nos creen capaces de hacer 
lo que hacen ellos ú otras personas. 

En la mayor parte de las colecciones se lee ^ Mucho va de Pe- 
dro á Pedro ; y en la del Marqués de Santillana , Diferencia va 
de Pedro o Pedro. 



— 86 — 



Itft. Vn diablo pareee á otro. 

Revolucionario-conservador, conservador -revolucionario, con- 
servador-unionista, conservador-progresista, conservador-radi- 
cal , conservador-federal , conservador-intransigente , conserva- 
dor-internacional , conservador-socialista, conservador en , con, 
de , bajo , dentro , por 6 para la revolución, lo mismo son san- 
gnas que ventosas , porque de Rios Rosas á Carvajal no hay un 
canto de real. 

Sancho opinaba que aquel olorcillo algo hombruno que sintió 
-al acercarse ¿ la señora doña Dulcinea debia de ser que con el 
ejercicio del aecho del trigo estaba sudada y algo correosa. «No 
sería eso , respondió don Quijote , sino que tú debias de estar 
romadizo , 6 te debiste de oler á tí mismo , porque yo sé bien lo 
que huele aquella rosa entre espinas, aquel lirio del campo, 
aquel ámbar desleido. Todo puede ser, respondió Sancho, que 
muchas veces sale de mí aquel olor que entonces me pareció que 
«alia de su merced de la señora Dulcinea ; que no hay de qué 
maravillarse , que un diablo parece á otro.» 

De este pasaje , único del Quijote en que se usa el adagio de 
'que tratamos , se infiere claramente que la Academia circuns- 
cribe demasiado el sentido , puesto que lo que realmente expresa 
es que muchas personas ó cosas que á primera vista nos parecen 
muy diferentes adolecen sin embargo de los mismos defectos. 

La Colección de Zaragoza dice , Say un diablo que parece d 
otro. La Academia admite esta versión : Jffai/ un diahlo que se 
pareced otro; — Hay muchos diablos que se parecen unos d 
otros. Otro refrán , y es mucha verdad, nos advierte que Hay 
muchos Pedros Fernandez. 



— 87 — 



4119. En oirás easas eneeeii habas , y en la mía é cal- 



Denota este adagio que en todas partes se hallan trabajos, mi- 
-serias , vicios , defectos , etc. Suele escribirse del modo siguiente, 
•que es como lo escribe la Academia : En cada casa cuecen Tía- 
hcu j y en la nuestra á calderadas , 6 En todas partes cuecen 
habas, y en la nuestra á calderadas, y se usa generalmente 
para disculpar el vicio 6 defecto que se pone á alguna persona d 
lugar , dando á entender que son mayores los de otras personas 
6 lugares , como puede verse en el pasaje citado en el número 66. 

También suele usarse para consolar al que padece alguna des- 
agracia , como recordándole que otros las padecen mayores ; por- 
que Mal de muchos gozo es , 6 consuelo es , según consta en las 
colecciones del Marqués de Santillana y de Zaragoza ; bien que 
tampoco falte un adagio de opinión contraria que nos dice^ Mal 
•de muchos , consuelo de tontos. 

Cuando aplicamos el refrán en este segundo sentido y suele su- 
primirse la segunda frase , diciendo sencillamente : En todas 
jpartes cuecen habas. Ahora las habas son los sucesos de Alcoy, 
Sevilla , Granada , Málaga , Cartagena , Valencia , etcétera , et- 
cétera, etcétera. Ayer fueron los sucesos de París, mañana serán, 
los de Italia y de Alemania , y pasado mañana los de Inglater- 
ra y los Estados Unidos. La pólvora y el petróleo abundan en 
todas partes , y las Sociedades secretas y la Internacional han 
acreditado ser buenas guisanderas. Bien que eso de cocer habas 

no requiere que digamos muy trascendentales conocimientos cu- 

8 



— 88-r- 

linarios. Las clases conservadoras 6 pecuniarias se asustan de vér 
contrarestada la soberanía del oro , por la soberanía teocrática. 
Como que con el oro se pagan las charangas y los grandes con- 
ciertos de artillería , creen que con el oro les basta para meter 
en un puño á los trastomadores del orden público» Dijo un fa- 
moso conservador que España podia sufrir la anarquía mansa, 
la anarquía brava , el cantonalismo , el comunismo^ todo , todo, 
menos la Inquisición. Pero Bismark se rie de la Inquisición y 
del Papa , Víctor Manuel cree que las excomuniones no tienen 
el alcance de los cañones rayados , Austria y Bélgica van tram- 
peando , Husia va haciendo su agosto , Inglaterra y los Estados- 
Unidos , fiados en la solidez de sus libres instituciones, y de 
sus gavetas y y en la muchedumbre de aguas del océano , se rien 
de la demagogia roja y de la demagogia blanca. Francia no las- 
tiene todas consigo. Allá veremos ^ 6 allá verán los que puedan 
verlo .'Lo cierto es que en otras casas cuecen habas, y en la mía 
á calderadas. 



<«y. Van b«eii jpmn haeeD mqmk coma en Franela^ 

En ninguna ocasión podia venir más á pelo este refrán. Fran- 
cia pasó por las glorias de París y nosotros por las de Cartagena; 
Francia tiene una república conservadora , y nosotros tenemos 
unos conservadores de la república ; Francia tiene un Duque de 
Magenta , y nosotros un Duque de la ^Torre ; Francia empolla 
los huevos democráticos para que el doctor Fausto se coma la 
tortilla , y nosotros los empollamos para que se la coma Mefistó- 
feles. Ni los legitimistas franceses quieren entrar en el gran con- 
cierto de las naciones modernas , ni los legitimistas españoles 
quieren tomar parte en la grail danza de los reyes y conservado- 
res revolucionarios. 

Sancho Panza cita este refrán en el extenso pasaje transcrita 
en el número 89. 

En el Persíles y Segismunda , al ver el falso cautivo que se le 
iba descubriendo la treta del cautiverio , después de contestar 
con mucho desparpajo al interrogatorio alcaldésco, exclama: «Y 



— «• — 

si el señor Alcalde quiere ir contra la caridad cristiana , recoge- 
remos los cuartos y alzaremos la tienda , y á Dios aho , que tan 
buen pan hacen aquí como en Francia.» 

De estos dos pasajes se infiere que Cervantes usa de este re- 
frán en un sentido opuesto al anterior y ée&otando que en cual- 
quier país y en cualquiera condición se puede ir viviendo y ti- 
rando. Esto no quita que en tono irónico pueda usarse también 
en el mismo sentido de En todas partes cuecen habas* 



<19. Todo el miindo es uno. 

Admite todas las aplicaciones de los dos anteriores. « ¿ Tam- 
bién en Omdüya , dice Sancho , hay alguaciles de corte , poetas 
y seguidillas 1 por lo que puedo jurar que imagino que todo el 
mondo es uno.» 

Dícese también : Todo el mundo es país, — Acá y allá más 
hada» há;-^ Tan bueno es Pedro como su amo , 6 Tan lindo es 
Pedro como su compañero; — ¿A do irá el buey que no arel; 
''^Cual más, cual menos ^ toda la lana es pelos. 



— 90 — 



«19. Ter la mota en el ojo ajeno , y né la Tiga en 
el suyo. 

((Así que es menester , dice Sancho á su amo , que el que ve 
la mota en el ojo ajeno vea la viga en el suyo , porque no se di- 
ga de él : espantóse la muerte de la degollada (n.o 122).» 

Con este refrán se reprende á los que reparan en los defectos 
de los demás , sin reparar en los propios. 

Las colecciones de Valles y de Nunez dicen , suprimiendo el 
verbo : La paja en el ojo ajeno , y no la viga en el nuestro. En 
la misma de Valles y en la del Marqués de Santillana hallamos 
el siguiente : El alcaraván ha de duro; á todos consejo , éá si 
ninguno. 

!••. Cada uno «e dé ana vuelta á la redonda. 

El objeto de este adagio es el mismo que el del anterior. 

Ginés de Pasamonte dice al guarda que trataba de ponerle 
tachas á su alcurnia : « Ginés me llamo , y n6 Ginesillo , y Pasa- 
monte es mi alcurnia ; y nd Parapilla, como voacé dice, y cada 
uno se dé una vuelta á la redonda, y no hará poco.» 

En el Coloquio de los perros de Mahudes hallamos otro ada- 
gio , que por medio de una alusión á un hermoso apólogo , ex- 
presa el mismo pensamiento de una manera más poética : Mírate 
á los pies, y desharás la rueda. La Colección de Zaragoza dice: 
Miraos á los pies , y desharéis la rueda. 

Aconseja también exammarse á sí mismo antes de censurar ¿ 
los demás, el siguiente, entresacado de la misma colección: 



— 91 — 

Mete las manos en vuestro seno, veréis vuestro mal y no el 
ajeno. La Academia lo escribe así : Mete la mano en tu seno, no 
dirás de hado ajeno, 

«9i« Hijo la «arten é 1» ealderS) quítate alié ojinegra. 

Este refrán increpa todavía de un modo más directo á los que, 
teniendo ciertos vicios 6 defectos , los echan en cara álos demás. 

De él se vale Sancho, como puede verse en uno de los pasajes 
insertos ei^ el prólogo , para hacer notar á don Quijote que al 
mismo tiempo que le reprendía por decir refranes , los ensartaba 
su merced de dos en dos. 

Las colecciones del Marqués de Santillana y del Comendador 
dicen: Dijo la sartén á la caldera, tirte allá culnegra; la de 
Zaragoza, Dijo la sartén á la caldera, quilate allá culnegra; 
los Refranes glosados , Dijo la sartén á la caldera , anda para 
culnegra; el Diálogo de las lenguas^ Dijo la sartén á lacaldera^ 
tira allá culnegra, y la Academia, Dijo la sartén á la caldera, 
tírate allá, culinegra. En los MM. de Salazar se hallan estas dos 
variantes : Dijo la olla á la cobertera , tirte allá culnegra; — 
Dice la pica al cuervo, compadre, sodes negro. Responde el 
cuervo, comadre , maias matas ende avedes. 

Es uno de los refranes más parlamentarios , y de los que más 
entran de lleno en el azaroso juego de las instituciones y en el in- 
moral y sangriento de los partidos. Dice Topete á Contrera^ : «Us- 
ted es un pirata ; i» y contesta Contreras : •« Dijo la sartén al cazo, 
quítate allá, que me tiznas,» Dice Posada Herrera á Sagasta: 
«Usted es un gran elector, » y contesta Sagasta: « Dijo el asno 
al mulo , arre acá , ore judo. v Dice Prim á Odonnell: « Es usted 
nna ametralladora , » y Odonnell replica : « Dijo el asno al hurrOy 
arre allá , orejudo. ^ Dice Salmerón á Roque Barcia: «Es usted 
un... un... ¿cómo dirét... sí señor, un bullanguero, o y Roque 
Barcia responde : « Dijo la corneja al cuervo , quítate allá ne- 
gro; y el cuervo á la corneja, quitaos allá negra. » Dice Oló- 
zaga á Ríos Rosas : « Usted , usted , señor mió , no es más que 
un gran pedazo de orador , un destripacuentos » ; y contesta Ríos 
Rosas: **Ea, sus, y traga el avestruz.» Todos los grandes ca- 



— 9i-- 

pitones generales con el mando y el palo se encaran con la ffcm- 
bra de Narvaez para decirle: «Fué usted un hombre de Bar- 
rabas » ; y la sombra , haciendo del ojo , contesta : « Échese una 
piedra en la manga ; no puede ser el cuervo más negro que leu 
alas.» 

199. Espantóse 1» nmerta de la desaliada. 

Yicálbaro se espanta de Alcoy; Alcolea, de Granada; Ma- 
drid f de Cartagena ; las provincias, de Madrid ; OMz^iga , de los 
carlistas ; Salmerón , de la teocracia ; Rios Rosas , de la Inquisi- 
ción ; Bismark, de la Internacional negra; CasteUr^ de lalnt^- 
nacional roja; Serranx», de la indisciplina; Topete, de sus pro- 
pios barcos; Figueras, de su propia camisa. Todos los españoleB 
vivimos espantados, excepto Suñer y Capdevüa, el mayor, %vte 
no teme á rey ni Roque , ni ¿ la tisis , ni á Dios. 

En las colecciones del Marqués de Santillana y de Zara^aa 
se lee : Maravillóse la muerta de la degollada. 

Cervantes no emplea este refrán mas que en el pasaje aducido 
en el número 119. 

En los MM. de Salazar se halla el siguiente : Maravillóme é 
jame maravellado , que gallina morena pone güevo blanco, 

its» l«a enlfia del aana no «e ka de eelul^ é la ai- 



La Colección de Valles y la Academia dicen : La culpít del' 
asno, echarla 6 la alharda. 

Con este refrán se reprende á los que por disculpar sus yerros 
y defectos los atribuyen á otros que no tuvieron parte ea eUos. 

Así es , que cuando el vencido don Quijote dijo que no quería . 
colgar las armas ni ahorcar á Rocinante , respondióle Sancho : 
«Muy bien dice vuesa merced, porque según opinjon de dtoere- 
tos , la culpa del asno no se ha de echar á la albarda : y pues de 
este suceso vuesa merced tiene la culpa, castigúese á st mesoDo.» 

Antes de la gorda , todo» los revolucionarios convinieron uná- 
nimemente en que la albarda eran los obstáculos tradicionales. 



— n — 

<¿iiitados los obstáculos tradicionales , la albarda fué la intenni- 
-dad ; coronado ya el edificio y colocado sobre la cúpula' el rey 
democrático , la albarda fué el rey democrático ; derribada la 
•estatua del rey democrático, fueron la albarda los radicales 
monárquicos ; vuelto Ruiz Zorrilla á su monasterio de la Ta- 
blada, fueron la albarda los radicales republicanos; estrangu- 
lados los radicales republicanos , fué la albarda Figueras ; re-» 
tirado Figueras á la vida privada de París , fué la albarda 
Pí y Margall ; quitado de enmedio Pí y Margall , fueron la al- 
barda los cantones independientes ; derruidos los cantones , eUo 
dirá. Sabe Dios las albardas que todavía nos l\an de echar enci^ 
ma. Por ahora dicen que ciertos patriotas españoles , muy espa- 
ñoles , eso sí , andan por esos mundos pidiéndole por amor del 
diablo á Bismark una albarda alemana. Es una delicia ver cómo 
-todos los partidos revolucionarios se echan en cara unos á otroa 
los desahogos de la libertad : los moderados echan la culpa á 
los unionistas, los unionistas á los progresistas^ los progresis- 
tas á los radicales , los radicales á los republicanos , los republi- 
caaos unitarios á los republicanos federales , los federalea relami- 
dos á los federales sucios , los revolucionarios de abajo á los de 
.arriba , y los de arriba á los de abajo. Y la culpa no la tiene la 
albarda. £1 asno, señores revolucionarios, es la revolución, es 
dedi , el sistema : los partidos y las partidas no son otra cosa 
^ue las inocentes albardas. Y quien piensa al asno, no les qiie- 
pa á ustedes la menor duda , son las sectas. 

0>ntra los que no pudiendo vengarse de la misma persona 
que les ofendió se vengan en alguna cosa suya , hay un refrán 
^oe dice : De qv^ non pueden al asno , témanse á la atbarda^ 
refrán que cita Avellaneda en su Quijote » y que ponen en prác- 
tica esos valentones que no osando combatid á los enemigos en 
armas, asesinan, aconsejan asesinar, 6 cohonestan el asesinato 
de personas indefensas. 

De los que truecan los frenos y confunden las especies sin 
acertar en lo que hacen, se dice también: Por dar en el asno, 
dar en la albarda. La raza latina en vez de romperle la cabeza 
á Bismark , trata de rompérsela á la Iglesia. { Qué aberración 1 
Xas raaas piden i Júpiter un rey. 



— 94 — 

194* En «alvo e«ié el que repica* 

Empléase este refrán para manifestar que estamos segaros áer 
no caer en la falta 6 error que de nosotros se teme^ y que sabe- 
mos manejarnos. 

En este sentido lo usa Cervantes en tres diversos pasajes del 
Quijote. 

«Por mi, replicó don Quijote, miente tú, Sancho, cuanta 
quisieres , que yo no te iré á la mano , pero mira lo que vas & 
decir. Tan mirado y remirado lo tengo , que á buen salvo está el 
que repica , como se verá por la obra.» 

En la carta del mismo Sancho á Teresa se lee : « No ha sido 
Dios servido de depararme otra maleta con otros cien escudos 
como los de marras ; pero no te dé pena , Teresa mia , que ezr 
salvo está el que repica , y todo saldrá en la colada del go- 
bierno.» 

El otro pasaje en que también lo usa, puede verse en el pró- 
logo. 

Como claramente se infiere de estos ejemplos , Cervantes em- 
plea este refrán en el mismo sentido de los contenidos en los nú- 
meros 22 y 23 ; lo que no quita que también pueda usarse , co- 
mo dice la Academia , contra aquel « que reprende á otro el mo-> 
do de portarse en las acciones peligrosas , estando él en seguro 
6 fuera del lance.» 

En este sentido descrito por la Academia , se dice también : A 
bien te salgan , hijo , tus harraganadas ; el toro era muerto , ¡/ 
hacia alcocarras con el capirote por las ventanas. A los cobar- 
des que se jactan de valientes les cuadra perfectamente aquel 
otro adagio: El mal del milano^ las alas quebradas y el pico 
sano , 6 como dice el autor del Diálogo de las lenguas : El ma^ 
del milano, el ala quebrada y el papo sano. A los que blasonan 
de valentía después de pasado el riesgo se les dice : A moro 
muerto, gran lanzada. 

Aunque Cervantes en dos de los pasajes citados escribe A 
buen salvo está el que repica , he preferido la otra lección que él 
mismo usa, por ser la de la Academia, la del Marqués de Santi- 
Uana , la de Covarrubias , la de Timoneda , la del Diálogo de las 
lenguas , etc. Hernán Nuñez escribe : En salvo está quien repica^ 



95 — 



49ft.' CmAm oTeJa eon mu párela* 

enseña que cada uno se contenga en su estado , igualándose 
«51o con los de su esfera , sin pretender ser mayor ni bajarse á 
ser menor de lo que le compete. 

Al hacer la renuncia de su gobierno , exclama Sancho : « Qué- 
dense en esta caballeriza las alas de la hormiga , que me levan- 
taron en el aire para que me comiesen vencejos y otros pájaros, 
y volvámonos á andar por el suelo con pié llano , que si no le^ 
adornaren zapatos picados de cordobán , no le faltarán alparga- 
tas toscas de cuerda : cada oveja con su pareja, y nadie tienda la 
pierna de cuanto fuere larga la sábana (n.® 201) : y déjenme pa- 
sar, que se hace tarde.» 

Se dice también : Cada asno con su tamaño ; — Todas las 
aves con sus pares ; y el Sancho de Avellaneda hace uso de otro 
adagio muy parecido, que no está en el Diccionario de la Acade- 
mia: Do quiera que vayas ^ de los tuyos hayas. El autor del Diá- 
logo de las lenguas escribe , adonde quiera , y también, do quiera. 



49#. Al UJo de tu Teelno, Ümplale las nariees, y 
■iételo en tu casa. 

Harto sabido se tendría Teresa Panza que El melón y casa- 
intento han de ser acertamiento; mas ateniéndose sin duda al 
adagio , Si quieres bien casar , casa con tu igual , no consiente 



— 96 — 

<le ningún modo en casar á su hija Mari-Sancha tan altamente, 
que no la alcancen sino con llamarla Señoría , como lo deseaba 
Sancho. Al decir éste : «Séase eUa Señoría , y venga lo que vi- 
niere », respóndele con mucha oportunidad Teresa: «Medios, 
Sancho , con vuestro estado , no os queráis alzar á mayores , y 
advertid al refrán que diee : »!• ló^ é» ta vecino limpíale las na- 
rices, y mételo en tu casa. Por cierto que sería gentil cosa casar 
á nuestra María con un condazo , 6 con un caballerote , que cuan- 
do se le antojase la pusiese como nueva , llamándola de villana, 
hija del destripaterrones y de la pela ruecas : nó en mis dias, 
marido ; para eso por cierto he criado yo á mi hija : traed vos 
dineros , Sancho , y el casavla dejadlo á mi e^rgo , que ahi «sti 
el hijo de Juan Tocho , mozo rollizo y sano , y que le conoce- 
mos , y sé que no mira de mal ojo á la mochacha , y con éste, 
que es nuestro igual , estará bien casada , y la tendremos sien- 
pre á nuestros ojos , y seremos todos unos , padres y hij^os , nie- 
tos y yernos., y andará la paz y la bendición de Dios entre todos, 
nosotros , y no casármela vos ahora en esas cortes , y en esos pa- 
lacios grandes , á donde ni á ella la entiendan , ni día se en- 
tienda.» 

Este refrán, como claramente se inñere de las palabras de Te- 
resa , aconseja á los padres que para casar á sus hijos escojan 
personas cuyas pirendas les sean bien conocidas. 

También puede emplearse^ como el anterior» en el sentido 
del citado en este mismo número que aconseja la igualdad en los 
matrimonios. 

Dice otro adagio : Rttin con ruin , que asi casan en dueñas^ 

£n la Gitanilla cita Cervantes el refrán , Antes que te cases, 
^ira lo que haces , y en la Adjunta al Viaje al Parnaso , aquel 
otro que nos advierte que ninguno es tan feo , que no halle su 
igual con quien acomodarse : Cuando nace la escoba , nace el 
-asno 9M la roya. Bien que geo^eralmente se aplica este refinn 6 
los novios, Cervantes lo endosa á los poetas. «Todo poeta» djk;e> 
no se desprecie de decir que lo es , que si fuere bueno , será dig- 
no de alabanza, y si majo , no faltará quien le > alabe , que cuan- 
do nace la escoba , etc.» 



»7 — 



4t9. Por MU mal le naeleron «!•• á. la hormlsa. 

Además de este refrán^ trae la Academia el siguiente : Da 
Dios alas á la hormiga para morir más aína. No paree» %ae 
paedan ser considerados como dos rdíranes distintos , según se 
colige de las diversas interpretaciones que les da la Academia. 
El Diccionario de Autoridades dice que signifícan lo misBouo. En- 
trambos, á mi modo de ver, expresan el mismo pensamiento de 
que la próspera fortuna es causa muchas veces de nuestra pe- 
dición , y que donde creíamos encontrar nuestra ventura , haUa- 
IB08 muchas veces nuestra desdicha. 

£n el pasaje inserto en el número 12& alude Sancho & este re- 
frán , y en el del número 89 lo cita íntegro. Ambos textos justi.- 
fiean la interpretación que le damos. 

Un personaje del Persíles alude también á él cuando dice : 
« Yerdaderamente nosotros estamos faltos de jnicio, pues nos 
queremos persuadir que podemos subir al cielo sin alas , pues las 
que nos da nuestra pretensión son las do la hormiga.» 

En la Colección del Marqués de Santillana no consta este re- 
frán^ cuyo pensamiento es debido á Plinio. Covarrubias escrute: 
faciéronle alas á la hormiga para perderse ; la Colección de 
Valles trae estas dos versiones : Naciéronle alas a la hormiga 
por su mal; — Sálenle alas á la hormiga para ser perdida; 
Hernán Nuñez dice : Nacen alas á la hormiga para que sepier- 
da más aina; en el Diccionario de Autoridades y ea la ColeecáoB 
de Iriarte leemos : Por su mal crió alas la hormiga , y también 
se dice : Por su mal crió Dios ala» á la hormiga. 



fl99» 9iitoii te eabre i9 deaeiilire. 

«Ven acá, mentecata é ignorante (dice Sancho á su mujer); si 
yo dijera que mi hija se arrojara de una torre abajo , 6 que se 
fuera por esos mundos como se quiso ir la infanta doña Urraca, 
tenéis razón de no veiur en mi gusto ^ pero si ea dos paletas y ea 



— 98 — 

menos de un abrir y cerrar de ojos te la chanto un Don y una 
Señoría á cuestas , y te la saco de los rastrojos , y te la pongo en 
toldo y en peana y en un estrado de más almohadas de velludo, 
que tuvieron moros en su linaje los Almohadas de Marruecos, 
¿-por qué no has de consentir y querer lo que yo quiero 1 i Sabe» 
porqué, marido 1 respondió Teresa, por el refrán que dice: 
quien te cubre te descubre : por el pobre todos pasan los ojos 
como de corrida , y en el rico los detienen ; y si el tal rico fué un 
tiempo pobre , allí es el murmurar y el maldecir , y el peor per- 
severar de los maldicientes , que los hay por esas calles á mon- 
tones, como enjambres de abejas.» 

En efecto ,' los atavíos , las riquezas , los honores y dignidades 
en quien no los merece son causa de que fijen todos la vista en 
la indignidad de la persona. Y como con los honores ni bienes 
de fortuna no es fácil ocultar los principios bajos , la mala edu- 
cación ó los malos sentimientos ; de aquí aquel otro adagio : Auip- 
que la mona se vista de seda , mona se queda. 

Que la república arrancase de los pechos revolucionarios las 
cruces , bandas y cintas , signos de desigualdad revolucionaria, 
estuvo muy en su lugar; mas que ni siquiera perdonase las cru- 
ces de las iglesias y cementerios , signos de la igualdad más ab- 
soluta , y que por otra parte en nada se oponen á la libertad de 
conciencia ni á la libertad de cultos , áteme usted esos cabos. 



dl99. Tlóse el perro en l>raffa« do eerro, y no eono« 
ele A an compañero* 

Reprende á los que , elevados á más próspera fortuna 6 á em- 
pleos superiores , desprecian á los que antes fueron sus iguales 
6 compañeros. 

«i Y qué se me da á mí , dice Sanchica, que diga el que qui- 
siere , cuando me vea entonada y fantasiosa : vióse el perro en 
bragas de cerro y lo demás 1 » 

Esto mismo dicen los federales ordenados al ver patalear á los 
intransigentes que no han conseguido calzarse todavía con las 
bragas de cerro. Como que el nuevo mimdo federal es tan mun- 



— 99 — 

daño como los antiguos muados , no hay que darle vueltas ni 
constituciones. 

La Colección del Marqués de Santillana omite la segunda par- 
te del refrán diciendo: Vidose el perro en bragas de cerro. En 
la Colección de Zaragoza y en la de Hernán Nuñez , además de 
la lección adoptada , hallamos la siguiente : Vidose el villano 
en bragas de cerro ^ y él fiero que fiero. La Academia admite 
también esta segunda versión, con la variante de fierro que 
fierro f en lugar de fiero que fiero. Es probable sea errata, pues 
que la misma Academia en el Diccionario de Autoridades escri- 
be ^erogue yí ero. 

£ste y otros refranes de la misma estofa han adquirido gran 
predicamento desde la gloriosísima resurrección de la España 
con honra. La Corte de nuestros antiguos reyes zahirió con ellos 
á la moderna C(5rte saboyana , los republicanos á los saboyanos, 
y todo por pura envidia. Son refranes de oposición. Cuando el 
villano está rico , no tiene pariente ni amigo; — No se acuerda 
el cura de cuando fué sacristán; — Cuando el villano está en el 
mulo , no conoce á Dios ni al mundo ; — % De cuándo acá Peri- 
co con guantes? ; — No te hinches^ y no reventarás ; — Panade- 
ra érades antes, aunque ahora traéis guantes. 

En el Quijote de Avellaneda hallamos el siguiente : El ruin, 
cuanto más le ruegan, más se ensancha , 6 como se lee en las 
colecciones del Marqués de Santillana , de Valles y de Nuñez : 
El ruin j mientras más le ruegan, más se extiende. En el Gil 
Blas de Santillana hallamos este: Honores mudan costumbres. 



%M%, lio es la miel para la boea del a«no. 

O bien , No se hixo la miel para la boca del asno. En lugar 
de asno algunos dicen jumento. Cree la Academia que con este 
refrán se reprende á lps*que eligen lo peor entre lo que se les 
presenta, despreciando lo mejor. En mi concepto, se restringe de- 
masiado el sentido , puesto que cabe aplicar el adagio á cuanto» 
no son dignos de alguna cosa , 6 no son capaces de apreciarla^ 
ora por falta de conocimiento, ora por falta de buen gusto. 



— 1«0 — 

¿Qué es eso de cantones 1 preguntaban los federales incons- 
cientes. Una cosa parecida pregunta Teresa á su marido. «< i Qué 
es eso de ínsulas , que no lo entiendo? » Y Sancho contesta con 
mucha gravedad : « No es la miel para la boca del asno : á su 
tiempo lo verás , mujer.» 

Cuando Sancho Panza amenazó á su amo con una huelga 6 
paro f pidiéndole aumento de salario , después de decirle don 
Quijote que se entrase por el mare magnum de las historias ca- 
ballerescas buscando un solo ejemplo que abonase su conducta, 
concluye apostrofándole de este modo : « ¡ O pan mal conocido ! 
¡ 6 promesas mal colocadas ! ¡ 6 hombre que tiene más de bestia 
que de persona ! t Ahora cuando yo pensaba ponerte en estado, 
y tal , que á pesar de tu mujer te llamaran Señoría, te despides! 
¿Ahora te vas , cuando yo venía con intención firme y valedera 
de hacerte señor de la mejor ínsula del mundo 1 En fin, como tú 
has dicho otias veces, no es la miel, etc. Asno eres^ y asno has 
de ser , y en asno has de parar cuando se te acabe el curso de 
la vida , que pata mí tengo , que antes llegará ella á su últímo 
término, que tu caigas y des en la cuenta de que -eres bestia.» 

En la Ilustre Fregona , la desairada Arguello , amoscada con 
el cruel desengaño que acababa de recibir del garrido Asturiano, 
antes de apartarse de la puerta, dijo, poniendo los hocicos por 
el agujero de la llave : no es la miel para la boca del asno. 

Don Quijote , el usurpador , dice también á su escudero : 
«Pues sábete que no es la miel para la boca del asno , ni la Or- 
den de caballería se suele ni puede dar sino á hombres de brio, 
animosos , valientes y esforzados , y 46 á golosos y perezosos 
como tu.» 



ISl. Jo que te entrego 9 borra de mi «nesro. 

Una de las tres labradoras á quietíbs don Quijote habia to- 
mado por Dulcinea y sus doncellas, al oir cdmo llamaban á su 
compañera reina , princesa , duquesa y señora universal del To- 
boso , contestó á las rendidas razones escuderiles de esta suerte: 
<cMas jo que te estregó , burra de mi suegro: mirad con qué se 



— 101 — 

vienen los señoritos ahora á hacer burla de las aldeanas , como- 
si aquí no supiésemos echar pullas como ellos : vayan su camino, 
é déjennos hacer el nueso, y serles ha sano.» 

Avellaneda , como Cervantes , usa una vez sola este refrán , y 
es en la carta que Sancho escribe á Mari-Gutierre% , donde di - 
ce: «Si queréis venir, ya os tengo dicho lo que nos dará el Ar- 
chipámpanos cada mes de salario ; y así os mando que antes qu& 
esta carta salga de aquí , os vengáis á servir á la Archipampane- 
fla, trayendo todos los bienes muebles y raices con vos , que ahí 
están , sin dejar un palmo de tierra ni una sola hoja del huerto ; 
y no me seáis respostona, que me canso ya de vuestras imper- 
tinencias , y tanto será lo de más como lo de menos ; y no os ha- 
ya de decir , como acostumbro con el palo en la mano : Jo , que 
te estriego, burra de mi suegro.» 

Según la opinión de la Academia , perfectamente apoyada en 
él soitido literal , este refrán advierte á los que se resienten ton- 
tamente por haberles hecho algún bien. 

En este sentido parece tomarlo Avellaneda ; mas no cabe ase- 
gurar lo mismo respecto al pasaje de Cervantes, pues la labrado- 
ra qne emplea el refrán es la resentida. Parece que el sentido 
en que Cervantes lo usa es en el de reprender irónicamente á 
los que fingiendo acariciar , ofenden. Covarrubias lo interpreta 
y explica del modo siguiente : « Los labradores traen este refrán 
á diversos propósitos , especialmente cuando asientan la mano á 
sus mujeres , si son inquietas.» 

En U Colección del Marqués de Santillana se suprime el to- 
catívo, diciendo sencillamente, Xo que te estriego. Mailara y 
Covarrubias escriben : Xo que te estriego , 'burra de mi suegro,. 
y Valles lo varía de esta suerte : Xo que te estregó , asna coja^ 



— 102 — 



1S9. Júntate A lo« bneniMi^ y «eras ano dellos. 

El Marqués de Santillana dice : J llégate á los buenos, /serás 
uno dellos. Esta versión es la adoptada por Valles^ Covarrubias, 
el autor de los Refranes glosados y el del Diálogo de las lenguas. 
El Comendador griego y la misma Academia en el Diccionario 
de Autoridades omiten la conjunción copulativa: Allégate á los 
buenos , serás uno de ellos. Arrímate á los buenos , como dice 
Iriarte , ni Júntate á los buenos , como se lee en el Quijote , en 
ninguna otra parte lo he visto. Avellaneda en su Quijote dice: 
El que se llega á los buenos ka de ser uno dellos. 

Enseña este refrán el provecho que de las buenas compañías 
se saca. 

El único pasaje del Quijote en que Cervantes lo usa es como 
sigue : « ¿Por ventura , dijo el eclesiástico , sois vos aquel Sancho 
Panza que dicen , á quien vuestro amo tiene prometida un$i ínsu- 
la? Sí soy, respondió Sancho, y soy quien júntate á los buenos, 
y serás uno dellos , y soy yo de aquellos , no con quien naces, 
sino con quien paces (n.® 133).» 

Mucho antes de que la ciencia moderna hubiese inscrito en las 
flamantes constituciones el derecho de asociación , ya estaba con- 
signado en este adagio , con la diferencia de que el adagio no ex- 
tiende el derecho á las sociedades secretas , á los clubs , casinos 
y cafés políticos , á la Internacional , ni á los bailes en los tem- 
plos con asistencia de las autoridades ; y en cambio no prohibe las 
Conferencias de San Vicente de Paul , ni las asociaciones cat6- 



— 1*3 — 

licas^ ni las procesiones , ni siquiera proscribe á los Jesuítas j 
demás órdenes religiosas. En suma , el adagio no convierte el 
dorecbo de asoeiacioiL esA un dereeho absolu^ como k) hacen las 
constituciones escritas , y mucho menos .en un derecho despótico, 
como lo hacen los revolucionarios más conservadores de la revo- 
lución. 

Y por si alguna duda quedase de los justos y equitativos lími- 
tes del derecho de asociación , allá va otro refrán que acaba de 
redondear el pensamiento : No te allegues á los malos, no serán 
aumentados. Pueden considerarse como una repetición 6 am- 
pliación suya, todos los siguientes, que igualmente nos aconse- 
jan evitar las malas compañías : Hados y lados , hacen dichosos 
6 desdichados; — La manzana podrida pierde á su compañía ^ 
-^ Ojos malos á quien los mira pegan su malatia; — Hupe del 
jnalo, que trae daño} — Perdido es quien tras perdido anda. 



€M« W* eon quien naeee^ elno eon quien paeee* 

Este refrán nos enseña que el trato y comunicación frecuente 
liacen en orden á las costumbres más que la buena crianza y 
linaje. 

Además de usarlo Cervantes en el pasaje anteriormente trans- 
crito y en uno de los comprendidos en el prólogo , lo pone tam- 
bién en boca de Sancho en el pasaje siguiente : «Este mi amo, 
por mil señales he visto que es un loco de atar , y aun yo tam- 
bi^i no le quedo en zaga , pues soy más mentecato que él , pues 
le sigo y le sirvo , si es verdadero el refrán que dice : díme con 
quién andas, decirte he quién eres (n.° 134): y el otro de^ no 
con quien naces, sino con quien paces.» 

Sabido es que En casa del tamborilero todos son danxanteSf 
y que en casa del gaitero sucede lo mismo , y que En casa del 
alhoguero todos son albogueros, y que Quien con perro se echa, 
con pulgas se levanta , y que Quien con lobos anda y á aullar 
^e enseña , ó como dice Avellaneda, Quien entre leones anda , & 
hraraar se enseria. 

9 



— 104 ~ 



184. IMme eon quién Andas 9 deelrte he qntén eres* 

Es tan evidente la verdad y buen consejo que encierran los 
refranes de los dos números anteriores , que el adagio por una 
inducción muy obvia pretende aquilatar el carácter y buenas 6 
malas calidades de un sugeto , sdlo con ver sus amistades y afi- 
ciones favoritas. Lo que dice el refrán eon respecto al trato de las 
personas, tiene la misma aplicación con respecto al trato con ta- 
les 6 cuales libros. Cuando veo á un católico que se recrea con 
la lectura de ciertos papeluchos, digo para mis adentros malum 
signum. 

Al contar don Quijote á Sancho como durante los tres dias 
que estuvo en comunicación y trato con los encantados , ninguno 
de ellos pegó ojo, ni él tampoco, responde Sancho : «Aquí encaja 
bien el refrán de , díme con quién andas , decirte he quién eres : 
ándele vuesa merced con encantados ayunos y vigilantes ^ mirad 
si es mucho que ni coma ni duerma mientras con ellos estu- 
viere.» 

Este pasaje y el segundo de los citados en el número anterior 
son los únicos del Quijote en que se cita este adagio. 

Amigo lector , no te fíes de espiritistas , ni espiritados , que 
anda en ello la mano del diablo. En cuanto al andante caballe- 
ro, basta leer el índice de su biblioteca , para inferir con el ada^ 
gio lo que habia de ser de su pobre entendimiento. 

El Marqués de Santillana escribe : Dime con quién andabas, 
é decirte he quéfablabas ; en los Refranes glosados se lee : Díme 
con quién paces, y decirte he qu/ haces; la Colección de Valles 
ofrece las dos variantes siguientes . Dime con quién andas , y de- 
cirte he lo que hablas; — Dime con quién vas , decirte he lo que 
harás; y en la de Hernán Nuñez son tres distintas , más 6 mé- 
nos parecidas á las anteriores : Dime eon quién paces , y decirte 
he qué haces; —Dime con quién irás , decirte he qué haréis; -— 
Dime con quién vas , dedHe he qué mañas has. La Academia no 
lo incluye en el Diccionario de Autoridades ; pero en las últimas 
ediciones adopta estas dos formas que son las más parecidas á 



— 108 — 

la de Cervantes : Dime con quién andas , te diré' quién eres; — 
Dime con qui/n andas , y diréte quién eres. 

Para burlamos de los que se dejan llevar de los malos ejem- 
plos decimos : Ovejas bobas , por do va una van todas. Otros 
refranes nos > enseñan la facilidad con qué se aunan y entienden 
los que son de unas mismas costumbres é inclinaciones , sobre 
todo siendo malas : El lobo y la vulpeja ambos son de una con- 
seja; — Lo que la loba hace , al lobo aplace ; — Berzas y nabos, 
para una son entrambos; — Yo como tú, y tú como yo^ el dia- 
blo nos juntó. He aqm' la gran ley química , como diría el doctor 
Mata , ¿ que obedece la generación y organización de los parti- 
dos , partidas , partos y malos partos políticos. El refrán de las 
ovejas bobas explica la unidad del partido progresista , y la obe- 
diencia pasiva con que aclama á los reyes ignotos y conocidos^ 
vengan de donde vinieren. 



ISft* Cuando la eabeaa duele ^ todo« Io« mlembroA 
Amelen. 

« Mucho me pesa, Sancho , que hayas dicho y digas que yo te 
saqué de tus casillas^ sabiendo que yo no me quedé en mis casas. 
Juntos salimos , juntos fuimos y juntos peregrinamos : una mis- 
ma fortuna y una misma suerte ha corrido por los dos : si á tí te 
mantearon una vez , á mí me han molido ciento , y esto es lo que 
te llevo de ventaja. Eso estaba puesto en razón , respondió San- 
cho , porque , según vuesa merced dice , más anejas son á los ca- 
balleros andantes las desgracias, que á sus escuderos. Engañas- 
te, Sancho , dijo don Quijote , según aquello : quando caput do- 
let , etc. No entiendo otra lengua que la mia , respondió Sancho. 
Quiero decir , dijo don Quijote , que cuando la cabeza duele , to- 
dos los miembros duelen : y así , siendo yo tu amo y señor , soy 
ta cabeza , y tú mi parte , pues eres mi criado , y por esta razón, 
él mal que á mí me toca 6 tocare , á tí te ha de doler , y á mí el 
tuyo. Así habia de ser , dijo Sancho; pero cuando á mí me man- 
teaban como á miembro , se estaba mi cabeza detrás de las bar- 
das mirá,ndome volar por los aires, sin sentir dolor alguno : y pues 



— lOft — 

los miembros están obligados á dolerse de la cabera , haUa de 
estar ésta obligada á dolerse de ellos.» 

Aparte de la chistosa aplicación que haee don Quijote de este 
aforismo de Hipócrates , puede usarse también para ez|ffesar 
que cuando los superiores obran mal , se resienten los inferiores^ 
como demostrado lo tienen en España los generales que se insa** 
bordinan , los maestros al cémbalo de los partidos , los malos di- 
putados , los malos periodistas y los peores gobiernos. Quien ha 
mal capellán^ mal sacristán; — Si el prior juega á los naipes^ 
¿^dá harán los frailes t 

Muchos otros refranes censuran el mal ejemplo que dan bs 
padres á sus hijos: A uso de iglesia catedral , cuales fueron loa 
padres , tales los hijos serán ; ^ Cual la madre , tal la hi^a y 
tat la manta que las cohija,' — De padre cojo , hijo renco ; — 
Cual el cuervo, tal el huevo; —De casta le viene al galgo el 
ser rabilargo; — El hijo de la gata , ratones mata; — El hijo 
del asno , dos veces rebuzna al dia. 

De los hijos que , á pesar d^ buen ejemplo y buena edueaefon 
que de sus padres recibieron, resultan malos, se dice: Depculre 
santo f hijo diablo. 

ISO» SI el eleffo gula «1 elego^ mnbos eaen en el hoyo. 

Cuando el escudero del Caballero del Bosque dijo que su amo 
era tonto , pero valiente , y más bellaco que tonto y que valien- 
te , Sancho le respondió : « Eso no es el mió : digo que no tiene 
nada de bellaco ; antes tiene un alma como un cántaro : no sabe 
hacer mal á nadie, sino bien á todos / ni tiene malicia alguna: 
un niño le hará entender que es de noche en la mitad del dia, y 
por esta sencillez le quiero como á las tel^s de mi corazón , y no 
me amaño á dejarle por más disparates que haga.» «Con todo 
eso j hermano y señor , dijo el del Bosque , si el ciego guia al 
ciego y ambos van á peligro de caer en el hoyo. Mejor es reti- 
ramos con buen compás de pies y volvernos á nuestras queren- 
cias, que los que buscan aventuras, no siempre las hallan bae- 
ñas.» 



— 107 — 

Covarrubias traduce de esta manera la sentencia de la Sagra- 
da Escritura : Si un ciego guia á otro, ambos caerán en el bar' 
raneo, Don Alfonso el Sabio dice en una ley de las Partidas : 
«c Onde conviene por fuerza, que cuando un ciego guia á otro 
ciego, ambos cayan en el foyo.» En ninguna colección figura co- 
mo refrán , ni lo incluye la Academia en la última edición del 
Diccionario. Sin embargo, ^oi el Diccionario de Autoridades lo 
admite como refrán en la foi-ma siguiente : Un ciego guia á otro 
a^go f y dice que denota « que si el que no sabe enseña á otro, 
ambos se quedan ignorantes.» 

No es lo peor de todo que en España nos guien los ciegos, si- 
no que los ciegos den palo de ciego , como en este momento lo 
está haciendo en Barcelona un general izquierdo , arremetiendo 
con uno de los sacerdotes más ejemplares, más respetados y 
máe querido» de todas las personas honradas. 



— 108 — 



ISV. El buey suelto bien se lame. 

Refrán más liberal que Riego. Aun cuando acostumbra em- 
plearse f como lo hace Sancho , contra la esclavitud del matrimo- 
nio , es evidente que grita y clama contra la tiranía de los cuar- 
teles , cárceles , presidios , reglamentos , ordenanzas y leyes de 
todo género. En este adagio se apoyan los estudiantes que hacen 
novillos , los soldados que buscan la flor del berro , los mozalbe- 
tes que andan á picos pardos , los casados que trasnochan , las 
mujeres independientes , los prófugos é insurrectos de todas ca- 
taduras , los ex-ministros que toman las calzas de Villadiego , y 
hasta la gente pacífica que por huir de la polvareda de la revo- 
lución, salva los Pirineos 6 cruza el Estrecho. 

Sancho Panza , al escuchar las discretas razones de don Qui- 
jote acerca de la elección de esposa, quedóse admirado y pensa- 
tivo hablando entre sí. « ^Qué murmuras, Sancho 1» díjole enton- 
ces don Quijote. A lo cual respondió el interpelado: «No digo 
nada, ni murmuro de nada: sólo estaba diciendo entre mí, que 
quisiera haber oido lo que vuesa merced aquí ha dicho , antes 
que me casara , que quizá dijera yo agora : el buey suelto bien 
se lame.» 

Pedro Valles y Hernán Nufíez , escriben , suprimiendo el ar- 
tículo : Buey suelto bien se lame. Covarrubias y la Academia, 
tanto en el Diccionario de Autoridades , como en la edición últi- 
ma, escriben el adagio como Cervantes. 



— 109 — 

Otro refrán dice , Quien puede ser libre , no se cautive. Más 
democrático todavía es el siguiente: Ese es rey, el que no ve 
rey. Pero el más autónomo de cuantos se han ideado es aquel de 
que, Cada uno puede hacer de su capa un sayo. 



1S6. ▼!▼• quien Tenee. 

Cata ahí resumida y brevemente compendiada la famosa teo- 
ría de los hechos consumados , y la otra teoría de la obediencia 
paciente y pasiva. 

Concluida aquella hablada danza de artificio con que fueron 
solemnizadas las bodas de Camacho el rico, don Quijote, que nada 
de lerdo tenia, preguntó á una de las ninfas que quién la habia 
compuesto , pues que harto se le trasluda que el autor debia de 
ser más amigo de Camacho que de Basilio. Sancho Panza , que 
todo lo escuchaba, dijo : «El rey es mi gallo (n.® 139) , á Cama- 
cho me atengo.» A lo cual replicó don Quijote: «En fin, bien 
se parece , Sancho , que eres villano , y de aquellos que dicen : 
Tiya quien vence.» 

La contestación del bueno de don Quijote revela mucha sen- 
cillez y grande atraso de ideas. Los que vencen son leales , los 
vencidos son traidores , como dijo el otro : verdad profundísima, 
que en una sesión de Cortes de inolvidable memoria supo poner 
muy de realce el difunto general Prim, trazando magistralmente 
7 con seguro pulso aquella delgada línea que separa al héroe del 
bandido. 

Este refrán es además el principio cardinal de toda la gramá- 
tica parda, y por lo tanto no puede negarse que es de suma tras- 
cendencia poh'tica, y de mucha honra y provecho acá en España. 



1S9. WA rey em ul sallo. 

El pasaje últimamente transcrito es el único en que cita San- 
<»ho este adagio , hermano camal del anterior , é idéntico en el 
fondo , aunque más popular y poético en la forma. 



— lio — 

El rey mi gallo, dice la Colección del Comendador griego, la. 
única en que he yisto este refrán. Coyarrubias , sin embargo^ 
trae otro casi igual , cuyo origen explica en los términos slguiea*^ 
tes : « Acostumbraban en algunas provincias y lugares y como em^ 
^n Atenas en ciertos dias de regocijo parear gallos uno con otro 
que peleasen , y ateniéndose unos á uno y otros á otro debían 
hacer sus apuestas por cuál dellos ^eneeria , de donde nació el 
proverbio tan usado , Este es mi gallo.» 

Al gaUo vencedor se le llamaba rey, y por lo tanto el sentido^ 
literal delVefran de Cervantes equivale á , El que vence es el mio^ 
ó A'puesto por el vencedor. En el pasaje anteriomiente citado, ir 
ve que entre Camacho y Basilio opta Sancho por el más rico* 

l-áflw Ándeme yo eaUente^ j rftMie Im «ente. 

Esta es la fórmula más genuina, más expresiva de aquella in^ 
diferencia filosófica , de aquel qu/se medaé mi , de quo tan wáUy 
son capaces las grandes almas. Barcia diciéndoles cuatro frescas 
á los suyos , Coütreras imperturbable y sereno «ate el estnofc» 
cumplimiento de -sus deberes cantonales , Pí 6 Figueras sin ha- 
cer caso del propio peligro, despreciando impávidos toda la 
cieBda ostratégica y la lógica de Krupp , Salmerón con el agm 
en la boca negándose redondamente á ponerle nna sola tilde á m 
sistema krausiano , Castelar gritando , sálvese la patria y cargue 
él diablo con Kraase y los cantones , Serrano , Sagastay los má^ 
acérrimos monárquicos de la revolución haciendo ejército para 
salvar la repábiica, Martos haciendo orden, Topete contemplan- 
do los escombros de Cartagena, son, figuras catonianas dignas de 
los mejores tiempos de la antigna Roma. 

El famoso Estebanillo González dice : «Mi gusto es mi honra;- 
Ande yo caliente ^ y ríase la gente.** 

A este adagio no«le importan un blsdb ta opinión publtea ai la: 
voluntad nacional : así se rie de la popularidad como de la mal- 
dición de la historia. El hombre público que desee vivir tranqui- 
lo, no debe echarlo en olvido ni un solo instante, sobre todo en 
estos precisos momentos históricos de licencia y descoco , en qae 



— 111 — 

la lengua , la pluma y el lápiz andan jugando al santo mocarro^ 
con las coronas y mitras , bandas y bordados^ sin perdonar la 
irirtud del sacerdote ni la honra de las damas. 

Sanchica, al imaginarse repantigada ya en su coche, excitando 
la envidia y la murmuración de las clases desheredadas , ezda- 
ma como tantos otros : « Pisen ellos el lodo , y ándeme yo en mi 
coche y levantados los pies del suelo. Mal año y mal mes para 
cuantos murmuradores hay en el mundo : y ándeme yo caliente 
7 ríase la gente.» 

Yallég^ Nuñez y Covarrubias escriben, como Cervantes , An^ 
déme yo caliente; ^' autor 4el Piálogo de Jas lenguas , U Aca- 
demia é Iriarte escriben Ande; y tanto en la citada Colección de 
Valles, como «n la de los Refranes glosados , ise lee , Fo^ yo 
caliente. 

Expresa exaetEioaente el mismo concepto, y aun con más claia^ 
dad y eneiigfo, aquel otro adagio de, MnUkme ávdia holm^ y 
AiéiaU áHla hoeck 



MM¿ Mbre wA Hi «ai^ ««antf^ Ufmvm^ 



Cúol esto adagio^ del cual no he podiéo hallar sonabra ni rat^ 
tro ea niagima parte, y que ao es nftto q«e tma beMísúna va- 
liaftte del número anterior , queda perfectamente redondeada to- 
lda la filosofía del yo^ 

Defines de prcmnaciada la aenieaeaa de Sancho «eerca de 
aquel graciostsuBo desafío á quien más correría entre el Itígare*- 
%o que pesaba once arrobas y aquel su vecino qne no peeaba 
más que cinco , ano de loe labradores presentes , Tiendo tan mal 
pozado el negocio, dijo de este modo : «Lo mejor es que no cor*> 
lan , porque el flaco no se muela con el peso , ni el gordo se 
descame , y échese la mitad de la apuesta en vino , y llevemoa 
estos soñerea i k taÜHfí^r^ d4 lo cajxx, y sobre voi la capa cuan- 
do llueva.» 



— 112 — 



14t« De paj« 6 de heno, mi Ttenire lleno» 

Refiriéndose á la apócrifa historia de Avellaneda , dice don 
Quijote : « Yo no sé lo que le movió al autor á valerse de nove- 
ias y cuentos ajenos, habiendo tanto que escribir en los míos: 
«in duda se debió atener al refrán : de paja y de heno , etc.» 

En el extenso pasaje inserto en el número 89 , Cervantes adu- ' 
<;e también este refrán , poniéndolo en boca de Sancho , y deján- 
dolo asimismo sin concluir. 

Hállase , tal como aparece aquí escrito^ en las colecciones de 
Valles y de Hernán Nuñez , mas nó en la del Marqués de San- 
tíllana , ni en ninguna otra de las más notables. Tampoco lo traen 
las últimas ediciones del Diccionario de la Academia ; pero sí 
-consta en el Diccionario de Autoridades , que lo escribe é inter- 
preta del modo siguiente : «2>^ paja ú de heno el pancho lleno; 
refrán que enseña , que para haber de trabajar^ es menester es- 
tar bien alimentado , aunque la comida sea grosera.» 

Dicen otros refranes análogos : A la hambre no hay pan duro; 
— A gana de comer , no hay mal pan ; — A gran hambre , no 
hay pan duro, ni malo, ni baxo;»^ A pan de quince dtas, 
hambre de tres semanas. 

-t^S. Tripa* llevan pléfl, que no plé« * trlpaiu 

Suele omitirse la preposición á , diciendo mejor , que no pies 
tripas, Dícese también : Tripas llevan corazón , que no corofon 
tripas. 



— 113 — 

£1 refrán en la primera forma inculca la necesidad del alimen- 
to para la conservación , fuerza y agilidad del cuerpo. La segun- 
da forma , reconociendo la influencia de lo físico en lo moral, 
mucho antes de darse de este fenómeno las estrafalarias explica- 
ciones que modernamente se han dado , inculca la necesidad del 
alimento para el sustento de las fuerzas del ánimo. 

Cervantes lo usa en las dos formas , como puede verse en los 
pasajes siguientes. Al aconsejar el Duque á Sancho que en sien- 
do gobernador se ocupe en el ejercicio de la caza , Sancho le 
responde : « Eso nó : el buen gobernador la pierna quebrada y 
en casa (n.® 234). Mia fe , señor , la caza y los pasatiempos más 
han de ser para los holgazanes , que para los gobernadores : en 
lo que yo pienso entretenerme , es en jugar al triunfo envidado 
las Pascuas y á los bolos los domingos y fiestas , que esas cazas 
ni cazos no dicen con mi condición , ni hacen con mi conciencia. 
Flega á Dios , Sancho , que así sea , porque del dicho al hecho 
hay gran trecho (n.® 160). Haya lo que hubiere , replicó San- 
cho, que al buen pagador no le duelen prendas (n.<> 20) , y más 
vale á quien Dios ayuda , que al que mucho madruga (n.** 173): 
y tripas llevan pies, que no pies á tri{)as: quiero decir, que si 
Dios me ayuda y yo hago lo que debo con buena intención, 
sin duda que gobernaré mejor que un gerifalte : no sino póngan- 
me el dedo en la boca , y verán si aprieto ó nó.» 

En otro lugar dice el mismo Sancho , ya gobernador : « Por 
ahora denme un pedazo de pan y obra de cuatro libras de uvas, 
que en ellas no podrá venir veneno^ porque en efecto no puedo 
pasar sin comer : y si es que hemos de estar prontos para estas 
batallas que nos amenazan , menester será estar bien manteni- 
dos, porqUe tripas llevan corazón, que no corazón tripas.» 

Dícese también : Las tripas estén llenas , que ellas llevan las 
piernas ; — Suelas y vino andan camino ; — PaH y vino anda 
camino , que no mozo garrido ; — Con pan y vino se anda el ca- 
mino; — No vayas sin bota camino , y cuando fueres , no la lle- 
ves sin vino; — Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro. 
Léese en el Celoso extremeño : Seca la garganta , no gruñe ni 
canta. 

Pertenecen á la misma escuela higiénica los siguientes : Quien 



— 114 — 

bien come y bien bebe , bien hace lo que debe; — Pan de ayer, 
come de hoy y vino de antaño , traen al hombre samo ; — Pan y 
Tino y sangre cria buena carne ; — i Queréis que os diga í quien 
no come , no costriba ; — Desjjues de Dios , la olla ; — Dijo la 
leche al vino , bien seáis venido , amigo; y volvióse hacia el 
agua , y dijo , estéis en hora mala ; — En buen año y en malo, 
ten tu vientre reglado {mediado^ y también^ regulado); — Si 
quieres cedo engordar , come con hambre, y bebe á vacar; — 
A la cabeza el comer la endereza; — Tripa llena ^ ni bien hu^ 
ye, ni bien pelea, 

Ann cuando pertenezcan á otro ramo de liigiene , no será áA 

todo fuera de sazón recordar los siguientes : El viejo que se cu-' 

ra , den años dura; — Si quieres vivir sano, házte viejo tem^ 

prono , y lo que traes en invierno, tráelo en verano; — Quien 

quiere ser mucho tiempo viejo , comiéncelo presto. 



144. Xi<Mi dn^IiMi eon vmí som waénom 



« i Quién más calor y más frío , exclama Sancho , que los mi- 
serables escuderos de la andante caballería f Y aun menos mal 
si comiéramos, pues los duelos con pan son menos ; pero tal vez 
hay , que se nos pasa un dia y dos sin desainamos , sino es del 
Tiento que so^da. y 

En el pasaje siguiente se verá cuan acertadamente aplica tam- 
bién el mismo refrán : « Estaba el rucio boca arríba , y Sancho 
Panza le aiComod<5 de modo que le puso en pié , que apenas se 
podia tener , y sacando de las alforjas , que también habían cor- 
rido la mesma fortuna de la caida^ un pedazo de pan, lo dio á su 
jumento , que no le supo mal , y díjole Sancho , como si lo en- 
tendiera: todos los duelos con pan son buenos.» 

En el Casamiento engañoso y en el Coloquio de los perros de 
Blahudes , dice Cervantes , Todos los duelos con pan son menos, 
y de la misma manera escribe este refrán el autor del Diálogo 
de las lenguas. Las colecciones del Marqués de Santillana , Va- 
lles , Nuñez y Refranes glosados , así como Lope de Rueda en 
Los Engaños, dicen exactamente como dice Sancho en el según- 



— 115 — 

do de los transcritos pasajes del Quijote : Todos los duelos con 
ptn son huenos , por donde se echa de ver que ésta del)i(5 de ser 
la lección más autorizada y más antigua. Sin embargo, he prefe- 
rido la del primero de los dos transcritos pasajes del Quijote, 
por ser la más corriente hoy día \ aparte de ser también la san- 
<!Íonada por la Academia. 

Aun cuando el vocablo 'pan puede ser tomado en sentido rec- 
to, como lo toma Sancho en el segundo pasaje , es claro que no 
sólo significa alimento , sino toda clase de bienes y conveniencias. 

Que las eonvenieiKias y buenos bocados traen consigo- humor 
festivo y alegre , lo comprueba el no menos sabido y vulgar ada- 
^0 , Biea canta Marta después de harta; ^-^ Bien parla María 
después de hartas — Canta Marta después de harta; -— Canta 
Marta cuando está harta. 

f4S. TAyas^ ^1 muerto * la ^epaUnm, 7 el trlvo * 
te hosaxa. 

No lo trae el Diccionario de la Academia, pero viene á decir 
literalmente lo mismo aquel otro refrán , El muerto aJ hoyo y el 
vivo al bollo. 

Dice la Academia que con este refrán se indica que á pesar 
del sentimiento por la muerte de las personas queridas , no po- 
demos menos de excusamos de tomar alimento y volver á los 
afanes de la vida. 

Después de la aventura del cuerpo muerto y de la total dis- 
persión de los encamisados, quiso mirar don Quijote si el cuer- 
po que venia en la litera eran huesos 6 n<5 , pero no lo consÍDti<5 
Sancho, diciéndole: «Señor, vuestra merced ha acabado esta 
peligrosa aventura , lo más á su salvo de todas las que yo he vis- 
to. Esta gente, aunque vencida y desbaratada^ podría ser que 
cayese en la cuenta de que los venció sólo una persona , y cor- 
ridos y avergonzados desto volviesen á rehacerse y á buscamos,, 
y nos diesen en qué entender : el jumento está como conviene, la 
montaña cerca , la hambre carga , no hay que hacer sino reti- 
ramos con gentil compás de pies y , como dicen , vayase el muer- 
to á la sepultura y el vivo á la hogaza.» 



— 116 — 

Según la ocasión y segon el tono con qae se pronuncie este* 
adagio, puede revelar 6 una serenidad muy estoica , 6 un alma 
de Cain. 

En Covarrubias y en el Diccionario de Autoridades se lee : El 
muerto á la cava, y el vivo a la hogaza; en la Colección de Za- 
ragoza y en la del Comendador: El muerto á la fosada, y el 
vivo á la hogaza. 



146» Cuando Dios amanece, para iodoa amaneee. 

Este refrán , como los de los números 89 y 90 , expresa en ge- 
neral que Dios provee á las necesidades de todas las criaturas. 
Pero como se emplea muy frecuentemente en el sentido descrito 
por la Academia, enseñándonos la obligación que tenemos de 
comunicar nuestros bienes y felicidades á los demás , y en %ste 
sentido lo usa Sancho , hé aquí el motivo de haberlo colocado en 
este lugar. 

Saboreando Sancho el salpicón de vaca con cebolla y las ma- 
nos cocidas de ternera, volvióse al doctor Recio y le dijo: «Mi- 
rad , señor doctor, de aquí adelante no os curéis de darme á co- 
mer cosas regaladas , ni manjares exquisitos , porque será sacar 
á mi estómago de sus quicios , el cual está acostumbrado á cabra, 
á vaca, á tocino, á nabos y á cebollas , y si acaso le dan otros 
manjares de palacio^ los recibe con melindre, y algunas veces 
con asco : lo que el maestresala puede hacer , es traerme estas 
que llaman ollas podridas , que mientras más podridas son , me- 
jor huelen, y en ellas puede embaular y encerrar todo lo que él 
quisiere , como sea de comer , que yo se lo agradeceré y se lo- 
pagaré algún dia : y no se burle nadie conmigo , porque 6 somos 
6 no somos; vivamos todos y comamos en buena paz y compaña^ 
pues cuando Dios amanece, para todos amanece.» 



— 117 — 



m4V. Igíemim^ mar é easa real. 

Dos veces emplea Cervantes este proverbio que califica de an- 
tiguo: una en el pasaje de la Historia del Cautivo, inserto en el 
prólogo , y otra en la Gitanilla. En el magnífico mensaje 6 dis- 
curso de apertura en que el elocuente y provecto gitano pinta al 
novicio Andrés las costumbres y estatutos de la insigne orden 
de la gitanería, tan puesta en razón y en políticos fundamentos, 
dice el preopinante ; « En conclusión , somos gente que vivimos 
por nuestra industria y pico^ y sin entretenernos con el antiguo ' 
refrán : iglesia , 6 mar , 6 casa real , tenemos lo que queremos; 
pues nos contentamos con lo que tenemos.» 

No obstante la antigüedad de que habla Cervantes , no figura- 
este refrán en la Colección del Marqués de Santillana ni en la de 
Zaragoza. Hernán Nuñez dice : Iglesia ó mar ó casa real, guien 
quiere medrar. Iriarte , conociendo que empezaban á correr ma- 
los vientos para la Iglesia , creyó sin duda deber guisar el ada- 
gio al gusto de la época diciendo : Tres cosas hacen al hombre 
medrar , ciencia y mar y casa real. Ahora que ya no tenemos 
casa real, podría decirse: Jugada de bolsa, lengua ójusil, en- 
tendiendo por lengua , tribuna , club 6 periódico , y por fusil, 
pronunciamiento , barricada , ardid electoral , etc. 

Otros refranes , no menos antiguos que el primero , decian : 
Abeja y oveja y parte en la igreja desea d su hijo la vieja ; — ^ 
Bonete y almete hacen casas de copete. 



— US — 



149. Mea Tale migaja de Bey, que mereed de SeAar. 

No se halla este adagio en* el Tesoro de Covarrubias, ni en el 
Diccionario de la Academia, ni tampoco figura en ninguna de 
las obras de Cervantes fuera del pasaje del Quijote últimamente 
transcrito. 

Además del sentido literal en que lo toma Cervantes , admite 
un sentido traslaticio mucho más lato , denotando que el favor y 
la protección deben buscarse siempre en los más poderosos, pues- 
to que como dice otro adagio , De buena casa , buena brasa. 

En la Colección del Marqués de SaaMana se lee; Má» talen 
meajas de rey , que zatico de caballero. En la de Zaragoza se 
sustituye el equívoco vocablo meajas por el de migajas , que es 
el más propio. En la de Hernán Nuñez se sustituye el singular 
al plural , diciendo, Más vale migaja de rey , que zatico de ca- 
ballero. 

Otro refrán dice : Sirve á señor noble , aunque sea jpobre , y 
€n el Diálogo de las lenguas hallamos el siguiente : A escaso se- 
ñor, artero servidor. 



l^tt. Ilnlen é buen árbol se arrima, buena sombra 
le eoblja. 

Después de las palabras citadas en el número 132 , « y soy de 
aquellos, no con quien naces, sino con quien paces,» añade 
Sancho : « Y de los , quien á buen árbol se arrima , buena som- 
bra le cobija : yo me he. arrimado á buen señor , y há muchos 
meses que ando en su compañía , y he de ser otro como él , Dios 
queriendo , y viva él y viva yo , que ni á él faltarán imperios 
que mandar, ni á mí ínsulas que gobernar.» 

Estas mismas cuentas galanas que Panza echan allá en sus 
adentros todos los políticos de segunda , tercera y cuarta y última 
fila , y en la verdad de este refrán estriba la disciplina indispen- 
sable para la organización de los partidos. No quiere decir el 



— 119 — 

Tefran que todos ésos modernos señores de horca y cuchillo que 
nos están ahorcando , sean buenos árboles, ni mucho menos; 
porque también dice el adagio : Quien á ruin árbol se arrima y 
ruin sombra le cobija. 

En los MM. de Salazar se lee este adagio en la siguiente for- 
ma algo catalanizada : Qui á buen árbol se (tplega^ buena som-- 
bra le cuebre. 



üWB, lidien te d» el hiie«o , no te quiere ver muerte. 

La Colección del Marqués de Santillana dice : El que te da un 
hueso j no te querria ver muerto. Las de Valles y de Nufíez, 
además de la lección de la del Marqués , traen esta otra , Quien 
te da un hueso y no te quiere ver muerto, que es la adoptada por 
Iríarte y por la Academia. 

Enseña este refrán que no nos quiere mal quien nos hace al- 
:gmi regalo por poco que valga. 

La Duquesa dice en su carta á Teresa: «Ahí le envío, que- 
rida amiga, una sarta de corales con extremos de oro : yo me 
holgara que fuera de perlas orientales ; pero quien te da el hue- 
«o, no te quiere ver muerta : tiempo vendrá en que nos conozca- 
mos y comuniquemos , y Dios sabe lo que será (n.® 258)-)» 

Muy semejante á este es aquel otro adagio que dice : En el 
escudillar, verás quien te quiere bien y quien te quiere mal.. 

En el Binconete y Cortadillo leemos el siguiente , Quien bien 
quiere á Beltran, bien quiere á su can^ citado también en el 
Diálogo de las lenguas , y eon el cual denotamos que ,el que 
quiere bien á alguna persona , muestra igualmente interés por 
todas las cosas que á ella atañ^i. 

Para ponderar el mucho amor de los padres y la frecuenie in- 
gratitud de los hijos hay otro refrán, citado también en el Diálo- 
go de las lenguas , y que Cervantes alega en el siguiente frag- 
mento del Persiles : «El amor que el padre tiene á su hijo des- 
ciende , y el descender es caminar sin trabajo , y el amor del 
hijo con el padre asciende y sube , que es caminar cuesta arriba, 

de donde ha nacido aquel refrán que dice : Un padre para cien. 

10 



— 120 — 

hijos f antes que cien hijos para un padre,» Generalmente se di- 
ce , como en el Diálogo de las lenguas : y no cien hijos para vn 
padre. 



Iftl. Has lo qae ta amo te manclaf y siéntate eon él- 
A la me^a. 

« Si yuesa merced (dice Sancho) quiere dar á cada paso en 
estos , que no sé si los llame disparates , no hay sino obedecer y 
bajar la cabeza , atendiendo al refrán : haz lo que tu amo te 
manda , y siéntate con él á la mesa. » 

La Colección del Marqués de Santillana dice : Fax lo que te 
manda tu señor , / pósate con él ala mesa. La de Zaragoza: 
Hax lo que tu amo te manda , y asiéntate con él á la tabla. La. 
de Hernán Nuñez : ñax lo que te manda tu señor , y sentarte 
has con él al sol. La Academia dice : Hax lo que tu amo te man- 
da f y sentároste con él ala mesa, Iriarte , además de la deNu» 
ñez y admite también la lección de Cervantes , igual á la del Diá- 
logo de las lenguas. 

Este refrán inculca en los criados la obediencia, dando á en- 
tender la mucha estimación que de sus amos logran , obedecién- 
doles puntualmente. 

Otros refranes nos advierten que no conviene usar familiaridad 
con los superiores : Ni en hurlas ni en veras , con tu amo partas 
peras í — Quien con su mayor hurló , primero rió y después llo- 
ró. £1 siguiente encarece el cariño^ respeto y paciencia que de- 
ben tener los criados con sus amos y las mujeres con sus mari- 
dos : De haldon de señor ó de marido , nunca zaherido. En un 
mismo pasaje del Licenciado Vidriera hallamos reunidos los dos 
que siguen: La honra del amo descubre la del criado; — Mira 
d quien sirves, y verás cuan honrado eres. 



^ 121 — 



ICf • Mm dlllsenela em madre de 1* buena Tentnra. 

Don Quijote^ creyendo que no podía serles de provecho la es- 
tada en el castillo^ dice á Dorotea: «Es común proverbio, fermo- 
sa señora , que la diligencia es madre de la buena ventura, y en 
muchas y graves cosas ha mostrado la experiencia que la solici- 
tud del negociante trae á buen fin el pleito dudoso ; pero en nin- 
gunas cosas se muestra más esta verdad , que en las de la guer- 
ra adonde la celeridad y presteza previene los discursos del ene- 
migo , y alcanza la victoria antes que el contrario se ponga en 
defensa. » 

Uno de los consejos que para el buen acierto del gobierno di6 
don Quijote á Sancho , dice así : « Sea moderado tu sueño , que 
el que no madruga con el sol , no goza del dia : y advierte , 6 
Sancho, que la diligencia es madre de la buena ventura, y la pe- 
reza la contraria jamás llegó al término que pide un buen deseo. » 

En el Rinconete y Cortadillo cita también Cervantes este re- 
irán. 

Recomiendan igualmente la actividad en el trabajo y diligencia 
en las cosas los siguientes : Más hace el que quiere , que el que ' 
puede; — Ayéiatej y ayudaráte Dios; — Sufre por saber, y 
trabaja por tener ; — Quien busca, halla; — Quien no alza, no 
halla; — Quien trabaja, tiene alhaja; — Barba pone mesa, que 
no pierna tiesa; — Quien trae azada, trae zamarra ; — El pan 
bien escardado hinche la troj á su amo ; — Estierca y escarda, 
y cogerás buena parva; — Quien hila y tuerce , bien se le pare- 
ce; — Quien bien hila, larga trae la camisa; — Quien hila ca- 
da dia cantidad de un huevo de gallina , no irá á pedir camisa 
á su vecina ; — La mujer que poco vela, tarde hace luenga tela; 
— Tras el trabajo viene el dinero y el descanso ; — Quien quiere 
mucho holgar , no deje de trabajar. 



— 122 — 

Condenan la ociosidad y pereza los que siguen : Quien huelga, 
no medra; — Con lo que sana el hígado, enferma la bolsa / — 
La mujer que poco hila , siempre trae mala camisa; — Hombre 
sentado , ni capuz tendido , ni camisón curado ; — Quien de in- 
vierno anda á pájaros y de verano á nidos, no prestará trigo d 
sus vecinos; — La hoz en el haza, y el hombre en la casa; — 
La ociosidad es madre de los vicios; — Muchos males engendra 
la ociosidad ; — La pereza nunca hizo nobleza ; — El perezoso 
siempre es menesteroso; — El perezoso tenga la hormiga de- 
lante del ojo ; — No seas perezoso, no serás deseoso; — Manos 
del oficial envueltas en cendal; — Mano sobre mano como mu- 
jer de escribano; — Pereza iquieres sopas 1; — ¿Qué oficio te* 
neist Este que veis; — Siete al sacOj y el saco en tierra; — 
Siete á la hanega y y ella en tierra; — Quien tiene boca, no di- 
ga á otro , sopla ; — Quien á mano ajena espera , si mal yanta, 
peor cena; — Qítien á mano ajena aguarda , mticho come y tar- 
de se harta, 

IftS. El que no madrnsa con el sol« no sosa del dlA. 

Cervantes no cita este adagio mas que en el pasaje transcrito 
en el número anterior. Me atrevo á calificar de adagio esta her- 
mosa máxima , no obstante de no constar como tal en ninguna 
de las colecciones ni en ningún diccionario. 

Es verdad que no hace gran falta, teniendo tan á mano los si- 
guientes: Quien mucho duerme, poco aprende; — Quien mucho 
duerme, lo suyo y lo ajeno pierde; — Quien se levanta tarde^ 
ni oye misa ni toma carne; — Madruga y verás y trabaja y 
habrás; — Si quieres buena fama, no te dé el sol en la cama; 
— El molinero andando gana, que no estándose en la cama; — 
Quien madruga y halla la pájara en el nido; el que se duerme, 
hállale vacio; — A raposo durmiente, no le amanece la gallina 
en el vientre; — Dormiré, dormiré, buenas nuevas hallaré;'^ 
Reniego de bestia , que en invierno tiene siesta. 

En suma, A quien madruga. Dios le ayuda. Este refrán, ci- 
tado en el Quijote de Avellaneda , denota que poniendo por 
nuestra parte todos los medios y diligencia para el logro de 
nuestros fines 6 deseos, es fácil verlos cumplidos, contando 
siempre , como debe suponerse , con el favor del cielo. 



— lió — 

lft4l. En la (ardanma e«t¿ el peligro. 

Cuatro veces cita Cervantes este refrán , que no sef halla con- 
tenido en el Diccionario de la Academia , variándole lijeramente. 

Al contestar don Quijote á la fermosa Infanta que acababa de 
pedirle la restauración de sus señoríos, dijo : «La partida sea lue- 
go , porque me va poniendo espuelas el deseo y el camino , por- 
que suele decirse , que en la tardanza está el peligró : y pues no 
ha criado el cielo , ni visto el infierno ninguno que me espante ni 
acobarde , ensilla , Sancho , á Rocinante y apareja tu jumento y 
el palafrén de la Reina, y despidámonos del Castellano y destos 
señores^ y vamonos de aqm' luego al punto.» 

En ocasión análoga dice también á la princesa Micomicona, 
reina del gran reino Micomicon de Etiopía : « Con el ayuda de 
Dios, y la de mi brazo, vos os veréis presto restituida en vues- 
tro reino , y sentada en la silla de vuestro antiguo y grande es- 
tado , á pesar y á despecho de los follones que contradecirlo qui- 
sieren: y manos á la labor, que en la tardanza dicen que suele 
estar el peligro.» 

Sancho quería completar la suma de los azotes entre árbo- 
les^ pero don Quijote prefería guardarlo para la aldea. Sancho 
respondió que hiciese su gusto , « pero que él quisiera concluir 
con brevedad aquel negocio á sangre caliente y cuando estaba 
picado el molino , porque en la tardanza suele estar muchas ve- 
ces el peligro, y á Dios rogando y con el mazo dando (n.° 156), 
y que más valia un toma que dos te daré (n.® 18^) y el pájaro 
en la mano que el buitre volando (n.® 185).» 

Cuando se trató de la expediqion por los aires al reino de Can- 
daya, Sancho se negaba á ello dando entre otras razones la de 
que á la vuelta ya no habria ínsula ni ínsulos en el mundo que 
le conociesen , y anadia luego : « pues se dice comunmente que 
en la tardanza va el peligro , y que cuando te dieren la vaquilla, 
acudas con la soguilla (n.^ 181) , perdónenme las barbas destaa 
señoras, que bien se está San Pedro en Roma (n.o 94}.» 

Avellaneda usa una vez este adagio , y también el siguiente : 
Más vale que lo que se ha de hacer tarde se haga temprano. En 



— 124 — 

el Coloquio de los perros cita Cervantes aquel otro tan conocido, 
Más vale tarde que nunca, 

Iftft. Obra eiiip«sada, medio aealiada* 

Don Quijote antes de subir sobre Clavileño , apartando á San- 
cho entre unos árboles del jardín , y asiéndole ambas manos , le 
dijo : «Ya ves, Sancho hermano, el largo viaje que nos espera, 
y que sabe Dios cuándo volveremos del , ni la comodidad y es- 
pacio qué nos darán los negocios : y así querría que ahora te re- 
tirases en tu aposento , como que vas á buscar alguna cosa ne- 
cesaria para el camino , y en un daca las pajas te dieses á buena 
cuenta de los tres mil y trecientos azotes , á que estás obligado, 
siquiera quinientos , que dados te los tendrás , que el comenzar 
las cosas, es tenerlas medio acabadas.» 

Evidentemente alude Cervantes á este refrán , con el cual se 
recomienda la actividad , y sobre todo al emprender una obra 6 
trabajo , encareciendo lo dificultoso del principio. 

Parece que no reza el adagio con la obra magna é intermi- 
nable de la coronación del edificio. 

Otros refranes redondean el pensamiento : Lo que no se «m- 
pieza, no se acaba ^ — Peine encordado, cabello enhebrado ; ^^ 
El salir de la fosada es la mejor jomada }— Lo que has de 
hacer eras , pon mano y haz; — Hoy me ir/, eras me iré, mala 
casa mantendré j — Q^ien primero viene, primero tiene; — 
Quien primero viene , primero muele; — "El primero que llega, 
ese las calza; — Mensajero jrio , tarda mucho y vuelve vado, 

IftH. Jk Dlo« rosando 9 7 "con el maao dando* 

Sancho enhila este refrán á renglón seguido del del n.^ 154, 
en el tercero de los pasajes allí incluidos. También lo mete á mo- 
do de cuña en el discurso siguiente : « Pero querria yo saber de 
mi señora doña Dulcinea del Toboso , adonde aprendió el modo 
de rogar que tiene : viene á pedirme que me abra las carnes á 
azotes , y llámame alma de cántaro y bestión indómito , con una 
tira mira de malos nombres que el diablo loÍ3 sufra. ¿Por ventu- 



— 126 — 

ra s<m mis carnes de bronce t ¿ <5 yáme á mí algo en que se desen- 
canté ónóí i Qué canasta de ropa blanca , de camisas , de toca- 
dores y de escarpines , aunque no los gasto , trae delante de sí 
para ablandarme , sino un vituperio y otro , sabiendo aquel re- 
frán que dicen por ahí, que un asno cargado sube lijero por una 
montaíía (n.^ 209) , y que dádivas quebrantan peñas (n.^ 211], 
y á Dios rogando y con el mazo dando , y que más vale un toma 
que dos te daré (n.* 186)1 » 

También lo usa Cervantes en la Gitanilla con esta pequeña 
variante: Al cielo rogando , y con el mazo dando. 

Este refrán no solamente nos aconseja la diligencia y el traba- 
jo , sino también la paciencia y constancia , contando con el au- 
xilio de Dios, pero también con nuestro propio esfuerzo, para al- 
canzar lo qué deseamos. 

Al mismo objeto van encaminados los siguientes : El que está 
en la acería muele , que no el que va y viene; — Manos y vida 
componen villa; — Dios y vida componen villa ; — Por mucho 
pan , nunca mal año; — No por mucho pan mal año; — Pobre 
importuno saca mendrugo ; — Romero hito sacaxatico; — PoT" 
fía mata la cata; — La maza de Fraga saca polvo debajo del 
agua; — Por miedo de gorriones no se dejen de sembrar caña- 
mones; — Topaste en la silla, por acá, tia, 

Ifty. Aqai morirá Saiuion , y cnanto* eon él «on. 

Hé aqm' el único pasaje del Quijote en que emplea Sancho es- 
te refrán : « Volvió Sancho á su tarea con tanto denuedo , que ya 
habia quitado las cortezas á muchos árboles : tal era la riguridad 
con que se azotaba: y alzando una vez la voz, y dando un desa- 
forado azote en una haya , dijo : aquí morirá Sansón y cuantos 
con él son.» 

- La Academia no lo incluye en el Diccionario. En las coleccio- 
nes del Marqués de Santillana , de Valles y de Hernán Nuñez 
aparece escrito de este modo : Muera Sansón, é cuantos con él 
son. 

Parece que expresa la confianza de dejar concluida una cosa 
liadendo un último esfuerzo , 6 bien la satisfacción de haberla 
concluido. 



— 126 — 



AS*. IV* se «oman triMluui * brasa* enjvta*< 

Despnes de haber echado Sancho la cuenta de los azotes , ha- 
ll<5 que por junto sumaban ochocientos y veinte y cinco reales. 
«Estos (añade luego) desfalcaré yo de los que tengo de vuesa 
merced , y entraré en mi casa rico y contento , aunque bien azo- 
tado, poi'que no se toman truchas y no digo más.» 

En la Gitanilla cita Cervantes este refrán, sin truncarlo , es- 
cribiendo la primera parte de la frase de la misma manera que en 
el Quijote , que es como se lee en las colecciones de Zaragoza, 
de Nuuez y de Iriarte. La Academia , conformándose con el uso, 
dice pescan en vez de toman. En la Colección del Marqués de 
Santillana se halla el siguiente que expresa el mismo concepto : 
Quien peces quiere ^ el rabo se moje; y en las de Nuñez é Triar- 
te: Quien peces quiere, de mojarse tiene. 

Estos refranes denotan que no se consiguen las cosas difíciles 
sin mucho trabajo , y á veces sin mucho peligro. 

Los siguientes vienen á decir lo mismo: Nunca mucho costó 
poco; — No hay atajo sin trabajo; — Quien no se aventura, no 
pasa la mar; — Algo hemos de hacer para blanca ser; -^Cuan- 
do pienses meter el dedo en seguro , toparás en duro; — A pan 
duro, diente agudo; — Todo es fnenester, migar y sorber;'^ 
Aun Tío ensillamos j y ya cabalgamos ; — A la primera axonada 
¿queréis sacar agua?; — Eso se quiere laTnona, piñoncüos 
mondados. 



— 147 — 



!«•. Mo fle sané ZAin^ra en «na hara. 

Al oír don Quijote los suspiros que arrancaba del pecho el es- 
cudero al dar en los árboles los azotes que fíngia darse en lag es- 
paldas f temeroso de que no se le acabase la vida á Sancho , de- 
jando incumplido su deseo, le dijo: a Por tu vida^ amigo ^ que 
se quede en este punto este negocio , que me parece muy áspera^ 
esta medicina , y será bien dar tiempo al tiempo , que no se ga- 
nó Zamora en una hora. » 

La Colección de Zaragoza , además de escribir este refrán de 
la misma manera que Cervantes , que es como lo pone la Acade- 
mia , lo escribe también invirtiendo el giro de la frase : En una^ 
hora no se ganó Zamora. 

Además del trabajo y diligencia indispensables , las cosas re- 
quieren el debido tiempo en su ejecución. Así es que con este 
adagio animamos á los que se impacientan por no ver consegui- 
do el fin que se proponen , 6 bien contestamos á los que , desco- 
nociendo las dificultaos , nos acusan por nuestra tardanza en 
conseguirlo. • 

Dícese también : Paso a paso se va lejos-, — Un solo golpe 
no derriba al roble; — Poco á poco hila la vieja el copo; — 
Huélgome un poco , rruis hilo mi copo ; — Ala larga, el galga 
á la liebre mata; — A su tiempo maduran las brevas; — Una 
y otra gota apagan la sed; — La gotera cava la piedra ;'-^ 
Tantas veces da la gotera en la piedra ^ que hace mella; — La 
peña es dura y el agua menuda, mas cayendo cada dia , hace 
cavadura; — La peña es dura^ pero más recia es la cuña ; — » 
Con otro ea , llegaremos á la aldea. 

Algunos refranes reprenden también la actividad mal dirigi- 
da por querer emprender muchas cosas á un tiempo , 6 intentar 
cosas incompatibles , v. g. : Quien mucho abarca , poco aprieta; 
— Perrillo de muchas bodas, no come en ninguna por comer en 
todas; — Soplar y sorber no puede ser. £1 primero lo usa Ave- 
llaneda. 



128 — 



!••. Del dicho al heeho hay «ran treeho. 

Sí , señores míos : una cosa es ponerse el orden en la punta de 
la lengua , otra cosa el tenerlo en la conciencia , en las eos» 
tambres y en la calle ; una cosa es soltar el chorro de todas las 
inviolabilidades en la constitución escrita , otra cosa el poder vi- 
vir seguro en su casa ; una cosa son las estrellas del cielo del 
pensamiento que la retórica nos pinta , otra cosa las estrellas rea- 
les que nos hace ver un soberano garrotazo patriótico ; una cosa 
es prometer el oro y el moro , otra cosa el votar contribuciones é 
imponer donativos voluntarios ; una cosa es la abolición de las 
quintas por respeto á las madres sensibles , otra cosa el acos- 
tarse y levantarse todo bicho viviente con la amada carabina; 
una cosa es ahuecar mucho la voz para decir , los progresos de 
ta ciencia moderna , otra cosa el saber el abecé ; una cosa es 
gritar, viva la libertad^ otra cosa el gritar, pi^s ¿para qué os 
quiero t y atrancar puertas y ventanas ; una cosa es la idea^ 
otra cosa es la nómina ; una cosa son castillos , otra cosa son ven- 
tas ; una cosa son molinos de viento , otra cosa gigantes desco- 
munales. 

En el primero de los pasajes insertos en el número 143 cita 
don Quijote este refrán, y también lo cita Sancho al ver la faci-* 
lidad con que el buen Hidalgo trazaba su expedición á Berbería 
para librar del cautiverio á don Gregorio. « Muy bien lo pinta y 
facilita vuesa merced , dijo Sancho ; pero del dicho al hecho hay 
gran trecho , y yo me atengo al renegado , que me parece mny 
hombre de bien y de muy buenas entrañas.» 

En el Coloquio de los perros de Mahudes así discurre el filó- 
sofo Berganza : « Ahora promete uno de enmendarse de sus vi- 
cios, y de allí á un momento cae en otros mayores : una cosa es 
alabar la disciplina, y otra el darse con ella ; y en efecto, del 
dicho al hecho hay gran trecho.» 

En la Colección de Zaragoza se lee : Del dito al fato hay 
gran rato. 



— 129 — 



iAi* Harbar, barbar, como mamtre en TUipera de Paa- 
€iia«. 

Así se dice de los que por hacer las cosas de prisa y atrope- 
lladamente las hacen mal. 

Refiriéndose Sancho Panza al mal aconsejado autor de la His- 
toria apócrifa de don Quijote , hace la reflexión siguiente : « [ A 
dinero y al interés mira el autor 1 Maravilla será que acierte, 
porque no hará sino harbar , harbar , como sastre en víspera de 
pascuas^ y las obras que se hacen aprisa , nunca se acaban con 
la perfección que requieren.» 

Los modernos lo hemos arreglado de otro modo. El periodis- 
mo ha comunicado al pensamiento la velocidad del vapor y del 
telégrafo. El constituir á un país era obra de romanos : siete si- 
glos^ atando corto , les costó á nuestros padres el trazar los bor- 
radores de nuestra constitución ; y en lo que va de siglo ya nos 
hemos constituido y reconstituido cien veces. Una constitución la 
hace 6 deshace ahora un cualquiera al tiempo de sorberse un 
vaso de~ agua. 

Este refrán no figura en ninguna colección, ni tampoco lo 
trae la Academia. El Diccionario de Autoridades cita la frase de 
Cervantes, pero sin considerarla como proverbio. Otros refranes 
en cambio nos advierten , que Quien echa agua en la garrafa de 
golpe , más derrama que ella coge , y que No por mucho madru^ 
gar, amanece más aina. 



!••. Hemelar bermaji eon capaobos. 

Proceder desordenadamente confundiendo las cosas , 6 , como 
dice Clemencin, mezclar cosas inconexas y desconcertadas. 

«Una de las tachas que ponen á la tal historia , dijo el Bachi- 
ller , es que su autor puso en ella una novela intitulada El Cu- 
rioso impertinente , no por malk ni por mal razonada , sino por 
no ser de aquel lugar , ni tiene que ver con la historia de su mer» 



n 



— 130 — 

ced el señor don Quijote. Yo apostaré, replicó Sancho, que ha 
mezclado el hideperro berzas con capachos.» 

Ni como refrán, ni como frase ^ no consta en ninguna colec- 
ción ni en ningún diccionario. 



MS. SI o« duele la cabeía^ iintao* lan rodílkui. 

«Señor, respondió Sancho, si va á decir verdad, yo no me 
puedo persuadir , que los azotes de mis posaderas tengan que ver 
con los desencantos de los encantados , que es como si dijésemos: 
ai os duele la cabeza, untaos las rodillas : á lo menos yo osaré ju- 
rar que en cuantas historias vuesa merced ha leido , que tratan 
de la andante caballería , no ha visto algún desencantado por 
azotes; pero por sí 6 por no, y(^me los daré cuando tenga gana, 
y el tiempo me dé comodidad para castigarme.» 

Bien claramente se infiere el sentido de este refrán; Con él 
hacemos burla de los que emplean medios del todo inoportunos 
y disparatados para el logro de alguna cosa. En la moderna Es- 
paña revolucionaria , en nombre de la libertad de conciencia y en 
odio á la intolerancia , se roba , apalea y mata á los sacerdotes, 
se derriban templos , se profanan imágenes sagradas , se promue- 
ven escándalos y se persigue á todos los católicos. ¿Que los car- 
listas en armas obtienen una victoria t pues palo á los que oyen 
misa. Si os duele la cabeza , untaos las rodillas. 

Sólo en la Colección de Hernán Nuñez he visto este refrán, 
así escrito: Duéleme el colodrillo, y úntame el tobillo. Quizá 
deba decir úntasme. De todos modos , esta forma del adagio, 
tan diferente de la que usa Sancho , me parece que debe de ser 
la más adecuada y legítima. 

1S4. 4 Quién ha de llevar el gato al agua? 

No emplea Cervantes este refrán en ninguna de sus obras; 
mas alude á él en las intrincadas razones con que el Vizcaino 
increpa á don Quijote : « Si lanza arrojas , y espada sacas , el 
agua cuan presto verás que al gato llevas.» 



— 131 — 

El adagio ¿Quí^ ha de poner el cascabel al gafot parece que 
no difiere en un ápice del anterior, y que entrambos pueden 
usarse , tanto para ponderar la dificultad de alguna cosa , como 
para encarecer el riesgo que su ejecución ofrece. 

En el Quijote de Avellaneda hallamos el proverbio de , Quien 
más no puede , morir se deja , po incluido en el Diccionario de la 
Academia^ Con él se nos advierte que muchas veces no está en 
mano del hombre el vencer ciertas dificultades^ y que basta el 
haber hecho todos los esfuerzos posibles para vencerlas. 



§•5. Aun falta la eola por desollar. 

Con este refrán denotamos que para el logro y consecución 
de alguna cosa resta mucho que jiíacer , y aun lo más peligroso 6 
<üfi'cil. 

«El diablo^ amigo Sancho (dice el sabio Merlin)^ es un igno- 
rante y un grandísimo bellaco : yo le envié en busca de vues- 
tro amo ; pero nó con recado de Montesinos , sino mió , porque 
Montesinos se está en su cueva esperando su desencanto , que 
aun le falta la cola por desollar.» 

En el siguiente pasaje usa Sancho este adagio en el sentido de 
6un falta lo peor : « Así que , 6 Sancho , entre las tantas calum- 
nias de buenos , bien pueden pasar las mias , como no sean más 
que las que has dicho. Ahí está el toque , cuerpo de mi padre, 
replicó Sancho. ^Pues hay más? preguntó don Quijote. Aun 
faltaC la cola por desollar , dijo Sancho : lo de hasta aquí son tor- 
tas y pan pintado , mas si vuesa merced quiere saber todo lo que 
hay acerca de las caloñas que le ponen , yo le traeré aquí luego 
al momento quien se las diga todas , sin que le faite una meaja, 
que anoche llegó el hijo de Bartolomé Carrasco , que viene de 
estudiar de Salamanca hecho bachiller, etc.» ' 

La Colección del Marqués de Santillana dice : Oh! aun el rabo 
está por desollar , y el autor del Diálogo de las lenguas escribe: 
Aun os queda la cola por desollar. Dícese también : Aun está 
el rabo por desollar , ó Aun falta el rabo por desollar , 6 Autt 
le ha de sudar él rabo. 



— 132 — 

Para burlarnos de los que dan por terminado lo que todavía 
falta comenzar , decimos : Si tras este que ando mato , tres me 
faltan para cuatro. 

!••• Pedir peran al olmo. 

4 

Esta frase significa sencillamente , pretender ó querer lo impo- 
sible. Por lo tanto, sería circunscribir demasiadamente el senti- 
do el decir con la Academia , «'que se usa para explicar que en 
vano se esperaría de alguno lo que naturalmente no puede prg- 
venir de su educación 6 de su conducta.» 

Dice doña Rodríguez : « Pensar que el Duque mi señor me ha 
de hacer justicia , es pedir peras al olmo , por la ocasión que ya 
á vuestra merced en puridad tengo declarada.» 

La interpretación de la Academia puede perfectamente apli- 
carse al ejemplo citado; pero nó al siguiente pasaje^ en que San- 
cho se niega á subir sobre Clavileño. Dice así: «Pero pensar 
que tengo dé subir en él , ni en la silla , ni en las ancas ^ es pe- 
dir peras al olmo. Bueno es, que apenas puedo tenerme en mi 
rucio y sobre una albarda más blanda que la mesma seda , y 
querrían ahora que me tuviese en unas ancas de tabla , sin cojin 
ni almohada alguna.» 



ISy. Pedir cotufa* en el golfo. 

£1 sentido de esta frase es idéntico al de la. anterior. Esto no 
obsta para que también se use en el sentido que indica Covarru- 
bias : « Pedir goUorias en golfo , se dice cuando uno de regalado 
ó impertinente , pide lo que no se le puede dar , atento el lugar 
donde se íialla.» Covarrubias califica esta frase de refrán. 

« Mas haga lo que quisiere , dice Sancho refiriéndose á Basilio, 
no fuera él pobre, y casar ase con Quiteria. ¿No hay más sino no 
tener un cuarto , y querer casarse por las nubes 1 A la fe , señor, 
yo soy de parecer que el pobre debe de contentarse con lo que 
hallare, y no pedir cotufas en el golfo.» 



— 133 ~ 

En otro lagar dice el mismo Sancho : «Dígame , señor bachi- 
ller , 4 entra ahí la aventura de los yangüeses^ cuando á nuestra 
buen Rocinante se le antojó pedir cotufas en el golfo t » 



ñ^Sm Querer poner pnertají al campe. 

«No te enojes , Sancho , ni recibas pesadumbre de lo que oye- 
res, que será nunca acabar: ven tú con segura conciencia, y di- 
gan lo que dijeren , y es querer atar las lenguas de los maldi- 
cientes^ lo mesmo que querer poner puertas al campo. Si el 
gobernador sale rico de su gobierno, dicen del que ha sido un 
ladrón , -y si sale pobre , que ha sido un para poco , y un mente- 
cato. » 

El sentido de esta frase es algo más limitado que el de las an- 
teriores. Poner puertas al campo, dice la Academia, es tratar 
de impedir lo que no se puede evitar. 



!••. Dar eoees contra el asnljon. 

En opinión de la Academia, significa esta frase, « obstinarse en 
resistirse á fuerza superior. » Me parece que mas bien equivale 
á obstinarse en conseguir lo imposible , y que por lo tanto el sen- 
tido es algo más lato. 

Así parecen confirmarlo los siguientes ejemplos del Quijote. 
«Par diez, vuesa merced tiene razón, respondió el Castellano, 
que aconsejar á este buen hombre es dar coces contra el aguijón; 
pero con todo eso me da muy gran lástima , que el buen ingenio 
que dicen que tiene en todas las. cosas este mentecato , se le des- 
agüe por la canal de su andante caballería.» 

Cuando la aventura de los batanes , viendo Sancho el buen 
suceso de haber atado los pies á Rocinante^ dice á don Quijote : 
«Ea, señor, que el cielo conmovido de mis lágrimas y plegarias, 
ha ordenado que no se pueda mover Rocinante , y si vos queréis^ 
porfiar , y espolear , y dalle , será enojar á la fortuna , y dar co- 
ces, como dicen ^ contra el aguijón.» 



— 134 — 



IVO. Eeharl* (od« á attee^ aunque n* ae Tenda. 

La Academia no trae este refrán ; pero explica el sentido de 
la frase Echarlo a doce , diciendo en el Diccionario de Auto- 
ridades , que significa : « Desbarrar , envidarse y meter á bulla 
alguna cosa para que se confunda y no se hable más de ella. » 

Las colecciones del Marqués de Santillana , de Valles y de Nu- 
ñez consignan el adagio con estas lijerísimas variantes: Ecké- 
moslo á doce y siquiera nunca se venda; — Echadlo á doce , y 
-nunca se venda ; — Echémoslo á doce , y nunca se venda. 

Puede em][)learse en tono de burla contra los que obran de la 
manera descrita por la Academia ; v. g. contra todas las grandes 
£guras de la revolución de setiembre , y es una grande injusticia 
echarles el muerto á los federales. 

En el pasaje siguiente del Quijote se verá que no usa Sancho 
«sta frase como refrán, a Aparéjese la señora Dulcinea , que si 
no responde como es razón , voto hago solemne á quien puedo, 
que le tengo que sacar la buena respuesta del estómago , á coces 
y á bofetones : porque ¿ donde se ha de sufrir que un caballero 
andante tan famoso como vuestra merced se vuelva loco , sin qué 
ni para qué , por unal... No me lo haga decir la señora, por- 
que por Dios que despotrique , y lo eche todo á doce , aunque 
no se venda : bonico soy yo para eso , mal me conoce , pues á fe 
que si me conociese, que me ayunase. A fe, Sancho, dijo don 
Quijote , que á lo que parece , que no estás tú más cuerdo que 
yo. No estoy tan loco, respondió Sancho, mas estoy más colérioo.>» 



— 138 — 



IM. Eb. «••• lien* presto ae gnlsa I* eena. 

• 

Cuando los medios abundan, fácilmente se consigue el fin. 

Sancho aplica muy oportunamente este refrán , refiriéndose á 
la buena provisión de refranes que para todo tenia , como puede 
▼erse en uno de los fragmentos insertos en el prólogo. 

En otro lugar dice : « Al buen pagador no le duelen prendas 
(n.o 20), y en casa llena presto se guisa la c^éna: quiero decir, 
que á mí no hay que decirme ni advertirme de nada , que para 
todo tengo , y de todo se me alcanza un poco.» 

El autor de la Pícara Justina dice : En casa ajena pronto se 
guisa la cena , y la Colección de Zaragoza redondea el pensa- 
miento de este modo: En casa ajena presto se guisa la cena, y 
en la vacia más aina. 

Aconseja que para cada acción se pongan los medios propor- 
donados á su logro el siguiente : La pierna en el lecho , y el hra- 
zo en el pecho. 

Para denotar que sin los medios oportunos no se consigue lo 
que se desea , decimos : Quien no trae soga , de sed se ahoga ¡-^ 
Quien deja el camino real por la vereda^ piensa que ataja y 
rueda ; » Quien deja la fuente por el arroyo , muchas veces se 
pone de lodo, ^ 

Contra el que emplea medios desproporcionados se dice : No 
se saca arador con pala de azadón , 6 No se caza arador á pala 
de azadón, 

n 



— 136 — V 

Por último , cuando el fin no es asequible , de nada sirven los^ 
medios y esfuerzos , como lo demuestra el adagio : / Para qué va 
la negra al baño , si blanca no puede ser^. 



ly*. A quien Dlo« quiere bien, la ea«a !e «abe. 

Así es como escribe Cervantes este refrán , y de la misma 
manera aparece escrito en las colecciones del Marqués de San- 
tillana , de Juan de Malara , de Blasco de Garay , de Hernán 
Nuñez , y en el Tesoro de Covarrubias. El Diccionario de Auto- 
ridades dice : A quien Dios quiere , la casa le sabe. Por lo tanto, 
la lección la casa le sube que se halla en las últimas ediciones 
del Diccionario de la Academia, aun cuando no altere profun* 
damente el sentido, es de presumir que contenga una errata. En 
los Refranes glosados se lee: Al que Dios quiere bien ^ la casa 
le sabe , y en la Colección de Pedro Valles^ A quien Dios quiere 
bien, la casa le sabe , y á quipn mal , la casa y el hogar. 

Con este refrán se da á entender (dice el citado Diccionario 
de Autoridades ) « que el que es afortunado no necesita de hacer 
diligencias, pues las conveniencias se le vienen sin buscarlas.»^ 

Nada bueno puede hacer el hombre sin contar con la gracia 
de Dios ; pero en cambio Dios lo puede todo , sin contar para 
nada con la voluntad del hombre , y á pesar de la voluntad del 
hombre , y á pesar de la misma voluntad nacional , llamada por 
licencia parlamentaria y antipoética, omnipotente. 

Una sola vez cita Sancho este adagio. Véase el pasaje citado- 
en el n.o 208. 

Pero el refrán , tratándose de materia tíin importante , no ha- 
bla de quedarse corto ; así que , dando mil vueltas á una misma 
verdad , nos dice también : A quien Dios quiere bien , la hormiga 
le va á buscar; — A quien Dios quiere bien, la perra le pare 
lechones; — Quien está en ventura , hasta la hormiga le ayuda; 
— Cuandfl Dios quiere, con todos aires llueve; — Cuando Dios 
quiere f en sereno llueve; y luego remacha el clavo diciendo: 
Vitando Dios no quiere , los santos no pueden. 

Aparte del auxilio del. cielo, que este debe ir siempre por 



— 137 — 

delante , nacemos tan desamparados , que por muchos y muy 
grandes que sean los humos de nuestra autonomía , sucede que 
á cada paso necesitamos del favor y auxilio de nuestros seme- 
jantes , sin excluir á los que más humildes nos parecen ; porque, 
como advierte un refrán del libro de Avellaneda, Un ánima 
sola, ni canta ni llora, y Piedra sin agua , no aguza en lajra- 
gua. 

Contra los que creen bastarse á si mismos , verbigracia , los 
que sólo quieren la república para los republicanos (buen pro- 
vecho les haga] , se inventó aquel adagio: El herrero de brigán- 
da él se lo suena y él se lo macha ^ y él se lo saca á vender en 
la plaza, 

A los egoístas que niegan su favor 6 ayuda á los demás , les 
coge de lleno aquello de , El que solo come su gallo, solo ensilla 
su caballo, 

Pero como Dios quiere que por ¿uestra parte pongamos los 
medios , hay un refrán que dice , Ayúdate , y ayudarte ha Dios, 
Contra los negligentes y descuidados hablan los refranes , Cuer- 
po, cuerpo f que Dios ^ dará paño, y Fíate en la Virgen y no 
corras. Este último no le parecía muy católico á Fígaro; pero lo 
es, y muchísimo; pues que Dios exige nuestra buena voluntad y 
eficaz cooperación , y no abonó nunca , ni por asomo , el descuido 
ni la holgazanería. , 

No sería justo tampoco echarnos á dormir , fiando en el cui- 
dado y trabajo ajeno, y por eso se dice también: Ayúdate^ y 
ayudarte he; — Alábate cesto , que venderte quiero. El adagio 
Hazme la barba, hacerte he el copete, nos enseña que los favo- 
res deben ser mutuos. 



diVS. Más Tale Á qalen Dlo« ayuda, que al que ma- 
«lio madrasa. 

Conviene madrugar , como To demuestran los refranes cita- 
dos en el númeio 153 , conviene darse mana , como lo acreditan 
asimismo los citados en el 152; pero no basta; y no hay que 
andar pidiéndole á Dios cuentas , como lo hacen los socialistas. 



— 138 — 

Debemos tomar lo que nos da , puesto que no s61o nos lo da gra- 
tis , sino que nos lo da sin merecerlo , y á pesar de estarle abo- 
feteando él rostro desde que nacemos hasta que morímos. Este 
refrán, esencialmente cristiano, encierra más filosofía que cien 
tomos en folio. Es un corolario ó complemento del anterior, y 
además \m correctivo indispensable á los de los números 152 
y 153; pues que no faltan necios que presumen tanto de tí 
mismos, que no cuentan con Dios para nada. Es además una 
protesta popular contra la doctrina de la separación de la Iglesia 
y el Estado. La Santidad de Pió IX se lo ha comentado y ex- 
plicado á Bismark y á Guillermo de una manera admirable , y 
por mucho que madruguen la filosofía y la cancillería prusianas, 
no^podrán ponerle á la palabra de Dios una sola tilde. 

Sancho Panza lo aduce en el primero de los pasajes insertos 
en el número 143, único lugar en que lo usa Cervantes. 

La Academia en las últimas ediciones escribe este adagio de 
la misma manera que Cervantes , que es como lo escribe el Co- 
mendador griego. El Marqués de Santillana dice , Más vale quien 
Dios ayuda, que quien mucho madruga; Covarrubias y Malara, 
Más vale á quien Dios ayuda j que á quien mucho madruga; 
Valles , Más vale á quien Dios ayuda , que quien mucho madru- 
ga; Blasco de Garay , Más vale al que Dios ayuda , que al que 
mucho madruga^ y el Diccionario de Autoridades^ Más vale él 
que Dios ayuda ^ que quien mucho madruga. 

Puede considerarse poco menos que como una variante de 
este adagio , el siguiente , que se halla en los Refranes glosados 
y en las colecciones de Nuñez y de Malara: Más puede Dios 
ayudar y que velar ni madrugar, Pedro Valles lo trae también, 
pero con la levísima variante de la conjunción : Más puede Dios 
ayudar, que velar y madrugar. 



— 139 — 



114. 'En eads (lerrs >a nao. 

> 

jCon este proverbio se denota la diversidad de usos y costum- 
bres entre unos pueblos y otros , ya para disculpar los que nos 
parezcan raros 6 extravagantes por diferenciarse de los nuestros, 
ya para inculcar la conveniencia de respetar y observar los • del 
país en donde se vive. 

En el siguiente pasaje del 'Quijote puede verse con cuánta 
oportunidad lo aplica Sancho. «Guió don Quijote^ y habiendo 
andado como docientos pasos, di6 con el bulto que hacía la 
sombra , y vio una gran torre , y luego conoció que el tal edificio 
no era alcázar , sino la iglesia principal del pueblo , y dijo : con 
la iglesia hemos dado, Sancho. Ya lo veo, respondió Sancho* y 
plega á Dios que no demos con nuestra sepultura , que no e& 
buena señal andar por los cimenterios á tales horas , y más ha- 
biendo yo dicho á vuesa merced , si mal no me acuerdo , que la 
casa desta señora ha de estar en una callejuela sin salida. Mal- 
dito seas de Dios, mentecato, dijo don Quijote: ¿adonde has t¿ 
Kallado , que los alcázares y palacios reales estén edificados en 
callejuelas sin salida 1 Señor, respondió Sancho, en Cada tierra 
su uso , quizá se usa aquí en el Toboso edificar en callejuelas 
os palacios y edificios grandes : y así suplico á vuesa merced me 
deje buscar por esas calles ó callejuelas que se me ofrecen , po- 
dría ser que en algún rincón topase con ese alcázar , que le vea 
yo comido de perros, que así nos trae corridos y asendereados.» 



— 140 — 

A.1 recibir Rinconete y Cortadillo la intimación de ir á la 
aduana del señor Monipodio á darle obediencia , y la orden ter- 
minante de no robar sin la competente licencia , dice CJortado : 
« Yo pensé que el hurtar era oficio libre , horro de pecho y al- 
cabala , y que si se paga es por junto , dando por fiadores á la 
garganta y á las espaldas ; pero pues así es , y en cada tierra 
hay su uso, guardemos nosotros el de esta, que por ser la más 
principal del mundo , será el más acertado de todo él.» 

En el primer ejeipplo adopta Cervantes la lección del Comen- 
dador griego. La Colección del Marqués de Santillana dice: En 
cada tierra el su uso. En la de Zaragoza leemos: En cada tierra 
su uso , y trastejaba de noche. Esta adición limita mucho el con- 
cepto del adagio , pues precisa á usarlo en sentido irónico para 
hacer burla de los usos extravagantes. La Academia lo adiciona 
también de este otro modo : En cada tierra su uso , y en cada 
casa su costumbre. ♦ 

Guarda cierta analogía con el anterior , aun cuando el sentido 
no sea rigorosamente el mismo , el siguiente : En cada villa su 
maravilla. 



IVft. Cuando é, Boma fueres, haa eomo Tleres. 

• Sólo en el siguiente pasaje lo usa Cervantes : «Luego al punto 
todos á una levantaron los brazos y las botas en el aire, puestas 
las bocas en su boca , clavados los ojos en el cielo , no parecia 
sino que ponían en él la puntería , y desta manera meneando las 
cabezas á un lad5 y á otro , señales que acreditaban el gusto que 
récebian , se estuvieron un buen espacio trasegando en sus estó- 
magos las entrañas de las vasijas. Todo lo miraba Sancho, y de 
ninguna cosa se dolia; antes por cumplir con el refrán que él 
muy bien sabía , de , cuando á Roma fueres , haz como vieres^ 
pidió á Ricote la bota , y tomó su puntería como los demás , y 
con no menos gusto que ellos.» 

Es traducción de un conocido proverbio latino. La Academia 
no lo trae en esta forma, pero en cambio nos ofrece* tres leccio- 
nes distintas: Donde fueres y haz como vieres; — Donde quiera 



_ 141 — 

que fueres , haz como vieres ; — Por donde fueres , haz como 
vieres. La Colección del Marqués de Santillana dice : Ve do vas, 
como vieres asi faz. El Comendador é Iriarte adoptan esta lec- 
ción, sustituyendo el verbo haz al anticuado /bta;. En los Refranes 
glosados hallamos la siguiente, casi igual á la primera de la 
Academia : Donde fueres , harás como vieres; En la Colección 
de Zaragoza hay tres: Dojueres, harás como vieres;^ Ve do 
fueres , haz como vieres ; — Ve do vas , como vieres asi harás. 



lyn. Cual el tiempo 9 tal el tiento. 

• 

Así como el refrán del número anterior nos aconseja , en cuanto 
sea lícito , acomodarnos á los usos y costumbres del país donde 
moremos , este nos aconseja lo mismo con respecto al tiempo en 
que vivimos. Pero tan trocadas andan á veces las cosas , que por 
mucho perjuicio que nos ocasione el ir contra el hilo de la cor- 
riente , el honor nos prescribe volverle la espalda á la voluntad 
nacional , y seguir nuestro camino sin hacer gran caso de estas 
reglas de mundana prudencia , por aquello de que vale jnás ir 
solo que mal acompañado. ¡Medrados estaríamos, si por no cho- 
"Car con los estrafalarios gustos de la civilización moderna , tu- 
viésemos que cantar todos la marsellesa, y bailar el can-can, y 
jugarnos á los dados la corona de San Fernando^ y hacer giro- 
nes la bandera española, y burlarnos de Dios, y perseguir y 
matar á sus ministros ! No lo dice para tanto el refrán, ni mucho 
menos. 

En el pasaje del Quijote inserto en el número 48 puede verse 
cómo enlaza y aplica Sancho este adagio. Teresa lo sabía de 
memoria tan puntualmente como su marido , y no lo aplicaba 
con menos oportunidad^ como lo demuestra el diálogo siguiente: 
«Las hijas de los gobernadores no han de ir solas por los cami- 
nos , sino acompañadas de carrozas y literas , y de gran número 
de sirvientes. Par Dios, respondió Sanchica, tan bien me vaya 
yo sobre una pollina , como sobre un coche : hallado la habéis la 
melindrosa. Calla mochacha , dijo Teresa ^ que no sabes lo que 
te dices , que tal el tiempo , tal el tiento : cuando Sancho, Sancha, 



— 142 — 

y cuando gobernador , señora, y no sé si digo algo. Más dice la 
señora Teresa de lo que piensa, dijo el paje, y denme de co- 
mer, y despáchenme luego, porque pienso volverme esta tarde.» 

En este pasaje dice Cervantes Tal el tiempo en vez de Cual 
él tiempo t y en La Tia fingida, sustituye á estas expresiones, 
Según el viento. «No todas veces (dice) lleva el marinero ten- 
didas las velas de su navio , ni todas las lleva cogidas ; pues se~ 
gun el viento, tal es el tiento.» La Academia, Cervantes en el 
ejemplo del número 48 , é Iriarte siguen la lección de Hernán 
Nuñez : Cual él tiempo , tal el tiento. En los manuscritos de Sa- 
lazar se lee esta: Cual tiempo tal á tiempo. La Colección de 
Zaragoza consigna estas dos : Ci¿aZ tiempo , tal atiento; — Toma 
el tiempo según viene. - 

También se dice : Cada cosa para su cosa^ y Cada cosa en su 
tiempo , y los nabos en adviento. 



€yy. Tanlo «e pierde por earta de iná«, eomo per 
la de menos. 



Este es el refrán del justo ^ medio , y sirve para reprender el 
exceso 6 defecto en lo que se hace 6 dice , aconsejando que se 
Huyan los extremos , pues como dice Lope de Vega : 

Señales son del juic io 
Ver que todos lo perdemos , 
Unos por carta.de más , 
Otros por carta de menos. 

Bueno y prudente es el consejo , y Fray Luis de Granada nos 
lo recomienda muy eficazmente en el tratado de la doctrina criS'» 
tiana; mas hay que andar con pies de plomo al aplicarlo^ y no 
tomar el rábano por las hojas; pues con el tal justo medio sue- 
len hacerse muy lindas entruchadas. Ocasiones hay en que no se 
puede pecar por carta de más ^ y ocasiones en que tampoco 
puede peoarse por carta de menos. Un solo ejemplo valga por 
todos. Unos somos católicos con el Papa y con el Syllabus, otros 
no son católicos ni con el Papa ni con élSyllahus, y así lo de* 



— 113 — 

darán sin tapujos ni rodeos , y lo tienen á mucha honra ; pero 
hay otros, el diablo cargue con ellos, que son católicos sin las- 
exigencias de Roma y sin las exageraciones del Syllahus, á sa- 
ber, católicos que no quieren pecar por carta de más ni por 
carta de menos. Ni al vado, ni á la puente. 

No se dejó engatusar don Quijote como esos pobres católico» 
de medio pelo , que intentan dictar reglas de prudencia y de 
buen vivir al Concilio Ecuménico. «En esto de acometer aventu- 
ras , créame vuesa merced , señor don Diego , que ántés se ha 
de perder por carta de más , que de menos , porque mejor suena 
en las orejas de los que lo oyen : el tal caballero es temerario y 
atrevido , que no : el tal caballero es tímido y cobarde. » 

Cuando la Duquesa preguntó al Duque si sería bien ir á reci- 
bir á la Dueña Dolorida, pues era condesa y señora principal,. 
Sancho se apresuró á re&ponder que por lo de condesa debían 
salir á recibirla ; pero que por lo de dueña era de parecer que 
no se moviesen un paso. « ¿Quién te mete á tí en esto, Sanchol 
dijo don Quijote. ¿Quién, señor 1 respondió Sancho : yo me meto,, 
que puedo ^meterme, como escudero que ha aprendido los térmi- 
nos de la cortesía en la escuela de vuesa merced que es el má» 
cortés y bien criado caballero que hay en toda la cortesanía , y 
en estas cosas , según he oido decir á vuesa merced , tanto se 
pierde por carta de más como por carta de menos : y al buen 
entendedor pocas palabras» (n.* 35). 

Cuando la Duquesa dijo á Sancho que corría á su cargo el 
regalo del rucio y que lo pondria sobre las niñas de sus ojos, 
Sancho contestó : « En la caballeriza basta que esté , que sobre 
las niñas de los ojos de vuestra grandeza , ni él ni yo somos dig- 
nos de estar un solo momento , y así lo consentirla yo como dar- 
me de puñaladas : que aunque dice mi señor que en las cortesía» 
antes se ha de perder por carta de más que de menos , en las 
jumentiles y asininas se ha de ir con el compás en la mano y con 
medido término. » 

Al ver don Quijote el denuedo con que Sancho se metia entre 
las hayas para abrirse las carnes con el poderoso y flexible azo- 
te, le dijo: «Mira, amigo, no te hagas pedazos, da lugar^que 
unos azotes aguarden á otros , no quieras apresurarte tanto en la 



— 144 — 

carrera , que en la mitad della te falte el aliento , quiero decir, 
que no te des tan recio J^ que te falte la vida antes de llegar al 
número deseado , y porque no pierdas por carta de más ni de 
menos , yo estaré desde aparte contando por este mi rosario los 
azotes que te dieres.» 

La Colección de Iriarte es la única en que me consta que fi- 
gure este refrán. Iriarte dice : Tanto se peca 'por carta de más, 
como por carta de menos. La Academia y Covarrubias lo consi- 
deran simplemente como frase. 

Pero es exactamente igual á éste , el adagio , Tanto es lo de 
más , como lo de menos , que se lee en la Colección del Comen- 
dador , y que también usa Cervantes , bien que en un diverso 
sentido. «Vos, hermano Sancho, dijo Carrasco, habéis hablado 
como un catedrático ; pero con todo eso conñad en Pios y en el 
señor don Quijote , que os ha de dar un «reino , no que una ínsu— 
la. Tanto es lo de más, como lo de menos, respondií5 Sancho, 
aunque sé decir al señor Carrasco , que no echará mi señor el 
reino que me diera en saco roto , que yo he tomado el pulso á mí 
mismo , y me hallo con salud para regir reinos y gobernar ín- 
sulas.» 

Dice otro refrán muy hermoso, y probablemente bastante 
moderno: Regla y compás ^ cuanto más, más. 



— 14K — 



499. litt oeafllon la pintan ealva. 

Cervantes no emplea este refrán, pero alude á él , tanto en el 
Quijote , como en el Persíles y en el Viaje al Parnaso , como 
puede verse en los fragmentos siguientes : « Así tomaba la oca- 
sión por la melena;» — - «No dejes , señor , que la ocasión que 
agora se te ofrece te vuelva la calva en lugar de la guedeja ;i» 
— «lEl primero quizá que haya sabido aprovecharse de las gue- 
dejas que la ocasión le ofrecia ;» — «Para semejantes casos nun- 
ca la ocasión vuelve las espaldas , antes en la mitad de las im- 
posibilidades ofrece su guedeja;» — «Sin tener asida á la calva 
ocasión por el copete. » 

El sentido del refrán es que no debe dejarse perder la ocasión 
oportuna de hacer 6 conseguir alguna cosa, según se verá expli- 
cado en el siguiente pasaje del Quijote de Avellaneda. « Yo no 
salí de casa sino para ganar honra y fama , para lo cual tenemos 
ahora ocasión á la mano ; y bien sabes que la pintan los antiguos 
con copete en la frente y calva de todo el celebro, dándonos con 
eso á entender que pasada ella, no hay de donde asirla.» 

Expresa el mismo concepto el siguiente : Quien tiempo tiene 
y tiempo atiende , tiempo viene que se arrepiente. Bartolomé de 
Torres Naharro 8ice en la Himenea : Quien tras tiempo tiempo 
espera, tiempo vien que se arrepiente, refrán compuesto del an- 
terior y del siguiente de la Colección de Zaragoza : Quien tiem- 
po tiene y tiempo espera, tiempo viene que desespera. También 



— 146 — 

dice el adagio : Más vale aceña parada que amigo molinero y — 
Abre el ojo , que asan carne; — El llanto sobre el difunto. 

m 

diVS. Cuando viene el bien, mételo en tu. ea«a. 

«¿Sé yo por ventura (exclama Sancho) , si en esos gobieraos 
me tiene aparejada el diablo alguna zancadilla donde tropiece y 
caiga y me deshaga las muelas? Sancho nací* y Sancho pien- 
so morir. Pero si con todo esto de buenas á buenas , «sin mucha 
solicitud y sin mucho riesgo me deparase el cielo alguna ín- 
sula , ó otra cosa semejante . no soy tan necio que la desechase , 
que también se dice : cuando te dieren la vaquilla , corre con la 
soguilla (n.o 181) , y cuando viene el bien, mételo en tu casa.» 

A99. El buen día, melerle en eaaa. 

Escribe Teresa Panza á la señora Duquesa : «Yo , señora , es- 
toy determinada , con licencia de vuesa merced , de meter este 
buen dia en mi casa , yéndome á la corte á tenderme en un co- 
che, para quebrar los ojos á mil envidiosos que ya tengo. » 

En el siguiente endiablado pasaje del Coloquio de los perros 
de Mahudes se lee el refrán íntegro : « El buen dia meterle en 
casa^ pues mientras se rie no se llora;, quiero decir que aunque 
los gustos que nos da el demonio son aparentes y falsos^ todavía 
nos parecen gustos.» 

Ni este ni el anterior se hallan en el Diccionario de la Acade- 
mia; pero expresa el mismo pensamiento, completándolo, el si- 
guiente, sacado de la Colección de Nuñez: Al buen dia ábrele 
la puerta^ y para el malo te apareja. La Colección de Zarago- 
za dice: El buen dia mételo en tu casa. Lriarte adóptala misma 
forma de Cervantes , sin más diferencia que la adición de la pro- 
posición a. Dice así : Al buen dia meterle en casa. 

En otro pasaje del Coloquio de los perros de Mahudes , dice 
Cipion : « Mejor será que este buen dia 6 buena noche la meta- » 
mos en nuestra casa , y pues la tenemos tan buena en estas 



« • 



— 147 — 

esteras , y no sabemos cuánto durará esta nuestra ventura , se- 
. pames aprovecharnos della y hablemos toda esta .noche ^ sm dar 
lagar al sueño que nos impida este gusto , de mi por largos tiem- 
pos deseado » 



191. Caando te dieren la iraqalUa, eorre eoii la ao- 
imilla. i 

Dice Sancho : « Tengo más de limpio que de goloso , y mi se- 
ñor don Quijote^ que está delante , sabe bien que con un puño de 
bellotas 6 de nueces nos solemos pasar entrambos ocho dias : ver- 
dad es que si tal vez me sucede que me den la vaquilla , corro 
con la soguilla : quiero decir , que cómo lo que me dan , y uso de 
los tiempos como los hallo.» 

Dos veces más cita Sancho este refrán , conforme puede verse 
en el pasaje contenido en el número 179 , y en el último de lo» 
insertos en el 154. 

Teresa , que se lo habia oido decir á su marido , lo aplica co- 
mo pudiera aplicarlo alguno de esos empleados 6 soldados de la 
revolución, que de todos loa cambios políticos sacan raja , y que 
con todo el mundo hacen buenas migas. Oigámosla: «Todas es- 
tas venturas y aun mayores me las tiene profetizadas mi buen 
Sancho, y verás tú, hija, como no para hasta hacerme condesa, 
que todo es comenzar á ser venturosa , y como yo he oido decir 
muchas veces á tu buen padre (que así como lo es tuyx) , lo es 
también de los refranes) , cuando te dieren la vaquilla , cor* . 
re con la soguilla: cuando te dieren un gobierno , cógele, cuan»- 
do te dieren un condado , agárrale , y cuando te hicieren tus tus 
con alguna dádiva , embásala : no sino dormios , y no respondáis 
á las venturas y buenas dichas que están llamando á la puerta 
de vuestra casa.» 

En la Colección del Marqués de Santillana y en la de Valles se 
lee como en dos de los ejemplos de Cervantes : Cuando te dieren 
la vaquilla^ corre con la soguilla. En el otro ejemplo (n.° 154), 
en vez de corre escribe Cervantes acude , lección autorizada 
también por la Academia. En los Refranes glosados se lee acof" 



— 148 — 

re. Hernán Nuñez dice : Cuando te dieren la cochinilla , acorre 
con la soguilla , versión que también ñgura en la Colección de 
Valles con la única diferencia ortográfica de corre en vez de 
acorre. El autor de la Pícara Justina dice : Cuando te ofrecieren 
la cochinilla f etc. En los MM. de Salazar las variantes son más 
notables : Cuando te dieren la cabreUa , prenla con tu soguiella. 
Equivalen exactamente á este adagio los dos no menos popu- 
lares: Cuando te dieren el anillo , para el dedillo , y Cuando te 
dieren el buen dado , adíale la mano. 



fl9*. De la mano á la boca se pierde la «opa. 

Este adagio , que se halla en las coleccionas de Valles y Nu- 
ñez , según la interpretación de la A.cademia , « advierte que en 
un instante pueden quedar destruidas las más fundadas esperan • 
zas de conseguir prontamente alguna cosa.» En este concepto, 
podía colocarse después del del número 79 ; pero también puede 
usarse para aconsejar que no se dejen pasar las ocasiones, y por 
este motivo lo incluyo en esta sección. 

« Sábete, hijo , dice el gran Tacaño , que de la mano á la boca 
se pierde la sopa.» 

Cervantes no lo cita , pero la hermosa frase de helarse las mi- 
gas entre la boca á la mano , lo recuerda involuntariamente. 
Aun cuando sea por via de digresión , no estará de más transcri- 
bir aquí uno de los pasajes en que don Quijote disparató más>y 
con más gracia. Al decirle uno de los galeotes que su compañera 
iba á galeras por alcahuete , y por tener asimesmo sus puntas y 
collar de hechicero , contestó don Quijote : « A no haberle añadido 
estas puntas y collar , por solamente el alcahuete limpio , no me- 
recia ir á bogar en las galeras , sino á mandallas y á ser general 
dellas , porque no es así como quiera el oficio de alcahuete , que 
es oficio de discretos , y necesarísimo en la república bien orde- 
nada , y que no le debia ejercer sino gente muy bien nacida : y 
aun habia de haber veedor y examinador de los tales ^ como lo 
hay de los demás oficios , con número deputado y conocido , co- 
mo corredores de lonja: y desta manera se excusarían muchos 



k 



— Iá9 — 

males, que se causan por andar este oficio y ejercicio entre gen- 
te idiota y de poco entendimiento, como son mujercillas de poco 
más 6 menos , pajecillos y truhanes de pocos años y de poca ex- 
periencia , que á la más necesaria ocasión , y cuando es menes- 
ter dar una traza que importe , se les hielan las migas entre la 
boca y la mano, y no saben cuál es su mano derecha.» 



19S. En lo« nidos de antaño no hay pájaros hogaAo* 

«Advierte este refrán , dice la Academia, que no se deje pa- 
sar la ocasión , por la dificultad que hay en hallarla cuando se 
busca. » 

Este es realmente el sentido eñ que por regla general suele 
emplearse , y por este motivo lo coloco en esta sección ; pero 
Cervantes la única vez que lo usa , lo emplea para denotar la 
alternativa 6 mudanza de las cosas en general , dándole un sen- 
tido muy semejante al de los contenidos en los números 78 y 79. 

Cuando Sancho Panza , secundándole el bachiller Sansón, 
suplica llorando á don Quijote que no se muera y que viva mu- 
chos años , porque la mayor locura que puede hacer un hombre 
en esta vida es dejarse morir sin más ni más , sin que nadie le 
mate , ni otras manos le acaben que las de la melancolía , y le 
dice que no sea perezoso , que se levante de la cama y que se 
irán al campo vestidos de pastores como tenian concertado , que- 
qnizás detrás de alguna mata hallarán á la señora doña Dulcinea 
desencantada , y que el qué es vencido hoy puede ser vencedor 
mañana; don Quijote contesta: «Señores, vamonos poco á poco, 
pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño : yo fui 
loco , y ya soy cuerdo , fui don Quijote de la Mancha, y soy ago- 
ra , como he dicho , Alonso Quijano el Bueno : pueda con vuesas- 
mercedes mi arrepentimiento y mi verdad volverme á la esti- 
mación que de mí se tenia , y prosiga adelante el señor escri- 
bano.» 

Harto mejor que no ideando nuevas constituciones y tramando- 
nuevos motines , se pondría algún remedio i los males y acha- 
ques de nuestra desventurada madre patria , sólo con que los re- 



— 150 — 

volucionarios Quijotes españoles se decidiesen á seguir humilde- 
mente el laudable ejemplo de Alonso Quijano el Bueno. Pero 
yaya usted ahora con laudables ejemplos en los felices tiempos 
que corremos. 

Viene á decir lo mismo esotro proverbio : En Gtmdalajara, lo 
que hay á la noche no hay á la mañana. 

Los siguientes hacen burla de los que por holgazanería, 6 bien 
por negligencia 6 necedad^ dejaron pasar la ocasión 6 coyuntura 
de alguna cosa : Con agua pasada no muele molino ; — Cuando el 
necio es acordado , el mercado es ya pasado ; — Cuando la sucia 
empucha , luego anubla; — El dia que no escobé vino qmen no 
pensé; — Por setiembre calabazas ; — Después de vendimias 
cuévanos; — Al asno muerto la cebada al rabo; — Cuando vino 
£l orinal , muerto era Juan Pascual. 



— 161 — 



IML. 9iiton bien tiene y mal eaeose^ por Men que «n 
-enejn, no se venga* 

Así es cómo refiere Sancho este refrán la única vez que lo 
trae á cuento. Cuando oye decir á su amo' que una vez cortada 
4a cabeza del gigante y devuelta la pacífica posesión de su esta- 
do á la Princesa , piensa dar la vuelta al punto á España , de- 
jando pasar y perder un tan rico casamiento , sólo por ver á la 
luz que sus sentidos alumbra , le replica de esta manera : « Calle 
por amor de Dios , y tenga vergüenza de lo que ha dicho , y 
tome mi consejo y y perdóneme y y cásese luego en el primer lu- 
gar que haya cura , y sino ahí está nuestro Licenciado , que lo 
hará de perlas : y advierta que ya tengo edad para dar consejos, 
y que este que le doy le viene de molde , que más vale pájaro en 
mano que buitre volando (n.^ 1B5) , porque quien bien tiene y 
mal escoge, por bien que se enoja, no se venga.» 

Bien que el arreglo de Sancho descubra ser de mano maestra, 
el verdadero refrán , según consta en la Colección del Marqués 
de Santillana , en la del Comendador y en el Diccionario de la 
Academia , dice así : Quien bien tiene y mal escoge , del mal que 
le venga no se enoje. La Colección de Zaragoza ofrece alguna 
pequeña variante: Quien bien está y mal escoge, si mal le viene 
no se enoje. 

Advierte este refrán que el que deja un bien cierto por otro 
dudoso , no debe quejarse de su desgracia. 

Q^ien bien tiene y mal desea , vaya y viva en la galera; — 

^^n bien estay no se mude; — Quien bien está y mal busca, 

n 



— 182 — 

si mal le viene Dios le ayuda; — Quien bien tiene y mal busca y 
si bien le viene Dios le ayuda. 

Para burlamos del que por librarse del mal qae padece desea- 
otro mayor , decimos : Sácame de aqui^ y degüéllame allí. 

49S. MAS wml9 pájaro en numo que buitre volaade. 

Además de citar Sancho este adagio en el pasaje del número 
anterior , lo cita también en el tercero de los insertos en el 154 
y en el que sigue : « Señor , qué tonto hubiera andado yo , si hu- 
biera escogido en albricias los despojos de la primera aventara 
que vuesa merced acabara , antes que las crías de las tres ye* , 
guas. En efecto, en efecto^ más vale pájaro en mano , que bui- 
tre volando.» 

Avellaneda lo emplea también en dos distintos pasajes. 

El sentido es , que más vale lo poco seguro , que lo mucho 
contingente. 

49tt. Más ¥ale un toma qae dos te daré. 

Eso decian los federales cantoneros á los federales cachazudos. 

La Colección del Marqués de Santillana dice : Faré^, faré,,.,, 
más vale un toma que dos te daré^ y la de Pedro Valles , No 
me curo de haré, haré: más vale un toma que dos te daré. En 
los MM. de Salazar se halla en esta forma: Más vale un tien, 
que dos tú V avrás. 

En el fondo es idéntico al anterior. Cervantes lo usa en el 
pasaje inserto en el número 16 , en el tercero del número 154 
y en el del número 156. 

499. Má» TAle aleo qae no nada. 

Como el algo sea bueno ^ se entiende; pues de lo contrario,, 
más vale nada que algo. En oyendo hablar de derechos y liber- 
tades y garantías , no me llega la camisa al cuerpo. 

Don Quijote aplica el refrán al encantado yelmo de Mambrí- 
no. «¿Sabes (dice) qué imagino, Sancho t que esta famosa pieza 



— 183 — 

deste encantado yelmo , por algún extraño accidente debió de 
venir á manos de quien no supo conocer ni estimar su valor , y 
sin saber lo que hacía , viéndole de oro purísimo , debi<5 de fun- 
dir la otra mitad para aprovecharse del precio , y de la otra mi- 
tad hizo esta que parece bacía de barbero . como tú dices ; pero 
sea lo que fuere , que para mí que la conozco , no hace al ca^o 
su trasmutación y que yo la aderezaré en el primer lugar donde 
haya herrero , y de suerte que no le haga ventaja , ni aun le lle- 
gue la que hizo y forjó el dios de las herrerías para el dios de 
las batallas : y en este entretanto la traeré como pudiere , que 
más vale algo que no nada , cuanto más que bien será bastante 
para defenderme de alguna pedrada.» 

La Academia , que no considera este refrán como tal , suprime 
el no. Sin embargo en la Colección de Zaragoza vemos escrito 
el refrán de la misma manera que lo trae Cervantes. 

La razón de este refrán , digno de Pero Grullo , nos la da 
aquel otro de , Algo e$ queso, pues se da por peso. 



199. A ffaUa de pait^ buenas «on «ortM. 

£1 que algo consigue debe contentarse y aunque no sea todo lo 
que deseaba. 

Cervantes no cita íntegro este refrán y y una sola vez alude á 
él y al final de aquel nuevo y suave coloquio entre los dos escu- 
deros. «Por eso digo , dijo el del Bosque, que nos dejemos de 
andar buscando aventuras , y pues tenemos hogazas , no busque- 
mos tortas^ y volvámonos á nuestras chozas y que aUí nos hallará 
DioSf 8i él quiere.» 

En el Quijote de Avellaneda se lee íntegro , tal como aquí se 
halla escrito , de conformidad con la Colección de Valles y con 
el Diccionario de la Academia. El Marqués de Santillana dice : 
A mengua de pan, buenas son tortas, y Hernán Nuñez , A men- 
gua de pan , buenas son tortas de Zaratán. 

Equivalen á este los siguientes : A falta de vaca y buenos son 
pollos con tocino; — A mengua de carne y buenos son pollos con 
tocino ;^A falta de moza, buena es Aldonxa. Avellaneda di- 



— lu- 
ce : A jaita de colcha , huena es manta. El refrán Más vale "pan 
duro que ninguno , y aquel otro, Más valen dos bocados de va- 
ca^ que siete de patata y expresan verdades de la misma 'índole. 
En el Quijote de Avellaneda hallamos el siguiente : A quien 
dan no escoge. En el Coloquio de los perros de Mahudes cita 
Cervantes , bien que modificándolo , aquel otro que también apa- 
rece en el Diálogo de las lenguas: Del lobo un pelo y y ese de la 
frente. Encierra el mismo consejo el de, A caballo presentado 
no le mires el diente. 

499. Baenas son mansa* despaes de Pasena. 

Advierte este refrán que lo útil siempre viene bien, aunque 
venga tarde. 

Como don Quijote preguntase á Sancho qué rica joya le había 
dado Dulcinea en albricias, según era costumbre en los caballeros 
y damas andantes darlas á los escuderos , doncellas y enanos que 
les llevaban nuevas , Sancho le contestó que esa buena usanza de- 
bió ser en los tiempos pasados , puesto que Dulcinea no le dio á 
él más que un pedazo de pan y queso , por las bardas del corral, 
y aun por más señas era el queso ovejuno. Dijole entonces don 
Quijote : «Es liberal en extremo, y si no te dio joya de oro , sin 
duda debió de ser porque no la tendría allí á la mano para dár- 
tela ; pero buenas son mangas después de pascua , yo la veré , y 
se satisfará todo.» 

Cervantes escribe el refrán de la misma manera que se halla 
en las colecciones del Marqués de Santillana y del Comendador 
griego. En la de Zaragoza se nota esta pequeña variante que des- 
luce algún tanto la frase : Buenas son mangas pasada la Pascua. 

199. IVo hay eatómafl^o qne sea an palmo mayor qae 
otro. 

Máxima que deberían tener presente los ambiciosos. Cervan- 
tes la usa una sola vez , poniéndola en boca de Sancho en aquel 
gracioso pasaje inserto en el número 89. No ha adquirído la ca- 
tegoría de refrán, pero bien lo merece. 



' 



— 18B — 

«•!• llá« eallenian euatro Taras de pafto de Cuenea 
^ue eaatro de llmlste de 0eso¥la. 

La moral de esta máxima es la misma que la de la del nyme- 
To anterior, pero habla más especialmente contra las vanidades 
del lujo. No se haUa tanipoco mas que en el citado pasaje del 
número 89 , ni figura como refrán en ningima colección ni dic^ 
cionario. 

!••• Mo quiero perro eon eeneerro. 

Denota este adagio que no se quiere lo que bajo la apariencia 
de utilidad sdlo trae perjuicios. 

En este sentido lo usa Sancho en el siguiente pasaje: «No he- 
mos topado á nadie , respondió don Quijote , sino á un cojin y á 
una maletilla que no lejos deste lugar hallamos. También la ha- 
llé yo , respondió el cabrero , mas nunca la quise alzar , ni llegar 
á ella , temeroso de algún desmán y de que no me la pidiesen 
por de hurto : que es el diablo sotil (n° 249) , y debajo de los 
pies se levanta allombre cosa donde tropiece y caya , sin saber 
cómo ni cómo nó. Eso mesmo es lo que yo digo^ respondió San- 
cho , que también la hallé yo , y no quise llegar á ella con un 
tiro de piedra : alU la dejé , y allí se queda como estaba , que 
no quiero perro con cencerro.» 

En el Quijote de Avellaneda se halla usado dos veces. La Co- 
lección de Zaragoza^ además de esta forma empleada por Cer- 
vantes y Avellaneda , que es la más vulgar y la adoptada por la 
Academia , consigna la siguiente , tomada de la Colección del 
Marqués de Santillana , que es también la de Malar a y de Nu- 
ñez : Aunque mi suegro sea bueno , no quiero perro con cencerro^ 

-!••• Mam valo buena e«poranaa« qao rain pofloalon. 

Este adagio, no incluido en el Diccionario de la Academia, ni 
en ninguna de las principales colecciones , puede considerarse 
como el reverso de los de los números 185 y 186. 



— 156 — 

Don Quijote al proyectar su tercera salida , negándose á darle 
á«u escudero salario fijo por no sacar de sus términos y quicios la 
antigua usanza de la caballería andante , le habla en estos témi* 
nos : « Sancho mió , volveos á vuestra casa , y declarad á vuestra 
Teresa mi intención, y si ella gustare y vos gustar edes de estar á 
merced <!onmigo , hene quidem , y si no , tan amigos como de an- 
tes , que si al palomar no le falta cebo , no te faltarán palomas 
(n.o 210) : y advertid, hijo, que más vale buena esperanza, que 
ruin posesión, y 43uena queja, que mala paga (n.° 194). Hablo 
desta manera , Sancho , para probaros que también como vos sé 
yo arrojar refranes como llovidos : y finalmente quiero dedür, y 
os digo , que si no queréis venir á merced conmigo, y correr la 
suerte que yo corriere , que Dios quede con vos y os haga un 
santo , que á mí no me faltarán escuderos .más* obedientes , más 
solícitos, y no tan empachados , ni tan habladores como vos.» 

También lo usa Cervantes en el primero de los pasajes inseir- 
tos en el número 99. 

En la Colección de Zaragoza hallamos un adagio muy pare- 
cido que dice así : Más vale bien de lejos que mal de cerca. 



fl94. H¿s ¥ale buena queda, que mala pasa. 

El último de los pasajes citados es el único del Quijote en que 
se lee este refrán , con el cual denotamos , que el quedarse con 
motivo á la queja rehusando el premio , es preferible á quedar- 
se mal satisfecho , admitiendo un premio que no corresponda al 
mérito. 

Con este adagio y el anterior convenció don Quijote á Sancho 
de qu« valia más la esperanza de un gobierno que un miserable 
salario que se da á un cualquiera. Millares de patriotas hay en 
España que no admiten estancos por tener dirigida la puntería á 
las embajadas y ministerios. 



— 167 — 



!••• El mhmú de lo qae eanta yanta. 

El inventor de este antiquísimo refrán no pudo prever los 
l)ratales despojos de que la Iglesia habia de ser víctima. Ahora 
son el periodista^ el diputado, el orador del club^ el predicador 
de plazuela, el tenor bufo^ los que holgadamente yantan y can- 
tan. En ninguna época de la historia habían valido una frase ora- 
toria <5 un do de pecho lo que valen en estos felices tiempos del 
parlamentarismo y de la música estrepitosa. 

Es claro que el refrán habla con todo el que bajo cualquier 
concepto vive de su trabajo , y lo mismo es aplicable al pesetero 
voluntario de la libertad , que á la más encopetada prima dona. 
Los abades son ahora los únicos que por más que se desgañiten 
no yantan , por no consentirlo los progresos de la civilización y 
de la ciencia moderna. 

£1 famoso Roque Guinart , uno de los más liberales patriotas 
de los tiempos antiguos , á pesar de los lladres que su perdición 
procuraban , volviéndose á los capitanes que hablan caido en su 
poder , les dijo : « Vuesas mercedes , señores capitanes^ sean ser- 
vidos de prestarme sesenta escudos , y la señora Regenta ochen- 
ta , para contentar esta escuadra que me acompaña , porque el 
abad de lo que canta yanta , y luego puédense ir su camino libre 
y desembarazadamente , con un salvoconducto que yo les daré, 
para que si topasen con otras de algunas escuadras mias , que 
tengo divididas por estos contornos^ no les hagan daño, que no 



— 188 — 

€S mi intención de agraviar á soldados , ni á mujer alguna , espe- 
cialmente á las que son principales.» 

Entristecido Sancho al ver que Altisidora, á quien había 
devuelto la vida, no le cumplía la palabra de darle las ca- 
misas , yendo y viniendo en esto, dijo á su amo : «En verdad, 
señor , que soy el más desgraciado médico que se debe de ha- 
llar en el mundo , en el cual hay físicos que con matar al en- 
fermo que curan , quieren ser pagados de su trabajo , que no es- 
otro sino firmar una cedulilla de algunas medicinas , que no las 
hace él , sino el boticario , y cátalo cantusado ; y á mí , que la 
salud ajena me cuesta gotas de sangre , mamonas , pellizcos , al- 
filerazos y azotes , no me dan un ardite : pues yo les voto á tal^ 
que si me traen á las manos otro algún enfermo , que antes qae 
le cure me han de untar las mias , que el abad de donde canta 
yanta , y no quiero creer que me haya dado el cielo la virtiK] 
que tengo , para que yo la comunique con otros de bdbilis bó- 
bilis.» 

He preferido la lección del primero de estos dos pasajes , en 
razón de ser en el dia la más usada , aparte de ser la de la Aca^ 
demia y de la Colección de Iriarte. Sin embargo , la lección del 
segundo pasaje. El abad de donde canta yanta , guarda más- 
analogía con las de las colecciones del Marqués de Santillana, de 
Nuñez y de Valles y con la del autor del Diálogo de las lenguas^ 
que muy poco difieren entre sí , y son las siguientes : El ahat 
donde canta, ende yanta; — El abad donde canta ^ dende yan- 
ta; — El abad de do canta , de allí yanta; — El abad de don- 
de canta f de allí yanta. 

Que el operario es digno de su merced, además de consignar- 
lo las Sagradas Escrituras , lo confirman de varias maneras mul- 
titud de refranes ; v. g. : En esta vida caduca, el que no traba-^ 
ja no manduca; — Obra hecha dinero espera; — No se dan pa- 
los de balde (dígalo Sagasta) ; — Im necesidad hace á la vieja 
trotar; — Anda el hombre al trote por ganar su capote; — 
Quien hace los mandados se coma los bocados; — Cuando siem-- 
hres , siembra trigo , que chícharos hacen ruido ; — No saques 
espinas donde no hay espigas. 



— 159 — 

€••. liO que eaesta poco , me «üitma en méiuMi. 

En la novela «El Curioso impertinente» esto dice Camila , re- 
firiéndose á la facilidad con que habia entregado la joya que la 
honra le vedaba entregar. 

No consta este adagio en ninguna de las colecciones ni en el 
Diccionario de la Academia ; pero expresa exactamente el mis- 
mo pensamiento y de una manera más poética aquel otro , Hijo 
sm dolor , moÁre sin amor, 

-fl^y. I^o qae máu» eneata •« estima en mém. 

La verdad que encierra esta máxima es la misma de la ante- 
rior , no obstante la contraposición del pensamiento. 

En el discurso de las armas y las letras se lee el siguiente pa- 
saje : «Dicen las letras , que sin ellas no se podrían sustentar laa 
armas ^ porque la guerra también tiene- sus leyes, y está sujeta 
á ellas ^ y que las leyes caen debajo de lo que son letras y letra- 
dos. A esto responden las armas y que las leyes no se podrán 
sustentar sin ellas , porque con las armas se defienden las repú- 
blicas , se conservan los reinos , se guardan las ciudades , se ase- 
guran los caminos, se despojan los mares de corsarios, y final- 
mente , si por ellas no fuese , las repúblicas , los reinos , las mo- 
narquías , las ciudades , los caminos de mar y tierra estarían 
sojetos al rígor y á la confusión que trae consigo la guerra el 
tiempo que dura , y tiene licencia de usar de sus privilegios y de 
sus fuerzas : y es razón averiguada , que aquello que más cues- 
ta, se estima y debe de estimar en más.» 

i Qué felicísimas ocurrencias tuvo el bueno de don Quijote ! 

Dicen otros refranes: Lto que mucho vale t mucho cuesta; — 
Nunca mucho costó poco; — Lo que más vale , de so tierra sale^ 
— A buen bocado , buen grito, 

«••• Mientras •« ^nm al^o, no ue pierde nada. 

Tampoco lo incluye la Academia , ni Sancho lo saca á colación 
mas que en el pasaje inserto en el número 96. 
Dice otro adagio : Husada menuda á su dueño ayuda. 



— 160 — 
I 

«••. Sobre un huevo ipone la calllna. 

En el mismo pasaje inserto en el número 96 , junta Sancho 
este refrán con el anterior , reduciéndolo á una sencilla regla 
económica. 

Pero el refrán se extiende á denotar que para adelantar en 
<nialquiera cosa es preciso contar con algún principio. Cuando 
quedó atajado el camino de la revolución de setiembre con el 
nombramiento de un rey democrático , los republicanos se dieron 
por muy contentos y satisfechos , ateniéndose á la verdad del 
adagio, y aun ahora después del primer fracaso , se conforman. 
La sensatez de la clase proletaria , que tanto sorprende á los que 
de ella esperaban la inmediata liquidación social , se funda pre - 
cisamente en esta misma verdad inconcusa de que sobre un hue- 
vo pone la gallina. El huevo es el sufragio universal, y la galli- 
na el pueblo soberano. Si saldrá huero el huevo , ó si cantará el 
pollo, 6 si el pollo llegará á ser gallo , esto nadie lo sabe. Ni lo 
sabe Bismark, ni lo sabe Pateta. Averigüelo Vargas. 



•••• Maohoa poeoa baeen un mnoho. 

Hé aqui otra excelente regla de economía, harto olvidada por 
desgracia en unos tiempos en que todo el mundo quiere hacerse 
rico al vapor. En ella están fundadas las cajas de ahorros ; y na- 
da se ha dicho de más sustancia contra ese lujo corruptor , plaga 
de todos los tiempos , pero que tan colosales proporciones ad- 
quiere en épocas de tanta degradación y corrupción de costum- 
bres como la que estamos atravesando. 

Sancho agrega este refrán á los anteriores en el citado pasaje 
del número 96. 

Lo mismo que se dijo del adagio anterior puede decirse de es^ 
te^ y con más razón si cabe. No se trata de una simple regla 
económica , sino de un principio metafísico , que así tiene aplicar* 
cion á la economía , como á todo lo demás. 



— 161 — 

La variedad de formas que este principio filosófico aplicado ¿ 
la economía ha sugerido^ la compraeban los refranes siguientes; 
Muchas candelillas hacen un cirio pascual ; — Quien una blan- 
ca no estima , de ciento no hará cima; — Grano á grano hinche 
la gallina el jpapo; — Un grano no hace granero, pero ayuda 
á su compañero; ■— Grano á grano allega para tu año; — Si- 
gue á la hormiga f si quieres vivir sin fatiga; — Cada cabello 
hace sombra en el suelo; — Las migajas del fardel á veces sa- 
benbíen. 



t^t* Modle tienda ntáa !• iplema de ««•nto faere lar- 
ca la flAbana. 

En el pasaje inserto en el número 126 puede verse el uso acer- 
tadísimo que hace Sancho de este refrán. 

El querer tender demasiado la pierna es la gran calamidad de 
nuestro siglo. 

Hernán Nufíez varía el refrán de este modo : Cada uno ex- 
tienda la pierna, como tiene la cubierta. 

Se dice también : Cual el año , tal el jarro ; — Cada uno se 
extiende hasta donde puede ; — Extiéndete bien, que corto es 
el racel. 

Recomiendan las ventajas de una prudente economía los que 
signen: Quien come y condesa , dos veces pone mesa; — Quien 
no guarda nunca alza barba; — Quien no pone y siempre saca, 
suelo halla ; — Qyien endura , caballero va en buena muía ; — • 
Quien se viste de ruin paño , dos veces se viste al año ; — Al- 
quimia probada , tener renta y no gastar nada; — Quien tiene 
cuatro y gasta cinco , no ha menester bolsico ; — Ahorrar para 
la vejez , ganar un maravedí y gastar tres; — Los dineros del 
sacristán , cantando se vienen , cantando se van ; — Aja no tie- 
ne que comer , y convida huéspedes; — A quien no le sobra él 
pan, no crie can; — Allegadora de la ceniza, y derramadora 
de la harina; — Compra lo que no has menester , y venderás lo 
que no podrás excusar; — Quien compra lo que no puede, vende 
lo que le duele; — Ni tu pan en tortas ni tu vino en botas. 



— 162 — 

«•!i. I^o que hM de dar al mar dalo al «ato 9 y sa- 
carte ha de ealdado. 

Cata ahí lo de los gastos reproductivos. 

Tan original como chistosa es la aplicación que de este refrán 
hace Sancho en el pasaje siguiente : « Tosilos se Uegd adonde 
doña Rodríguez estaba , y dijo á grandes voces : yo , señora, 
quiero casarme con vuestra hija, y no quiero alcanzar por 
pleitos ni contiendas lo que puedo alcanzar por paz y sin peligro 
de la muerte. Oyd esto el valeroso don Quijote, y dijo: pues 
esto es así^ yo quedo libre y suelto de mi promesa: cásense en 
hora buena , y pues Dios nuestro Señor se la dio , San Pedro 
se la bendiga (n.<> 100). El Duque habia bajado á la plaza del 
castillo , y llegándose á Tosilos , le dijo : i es verdad , caballero, 
que os dais por vencido , y que instigado de vuestra temerosa con- 
ciencia os queréis casar con esta doncella t Sí señor, respon- 
dió Tosilos. Él hace muy bien , dijo á esta sazón Sancho Panza, 
porque lo que has de dar al mur , dalo al gato , y sacarte ha de 
cuidado.» 

Aparte de las aplicaciones de esta índole á que se pueda pres- 
tar el refrán, lo que aconseja es que no dejen de hacerse los 
gastos útiles 6 necesarios , cuya omisión pudiera ocasionarnos 
graves pérdidas. 

£1 autor del Diálogo de las lenguas suprime la última frase, 
diciendo sencillamente , Lo que has de dar al mur, dalo al gato. 
La Academia dice: Lo que has de dar al rato, dáselo al gato; 
el Comendador griego , Lo que has de dar al mur, dalo al gato, 
y quitarte ha de cuidado ; y la Colección de Valles , además de 
esta última lección , trae la siguiente : Lo que has de dar al mur 
dalo al gato , y hará el mandado. 

Expresan exactamente el mismo concepto : En tiempo y lugar 
el perder es ganar ; — Quien no adoba gotera, hace casa ente- 
ra; — Quien sus carros unta, á sus bueyes ayuda. 

Pero ninguno más á propósito para cerrar este párrafo , ni más 
digno de ser tenido en cuenta por los economistas cristianos , ni 
más echado en olvido en el dia de hoy que aquel que dice : Lo 
que no lleva Cristo, lleva el fisco. Refrán de los de mucha tras- 
tienda y muy larga cola. 



— 163 ~ 



••S. El dar y el tener, seso ha menester. 

Además de usar Sancho este refrán en uno de. los pasajes in- 
sertos en el prólogo , lo aplica en el que sigue con tanta gracia, 
<]Tie no pudo menos de reírse don Quijote. Dice así: «Toda la 
imagen parecía un ascua de oro , como suele decirse. Viéndola 
don Quijote , dijo : este caballero fué uno de los mejores andan- 
tes que tuvo la milicia divina : llamóse don San Jorge y fué ade- 
más defendedor de doncellas. Veamos esta otra. Descubrióla el 
hombre , y pareció ser la de San Martin , puesto á caballo, que 
partía la capa con el pobre , y apenas la hubo visto don Quijote, 
cuando dijo : este caballero también fué de los aventureros cris- 
tianos^ y creo que fué más liberal que valiente^ como lo puedes 
echar de ver , Sancho , en que está partiendo la capa con el po- 
bre y le da la mitad , y sin duda debia de ser entonces invierno, 
que sino él se la diera toda^ según era de caritativo. No debió 
de ser eso, dijo Sancho, sino que se debió de atener al refrán 
que dicen: que para dar y tener, seso es menester.» 

Pueden considerarse como derivaciones de esta regla general 
los refranes que recomiendan la liberalidad, así como los que ha- 
cen burla de la prodigalidad y de la cicatería; v. g. : No da quien 
Jia, mas quien vexado lo ha; — Quien da bien vende, si no es 
ruin el que prende; — Quien poco tiene y eso da y presto se ar- 
repentirá ; — Quien da lo suyo antes de su muerte , merece que 



— 164 — 

le den con un mazo en la frente ; — Si no fuese por toma tú to- 
ma tú , más temia que no tú; — Quien no da de lo que tiene ^ 
no ha de lo que quiere; — Quien no da de lo que le duele, no 
alcanza lo que quiere ; — Cuando pobre franco , cuando rico 
avariento; — Cuando no tenia dábate, ahora que tengo no te 
daréj ruega á Dios que no tenga para que te dé; — Dádiva 
ruin á su dueño semeja ; — La zarza da el fruto espinando , y el 
ruin llorando; — Hacino sodes, Gómez, para eso son los hom- 
bres ; — Lo mió mió, y lo tuyo de entrambos ; — Del pan de mi 
compadre y gran zatico á mi ahijado; — Bien te quiero, bien te 
quiero y mas no te doy mi dinero. 

En el Coloquio de los perros de Mahudes , impugna Berganza 
aquel antiquísimo refrán de , ñfás da el duro que el desnudo. 
Vale la pena de oir sus propias palabras : a No hay mayor ni 
mejor bolsa que la de la caridad , cuyas liberales manos jamás 
están pobres ; y así no estoy bien con aquel reirán que dice : 
más da el duro que el desnudo ; como si el duro y avaro diese 
algo , como lo da el liberal desnudo , que en efecto da el buen 
deseo cuando más no tiene.» 



••4. El qae loéso da, da doa Yeees. 

El pasaje á que se hizo referencia en el número 196 es el úni- 
co en que Cervantes menciona este refrán. Dice Leonela á 
Camila : « No te dé pena eso , señora mia , que no está la mon- 
ta^ ni es causa para menguar la estimación , darse lo que se da 
presto , si en efecto lo que se da es bueno , y ello por sí digno de 
estimarse : y aun suele decirse , que el que luego da , da dos 
veces.» 

No lo cita la Academia , ni figura tampoco en las colecciones. 
Es más frecuente decir, como se lee en el Diablo Cojuelo: Quien 
da luego , da dos veces. 

Conviene tener en cuenta que tan verdadero resulta el refrán 
cuando lo que se da es dinero 6 cosa parecida , como cuando son 
palos 6 mojicones. 



— 166 — 



••S. Mo hay pariente pebre. 

Salvador Jacinto Polo de Medina , citado en el Diccionario de 
Autoridades , escribe : « Por esto entiendo yo aquel refrán que 
dice : No hay pariente pobre, porque cuando uno está rico nin- 
gún pobre es su pariente. » Del contexto de este pasaje se infiere 
que con este adagio se censura á los que por ser ricos no hacen 
el menor caso de sus parientes. Bajo este concepto formaría 
buen juego con los incluidos en el número 129^ y sobre todo con 
aqael de , Cuando el villano está en el mulo, no conoce á Dios 
ni al murido. Pero también puede aplicarse al que no repara en 
gastar pródigamente , favoreciendo á parientes y amigos. 

La Academia no considera este refrán mas que como una fra- 
se « con que se explica el genio del que teniendo que gastar , lo 
hace sin reparo y largamente.» No obstante, figura como adagio 
en la Colección de Valles. 

En el siguiente pasaje del Quijote lo usa Teresa Panza en el 
sentido descrito por la Academia. Dice así : « Salióse en esto Te- 
resa fuera de casa con las cartas , como si fuera en un pandero, 
y encontrándose acaso con el Cura y Sansón Carrasco , comenzó 
á bailar y á decir: á fe que agora que no hay pariente pobre, 
gobiernito tenemos , no sino tómese conmigo la más pintada hi- 
dalga, que yo la pondré como nueva.» 

Agora que no hay pariente pobre , equivale á , Ahora que 
tomos ricos. 



Bl MMtre del CtentlUo, que eeftia de lialde y pe- 
ala el hilo. 

Este refrán se aplica al que además de trabajar sin utilidad^ 
sufre algún perjuicio ó paga el coste. 

Aquel literato Canónigo, que tan cuerdamente discurría acerca 
de lo que debían ser los buenos libros de caballerías , dice que 
habia tenido tentación de escribir uno guardando en él todos los 
puntos que habla significado ; pero desistió de hacerlo , tanto por 



— 166 — 

considerarlo cosa ajena de su profesión y como por no sujetarse 
al confuso juicio del desvanecido vulgo ; y después de haber ob- 
servado lo que pasaba en el teatro ^ que las comedias escritas 
como el arte pide no sirven sino para cuatro discretos que las 
entienden , y no dan de comer á los que las componen , añade : 
«deste modo vendrá á ser mi libro al cabo de haberme quemado 
las cejas por guardar los preceptos referidos, y vendré á ser el 
sastre del Cantillo.» Este es el único pasaje del Quijote en que 
se alude al refrán indicado. 

£1 Marques de Santillana dice : "El alf ayate del Cantillo facia 
la costura de balde, é^ ponía el hilo; la Colección de Valles: El 
álfayate del Cantillo , hacia la costura de balde y /I ponia el 
hilo , y también , El sastre de la encrucijada , que pone el hilo 
de su casa ; la de Nufíez : El álfayate del Cantillo , hacia la 
costura de balde , y ponia el hilo , y también , El álfayate de 
la encrucijada, que ponia el hilo de su casa / Covarrubias : El 
álfayate de la Adrada pone el hilo de su casa , y El sastre del 
Campillo {6 del Cantillo) que ponia de su casa el hilo; y la 
Academia en el Diccionario de Autoridades da por anticuada es- 
ta lección, El álfayate de la encrucijada pone el hilo de su ca- 
sa f y como usual y corriente ésta : El sastre del Campillo , coseí' 
de balde y poner el hilo. En sus últimas ediciones del Dicciona- 
rio, además de estas dos últimas lecciones, sanciónala Academia 
la que hemos adoptado y que difiere poco 6 mucho de todas las 
demás. 

Mateo Alemán en el Guzman de Alfarache todavía nos pre- 
senta una nueva variante , pues dice No seamos el álfayate de la 
esquina que ponia hasta el hilo de su casa. Y en lu Pícara Jus- 
tina se amalgama este adagio con otro idéntico en el sentido: 
Como el sastre del Campillo y la costurera de Miera , que el 
uno ponia el hilo^ y la otra el trabajo y la seda. 



— 167 — 



#•9. Tanto -wale» enanto ilenea. 

Asi anda el mundo. Las mil y una diabluras que en él suce- 
«den, unos las hacen por tener, y otros por aparentar que tienen. 
Este refrán es el punto de, partida de todas- las modernas ^a^pias 
:sociales, y la causa de esta gran tempestad de tristísimas, nsail^ 
dades que nos abruman. 

Al decir don Quijote á Sancho que bien se echaba de ver que 
era villano y de aquellos que dicen , viva quien vence , S^incho 
replica': «No sé de los que soy; pero bien sé que nunca de las 
ollas de Basilio sacaré yo tan elegante espuma^ como esta que 
he sacado de las de Camacho, y enseñóle el caldero lleno de 
gansos y de gallinas : y asiendo de una , comenzó á comer con 
mucho donaire y gana , y dijo : á la barba de las habilidades de 
Basilio , que tanto vales cuanto tienes , y tanto tienes cuanto va- 
les. Dos linajes solos hay en el mundo , como decía una agüela 
mia f que son el tener y el no tener , aunque ella al del tener se 
atenia : y el día de hoy , mi señor don Quijote , antes se toma el 
pulso al haber , que al saber : un asno cubierto de oro parece 
mejor que un caballo enalbardado (n.» 209).» 

En otra ocasión apela también á la autoridad de su abuela pa- 
ra demostrar la verda^ de la misma especuladora filosofía. « No 
sino haceos miel y paparos han moscas (n.® 29) , tanto vales 
cuanto tienes , decia una mi agüela , y de hombre arraigado no 
te verás vengado (n.o 243).» 

Dícese también : Tanto vales como has , y en las colecciones 

13 



— 168 — 

del Marqués de SantiUana, de Valles y deNuñez, leemos: Tan- 
to vales cuanto has , y tu aver demás. 

£1 tema es de los más fecundos , y por ende las variaciones- 
muchísimas. Dineros son calidad ; — Don dinero es gran caba- 
llero; — Los que kan ducados, señores son Jlamados; — Los 
dineros hacen dueñas y escuderos; — A las barbas con dineros 
honra hacen los caballeros ; — El dinero hace al hombre ente- 
ro ; — El rico con sólo serlo ^ de todos es deudo; — Quien tiene 
dineros , ha compañeras; — La necesidad tiene cara de hereje ; 
— Q^ien pobreza tien , de sus deudos es desden ; — Sobre diñe- 
rOf no hay compañero ; — No hay amigo ni hermano , si no hay- 
dinero de mano; — Hax por haber y venirte han á ver; — Quien, 
no ha dinero f no es placentero. 



••9. l4Mi necedades del rieo p«Miii por oenieiMUui en 
el mundo* 

A continuación del primero de los pasajes contenidos en el nú- 
mei'o 84 , añade Sancho : « Y teniendo yo el mando y el palo> 
haré lo que quisiere : cuanto más , que el que tiene el padre al- 
calde {n.^ 245), y siendo yo gobernador, que es más que ser at'- 
calde , llegaos que no la dejan ver , no sino popen y calóñenme 
(n.* 225) , que vendrán por lana , y volverán trasquilados (n.® 56), 
y á quien Dios quiere bien , la casa le sabe (n.* 172) , y las ne- 
cedades del rico pasan por sentencias en el mundo , y siéndolo* 
yo , siendo gobernador y juntamente liberal , como lo pienso ser, 
no habrá falta que se me parezca. » 

Este refrán no consta en el Diccionario de la Academia ni en^ 
ninguna de las colecciones clásicas ; pero en la de Zaragoza ha- 
llamos el siguiente : Quien dinero tiene , sabio parece. 

••9. Asno eargado de oro sabe UJero por una mon- 



Así escribe Cervantes este refrán , como puede verse en el pa- 
saje inserto en el número 156. En el primero de los transcrito» 



— 169 — 

en el número 207 lo varía de este modo: Un asno cubierto de oro 
parece mejor que un caballo enalbardado. La forma más vulga- 
rizada^ tal como la trae la Academia y se lee en todas las prin- 
cipales colecciones , excepto en la del Marqués de Santillana , es 
la siguiente: Aíno con oro , alcánzalo todo: 

Dice también el adagio : Quien tiene argén , tiene todo bien ; 
— Quien dinero tiene , alcanza lo que quiere; -^ Quien tiene di- 
neros , pinta panderos ; — Quien dineros y 'pan tiene , consuegra 
con quien quiere; — - Quien dineros tiene ^ barato come; — El di- 
tero hace del nudo bueno; -^ Todas las cosas obedecen á la pe- 
cania; — No hay placer mas halaguero ^ que tener mucho di- 
nero. 



•!•• SI Al palomar no le falta eebo^ ao le faUarAn 



No usa Cervantes este refrán mas que en el pasaje transcrito 
en el número 193. 

La Academia no lo trae , y en las colecciones, de Valles y de 
Nuñez aparece escrito en esta forma : Cebo haya en el palomar^ 
que palomas no faltarán. En la misma de Nuñez y en la de 
Liarte se lee así: Haya cebo en el palomar, que palomas 
ellas se vendrán. 

Más vulgarizados que el precedente son la mayor parte de los 
que siguen : Al llamado del que le piensa viene el buey á la me- 
lena; — Por el dinero baila el perro; — Por dinero baila el 
perro , y por pan sise lo dan; -^ Menea la cola el can , no por 
tí sino por el pan; — i Quieres que te siga el cant Dale pan ; — 
Pedro ipor qu/ atiza? Por gozar de la ceniza ; — i Por qué va 
la vieja á la casa de la moneda 1 Por lo que se le pega ; — Ama 
sois mientras el niño mama ; — Ama sois mientras el niño ma- 
ma t desde que no mama ni ama ni nada. 

Eü el Quijote de Avellaneda y en el Diálogo de las lenguas 
hallamos el siguiente: Al mozo mal mandado, ponerle la mesa' 
y enviarle al recado. 



— 170 — 



tiflt. nádlTAs ^aebraaten peftM. 

En el pasaje inserto en el número 156 aduce Sancho este re- 
frán en corroboración del comentado en el número 209. Es el 
único pasaje del Quijote en que lo usa Cervantes ; pero lo cita en 
el Persiles y en la Española inglesa. 

Hállase en casi todas las colecciones. Se dice también: El dar 
quebranta las peñas , y el autor de la Pícara Justina lo modifica 
de este modo : Dádivas ablandan peñas. 

Todo el juego de las instituciones anda á impulsos de este ada- 
gio , poderoso resorte del sistema parlamentario , y estoy por de- 
cir que de todos los sistemas. No hay ley electoral que pueda 
resistir á su empuje , hágase lo que se quiera , y no hay que 
darle vueltas. 

Más ablanda el dinero que palabras de caballero ; — No hay 
cerradura donde es oro la ganzúa; — Quien da parte de sus 
cohechos, de sus tuertos hace derechos. Bien es verdad que Si 
el corazón fuera de acero , no le venciera el dinero ; pero como 
no lo es, y antes bien es de manteca muy tierna , no queda mas 
recurso que bajar la cabeza , y explamar con Quevedo : Podero^ 
^0 caballero es don dinero. 



— 171 — 



#f 9. A dlnems pasados br«s«8 quebrados. 

Cuando asustado don Ctuijote por la tanda de más de mil azo- 
tes, que se dio ó aparentó darse Sancho, haciendo las veces* de 
editores responsables los troncos de las hayas , le dijo á éste, ha- 
blando á lo grosero , aquello de que el asno sufra la carga , ma» 
nó la cobrecarga (n.® 74) ; el buen Sancho , que no se arredraba 
por la aspereza de la medicina , respondióle resueltamente : «Nd^ 
n(5, señor ^ no se ha de decir por mí : á dineros pagados brazo» 
quebrados : apártese vuesa merced otro poco y déjeme dar otros 
mfl azotes siquiera > que á dos levadas destas habremos cumplida 
con esta partida , y aun nos sobrará ropa.» 

Asimismo se halla escrito este refrán en las colecciones de Za- 
ragoza y de Iriarte. La Academia no lo trae , y en la Colección 
del Marqués de Santillana en lugar de A dineros pagados , se 
lee : A dineros tomados , y en la de Nunez : A dineros dados* 
Lriarte trae además la siguiente : Obra pagada , brazo cortado. 

IHtM, El pan eomldo y la eompañia deaheeha. 

Al ver que don Quijote, por no señalarle salario fijo, se de-> 
terminaba á hacer su tercera salida con. otro escudero , Sancho 
enternecido y llenos de lágrimas los ojos, le habló de esta manera r 
«No se dirá por mí , señor mió , el pan comido ,. y la compañía 
deshecha : sí que no vengo yo de alguna alcurnia desagradecida,. 
que ya sabe todo el mundo y especialmente mi pueblo , quién 
foeron los Panzas , de quien yo deciendo , y mas que tengo co- 
nocido y calado por muchas buenas obras y por más buenas pa- 
labras el deseo que vuesa merced tiene de hacerme merced , y si 



— 178 — 

me he puesto á cuentas de tanto cuanto acerca de mi salario, ha 
sido por complacer á mi mujer , la cual cuando toma la mano á 
persuadir una cosa , no hay mazo que tanto apriete los aros de 
una cuba , como ella aprieta ¿ que se haga lo que quiere ; pero 
en efeto, el hombre ha de ser hombre y la mujer mujer , y 
pues yo soy hombre donde quiera, que no lo puedo negar, tam- 
bién lo quiero ser en mi casa , pese á quien pesare.» 

Reprenden asimismo la ingratitud de los que se apartan del 
amigo 6 compañero al cesar la utiUdad 6 beneficio , los que si- 
guen : Comida hecha, compañía deshecha; — Casa hospedada, 
comida y denostada; — Bocado comido no gana amigo; — Quí- 
tasele el culo al cesto f y acabóse el parentesco. 

914. A bnen servido mal salardon* 

La única vez que usa Cervantes este refrán, cuyo objeto 
guarda tanta analogía con el anterior , es en el siguiente memo- 
rable pasaje : <c Bien has dicho , Sancho : cuélguense mis armas 
por trofeo , y al pié dellas 6 al rededor dellas grabaremos en los 
árboles lo que en el trofeo de las armas de Roldan estaba es- 
crito : 

Nadie las mueva, 
que estar no pueda 
con Roldan á prueba. 

Todo esto me parece de perlas, respondió Sancho, y si no fue- 
ra por la falta que para el camino nos habia de hacer Rocinan- 
te , también fuera bien dejarle colgado. Pues ni él ni las armas, 
respondió don Quijote , quiero que se ahorquen , porque no se 
diga, que á buen servicio mal galardón.» 

En el trofeo de las armas de Prim , Serrano y Topete , graba- 
rá la imparcial y severa Historia: Viva la libertad. 

La Academia no lo trae , y en las colecciones de Valles y del 
Comendador griego , ¿ las cuales se atiene L^iarte ; aparece es- 
crito de esta manera : A fuer de Aragón , á buen servicio mal 
galardón ; — Esperan los servidores galardón , y sacan baldón; 
— De servidores leales se hinchen los hospitales ; — Sirve á se^ 
ñor , y sabrás de dolor. 



173 — 



91 S. De loa desasradeeldoa e«tA lleno el Infierno» 

No lo dice el refrán por Serrano , Prim ni Topete, sino que se 
refiere sin distinción de partidos á los cuatro 6 cuatrocientos es- 
tados que constituyen el social organismo. 

« Finalmente , alzados los manteles , con gran reposo alz6 don 
Quijote la voz y dijo : entre los pecados mayores que los hom- 
bres cometen, aunque algunos dicen que es la soberbia, yo digo 
que es el desagradecimiento , ateniéndome á lo que suele decir- 
se, que délos desagradecidos está lleno el infierno. Este pecado, 
en cuanto me ha sido posible , he procurado yo huir desde el 
instante que tuve uso de razón , y si no puedo pagar las buenas 
-obras que me hacen con otras obras , pongo en su lugar los de- 
deos de hacerlas , y cuando estos no bastan, las publico^ porque 
<|uien dice y publica las buenas obras que recibe , también las 
recompensara con otras si pudiera ; porque por la mayor parte 
los que reciben son inferiores á los que dan , y así es Dios sobre 
todos , y no pueden corresponder las dádivas del hombre á las de 
Dios con igualdad , por infinita distancia , y esta estrecheza y 
cortedad en cierto modo la suple el agradecimiento.» 

La Academia , así en el Diccionario de Autoridades como en 
los posteriores, escribe el refrán de este modo : De desagradecidos 
está el infierno Heno. 

Ingratitud seca las fuentes ; — Rogar al santo hasta pasar 
•el tranco ; — Quien da pan á perro ajeno , pierde el pan y pier- 
de el perro ; — Cria cuervos , y te sacarán las uñas ; — Cria el 
cuervo, y sacaráte el ojo; — Yo á vos por honrar ^ vos ámi 
por encornudar; — El habar de Cahra se secó lloviendo ; — / Ay 
abuelo I sembrasteis alazor^ y naciónos anapelo. 

En el Coloquio de los perros se lee aquel otro , sacado de la 
Sagrada Escritura , Echar margaritas á puercos , y en el Rinco- 
nete , esotro que nos recomienda el ser agradecidos á los bienhe- 
chores : No es mucho que á quien te da la gallina entera , tú 
des una pierna de ella. Puede variarse de este modo : A quien 
te da el capón , dale la pierna y el alón. 



— 174 — 



tlB, MáM «abe el neelo en »n easa^ qne el enerve en? 
1» ajena. 

«Eso n(5, Sancho, respondió don Quijote^ que el necio en su 
casa, ni en la ajena sabe nada, á causa que sobre el cimiento- 
de la necedad no asienta ningún discreto edificio.» 

Con esta sabia reflexión impugna don Quijote el error que 
encerraria este refrán tomándolo literalmente como él lo tomaba. 
Mas la verdad que el adagio enseña es que en los negocios pro- 
pios más sabe aquel á quien pertenecen , por poco que entienda,, 
que el que por no interesarle los juzga lijeramente. Es cierto 
que el interés aviva la atención y la sostiene , y de aquí la ob- 
servación más reflexiva y el mayor acierto en los juicios. Con 
perdón de don Quijote , el refrán encierra una verdad psicológi- 
ca muy profunda: 

La Academia en el Diccionario de Autoridades adopta esta 
lección de Cervantes , poniendo por ejemplo el mismo pasaje- 
aquí transcrito. En las últimas ediciones sanciona la lección^ 
Más sabe el loco en su casa , que el cuerdo en la ajena , que es- 
la de Covarrubias , la de los Refranes glosados y la de las colec- 
ciones de Valles y de Nuñez. El MleiTqués de Sant/illana escribe: 
Más sabe el loco en su facienda , que él cuerdo en ta ajenan y 
en los MM. de Salazar se lee : Más sabe el loco en su casa,, que- 
el advertido en la aliena. 

Otro refrán nos asegura que No hay tonto para su provechor 
ó que Ninguno es tonto para su protecho. 



— - lis — 

StV. C!ada nno sabe dt6nde le aprieta el mapatd. 

En el primero de los pasajes del Quijote contemdov en el nú- 
mero 25 , puede verse cómo juega Sancho este adagio , sin citar- 
lo íntegro. 

También alude á él el ventero en el pasaje siguiente : « Mirad, 
hermano, tornó & decir el Cura, que no hubo en el mundo Fé^ 
lix Marte de Ircania , ni don Cirongilio de Tracia , ni otros ca- 
balleros semejantes que los libros de caballerías cuentan , porqué- 
todo es compostura y ficción de ingenios ociosos , que los compu- 
sieron para el efeto que vos decís, de entretener el tiempo, co' 
mo lo entretienen leyéndolos vuestros segadores: porque real- 
menté os juro, que nunca tales caballeros fueron en el mundo, 
ni tales hazañas ni disparates acontecieron en él. A otro perro- 
con ese hueso , respondió el ventero : ¡ como si yo no supiese 
cuántos son cinco y adonde me aprieta el zapato ! No piense 
vuestra merced darme papilla, porque por Dios, que no soy na- 
da blanco. Bueno es que quiera darme vuestra merced á enteií- 
der, que todo aquello que estos buenos libros dicen , sean dispa- 
rates y mentiras , estando impreso con licencia de los señove» del 
Consejo Real , como si ellos fueran gente que habian de dejar 
imprimir tanta mentira junta y tantas batallas y tantos encanta- 
mentos que quitaü el juicio.» 

Este adagio es una sencilla consecuencia del del número ante» 
ríor. Sin desconocer la mucha verdad que entrambos encierran,. 
bueno será no echar en olvido que el interés y el amor propiO' 
efOtéien ponernos una venda sobre los ojos , cuando se trata de 
juzgarnos á nosotros mismos. Si el ventero , por ejemplo , hubie- 
se vivido en nuestros dias , y hubiese leido en los periódicos toda 
aquéllo de las felicidades llovidas sobre Édpaña, y de la perpe- 
tuidad de la monarquía saboyana , y luego lo de la realidad de 
todos aquellos derechos garantidos por la federal , ¿ quién habria 
capaz de apearle de su asno t Y sobre todo i cómo convencerle 
de que estaba hablando de lo que no entendía y de que era* un. 
tonto de cinco suelas t 

Cada uno se dice quün es; — Cada uno se entienda hasta don^ 



— 176 — 

de puede; — Al buey viejo no cates abrigo; — A buey viejo no 
Je cates majada , que él se la cata, 

919. moa me enllende. 

Puede usarse esta frase en un sentido algo análogo al del an- 
terior adagio. Véase el ejemplo siguiente : « Habia, en hora mala 
para mí , que no quiero decir para otro , de vivir hoy el famoso 
-don Belianis , 6 alguno de los del innumerable linaje de Amadis 
de Gaula , que si alguno destos hoy viviera , y con el Turco se 
afrontara , á fe que no le arrendara la ganancia ; pero Dios mi- 
rará por su pueblo , y deparará alguno , que si no tan bravo co- 
mo los pasados andantes caballeros , á lo menos no les sería infe- 
rior en el ánimo : y Dios me entiende , y no digo más. { Ay ! dijo 
á este punto la sobrina , que me maten , si no quiere mi señor 
volver á ser caballero andante. A lo que dijo don Quijote : caba- 
llero andante he de morir , y baje 6 suba el Turco cuando él qui- 
siere y cuan poderosamente pudiere , que otra vez digo que Dios 
me entiende.» 

•tu. Cuidados ajenos maian al asno. 

Así pudiera decirse de esos pobres peleles que con la mejor 
l)uena fe del mundo se prestan al papel de comparsa en la danza 
poética, de la cual solo sacan raja los primeros danzantes ^de- 
jándoles á ellos la metralla que roer. 

En aquella graciosa conversación de los dos escuderos , dijo el 
<lel Caballero del Bosque á Sancho Panza : « Si va á tratar dellos, 
no hay otro mayor loco en el mundo que mi amo , porque es de 
aquellos que dicen: cuidados ajenos matan al asno; pues porque 
cobre otro caballero el juicio que ha perdido , se hace él loco , y 
anda buscando lo que no sé si después de hallado le ha de salir 
á los hocicos.» 

Muchos otros refranes aconsejan no metemos en lo que no nos 
toca ni nos importa , v. g. : Entena/ en vuestros duelos , y deja 
los ajenos; — Lo que no has de comer, déjalo bien cocer; — Ni 
es mió el trigo , ni mia la cibera , muela quien quiera; — Si el 



— 177 — 

niño llorare, acállelo su madre , y si no quiere callar , d/jelo 
llorar; — Allá se lo haya Marta con sus pollos; -- Zapatero^ 
á tu zapato. 

•••. Entre dos muelas eordales nanea pongas tus 
palgares. 

Este refrán , según dice la Academia , aconseja no meterse á 
poner paz entre los parientes muy cercanos. No ha de interpre- 
tarse tan estrictamente la definición de la Academia , que no 
quepa aplicarlo al que intentare por ejemplo despartir ahora á 
los federales transigentes é intransigentes^ 6 al que intentare 
despartir á los que sin la menor relación de parentesco anduvie- 
sen á la greña. Sucedió una vez , y es probable haya sucedido 
otras muchas , que á uno que por pura caridad quiso despartir á 
dos pilluelos , se le quedó el reloj enredado entre las uñas de los 
contendientes. Y todos los dias nos traen las gacetillas casos de 
luengos chirlos abiertos en el jeme de los municipales y serenos, 
por su intervención en las querellas y reyertas de los ciudadanos 
autónomos. ^ 

Este es el primero de aquellos cuatro refranes que se le pu- 
drían en el cuerpo á Sancho , y que venian pintiparados y como 
peras en tabaque. Y lo explica de este modo : « Que nadie se 
tome con su gobernador , ni con el que manda , porque saldrá 
lastimado , como el que pone el dedo entre dos muelas cordales, 
y aunque no sean cordales , como sean muelas , no importa 
{n.o»44y 244).»» 

Como se ve , Sancho da á este adagio mucha mayor latitud de 
sentido del que hemos dicho , no obstante de haber ampliado 
tanto la definición de la Academia. 

Hernán Nuñez escribe : Entre dos muelas molares , nunca me- 
tas tus pulgares. Pedro Valles dice con menos gracia : No me- 
tas las manos entre dos muelas molares , que te prenderán los 
pulgares, lección que también se halla en la Colección del Co- 
mendador griego. Expresa exactamente el pensamiento que la 
Academia atribuye á este adagio aquel otro de , Entre padres y 
hermanos no metas tus manos. 



— t78 — 



991. Cada nno meta la mano en «n pecho. 

Con esta frase apelamos á la propia conciencia y fallo de los 
que se entrometen á censurar las ajenas acciones. Véase el ejena- 
pío del número 106. 



SS#. Jk eada ano mate mm ¥etatara« 6 Moo qne le hlao. 

Cuando Sancho dijo al Cura y al Barbero que su amo queda- 
ba ocupado en cierta parte y en cierta cosa que le era de mucha 
importancia , la cual él no podia descubrir por los ojos que en ia 
cara tenia , entre él y el Barbero mediaron las contestaciones si- 
guientes: «Nd, no, Sancho Panza ^ si vos no nos decís donde 
queda , imaginaremos , como ya imaginamos , que vos le habéis 
muerto y robado , pues venís encima de su caballo : en verdad 
que nos habéis de dar el dueño del rocin , 6 sobre eso morena. 
No hay para qué conmigo amenazas , que yo no soy hombre que 
robo ni mato á nadie , á cada uno mate su ventura , 6 Dios que 
le hizo: mi amo queda haciendo penitencia muy á su sabor. T 
luego de corrida y sin parar les contó de la suerte que quedaba^ 
las aventuras que le habian sucedido , y cdmo llevaba la carta á 
la señora Dulcinea del Toboso , que era la hija de Lorenzo Cor- 
chuelo, de quien estaba enamorado hasta los hígados.» 

No trae la Academia este refrán , ni se halla tampoco en las 
colecciones. Me parece que el sentido es muy semejante al del 
adagio , A c(jída uno su alma en su palma , con el cual significa- 
mos que no nos metemos ni debemos meternos en las acciones de 
otro , dejando por cuenta suya las buenas 6 malas resultas. 



t%M, Oada nao mire por el virote. 

Se usa este refrán para advertir que estamos obligados á aten- 
der con cuidado y vigilancia á lo que nos importa y conviene;. 



— 179 — 

pero que no debemos meternos en los asuntos de los demás. Sue- 
ie usarse en sdn de amenaza. 

Como Sancho Panza no concibiese la posibilidad de reñir á 
«ecas , estando sin c<51era ni enojo, el escudero del del Bosque le 
dice , que antes de que comiencen la pelea se llegará bonitamen- 
te á su merced , dándole tres 6 cuatro bofetadas que le hagan 
dispertar la cólera, aunque esté con más sueño que un lirón. Y 
Sancho responde : « Contra ese corte sé yo otro que no le va en 
zaga : cogeré yo un garrote , y antes de que vuesa merced lle- 
gue á despertarme la cólera , haré yo dormir la suya , que no 
desjHerte , si no fuere en el otro mundo , en el cual se sabe que 
no soy hombre que me dejo manosear el rostro de nadie , y cada 
«no mire por el virote.» 

En el pasaje inserto en el número 71 , puede verse cómo el 
mismo Sancho amenaza también con este adagio al doctor Pedro 
Recio Agüero de Tirteafuera. 



%9A. Cada pnia hile 9 y eomamoa. 

u I o válame Dios (exclama Cide Hamete Benengeli) , y cuan 
grande que fué el enojo , que recibió don Quijote , oyendo las 
descompuestas palabras de su escudero ! » El lance no era para 
menos. Cuando la fermosa Infanta pidió de rodillas á don Quijo- 
te que la partida fuese luego , éste mandó á^Sancho que ensillase 
á Rocinante , aparejase su jumento y el palafrén de la Reina. 
Lo que Sancho opuso vale la pena de oírlo de los mismos labios 
de Cervantes : a Sancho^ que á todo estaba presente , dijo me- 
neando la cabeza á una parte y otra : ay señor , señor , y có- 
mo hay más mal en la aldegüela que se suena (n.® 67), con per- 
don sea dicho de las tocas honradas, i Qué mal puede haber en 
ninguna aldea ni en todas las ciixdades del mundo, que> pueda 
sonarse en menoscabo mió, villano! Si vuesa merced se enoja, 
respondió Sancho , yo callaré , y dejaré de decir lo que soy obli- 
gado como buen escudero, y como debe un buen criado decir á 
su. señor. Di lo que quisieres, replicó don Quijote, como tus pa- 
labras no se encaminen á ponerme miedo, que si tú le tienes, 



— 180 — 

haces como quien eres , y si yo no le tengo , hago como quien 
soy. No es eso , pecador fui yo á Dios , respondió Sancho , sino 
que yo tengo por cierto y por averiguado , que esta señora^ que 
se dice ser reina del gran reino de Micomicon , no lo es más que 
mi madre , porque á ser ella lo que dice , no se anduviera hoci- 
cando con alguno de los que están en la rueda á vuelta de cabeza 
y á cada traspuesta. Paróse colorada con las razoQesde Sancho, 
Dorotea, porque era verdad que su esposo don Fernando, alguna 
vez á hurto de otros ojos , habia cogido con los labios parte del 
premio que merecían sus deseos , lo cual habia visto Sancho , y 
parecídole que aquella desenvoltura más era de dama cortesana 
que de reina de tan gran reino , y no pudo ni quiso responder 
palabra á Sancho, sino dejóle proseguir en su plática, y él fué 
diciendo : esto digo , señor , porque si al cabo de haber andado 
caminos y carreras, y pasado malas noches y peores dias» ha de 
venir á coger el fruto de nuestros trabajos el que se está holgan- 
do en esta venta , no hay para que darme priesa á que ensille á 
Rocinante , albarde el jumento , y aderece el palafrén , pues será 
mejor que nos estemos quedos , y cada puta hile , y comamos. » 

El sentido de este refrán es idéntico al del número anterior. 
La Colección de Zaragoza dice : Cada puta hile , y coma. No se 
halla en el Diccionario de la Academia. 

Parece que pudiera emplearse en este mismo sentido el her- 
moso adagio , Cada uno en su casa , y Dios en la de todos , que 
generalmente suele usarse para significar la conveniencia de que 
vivan separadas las familias , para evitar disensiones. Este y to- 
dos los de esta sección hasta aquí citados hablan muy alto con- 
tra la malhadada vida pública de nuestros tiempos que tantos de^ 
sastres ocasiona á la vida privada, y por consiguiente al país. 



99S. no sino popen, y eAléfienme. 

En el pasaje inserto en el número 208 puede estudiarse el sen- 
tido que da Sancho á este adagio , si tal nombre merece. 

Me parece que con él se amenaza á los que se meten sin razón 
en nuestros asuntos , y bajo este concepto , he creido oportuno 



— 181 — 

colocarle en este lugar. Pero como expresa al mismo tiempo que- 
no nos dejamos engañar con falsas caricias y halagos , podria co- 
locarse también después del del número 25. No está en la Aca- 
demia. 



•••• TénsAüOM él pté al herrar , y veré del que eoa- 



Tampoco lo trae la Academia , y en la Colección de Zaragoza 
se lee de esta forma: No le habéis tenido el 'pié al herrar. 

El único pasaje del Quijote en que lo usa Sancho es refírién- 
dose al autor de la Historia de don Quijote , cuando dice : « Atien- 
da ese señor moro , 6 lo que es , á mirar lo que hace , que yo y 
mi señor le daremos tanto ripio á la mano en materia de aven- 
taras y de sucesos diferentes , que pueda componer no sólo una 
segunda parte , sino ciento. Debe de pensar el buen hombre sin 
duda , que nos dormimos aquí en las pajas , pues ténganos el pié 
al herrar , y verá del que cosqueamos : lo que yo sé decir , es 
que si mi señor tomase mi consejo , ya habíamos de estar en esas 
campañas deshaciendo agravios y enderezando tuertos , como es. 
uso y costumbre de los buenos andantes caballeros.» 

Lo mismo , y con más razón quizás , puede decirse de este re- 
frán lo que se dijo del que antecede. Puede usarse en s<5n de 
amenaza contra los que se entrometen en nuestros asuntos ; pero 
también con él significamos que no somos lerdos y no nos deja- 
mos engañar. 

Al caballero que preguntaba si Constanza, la Ilustre Fregona, 
era niña que se dejase manosear y requebrar de los huéspedes, 
le contesta la Gallega: «Sí, tenedle el pié al herrar, bonita es 
la niña para eso: par Dios, señor, si ella se dejase siquiera mi- 
rar, nadara en oro: es más áspera que un erizo: es una traga 
ave marías: labrando está todo el dia y rezando.» 



— 182 — 



ii*9r. Mal 0|eno 4e pelo «nel^a. 

Con este refrán se denota que los males ajenos suelen mirarse 
<;on indiferencia , y que cada uno atiende á su propio interés sin 
importarle nada el del pr(5jimo. Nimca ha sido tan clararaeQte 
-demostrada en España la verdad de este proverbio como en es- 
tos tiempos de estupido egoismo. Aquí se <;ometen descarados 
robos , asesinatos , sacrilegios que espajatan , arden casas , caen 
templos , acá un asqueroso motin , allá una sangrienta batalla, la 

justicia s^tropellada , la moral escarnecida^ Dios insultado y 

sigue la animación y lujo de los paseos, siguen los bailes, siguen 
los teatros , y siguen los toros , y siguen los bufos , y sigue el 
<;ancan. 

« Cuerpo de mi% exclama Sancho : ^tan encubierta estábala 
<:ausa de mi dolor , que ha sido menester decirme , que me duele 
todo aquello que alcanzo el palo ? Si me dolieran los tobillos, áim 
pudiera ser que se anduviera adivinando el porqué me ddlian ; 
pero dolerme lo que me molieron , no es mucho adivinar. A la fe, 
«eñor nuestro amo , el mal ajeno de pelo cuelga , y cada dia voy 
descubriendo tierra de lo poco que puedo esperar de la compa- 
ñía que con vuesa merced tengo , porque si esta vez me ha deja- 
do apalear , otra y otras ciento volveremos á los ma^nt^amientos 
de marras , y á otras muchacherías , que si ahora me han salido 
á las espaldas , después me saldrán á los ojos. Harto mejor haría 
yo (sino que soy un bárbaro y no haré nada que bueno sea en 
toda mi vida) , harto mejor haría yo , vuelvo á decir , en volver- 



— 183 — 

Tne á mi casa y á mi mujer y á mis hijos , y sustentarla y criar- 
los con lo que Dios fuere servido de darme , y no andarme tras 
Yuesa merced por caminos sin camino y por sendas y carreras 
-que no las tienen , comiendo mal y bebiendo peor.» 

En la Colección del Marqués de SantiUana se lee : Duelo aje^' 
no, cuelga de pelo, y en la de Zaragoza , así como en el Diálo- 
,go de las lenguas : Duelo ajeno , de pelo cuelga , y en la de Nu- 
ñez: Síal ajeno cuelga de pelo. También se dice : Cuidado ajeno 
de pelo cuelga» 

Cada uno quiere llevar el agua á su molino, y dejar en seco 
*al del vecino; — Primero son mis dientes que mis parientes;'^ 
Más cerca tengo mis dientes que mis parientes ; — El ques f ar- 
to , del ayuno non tien cuidado niitguno; — El harto j del ayu- 
no no tiene cuidado ninguno; — La buena vida padre y madre 
•olvida; — Siempre te bien quise, y nunca te bien hice; — Mal 
Jiaya el vientre que del bien no le viene miente , 6 , Mal haya el 
'.vientre que del cielo no le viene miente. 



tt9. Alié dar¿« rayo. 

No lo cita Sancho mas que en el pasaje inserto en el núme- 
ro 61. 

Sancho el bueno ^ al usar de este refrán , sigue las huellas de 
*Sancho el malo. Lo que con él expresa es que no quiere cargar 
•con los perjuicios que le ocasionaría el meterse en negocios 
.ajenos. Avellaneda lo usados veces^ varíándolo: una de ellas di- 
ce, Allá darás rayo , gwc no en mi sayo, y la otra, Allá darás 
rayo en casa del sayo. Generalmente se dice : Allá darás rayo 
en casa de Tamayo , 6 bien : Allá vayas rayo en casa de Ta- 
mayo. Hernán Nuñez trae esta vanante: Allá darás rayo, en 
casa de Ana Gomex, 

£1 mismo concepto expresan los siguientes : Lo que no fué en 

mi año no jué en mi daño; — El que tiene búa , ese la estruja; 

— Por los bueyes que son de mi padre, siquiera ar&i siquiera 

no aren. Forman también juego con estos los de los números 140 

y 141. 

14 



~ 184 — 



Al decir don Quijote que procuTaría haber á las manos algu- 
na espada hecha por tal maestría , que al que la trujera consigo 
no le pudiesen hacer ningún género de encantamentos , refun- 
dió Sancho : k Yo soy tan venturoso , que cuando eso fuese, y 
vuestra merced viniese á hallar espada semejante , sólo vendría^ 
á servir y aprovechar á los armados caballeros , como el bálsa- 
mo , y i los escuderos que se los papen duelos. » 

Con esta expresión familiar , que en rigor no puede llamarse 
refrán, diee la Academia que se moteja la indiferencia de al- 
guno respecto de los males ajenos que debía excusar 6 remediar^ 



tSO. lio hay amtso jpar* muís». 

A propósito de la estrecha amistad del rucio y Rocinante es- 
cribe el historiador de El Ingenioso Hidalgo : «Digo que dicen, 
que dejó el autor escrito que los habia comparado en la amistad 
á la que tuvieron Niso y Enríalo, y Püades y Orestes : y si esto es 
así , se podia echar de ver para universal admiración , cuan firme 
debió ser la amistad destos dos pacíficos animsdes , y para con- 
fusión délos hombres^ que tan mal saben guardaí* amistad los: 
unos á los otros. Pior esto se dijo : no hay amigo para amigo: 
las caiías se vuelven lanzas (n.<> 231], y el otro que cantó : de 
amigo Á amigo la chinche etc. (n.» 232), Y no le parezca á al- 
guno que anduvo el autor algo fuera de camino en haber compa- 
rado la asustad destos animales á la de los hombres , que de las 
bestias han recebtdo muchos advertimientos los hombres y apren- 
dido muchas cosas de importancia^ como son de las cigüeñas el 
cristel, de los perros el vómito y el agradecimíenAo, de las gru- 
^s la vigilancia , de las hormigas la providencia^ de los elefan- 
tes la honestidad , y la lealtad del caballo.» 

Este refrán enseña que no se debe confiar demanado en los 
que se venden por amigos. No lo trae la Academia. 



— 188 — 

En el fondo dicen lo mismo los siguientes : El mayor amigo 
la pega; — En tiempo de higos no hay amigos; — Amigos y 
muías fallescen á las duras ; — Tramontana no tiene abrigo ni 
el pobre amigo. 



%Sñ» I4M eaffas me Yaelven lansaa. 

Tampoco lo trae la Academia , ni Cervantes lo usa mas que 
en el pasaje últimamente transcrito. £1 concepto es exactamente 
el mismo que el del anterior y el del que sigue. 

En el Quijote de Avellaneda vemo» otro ada^o que suele 
aplicarse al que obsequia y sirve á otro contra w vofautUd , y 
sólo por el interés que le va en ello : Manos besa el hombre j que 
quisiera ver cortadas. Tadkbieii dia Avellaneda aqpxel otro pro- 
verbio que expresa la emulación y rivalidad que firuelen mediar 
entre los hombres de o&a. soásma clase, piúfesion ú oficio : ¿ Q^ién 
es tu enemigo í El que es de tu oido, Tambóen se dice: Ese 
es tu enemigo , el que es de tu ^áOj 6 bien : Araña » iq^én le 
araáál Otra araña eorao yo. 



aS9. Da amiga 4 amliso la eblaaba eie. 

Tampoco emplea Cervantes este refrán mas que en el eitado 
pasaje del número 230. 

Enseña que no se debe confiar demasiado en los que se venden 
por amigos. 

El Marqués de Santillana dice: De compadre á compadre 
chinte en el ojo. En la de Zaragoza hallamos estas versiones: 
De amigo á amigo , chinche en el ojo; — De compadre á com- 
padre , chinche en el ojo. La Academia adopta las dos, pero en 
vez de chincTte dice sangre, £1 autor del Diablo Cojnelo dice 
más sencillam^ate: Alxuuigo , chinche en e2 ojo, Hernán Nuñeit 
escribe : De amigo á amigo (^ispe en el ojo, y advierte que otros 
dicen ddnche, otros chinela y otros agraz en él ojita* 



— 186 — 



tSS. Mejor pareee la hija mal easada, que liiei 



No trae este refrán la Academia , ni figura en ninguna de las 
principales colecciones. Cervantes s^o lo usa en el pasaje si- 
guiente : «Mirad también que Mari-Sancha vuestra hija no se 
morirá si la casamos , que me va dando barruntos que desea te- 
ner marido, como vos deseáis veros con gobierno, y en fin, en 
fin, mejor parece la hija mal casada, que bien abarraganada.» 

El sentido es tan evidente , que no requiere explicación nin- 
guna. 

En el Quijote de Avellaneda hallamos otro chistosísimo que 
tampoco consta ni en el Diccionario de la Academia ni en las 
colecciones : Lo que á lea mujeres se dice una vez , se lo dice a 
solas el demonio diez, 

SS4I. lia miUer honrada, la pierna qvelirada y •■ 



Recomienda este refrán el recato y recogimiento que deben 
observar las mujeres. 

Teresa Panza , que no quiere que su hija se case con ningún 
condazo , ni quiere dar que decir á los que la vieren andar á 
ella misma vestida á lo condesil , 6 á lo de gobernadora , dice á 
su ambicióse marido: «Si Dios me guarda mis siete, 6 mis dn- 
<:o sentidos , 6 los que tengo , no pienso dar ocasión de verme 



— 187 — 

en tal aprieto: vos, hermano , idos á ser gobierno, <5 ínsulo^ y 
entonaos á vuestro gusto , que mi hija ni yo , por el siglo de mi 
inadre, que no nos hemos de mudar un paso de nuestra aldea: 
la mujer honrada^ la pierna quebrada y en casa, y la doncella 
honesta, el hacer algo es su fiesta (n.<> 236): idos con vuestro 
don Quijote á vuestras aventuras, y dejadnos á nosoti^is con 
nuestras malas venturas , que Dios nos las mejorará , como sea- 
mos buenas.» 

La^noche en que Sancho el Gobernador salid de ronda, á 
aquellos mozalbetes que se hablan escapado de casa de sus pa- 
dres por ver mundo, les habló de esta manera: «Vamos, y deja- 
remos á vuesas mercedes en casa de su padre : quizá no les ha- 
brá echado menos, y de aquí adelante no se muestren tan niños, 
ni tan deseosos de ver mundo : que la doncella honrada la pierna 
quebrada y en casa : y la mujer y la gallina por andar se pier- 
den aína (n.° 235) : y la que es deseosa de ver^ también tiene 
deseo de ser vista : no digo más.» 

Ya en otra ocasión habia dicho el mismo Sancho : El buen 
gobiBmador la pierna quebrada y en casa. Véase el pasaje inte* 
gro en el número 143. 



SSS. liA iniU^r 7 1* gallina, por andar ae pierden 



Lo mismo que el anterior , recomienda á las mujeres el reco- 
gimiento, advirtiéndoles los riesgos á que se exponen por no 
estar recogidas en casa. 

£1 pasaje últimamente citado es el único del Quijote en que 
figura este refrán , uno de los más antiguos y vulgares , puesto 
que figura en todas las colecciones. 

Se dice también : La mujer y la gallina , hasta la casa de l(t 
vecina; — La mujer y el fraile, mal parecen en la calle; — La- 
mujer placera dice de todos, todos de ella; — Bueno es misar y 
casa guardar ; — Mi comadre la andadora , si no es en su casa y 
en todas mora; — Fui á casa de mi vecina y denósteme, vine á 
mi casa y conhórteme. 



— 188 — 



tSS. liA doñeóla honesta, el hacer algo ei^ «n flaata. 

Manifiesta este refrán la necesidad que haj de tener ocupadas 
á las jóvenes para preservarlas de los vicios que la ociosidad 
suele traer consigo. En el primero de los pasajes transcritos en 
el número 234 puede verse cuan oportunamente lo aplica Teresa 
Panza. 

Muchos son los adagios encaminados al mismo objeto , aparte 
de los que ya se citaron en el número 152 j los demás de la 
misma sección. Boca con rodilla , p al rincón can la almoha' 
dula; — La mujer y la sardina , de rostros en la ceniza; — 
Dueña que mucho mira , poco hila ; — Lino ni lana no quieren 
ventana; — Con mal anda el huso cuando la barba no cmáa de 
suso; -- La mujer algarera nunca hace larga tela; — La mujer 
de buen recado hinche la casa hasta el tejado; — El urna braca 
es ¡lave de su casa ; — Todo el ano holgaba , la víspera de 
Pascua kiiaba; — La albendera los disantos hilandera. 



— 189 — 



9Sy. Honra y proTeeho no eaben en nn saeo. 

• 

No cita úategro este refrán , pero alude i él aquel autor á 
^nien encontró don Quijote en una imprenta de Barcelona : «Yo 
no imagino mis libros (dice) para alcanzar fama en el mundo, 
que ya en él soy conocido por mis obras : proTechq quÍ€(ro , que 
«in él ao vale un cuatrín la buena fama,» 

Según la Academia , enseña este adagio que regularmente los 
enrieos de honor y distinción no son de mucho lucro; pero 
también puede usarse para expresar la dificultad de adquirir 
grandes riquezas sin valerse de medios ilícitos, 6 que los que 
atienden mucho al interés , suelen atender poco á la fama y 
buen nombre. 

. Parece que hubo de usarse también di adagio Honra y prO" 
vecho caben en un saco , con el cual se denotarla que puede tam* 
bien conciHarse la adquisición de ks riquezas con la buena fama, 
<K>mo se adquieran por medios lícitos. 

No es que \o haya visto en ninguna colección, pero Cervantes 
«npone que el tal refrán estaba ^en uso, según lo comprueba el 
siguiente pasaje del Persiles: «En fin la digo que si en alguna 
•cosa se verificaba la verdad de un antiguo refrán castellano, 
era en las farsantes , donde la honca y pMraeho cabian ea un 
saco.» 

El relian Honra y provecko no caben en tm saco lo trae la 
Academia, y consta asimismo en las colecciones del Comendador 
y de Iriarte , así como en el Gil Blas de SantiUana. La Colee* 



— 190 — 

cion de Zaragoza lo incluye también , con la sola diferencia de- 
poner el yerbo en singular. Lope de Rueda dice i Honra y hat' 
hechos no caben en los sacos. 

En la Colección del Marqués de Santillana hallamos el si- 
guiente , que también figura en las de Valles y de Nuñez , y^ 
en el Diálogo de las lenguas : Honra sin provecho , anillo en el 
dedo. 



%S9» Mam YAle el Imea nomlire que Imm mneliMi rl*^ 

Una sola vez usa Cervantes este refrán , que no consta en la» 
principales colecciones ni en el Diccionario de la Academia , po- 
niéndole en boca de Sancho en el discurso que sigue: «No sino- 
ándense á cada triquete conmigo á díme y diréte , Sancho lo dijo, 
Sancho lo hizo, Sancho torn<5, y Sancho yolvid, como si Sancho* 
fuese algún quienquiera , y no fuese el mismo Sancho Panza el 
que anda ya en libros por ese mundo adelante , según me dijo 
Sansón Carrasco, que por lo menos es persona bachillerada pop 
Salamanca , y los tales no pueden mentir , si no es cuando se les 
antoja, 6 les viene muy á cuento: así que no hay para que na- 
die se tome conmigo , y pues que tengo buena fama , y según oi 
decir á mi señor , que vale más el buen nombre que las muchas 
riquezas , encájenme ese gobierno y verán maravillas , que quien 
ha sido buen escudero , será buen gobernador.» 

La Academia trae los siguientes que expresan el mismo con- 
cepto , y con más energía : Comer arena antes que hacer vilexa)^ 
'— 3íás vale comer grama y abrojo , que traer capirote en el 
ojo; — Aquel es rico que está bien con Dios, 



SS0W lA eodlelA rompe el Mieo. 

Este refrán se dirige contra los ambiciosos, enseñando qu& 
muchas veces se frustra el logro de una ganancia moderada por 
tel ansia de aspirar á una exorbitante. 



— 191 — 

En acabando de leer la Duquesa la carta que Sancho el Go- 
l>eniador había escrito para su Teresa, le dijo estas palabras: 
^En dos cosas anda un poco descaminado el buen Gobernador: 
la una, en decir 6 dar á entender que este gobierno se le han 
dado por los azotes que se ha de dar , sabiendo él , que no lo 
puede negar , que cuando el Duque mi señor se lo prometió , no 
86 soñaba haber azotes en el mundo : la otra es , que se muestra 
en ella muy codicioso , y no querría que orégano fuese , porque 
la codicia rompe el saco , y el gobernador codicioso hace la jus- 
ticia desgobernada.» 

La terrible noche de la aventura de los batanes en aqueUa 
tierna súplica que Sancho dirige á su amo para que no le deje 
aUí solo, le dice lo siguiente : «Yo salí de mi tierra y dejé hijos 
y mujer por venir á servir á vuesa merced, creyendo valer más 
y no menos ; pero como la codicia rompe el saco , á mí me ha 
rasgado mis esperanzas , pues cuando más vivas las tenía de 
alcanzar aquella negra y malhadada ínsula^ que tantas veces 
vuestra merced me ha prometido , veo que en pago y truepo 
della me quiere ahora dejar en un lugar tan apartado del trato 
humano.» 

En el diálogo de los dos escuderos , el del Bosque trae á pelo 
este refrán, á causa de decirle Sancho que cuando pensaba en 
la bolsa con cien escudos hallada en Sierra Morena , se le hacían 
fáciles y llevaderos cuantos trabajos padecía con el mentecato de 
tu amo. 

También se halla citado una vez en el Coloquio de los perros 
deMahudes. 

La Colección del Marqués de Santillana dice : Codicia mcUaj 
taco rompe. Lo mismo se lee en las de Valles y de Nuñez, y en 
hi ultima figura además el siguiente: Codicia mala^ mancilla 
para, 

A corta diferencia expresa lo mismo el de, Quien todo lo 
^iete todo lo pierde, Y para hacer mofa de los codiciosos son 
muy á propósito los siguientes : Salga pex ó salga rana , á la 
capacha ; — Apaña, suegro , para quien te herede manto de luto, 
corazón alegre}—- Tres cosas demando si Dios me las diese ^ la 
itla^ el telar y la que la teje. 



— 192 ~ 



- 94IO. Iio bien («nado se pierde, j lo nialo elle y 
4«eAo. 



En la Colección de Zaragoza leemos : Lo bien ganado se pier^ 
de, y lo malo él y su, amo. Lope de Rueda lo escribe puntual* 
mente de esta misma manera. Hernán Nuñez dice^ y lo malo, 
eUo y su amo, £1 mismo Nuñez , á quien sigue Iriarte , invierte 
el giro de la frase primera , diciendo : Piérdese lo bien ganado, 
^ lo malo ello y su amo. La Academia no trae este refrán , pero 
trae otro casi idéntico » que también se halla incluido en la Co- 
lección de Iriarte, y dice así: Lo bien ganado se lo lleva el 
diablo, y lo malo , á ello y su amo. 

Este refrán en sustancia viene á ser el séptimo mandamiento de 
la ley de Dios, brevemente ampliado. A haber habido en aquellos 
remotos tiempos en que debió de inventarse^ jugadas de bolsa, 
contratas de mala ley y gatuperios de bienes nacionales , sospe* 
chana que para todo ello se había inventado. Pero en fin , siempre 
hubo sisas , hurtos , robos , falsificaciones , defraudaciones , esta- 
fas y otras menudencias. El arte de apoderarse de lo ajeno sin la. 
Toluntad de su dueño ha sido ea todos tiempos el más asidua- 
mente cultivado y Inen que pocas veces ó nunca hubiese alcan- 
jiado la perfecdon y preeminencias de que goza en nuestros días. 

Ricote el Morisco insta á Sancho Panza para que le ayude &. 
sacar di tesoro que habia dejado escondido, prometiéndole darle 
con que viva , y Sancho le contesta : « Ya te he dicho , Ricote^ 
que no quiero : conténtate que por mí no serás descubierto , y 
prosigue en buen hora tu camino , y déjame seguir el mío , qne 
yo sé que lo bien ganado se pierde, y lo malo, ello y su dueño.» 

Guardan mucha analogía con este adagio los siguientes : El 
codicioso por ganar lo aj^no , pierde lo suyo del seno; — Nos á 
lo ajeno , y el ^Sdablo á lo nuestro; — Quien por codicia vino a 
ser rico corre más peligro; — Quien en un año quiere ser rico^ 
al medio le ahorcan; — Ten hacienda ^ y mira de donde venga. 
No estoy de ninguna manera con aquel otro adagio que se halla 
en el Quijote de Avellaneda de , Quien hurta al ladrón hairU> 



— 193 — 

digno es de perdón , porque el ladrón debe poder contar con sus 
individuales, como cualquier hijo de vecino. Gracias que no goce 
de fuero privilegiado , como pudiera muy bien acontecer. 



t4Lñ. Mo arrojein^a la «oga tras el ca Mto ro. 

La Academia sólo trae la frase familiar Echar la soga trca él 
caldero , que significa , dejar perder lo accesorio perdido lo prin- 
cipal. ^ 

En la Colección de Zaragoza , además de la citada frase , lee* 
mos el adagio de , Allá irá la soga tras el calderón , con el cual, 
á no engañarme , puede zaherirse á los que todo lo malbaratan y 
derrochan , 6 puede hacerse burla quizás de los que no dejan á 
otro á sol ni ¿sombra remedando sus acciones. 

Cuando Sancho ya amoscado por no topar con el alcázar 6 pa- 
lacio de Dulcinea , maldice de él diciendo que le vea comido de 
perros (n.o 174), don Quijote pone freno á su lengua con las si- 
guientes palabras : « Habla con respeto , Sancho, de las cosas de 
mi señora, y tengamos la fiesta en paz y no arrojamos la soga 
tras el caldero. Yo me reportaré, respondió Sancho, pero |coa 
qué paciencia podré llevar, que quiera vuesa merced que de usa 
sola vez que vi la casa de nuestra ama la haya de saber liempre 
y liaUarla á media noche , no hallándola vuesa merced , que la 
debe de haber visto millares de veces 1 » 

En este pasaje, único en que Cervantes alude al refrán^ paieee 
que usa de la frase arrojar la soga tras el caldero en el sentido 
.de echarlo á doce , 6 echarlo todo á rodar. 

Para expresar que no debe sentirse la pérdida de lo accesoria 
cuando se salva lo principal tenemos el adagio , Si se perdieron 
los anillos f aquí quedaron los dedillos. 



— 194 — 



S4lt. Pagan Jiuitos por peeadores. 

De tejas abajo así sucedió , sucede y sucederá siempre ; por- 
que la justicia humana es , como Maritornes , tuerta de un ojo y 
del otro no muy sana , cuando no ciega, y ciega voluntaria , que 
es lo peor de todo. Ahora mismo el inocente Pió IX está purgan- 
do en las cárceles del Vaticano , las fechorías de la diplomacia y 
de la civilización moderna , al propio tiempo que el ministerio 
más adelantado de Europa y del mundo, allá en Cartagena arma 
á mil quinientos presidarios para salvar á la civilización moder- 
na , á la libertad y á la patria. { Bendito sea Dios ! 

« Aquella noche quemó y abrasó el Ama cuantos libros habia 
en el corral y en toda la casa , y tales debieron de arder , que 
merecian guardarse en perpetuos archivos; mas no lo permitid 
8U suerte y la pereza del escrutiñador, y así cumplió el refrán 
en ellos, de que pagan á las veces justos por pecadores.» 

En aquella filípica que la desenvuelta y discreta Alüsidora di- 
rige al caballero de la Triste figura , una de las maldiciones que 
le echa es la siguiente : 

« De ese Sancho tu esoudero 
Las entrañas sean tan tercas 
Y tan duras , que no salga 
De su encanto Dulcinea. 

De la culpa que tú tienes 
Lleve la triste la pena ; 
Que justos por pecadores 
Tal vez pagan en mi tierra.» 



— 198 — 

Cn el primero de estos dos ejemplos Cervantes califica de re- 
frán esta frase , y como tal está contenida también en la Colee- 
don de Zaragoza. La Academia no puede negarle este título sin 
incurrir en contradicción , puesto que ella misma nos dice que el 
refrán Arde verde por seco, equivale exactamente á, Pagan jus- 
tos por pecadores. 

De la misma manera que el anterior , deploran y censuran las 
frecuentes injusticias de los hombres los adagios siguientes : Uno 
come la fruta aceda, y otro tiene la dentera; — Unos tienen la 
^amat y otros cardan la lana; — Quien no puede dar en el as- 
no ^ da en la aíbarda; — De que no pueden al asno^ témanse á 
la alharda. 



S4S. De bombre arraigado no te Ter¿« Tengade. 

El oro es oro , y la fuerza fuerza , por más derechos inviola- 
Ues que en los más flamantes pactos federales se registren y 
consignen. Siempre tendremos, puesto que así lo reconoce y con- 
fiesa mi amigo particular el ciudadano Pi y Margall , el más au- 
llSnomo de los autónomos , que las leyes de la guerra no son las 
leyes de la paz. Pero como esta picara vida es una batalla con- 
tinua, y como este picaro mundo es, ha sido y será una guerra 
"Continua , donde todos los elementos se combaten unos á otros, 
el fuego contra el agua , y el agua contra el fuego ; de ahí re- 
sulta que somos unos botarates en querer legislar para un esta- 
do de paz que no es de hoc mundo , y que los cañones Krupp 6 
la partida de la porra andarán siempre poniéndoles acotaciones 
y postilas á las grandes sinfonías de esas óperas políticas de 
enorme espectáculo que se ha dado en llamar Constituciones, 
sin duda por antífrasis , puesto que no hacen sino desconstituir 
y dar al traste con lo más sólidamente constituido. 

El segundo de los pasajes del Quijote insertos en el núm. 207 
es el único en que se cita este refrán , y lo cita Sancho , apoyán- 
dose en la autoridad de una agüela suya. 

La Colección del Marqués de Santillana dice : De orne hereda- 
do non te verás vengado , y la de Malara : De hambre heredado ^ 



— 1»6 — 

nunca te verás vengado. Así en esta colección como en la de 
Nunez se lee también , De komh^e reglado , y la de Valles dice 
regalado en Tez de reglado. La Academia adopta la lección de 
Cer yantes. 

EL siguiente , Al hijo del tico no le toques al vestido, de- 
muestra lo poco sufridos que suelen ser los poderosos. Y parece 
ideado á propósito contra la moderna aristocracia del papel mo— 
neda y de las colosales fortunas improvisadas aquel de , Contra- 
peón hecho dama no para pieza en tabla. 



«44. SI da el eéntaro en la piedra ó la piedra ea el 
cantare ) mal para el cántaro. 

Si les soldados andan buscándoleB cosquillas á log capitanes 
(que en llegando á generales suelen tenerlas malísimas), mal 
para el cántaro ; si el pueblo soberano anda buscando el pelo al 
huevo, es decir, al gobierno , mal para el cántaro; si el trabajo 4 
cada triquitraque anda á la greña con el capital , mal para el 
cántaro. Verdad es que en ciertos momentos históricos todo pa- 
rece trabucado ; pero también nos enseña la historia , que cuan^ 
da el peló enrasa p el raso empela , con mal anda la seda^ y que 
al cabo de los años mil toma el agua á su cuhtl.^ 

La verdad de estos dos últimos refranes, no la destruirán las 
Sectas y ná la Internacional , ni los fusiles y filósofos prusianos por 
mucho que madruguen. Por mas que la piedra nos parezca ahora 
el imperio prusiano , no hay tales.cameros. Los emperadores y 
reyes revolucioDarios son el cántaro : la verdadei^a piedra es el 
Papa. Tu es Petras. 

Este es otro de los cuatro r^ranes que se ofrecieron á Sancha 
(n.<^ 44 y 22Q), y que luego él mismo interpreta , pero el sentido 
de este le parece tan «laro que no requiere interpretación nin- 
guna , pues^ como él dice : « lo de la piedra en el cántaro un ciego 
lo vesá»» 

Don Quijote alude claramente a él en las siguientes palabras 
que dirige al escudero : «De todo lo que he dicho has de inferir, 
Sancho , que es menester hacer diferencia de amo á mozo , de 



— 197 — 

señor á criado , y de caballero á escudero : así que desde hoy en 
adelante nos hemos de tratar con más respeto , sin damos corde- 
lejo , porque de cualquiera manera que yo rae enoje con vos , ha 
de ser mal para el cántaro : las mercedes y beneficios , que yo os 
he prometido, llegarán á su tiempo, y si no llegaren , €i salario á 
lo menos no se ha de perder, como ya os he dicho.» 

La lección del Comendador griego, copiada por Iríarte^ no 
▼ale tanto como la de Cervantes que es la que adopta la Acade- 
mia. £1 Comendador dice : 8i la piedra da en el cántaro ^ mal 
para él cántaro y y si el cántaro da en la piedra , mal para el 
cántaro. La Colección de Zaragoza lo yaría de este modo: Si la 
redoma da ala piedra , ó la piedra á la redoma, mala para la 
redoma. 

Otro refrán nos advierte que Siempre quiebra la soga por la 
más ¿elgado, y el autor del Diablo Cojuelo lo modifiíca diciendo: 
Siempre quiebra la soga por lo más forastero. 



94U». El mam tiene el padre aleaMe^ flecvro ▼• á Jálele^ 

La Colección de Zaragoza dice : Qmen tiene el padre alcalde^ 
segare va ajuicio» La Academia suprime el artículo, y antepono 
el vocablo padre al verbo, diciendo : Quien padre tiene alcaide, 
Cervantes no concluye el refrán , dándolo por muy sabido , como 
paede verse en el pasaje transcrito en el número 208 , que es el 
único en que lo aduce. 

Es i-efran muy castizo, y todos los empleados , cesantes y as- 
pirantes lo saben de memoria desde niños. Los padres alcaldes 
de los tiempos liberales son los diputados, los partidos, y sobre 
todo, la famosa mano oculta que los mueve y dirige. Losirucfai— 
inanes que andan muy enzarzados en expedientes y litígios pro— 
coran no echar en saco roto el adagio , tomando una parte muy 
activa en él movimiento electoral. 



— 198 ~ 



S4S« Allá van leyes do quieren reyes* 

Otro que tale. 

La democrática Teresa Panza , penetrada de que el condado de 
su bija ha de ser su perdición , dice á Sancho : « Siempre , her- 
mano , fui amiga de la igualdad , y no puedo ver entonos sinfun* 
damentos : Teresa me pusieron en el bautismo, nombre mondo y 
escueto, sin añadiduras, ni cortapisas^ ni arrequives de Dones ^ 
ni Donas : Cascajo se llamó mi padre , y á mí por ser vuestra 
mujer me llaman Teresa Panza , que á buena razón me habían 
de llamar Teresa Cascajo ; pero allá van reyes do quieren leyes, 
y con este nombre me contento , sin que me pongan un Don en— > 
<íima, que pese tanto que no le pueda llevar. » 

Doña Rodriguez al oir cómo don Quijote aseguraba á Sancho 
que las dueñas condesas servian á reinas y emperatrices , habl<5 
de esta suerte: «Dueñas tiene mi señora la Duquesa en su ser- 
vicio , que pudieran ser condesas si la fortuna quisiera; pero allá 
van leyes do quieren reyes ^ y nadie diga mal de las dueñas y 
más de las antiguas y doncellas.» 

£1 sobrebarbero , al ver estupefacto c(5mo el sufragio univer- 
sal declaraba unánimemente que la albarda era jaez , y n<5 al- 
barda , y que en consecuencia le decia don Quijote que había 
alegado y probado muy mal de su parte , exclamó al punto : «No 
la tenga yo en el cielo, si todas vuestras mercedes no se enga* 
ñan , y que así parezca mi ánima ante Dios , cómo ella me pare- 

<;é á mí albarda y n<5 jaez : pero allá van leyes y no digo más: 

y en verdad que no estoy borracho, que no me he d,esayunado^ 
si de pecar n<5.» 

Las tres cuartas partes de los ciudadanos españoles decimos 
lo mismo que el sobrebarbero : la albarda nos parece albarda ; 
pero allá van leyes y no digo más. Y tampoco estamos bor- 
rachos. 

Por de contado que este refrán figura en todas las colecciones. 
Para acomodarlo á las necesidades de los tiempos modernos, de- 
bería invertirse de la manera que lo hace Teresa Panza: Allá 



— 199 — 

zem reyes do quieren leyes, qae vale tanto como decir : Allá van 
reyes do quieren diputados, 6 do quieren generales, 6 do quieren 
tertulias , 6 do quieren logias. Si es cosa de que los reyes deban 
darse por definitivamente borrados del mapa-mundi, podrá de- 
cirse de aquí en adelante: Allá van leyes do quieren votos. Voto 
¿ tal , voto á cual, el que más vota y más grita y más pega , si á 
pelo viene, es el que más razón tiene. Mas para contrarestar el 
bárbaro despotismo del refrán , tenemos á la mano los españoles 
otro adagio con el cual se puede salir de los mayores apuros y 
compromisos en que las descomunales leyes ponen á un hombre 
de bien , y es aquel que dice : Hecha la ley, hecha la trampa. 



94Vé Aanqiie la tratelon aplace 9 el traidor «e altor- 



[ Quién no recuerda^ al oir este adagio , el hermoso desenlace 
de La Vida es sueño? El soldado que, traidor á su rey, había 
sacado de la torre á Segismundo , al ver la clemencia con que: 
éste trata á los vencidos , y especialmente á Clotaldo^ dice : 

Si así á quien no te ha servido 
Honras , ¿ ámf que fui causa 
I>el alboroto del reino , 
T de la torre en que estabas 
Te saqué , qué me darás? 

Y Segismundo le contesta : 

La torre ; y porque no salgas 
B^Ua nunca , hasta morir 
Has de estar allí con guardas ; 
Que el traidor no es menester, 
Siendo la traición pasada. 

El bueno de don Pedro Calderón de la Barca con esta salida 

4e tono deja frió al espectador y al pobre soldado bullanguero le 

deja como quien ve visiones. Un autor moderno ^ respetando más 

la verdad real , hubiera premiado al soldado con un grado de 

comandante , el pueblo le hubiera aclamado, la patria agradecida 

hubiera inscrito su nombre en una lápida de alabastro , blanco 

IS 



— 200 — 

como la nieve , y la música del regimiento le hubiera dado una^ 
magnífica serenata. No creo que el señor Ayala, por mucho que- 
admiré al gran dramaturgo clerical, hubiese tratado al de la tor- 
re , de la manera que éste le trata, 6 le trata Segismundo. 

£1 Cautivo del Quijote después de referir el ataque de la Go- 
leta y el Fuerte por los turcos , moros y alárabes de toda Ist 
África , cuenta de este modo la muerte de Pagan de Oria , caba- 
llero del hábito de San Juan : « Lo que más hizo lastimosa su 
muerte , fué haber muerto á manos de unos alárabes de quien se 
ñó , viendo ya perdido el Fuerte , que se ofrecieron de llevarle 
en hábito de moro á Tabarca , que es un portezuelo 6 casa que 
en aquellas riberas tienen los ginoveses que se ejercitan en la 
pesquería del coral , los cuales alárabes le cortaron la cabeza y 
se la trujeron al general de la armada turquesca , el cual cum- 
plió con ellos nuestro refrán castellano : que aunque la traicioit 
aplace , el traidor se aborrece : y así se dice que mandd el gene- 
ral ahorcar á los que le trujeron el presente , porque no se lo 
habían traido vivo.» 

£1 genuino texto del adagio es el de las colecciones de Zara- 
goza y del Comendador , adoptado por la Academia : La traición^ 
aplace f mas nó el que la hace, Iriarte dice , mas no quien la 

hace. 

En la citada Colección de Zaragoza hay otro adagio idéntica 
al anterior en el fondo : Págase el señor de la traición , mxis no 
del traidor. También se dice : Págase el señor del chisme {6 del 
'Chiste) f mas nó del que le dice. En el Diálogo de las lenguas se 
consigna aquel otro tan vulgar de, A un traidor, dos alevosos. 



— 201 — 



«49. Máfl Tale Tersttensa en cara, que manellla en 
•erasen. 

Quomam tacui, inveteraverunt ossa mea, dice el Salmista. 
En efecto , parece que este refrán se inventó para los que se 
avergüenzan de confesar sus pecados , y no se avergüenzan de 
cometerlos. Pero la verdad es que el adagio no va tan lejos, 
limitándose á consignar que má,s vale vencer el empacho de hacer 
6 decir alguna cosa , que no quedarse con el remordimiento de 
no haberla dicho 6 hecho. 

En los tiempos en que la impiedad está de moda ¡ cuántos y 
cuántos no se ocultan á los ojos del mundo para dirigir los suyos 
á Dios ; como si se tratase de un enorme crimen ! \ Miserias hu- 
manas ! Imposible y absurdo parece ; pero lo cierto es , que esa 
mala vergüenza de las buenas acciones delante del espantoso 
fantasma del qué dirán , no es menos frecuente que la impúdica 
gala que hacen muchos de lo malo , sólo por ir siguiendo la cor- 
riente del siglo. 

La enamorada Altisidora ; que estaba rabiando por darle mú- 
sica al ingrato don Quijote , instada por su amiga Emerencia á 
que cantase en tono bajo y suave , diciéndole que si la Duquesa 
las sentia le echarían la culpa al calor , responde con estas pala- 
bras : « No está en eso el punto , ó Emerencia , sino en que no 
querría que mi canto descubríese mi corazón, y fuese juzgada de 



-^ 202 ~ 

los que no tienen noticia de las fuerzas poderosas de amor , por 
doncella antojadiza y liviana ; pero venga lo que viniere , que 
más vale vergüenza en cara , que mancilla en corazón.» 

El refrán , Más vale rostro bermejo que corazón negro , con el 
cual manifestamos que más vale desahogar el corazón manifes- 
tando los afectos que lo atormentan, que no devorarlos en silen- 
cio , no diñere del siguiente que se lee en U Colección de Zara- 
goza, y que fácilmente pudiera confundirse con el anterior : Más 
vale vergüenza en cara , que dolor en corazón. 

La vergüenza , puesta en su punto , es una cosa muy excelen- 
te , y por esto se dice que Do no hay vergüenza no hay cosa 
buena, y se hace burla de los que no la tienen, ni aun de lo 
malo , con tal que lo consideren provechoso <5 gustoso , diciéndo- 
les : Quien no ha mesura toda la villa es suya. 

Lo que más importa es portarse como Dios manda , y por est» 
motivo los adagios que nos aconsejan obrar bien 6 huir del mal 
abundan tanto , que con ellos pudiera componerse fácilmente un 
pequeño catecismo de moral cristiana. Agripemos aqu{ algOBOB 
de los más importantes y. vulgares. 

Haz bien y y no cates á quien ;-^. Haz mal y guárdate. Estos 
se hallan en el Quijote de Avellaneda , y en casi todas las coL^e- 
ciones. También se dice*. Hax^ bien, y guárdate , para significar 
la frecuente ingratitud é injusticia de los hombres. En la Colec-r 
cion de Zaragoza los dos refranes componen uno solo que dice: 
Haz bien y no cates á quien , haz mal y guárdate. 

Obrar bien t que Dios es Dios; — Vivir bien, que Dios es 
Dios; — Haz buena harina, y no toques bocina ;^^ Hacer bien 
nunca se pierde; — Quien bien siembra , bien coge; — Quien 
siembra virtud coge fama; — Al buen, varón , tierras ajenas s¿ 
patria le son ; — Mancebo me fui y envejecí , mas nunca al justo 
desamparado vi ; — Aquel sabe, que se salva, que. e¡! otro n^ 
sabe nada. 

No tomes espanto sino del pecado; -r- No hay manjar qwe n» 
empalague, ni vicio que no luirte; — Quien mal anda , mal acor 
ba. Este lo usa Cervantes en el Persíles. QyÁen con mal Q994a^ 
con mal acaba ; — Quien en mal anda , en mal acaJba ; — Quim 
malos pasos anda , malos polvos levanta; — De tales bodas, tor 



— «03 — 

les tortas f^ De tales bodas y tales costras; — De rabo de puer- 
co , nunca bueii^ virote ; -^ Quien hienda etha en la coladera ^ 
k^enia Saca de ellas — Quien siembra espinas, abrojos coge; — 
Tras el vicio tiene eljornicio ; *--- Do tu padre fui con tintay no 
vayas tú con quilma; — ^ ^alo es Pascual, mas nunca le falta 
mal; — »• Al que mal vive , el miedo le sigue; ^^ Miedo M PapOj 
que reza. 



No me cotista que nadie haya calificado de refrán esta frase 
tan ynlgai^ y otras semejantes , é ignoro el porqué , puesto que 
efteierra un principio de lod de más trascendencia. En este prin- 
cipio estriba toda esa endiablada ciencia espiritista , que induda- 
blemente es la más moderna , no obstante de su remota antigüe- 
dad t y la que de un salto se ha colocado sobre la teología y la 
filosofía, abarcando todo lo sabido y por saber. Pasan de qui- 
nientas tal vez las academias diablescas que á estas horas se han 
ñindadó ev España , cuando Krause con el difunto Sanz del Rio 
(q. e. p. d.) y el señor Salmerón con todos los discípulos apro- 
vechados de la Universidad central no han conseguido fundar 
ni media docena. En medio de esta sociedad olvidada de Dios y 
de sí nñ^ma , y encharcada en la materia , aparte de las alcaba- 
las de loa motines , los espíritus tienen sus bibliotecas , sus re- 
vistad j tras médicos , sus abogados , sus damas , sus industriales 
de toda laya , para todos los gustos y necesidades de la vida. Es 
cosa que en verdad asombra. Pero meditándolo bien, y recor- 
dando que El diablo es sutil , y que El malo todo lo malo or- 
dena , y que El diablo todo lo añasca , y que El diablo no 
duerme , se explican perfectamente infinidad de cosas , que de 
otra manera no podríamos explicarnos. Vade retro : no sea que 
faiégo viniese Covarrubias á decirme que o el término diablo traen 
en boca algunos desalmados , por teneile en el corazón , y que es 
el bordoncillo de cuanto hablan. » 

Véanse algunos pasajes del Quijote en que Cervantes le da 
vueltas á la verdad del adagio , ó lo que sea , con la oportuni- 



— aci- 
dad que acostumbra. — <x También la hallé yo (la maleta) , res- 
pondió el cabrero , mas nunca la quise alzar ni llegar á ella , te- 
meroso de algún desmán y de que no me la pidiesen de hurto : 
que es el diablo sotil , y ^el^^jo de los pies se levanta al hombre 
cosa donde tropiece y cay a, sin saber cómo ni cómonó. » — 
« ¿ Quién sabe si el diablo , que es sutil y mañoso , querrá enga- 
ñarme ahora con una dueña , lo que no ha podido con empera- 
trices , reinas , duquesas , marquesas ni condesas! » — « El malo 
que todo lo malo ordena , y los muchachos que son más malos 
que el malo , dos dellos traviesos y atrevidos se entraron por to- 
da la gente , y alzando el uno de la cola del rucio , y el otro la 
de Rocinante , les pusieron y encajaron sendos manojos de alia- 
gas.» — « Ordenaron pues la suerte y el diablo , que no todas las 
veces duerme , que andaban por aquel valle paciendo una mana- 
da de hacas galicianas de unos arrieros Yangüeses.» — «Los 
criados de don Luis aguardaban el fin de la plática del Oidor , y 
la resolución de su amo , cuando el demonio , que no duerme, or- 
denó que en aquel mesmo punto entró en la venta el barbero Á 
quien don Quijote quitó el yelmo de Mambrino.» — «Así que, 
yendo y viniendo dias , el diablo que no duerme y todo lo añas^ 
ca , hizo de manera que el amor que el pastor tenia á su pastora 
se volviese en omecillo y mala voluntad.» 

Son muchísimos los refranes en que el diablo toma una parte 
muy activa , bien que los más de ellos ninguna relación tienen 
con la materia de esta sección. Aun cuando no vengan del todo 
á pelo , por su antigüedad acreditada merecen un recuerdo los 
siguientes : El demonio á los suyos quiere ; — El diablo no es 
puerco, y gruñe. 



tSO. Vn abbimo llama á olro. 

Verdad terrible , y verdad revelada a grandes y pequeños por 
el Autor mismo de toda verdad. 

Roque Guinart es quien nos la recuerda al describir á don 
Quijote los percances de la vida cantonal, y las causas que 
le hablan movido á declararse independiente. «Nueva manera 



— 205 — 

de vida le debe de parecer al señor don Quijote la nuestra, 
-nuevas aventuras , nuevos sucesos , y todos peligrosos : y no 
me maravillo que así le parezca , porque realmente lo confieso , 
-que no hay modo de vivir más inquieto, ni más sobresaltado 
-que el nuestro. A mí me han jpuesto en él no sé qué deseos de 
venganza, que tienen fuerza de turbar los más sosegados co- 
razones. Yo de mi natural soy compasivo y bien intencionado ; 
pero , como tengo dicho j el querer vengarme de un agravio que 
se me hizo , así da con todas mis buenas inclinaciones en tierra, 
que persevero en este estado á despecho y á pesar de lo que en- 
tiendo : y como un abismo llama á otro , y un pecado á otro pe- 
cado , hánse eslabonado las venganzas de manera , que no sola 
Jas mías , pero las ajenas tomo á mi cargo ; pero Dios es servido 
-de que aunque me veo en la mitad del laberinto de mis confusio- 
nes , no pierdo la esperanza de salir del á puerto seguro. » 



, 951. ^nten yerra y «e enmienda, á Dto« se éneo- 
mlenda. 

En la verdad que este refrán tan sencillamente nos enseña, 
está fundado el sacramento de la Penitencia. Y con perdón de 
los señores protestantes y librepensadores , me atrevo á asegurar 
también, porque así me lo enseña la Iglesia^ ya que n<5 el re- 
frán , que quien á Dios no se encomienda , yerra y no se enmien- 
da. Véase sino lo desalmados y sobre todo lo tercos que vamos 
siendo los españoles , desde que hemos dado en la flor de enco- 
mendamos á la ciencia y sin encomendamos á Dios. 

No debia de pertenecer á esa nueva raza de españoles el buen 
lancho , puesto que con las lágrimas á los ojos , y con voz dolo- 
rida decía á' su señor : « Señor mió , yo confieso que para ser del 
todo asno , no me falta más que la cola : si vuesa merced quiere 
ponérmela , yo la daré por bien puesta y le serviré como jumen- 
to todos los dias de mi vida. Vuesa merced me perdone y se due- 
la de mi mocedad , y advierta que sé poco , y que si hablo mu- 
cho , más procede de enfermedad que de malicia ; mas quien yer- 
ra y se enmienda , á Dios se encomienda.» 



— ao6 — 

Avellaneda usa también una vez este hermoso adagio. 

Malo es errar , y peor perseverar , dice otro no menos filosd*^ 
Hco y cristiano. El que hace im yerro y pudiendo no hace más, 
por bueno le tendrás; — El mal huso y quebrarle la pierTUL;"^ 
El mal huso , quebrarle la hueca ; — Quien á si vence , 6 na-- 
die teme; — Quien sus vicios no doma, daño con sus manos to^ 
ma; — Quien sufrió y venció; — Quien sufrió y calló ^ venció lo^ 
que quiso. 



tftS. A pecado niieTO, pentleaela iiiieTa. 

« No tomes á esas pláticas, Sancho^ por tu vida , dijo don Qni* 
jote , que me dan pesadumbre : ya te perdoné entonces , y bien 
sabes tú , que suele decirse, 6. pecado nuevo , penitencia nueva.» 

Este refrán no hay duda de que está fundado en los más sanos- 
principios de la ciencia de penar. 

No lo trae el Diccionario de la Academia , ni recuerdo haber- 
lo visto citado en ninguno de los preámbulos del señor Martos ; 
pero se halla consignado en la Colección de Zaragoza. Cervánte» 
no lo usa mas que en el pasaje transcrito. 



— 207 — 



SI(S. Al freír de lofl hneTOfl lo verá. 

Al ver Sancho á don Quijote hecho una furia por lo de la ca* 
beza del gigante y lo de la trasmutación de la princesa Micomi- 
coaa , le dice así : «Vuestra merced se sosiegue , señor mió , que 
bien podría ser que yo me hubiese engañado en lo que toca á la 
mutación de la señora princesa Micomicona^ pero en lo que toca 
á la cabeza del gigante , (5 á lo menos á la horadación de los cue- 
ros, y & lo de ser vino tinto la sangre , no me engaño , vive Dios, 
porque los cueros allí están heridos á la cabecera del lecho de 
vuesa merced, y el vino tinto tiene hecho un lago el aposento: 
y si no , al freir de los huevos lo verá , quiero decir que lo verá 
cuando aquí su merced del señor ventero le pida el menoscabo 
de todo.» 

Con este refrán se amenaza , anunciando las malas consecuen- 
das de una acción que por de pronto parece no tenerlas. 

Generalmente se dice: Al freir será el reir. En las coleccione» 
del Marqués de Santillana y de Zaragoza leemos : Jl lavar de 
lo$ cestoi haremos la cuenta. 

Cuando los argonautas revolucionarios nos trajeron el velloci- 
no de oro , y lo que es más, la honra , los incrédulos al tener que 
tragarse aquel ardiente y patriótico grito de entusiasmo que re- 
sonó en todos los ángulos de la Península , se contentaban con 
hablamos del lavar de los cestos y del freir de los huevos. Será 
lo que tase un sastre. Pero ¿qué sastre 1 



— 208 — 

t 

454. A cada paereo le llega »u gten Marlln* 

Cayó Montpensier antes de haber subido , cayó Prim , y bien 
tristemente, cayó Serrano, cayó Topete, cayó Rivero, cayd 
Ruiz Zorrilla, cayó Sagasta, cayó Amadeo, volvió á caer Raiz 
Zorrilla haciéndose cruces , cayó Martos , cayó Figueras, cay6 
Pí, cayó Gastelar 

Las hojas que en las altas selvas vimos ' 
Cayeron , y nosotros á porfía 
En nuestro engafio inmóviles vivimos. 

Don Quijote , al ver en una imprenta de Barcelona como esta- 
ban corrigiendo un libro titulado La segunda parte del Ingenioso 
Hidalgo don Quijote de la Mancha , compuesta por un tal, ve- 
cino de Tordesillas , « Ya yo tengo noticia deste libro , dijo , y en 
verdad y en mi conciencia^ que pensé que ya estaba quemado 
y hecho polvo por impertinente ; pero su San Martin se le llega- 
rá , como á cada puerco : que las historias fingidas tanto tienen 
de buenas y de deleitables , cuanto se llegan á la verdad^ <5 á la 
semejanza della , y las verdaderas tanto son mejores , cuanto son 
más verdaderas : y diciendo esto , con muestras de algún despe- 
cho se salió de la emprenta.» 

La Colección del Marqués de Santillana dice : Para cada ^puer- 
co hay su Sant Martin; la de Zaragoza y la de Nuñez : A cada 
jpuerco su San Martin ; los Refranes glosados : A cada pttereo 
viene su San Martin , é Iriarte : A cada puerco le viene su San 
Martin, 

No hay plato que no llegue , dice también la Colección de 
Zaragoza , y la Academia añade : ni deuda que no se pague, , 

9S9, Tan preslo me va el cordero eomo el earnerob 

¿Qué se hizo el rey don Juan? 
Los infantes de Aragón 

¿ qué se hicieron ? 
¿ Qué fué de tanto galán ? 
¿Qué fué de tanta invención 

como trujeron ? 



— 209 — 

Nada vale que los médicos adelantados desde las altaras del 
ministerio y de la ciencia moderna hayan declarado guerra á 
muerte á los reyes, á la tisis y á Dios. La ciencia moderna 
podrá dejar impunes los crímenes , por respeto á los principios^ 
podrá declarar cesante al verdugo entregando cuando más á los 
reaccionarios al brazo de la justicia popular , podrá desciframos 
á su manera el pavoroso enigma de la generación espontánea..!... 
pero Mor te morieriSf y no hay tu tia. 

«Es el caso, dice Sancho, que como vuesa merced mejor sa- 
be, todos estamos sujetos á la muerte , y que hoy somos y maña- 
na n<5-, y que tan presto se va el cordero como el camero, y que 
nadie puede prometerse en este mundo más horas de vida de las 
que Dios quisiere darle ^ porque la muerte es sorda, siempre va 
úe priesa , y no la harán detener ni ruegos , ni fuerzas , ni ce- 
tros , ni mitras , según es publica voz y fama , y según nos lo 
dicen por esos pulpitos.» 

T en otro lugar añade : « A buena fe , señor , que no hay que 
ñar en la descarnada, digo en la muerte^ la cual tan bien come 
eordero como carnero , y á nuestro Gura he oido decir que con 
igual pié pisaba las altas torres de los reyes , como las humildes 
chozas de los pobres. Tiene esta señora más de poder que de 
melindre , no es nada asquerosa , de todo come y á todo hace, y 
de toda suerte de gentes , edades y preeminencias hinche sus al- 
forjas. No es segador que duerme las siestas > que á todas horas 
siega y corta , así la seca como la verde yerba , y no parece que 
masca, sino que engulle y traga cuanto se le pone delante^ por- 
que tiene hambre canina , que nunca se harta , y aunque no tie- 
ne barriga , da á entender que está hidrópica y sedienta de be- 
ber todas las vidas de cuantos viven, como quien se bebe un jar- 
ro de agua fría.» 

La Academia' é Triarte , siguiendo el texto de la Colección de 
Zaragoza, dicen : Tan presto va el cordero como el camero. 

En la Colección de Triarte se lee también el siguiente : La 
muerte no perdona al rey ni al papa, ni á quien no tiene capa. 
Esta verdadera igualdad ante la ley , la explica Sancho , como 
no lo hicieran ni el mejor filósofo , ni el mejor orador de la de- 
mocracia : « No ocupa más pies de tierra el cuerpo del Papa que 



— 210 — 

el del sacristán , aunque sea más alto el uno que el otro , que al 
entran en el boyo todos nos ajustamos y encogemos , 6 nos hacen 
ajttstar y encoger ^ mal que nos pese^ y i buenas noches.» 

Para el amor y la muerte no hay cosa fuerte, dice otro ada* 
gio , y otro nos sale con la embajada de que Antes de mil años 
todos seremos calvos. Calvos dicen el Marqués de Santülana y 
la Colección de Zaragoza. Canos , como se lee en Iriarte , me 
parece un desatino , y salvos, como dice la Academia , copiando 
á Hernán NuñeiS, pudiera dar pió á una interpretación herética, 
bien que la Academia haya sorteado perfectamente la dificultad 
dando al refrán una interpretación á mi modo de ver algo arbi- 
traria , tomándose buen cuidado de advertimos que seremos sal- 
vos de las miserias de esta vida. No ha de quedar para si- 
miente de rábanos , dice también el adagio á los que suelen ol- 
vidarse de que algún dia han de morir. Este refrán tendría que 
abolirse á no ser pura broma lo de la ciencia moderna , porque 
según los últimos datos de esta ciencia , el señor Suñer , el doc- 
tor Mata, un servidor de ustedes, 6 quienquiera, pudiéramos 
haber sido^ lo mismo que osos 6 jumentos , rábanos ó zanahorias. 
A los quo cuando ven morir á alguno andan buscando el porqué, 
nó en las incesantes advertencias de la Sagrada Escritura, sino en 
las de la Química , Física é Higiene pública y privada , echán- 
doles el muerto, como es uso y costumbre, al médico, 6 el boti- 
cario , 6 al aire colado , les pregunta el refrán con mucha soma: 
/ De qué murió mi padteí Y contesta : De achaque* 

Concluyamos este artículo de réquiem , con las consoladoras y 
cristianas palabras de don Quijote^ nada loco por cierto ctíando 
le daba el naipe por hablar de esta guisa : « Y esto qu« ahora le 
quiero decir , llévelo en la memoria^ qae le será dd mucho pro- 
vecho y alivio en sus trabajos^ y.^s , que aparte la imaginación 
de los sucesos adversos que le podrán venir , qu« el peor de to- 
dos es la muerte ; y como esta sea buena , el mejor de todos es el 
morir. >» 

Nolite fieri sicut equus et mulus , quihus non est intellectus, 
—* In cama et freno maxülaé eorum constringe, qui non apro*- 
xímantad te, -^ Multa Jlagella peccatoris $ sperantem autsm in 
Domino misericordia circumdábit. 



— 211 — 



«MI. Aqai foé Troya. 

Al salir de Barcelona volvió don Quijote á mirar el sitio don- 
de habia caído , y dijo : « Aquí fué Troya , aquí mi desdicha , y 
n6 mi cobardía/ se llev<5 mis alcanzadas glorias : aquí usó la for- 
tuna conmigo de sus vueltas y revueltas : aquí se escurecieron 
mis hazañas : aquí finalmente cayó mi ventura , para jamás le- 
vantarse.». 

Al referir la famosa aventura del barco encantado , dice el 
famoso historiador del no menos famoso Hidalgo : «< Si no fiíera 
por los molineros, que se arrojaron al agua, y los sacaron como 
en peso á entrambos , allí habia sido Troya para los dos.» 

¡ Dios quiera que no se nos venga encima la consabida maldí* 
clon de la historia, y que no se diga jamás; Aqui fu^ España I 



— 212 — 



9Ü9* Dlo0 sabe la rerdad de lodo. 

Sí , Dios sabe lo que será de esta desventurada nación espa- 
ñola y de esta raza latina que ya va pareciendo raza de locos ó 
de perdidos , según le traen trastornado el juicio los adelantos 
de la ciencia boba y carcomido el corazón las corrupciones de la 
civilización moderna. £1 se apiade de nosotros^ y oiga las súpli* 
cas de los buenos. 

«Mal estáis con las dueñas y Sancho amigo , dijo la Duquesa^ 
mucho os vais tras la opinión del boticario Toledano , pues á fe 
que no tenéis razón , que dueñas hay en mi casa , que pueden 
ser ejemplo de dueñas, que aquí está mi señora doña RodrigueZ;. 
que no me dejará decir otra cosa. Mas que la diga Vuestra Ex- 
celencia , dijo Rodríguez : que Dios sabe la verdad de todo , y 
buenas 6 malas , barbadas 6 lampiñas que seamos las dueñas, 
también nos parieron nuestras madres , como á las otras mujeres, 
y pues Dios nos echó en el mundo , él sabe para qué , y á su mi- 
sericordia me atengo y n<5 á las barbas de nadie.» 

Cuando Sancho oye decir á don Quijote que no es mucho que 
el perverso encantador que transformó á Dulcinea en labradora 
hubiese transformado al Caballero del Bosque en Sansón Carras- 
co , para quitarle de las manos la gloria del vencimiento , pero 
que en cualquier figura que hubiese sido le consolaba el haber 
quedado vencedor de su enemigo, «Dios sabe la verdad de todo, 
respondió Sancho : y como él sabía que la transformación de Dul- 
cinea había sido traza y embeleco suyo , no le satisfacian las qui- 



— 213 — 

meras de su amo ; pero no le quiso replicar por no decir alguna 
palabra que descubriese su embuste.» 

Véase además el pasaje inserto en el número 114. 



SS9. IMo0 dija la qae «eré. 

Dios solo tiene en sus manos los arcanos de lo porvenir, pues- 
to que para él no hay pasado ni futuro. 

Quejándose Sancho. de que en vez de darle agua á las manos 
le hubiesen dado lejía á las barbas , dijo la Duquesa : « No ten- 
gáis pena , amigo, que yo haré que mis doncellas os laven y aun 
06 metan en colada si fuere menester. Con las barbas me con- 
tento, respondió Sancho^ por ahora á lómenos, que andando el 
tiempo , Dios dijo lo que será.» 

Cuando don Quijote dijo á Sancho que era lástima no peque- 
ña, que aquella pobre señora estuviese encantada por su descuido- 
y negligencia , re8pondi(51e Sancho : « Hay mucho que decir en 
eso : durmamos por ahora entrambos , y después Dios dijo lo que 
será. Sepa vuesa merced , que esto de azotarse un hombre á san- 
gre fria , es cosa recia , y más si caen los azotes sobre un cuer- 
po mal sustentado y peor comido.» 

Dios sabe lo que será , dice también Teresa en su carta á la 
Duquesa , como puede verse en el fragmento inserto en el núme- 
ro 150. 

La Academia no considera que esto sea ningún adagio , sino 
una locución en que se explica la duda del cumplimiento 6 cer- 
teza de lo que se promete 6 asevera. Me parece que mas bien 
expresa la duda acerca de lo porvenir , al propio tiempo que la 
confianza en la protección del cielo. Así por lo menos parecen 
demostrarlo los tres ejemplos citados. 



«&•. Dlofl delante. 

«Letras , dice Sancho , pocas tengo , porque aun no sé el abecé, 
pero bástame tener el Chnstus en la memoria para ser buen go- 



— 214 — 

bernador. De las armas , manejaré las que me dieren hasta caer, 
y Dios delante.» 

Equivale esta frase 6 adagio á las locuciones Dios mediante, 
con la ayuáfiL de Dios, etc. Como la del número anterior, deno- 
ta la esperanza y confianza en la bondad divina , reconociendo 
y confesando que de la voluntad de Dios penden toda» las cosas. 



S6«. Dlo0 sea eonmlffo. 

Con esta locución imploramos el favor divino en algún riesgo 
<5 grave dificultad , dando á entender que como él no nos falte, 
nada puede faltamos. 

« No te entiendo , Sancho , dijo don Quijote , pues no sé qaé 
quiere decir, soy tan fócil. Tan /b'c¿i quiere dedr , respondíd 
Sandio , soy tan asi. Menos te entiendo agora , replicó don Qui- 
jote. Pues si no me puede entender, cespondid Sancho, no sé 
c(5mo lo diga , y Dios sea conmigo.» 



«•1* Dios esté en el elelo , «ae Te las trempes. 

« Ahora bien , dice Sancho , Dios está en el cielo , que ve las 
trampas , y será juez de quién hace más msl , yo en no hablar 
bien, 6 vuestra merced eñ obrallo.» 

Por regla general se dice simplemente y de un modo más en- 
fático : Dios ve las trampas , que vale tanto como dedr: Quidquíd 
latet apparebit. Esta verdad del Dies ira transformada en re- 
frán, suele recordarse á los que proceden con engaño ocultando 
su depravada intendon. 

A los picaros redomados , amigo Castelar , crea usted que no 
les importa un comino la maldición de la historia , porque saben 
al dedillo que la historia es tan bellaca y tramposa como el más 
ruin y bellaco de los ruines y bellacos que andan sueltos por 
esas calles y congresos. Dirá usted que ese refrancejo ultramon- 
tano de que Dios ve las trampas , de nada sirve para esos po- 
bretones ignorantes que no creen en Dios. Pues á esos, amigo 



— 218 — 

tnio , le aseguro á usted que no hay por donde cogerles , y que 
lo mismo se reirán de usted y de las maldiciones de la historia, 
•que de la madre que les parid. Ya sé que usted opina que las 
maldiciones de la historia deben llevar á retaguardia una batería^ 
6 dos baterías , 6 tres baterías de cañones Krupp ; pero entonces, 
no hay escape , hétenos á usted metido de patitas en la absurda 
práctica de los reaccionarios tiempos de Maricastaña , dando á la 
historia mucho, muchísimo que reir, y á nosotros todos, mu- 
«chísimo , muchísimo que llorar. 



«•t. 9100 emiÁ en el elelo, que Jussa los eorasones* 

Suelen usar este adagio los que procediendo con recta inten- 
-don , apelan al infalible testimonio de Dios , sin hacer gran caso 
•del falible é interesado juicio de los hombres , ni mucho menos 
de las vanas y falaces maldiciones de la historia. 

La Duquesa convence á Sancho de que aquella imaginacióa 
•que éste tuvo de burlar á su señor y darle á entender que la la- 
bradora era Dulcinea, toda fué invención de alguno de los en- 
'Cantadores que al señor don Quijote perseguían , puesto que ella 
^«abía de buena parte que la villana que di6 el brinco sobre el 
pollino era Dulcinea del Toboso , y que el buen Sandio , pensan- 
do ser el engañador , habia sido el engañado. A lo cual Sancho^ 
-colocándose por intuición y de un salto á la altura de uno de esos 
filósofos lemanes que después de quemarse mucho las pestañas 
acaban por no distinguir el cuerpo de la fantasma , ni la fantas- 
ma del cuerpo , barajando lo real y lo ideal y trocando los fre- 
nos , que es lo sublime de la ciencia ; por dejar puesta á salvo su 
buena intención y recta conciencia , contesta muy oportunamen- 
te : « Todo debid ser al revés , como vuesa merced , señora mia,. 
dice , porque de mi ruin ingenio no se puede ni debe presumir 
que fabricase en un instante tan agudo embuste , ni creo yo que 
mi amo es tan loco , que con tan ñaca y magra persuasión como 
la mia, creyese una cosa tan fuera de todo térnúno ; pero, seño- 
ra , no por esto será bien que vuestra bondad me tenga por ma- 
lévolo, pues no está obligado un porro como yo á taladrar los. 

16 



— 216 — 

|>6)i&amientos y maUcta» de \m pésimo^ eftcañtadore» : yo ñag- 
aquello por escapatme de leeoí zanas de mi señor dotí Qui^oie , y 
nó con inte&cion de ofenderle , y si ha salido al revés, Dlosi está 
en el cielo , que yatüff^ los corasones. » 



PatienSy quia aternus. Esta es la gran verdad de las ireí*- 
dades : verdad que no deben echar en olvido los que nos pre- 
guntan d(5nde está nuestro Dios, y que tampoco debemos apar- 
tar nunca de la memotia los que con el ánimo contuftedo, 
levantamos nuestras manos al cielo clamando noche y dia : Sed^ 
tu y Dominé^ usquéquof "PoTqae al paso que este refrán cotisigha 
la infinita paciencia del Señor , nos recuerda también su infínit» 
y tremenda justicia : Nihil innlíwn rétnanebit. 

El verdadero refrán es: Dios eanHenU, y notara siemprw, 
y también con más llaneza suele decirse : Dios ni come rli bebe, 
mas juzga lo que ve, 6 bien: Dio9paga á quien en malos tratos 
anda. 

«(Ahora bien, señora RodrigUeiT; dijo don Quijote, y sedors 
Trifaldi y compañía , yo espero eh di cielo , que mirará con bttd» 
nos ojos vuestras cuitas , que Sancho hará lo que yo le mandare, 
ya viniese Clavileño y ya me viese con Malambruno , que yo sé 
que no habria navaja que con mk» facilidad rapase á vüesas* 
mercedes, como mi espada i*aparia de los hombros la cabete de 
Malambruno : que Dios sufre á los malos , pero no para siempre. »i 

T no vale contra los inapelables decretos del Altísimo el ca* 
ligado poder de los príncipes de la tierra y del infierno *, porque 
A ira de Dios no hap caéa fuerte, y él solo eé el Señor de Ioé 
ejércitos. Por eso ante el éiaro conocimiento de nuestras iniqui-» 
dades que se elevan sobre nuestra cabeza y de nuestros pecado^ 
que no cesan de clamar contra nosotros ^ sabiendo como sabemos 
que ante la presencia divina no podría ser justificado ningono de 
los vivientes , pedimoi? á Dios que no aparte de nosotros su £ip¿* 
ritu , que no aparte de nosolro* 6U rostro , que no entre en jui« 
cío con nosotros, que oiga nnostros clamores ^ que saque Á 



— 217 — 

nuestra alma de la tril^ülácioií, qué ¿o áol^ abandone , que no 
nos reprenda en su furor , y que no nos castigue en su ira , cla- 
mando á una voz toda la Iglesia: Ne reminiscaris , Domine* 
delicia nostra^ vel parentum nostrorum^ ñeque vindictam sumas 
de peccatis^ nostris, 

Y como el refrán,, atento á la divina enseñanza , no ignora 
que la preciosa Sangre de Jesucristo tiene fuerza y valor para 
lavar nuestras miserias , y dejamos más blancos que la nieve, 
recordando que los castigos de Dios vienen siempre templados 
por su infinita misericordia, nos consuela advirtiéndonos que 
No hiere Dios con dos manos. • 

Alabado sea su Nombre santo por los siglos de los siglos. 
Amen. 



EPÍLOGO. 



Aquí concluye este libro de los refranes escrito en circunstan- 
cias muy azarosas para el autor , pecador indigno ; y más azaro- 
sas todavía para nuestra amada patria , y para nuestra amantí- 
sima madie la Santa Iglesia católica apost(51ica romana. Es- 
perando como esperamos de la infinita bondad é inagotable 
misericordia del Señor que ha de compadecerse de nuestras hu- 
manas miserias , y que templando y purificando nuestras almas 
en el crisol de la tribulación para mejor servirle y adorarle, 
librará á la Iglesia de las asechanzas del enemigo , y sacará á 
nuestra querida patria de las sombras de muerte en que está 
sentada , ruego al lector benévolo y piadoso , que nos despida- 
mos glorificándole con el siguiente cántico de esperanza : 

Dies mei sicut umbra declinaverunt : et ego sicut fcenum arui. 

Tu autem , Domine , in cBtemum permanes : et memoriale tuum in gene- 
rationem et generationem. 

Tu exurgens misereberis Sion , guia tempus miserendi ejus , guia venit 
tempus. 

Quoniam placuerunt servís tuis lapides ejus , et terree ejusmiserebuntur. 

Et timebunt gentes nomen tuum , Domine , et omnes reges térros gloriam 
tuam; 

Quia CBdificavit Dominus Sion , et videbitur in gloria sua, 

Respexit in orationem humilium , et non sprevit precem eorum, 

Scribantur hcec in gener alione altera; et populus qui creabitur, laudar- 
bit Dominum : 

Quia prospexit de excelso sancto suo : Dominus de coelo in terram aspexit; 

üt audiret gemitus compeditorum , ut solveret filias interemptorum; 

Ut annuntient in Sion nomen Domini , et laudem ejus in Jerusálem, 

In conveniendo populos in unum , et reges , ut serviant Domino, 



FIN. 



REFRANES DEL OUIJOTE 



POR EL ORDEN EN QOE ESTÁN COLOCADOS EN EL LIBRO. 



PABTB PBIMEBA. 



Cap. IT. 

Cad« ano es hijo de sus obras. 
Por el hilo se saca el ovillo. 

Cap. TI. 

Tras la cnu esU el diablo. 

Cap. TU. 

Pagan á las veces jastos por pecadores. 

Qaitando la causa cesa el efecto. 

Xucbos van por lana j vuelven trasquilados. 

Cap. TIII. 

¿Qm¿n ha de llevar el gato al agua? 

Cap. XIII. 

Una golondrina sola no hace verano. 

Cap. XT. 

El diablo no duerme. 

No hay cosa segura en esta vida. 

Donde una puerta se cierra , otra se abre. 

Cap. XTI. 

Tal ves haj que se busca una cosa y se halla 



otra. 



Cap. JLTIU. 



Pápenle duelos. 

If o es posible que el bien ni el mal sean du- 
rables. 

Dios hace salir su sol sobre los buenos y 
naalos. 



Cap. XIX. 

TAjase el muerto á la sepultara y el vivo á 
la hogaza. 



Cap. 

Quien busca el peligro perece en él. 
La codicia rompe el saco. 
Dar coces contra el aguijón. 
£1 diablo no duerme y todo lo añasca. 
Ese te quiere bien qae te hará llorar. 
Si da el cántaro en la piedra ó la piedra en 
el cántaro , mal para el cántaro. 



Cap. 

La experiencia es madre de la ciencia. 

Donde una puerta se cierra, otra se abre. 

Más vale algo que no nada. 

No pidas de grado lo que puedas tomar por 
fuerza. 

Uás vale salto de mata , que ruego de hom- 
bres buenos. 

Ruin sea quien por ruin se tiene. 

Cap. XXII. 

Quien canta sus males espanta. 
Tantas letras tiene un si como un nó. 
Dios es grande. 

De la mano á la boca se pierde la sopa. 
Cada uno se dé una vuelta á la redonda. 

Cap. XXIII. 

Por el hilo se saca el ovillo. 

El diablo es sotil. 

No quiero perro con cencerro. 



Cap. XXT. 



El que compra y miente, en su bolsa lo siente. 

Desnudo nací , desnudo me hallo , ni pierdo 
ni gano. 

De Dios dijeron. 

Fío hay para que se deje pasar ia ocasión. 

Quien estA ausente todos los males tiene y 
teme. 

No se ha de mentar la soga en casa del ahor- 
cado. 

Echarlo todo á doce , y que nunca se venda. 

Cap. XXTI. 

A cada uno mate su ventura , ó Dios que le 

hÍKO. 

Cap. XKVm. 

Un mal llama á otro. 

Cap. XH^ll^. 

En la tardanza suele .estar el peligro. 



Cap. 



Tantas rcíces va el cantariUo k U f|ien(e. 
Dios esti ^ eJ cielo q^e ve las trAQ^IO' 
A pecado nuevo , penitencia nueva. 
Por el hilo se saca el ovillo. 

Ciap. XXKI. 



— 220 — 

C.ap. ^XL^y^ip. 

Lo quemis «^sta , se .««tima en das. 



Un diablo parece & otro. 
Buenas son mangas después de Pascua. 
AUs va^e pájaro en mano que buitre volando. 
Quien bien tiene j mal escogp , por bien que 
se enoja , no se venga. 

Ca^. ^ILILII. 

Cada uno sabe adonde le apáeta el zapato. 

Cap. KXKIV. 

El que luego da , da dos veces. 

Lo que cuesta poco , se estima en menos. 

Cap. XXXTII. 

Al freir de los buevos lo veri. 



Cap. 

Iglesia , 6 mar , ó casa real. 

HAs vale migaja de rey, que merced de 

señor. 
Aunque la traición aplace, e! traidor se 

aborrece. 

Cap. xiiin. 

No es de estima lo que poco cuesta. 
Amanecerá Dios , y medraremos. 

Cap. mJUfí[: 

El demonio no duerme. 

Cap. HJLV. 

Allá van leyes 

A quien Clios se la 4i6 , ¿San Pedco «e 1» 
bendiga. 

Cap. XliVl. 

La diligencia e^xoa^e ^.e U buena ventura. 
En la tardanza está el peligro. 
Hay más mal en el al^eg^e^a xff» ^ m!99Sh 
Cada puta hile , y comamos. 

jCap. -KIiWII. 

Cada uno es hijo de sus obras. 
Algo va de Pedro k Pedio. 
Dios sabe la ve^d*^. 



1^ s.a4t,re 4el «antiUo.... 

No es la miel para la boca del ame. 
jOfirecido^a al diablo el maravedí. 



8tl 



PABTE SEGUNDA. 



Dios me «alittBde. 

Cap. O. 

loando la cabeza duele , lodos los miembros 

duelen. 
kan Calta la cola por desollai.^ 

Cap. ni. 

Pedir cotufas en el golfo. 
JkifB luj aol «n h» bardas. 
Jfo se muere la boja eu el W»! m h to- 

Jimlud de Bm». 
Jleselar berzas eo» capacbos. 

Be paja j de beno • 

Donde está la Terdad , estA Dios. 

<:ada uno meta U mano en «a p9ob(h 

-Cade uno es e<mM> Píos le bixo. 

Barbar , barbar, como sastre en víspeiw^ de 

Pascuas. 
Ténganos el pié al berrar , y veri del que 

cosqneamos. 
No ba de ser todo Santiago y cierra España. 
'Ciando te dieien la Taquilla, «orce con U 

sognilla. 
Guando viene el bien, mételo en tu casa. 
Tanto es lo de más, comp le djS mé^oa. 

Cap. ▼• 

Tira la gallina , aunque sea con su pepita. 
Jlejor parece la bija bien casada , que mal 

abarraganada. 
Al bijo de tu vecino limpíale las narices, 

y métele en casa. 
M\\k Tan leyes do quieren reyes. 
La mujer bonrada la pierna quebrada y en 

casa. 
Xa doneelk bonesta el bacer algo es su fiesta. 
*Qttien te cubre te descabre. 

Cap. TI. 

P te di cae en desierto. 
Hajar en bierro frió. 



Cap. VII. 

Dios sea conmigo. 

Hablen cartas j eallen barbas.. 

Quien destaja » no baraja. 

M&s Tale UQ toma , que dos te daré. 

El consejo de la mojer es poco, y el que 

no le toma es l^p. 
Tan presto »e ra el cordero como el camero. 
Con lo mió Díqs vofi ayude. 
Sobre un bocTO pone la gallina. 
Httcbos pocos bacen un mucbo. 
Mientras se gana algo, no se pierde nada. 
Si al palomar no le falta cebo, no le f»!" 

tar&n palomas. 
Más Tale baena esperanza que ruin ppsesipn. 
M&s Tale buena qn«|ja que mala paga. 
El pan comido y la compañía des^ecba. 

Cap. Tin. 

Desnudo nací , djesnudq me bailo , ni pier- 
da OÍ|$VtQ. 

Cap. IX. 

£n cada tierra su uso. 

No arrojemos la soga tras el caldero. 

La verdad adelgaza , pero no quiebra. 

La Terdad siempre anda sobre la mentira, 

como el aceite sobre el agua. 
Buen corazón q9e3»ra|Ka mala ventura. 
Donde no bay tocinos , no bay estacas. 
Donde menos se piensa salta la liebre. 
AIU daris rayo. 
Todas las cosas ii^ijen remedio sino es la 

muerte. 
No, sino Ándeme yo buscando txes pies al gato- 
Díme con quién andas, decirte be quién eres. 
No con quien naces, sino con quien paces. 
Jo que te estregó, burra de mi suegro. 



Cap. 

Quien la TÍdo y la to abora ¿ cutí es el cora- 
zón que no llora T 



— 222 — 



Cap. XII. 

Mis vale p&jaro en mano que buitre volando. 
No hay amigo para amigo. 
Las cañas se vuelven lanzas. 
De amigo & amigo la chinche etc. . . . 
Por el hilo sacaremos el ovillo. 
De la abundancia del corazón habla la len- 
gua. 

Cap. XHl. 

Los duelos con pan son menos. 

La codicia rompe el saco. 

Cuidados ajenos matan al asno. 

lío hay camino tan llano, que no tenga algún 

barranco. 
En otras casas cuecen habas , y en la mia 

k calderadas. 
A falta de pan buenas son tortas. 

Cap. xrr. 

Al buen pagador no le duelen prendas. 
Cada uno mire por el virote. 
Tal suele venir por lana , que vuelve tras- 
quilado. 
Dios bendijo la pat. y maldijo las riñas. 
Amanecerá Dios , y medraremos. 
De los enemigos los menos. 

Cap. XY. 

No haber hallado nidos donde pensó hallar 
pfijaros. 

Cap. XTI. 

Dios sabe la verdad de todo. 
Cap. XTII. 

Hombre apercebido , medio combatido. 
Por la uña se saca el león. 
Tanto se pierde por carta de más como de 
menos. 

Cap. XTIII. 

No hay regla sin excepción 



Cap. 

Cada oveja con su pareja. 

Dios que da la llaga , da la medicina. 

Enti% el sf y el nó de la mujer no me atre>- 

veria á poner una punta de alfiler. 
Más vale maña que fuerza. 

Cap. XX. 

Pedir cotufas en el golfo. 

El rey es mi gallo. 

Tiva quien vence. 

Tanto vales cuanto tienes. 

Un asno cubierto de oro parece mejor que 

un caballo enalbardado. 
Tan pre.sto se va el cordero como el cantero. 
Bien predica quien bien vive. 
El temor de Dios es el principio de la sabi» 

duria. 

Cap. XXII. 

El buey suelto bien se lame. 
En manos está el pandero que lo sabrán bien 
tañer. 

Cap. XXIU. 

Paciencia y barajar. 

Toda comparación es odiosa. 

Dime con quién andas, decirte he qniéo ercs^ 

Cap. xxnr. 

Paciencia y barajar. 

Cap. XXT. 

En buena mano e^tá el pandero. 

Si bien canta el abad , no le va en laga ei 

monacillo. 
El diablo no duerme. 



Cap. 

Amanecerá Dios y verémonoi. 

Cap. xxnon. 

No se ha de nombrar la soga en casa del 

ahorcado. 
El mal ajeno de pelo cuelga. 
No es la miel para la boca del asno. 
Quien yerra y se enmienda , á Dios se eac»- 

mienda. 



Cap. X.3UX. 

lo qne tu amo te manda y siéntate con 
él á la mesa. 
Aq&i fué Troya. 
Predicar en desierto. 



Cap. 



— 223 — 

His vale el buen nombre, que las mncbae 

riquezas. 
Debajo de una mala capa , suele haber buen 

bebedor. 
Aunque las calzo , no las ensucio. 
Tanto se pierde por carta de mis como por 

carta de menos. 



Al boen pagador no le duelen prendas. 
£b casa llena presto se guisa la cena. 
Sonde menos se piensa, se levanta la liebre. 

Cap. xxn. 

Xa ocasión la pintan calTa. 
£ii salTO está' el que repica. 

Cap. XXXU. 

Júntate á los buenos , y seris uno dellos. 
No con quien naces, sino con quien paces. 
Qnien k buen irbol se arrima , buena sombra 

le cobija. 
El qne larga TÍda vive, mucho mal ha de 

pasar. 
Dios dijo lo que seri. 
Cada uno es hijo de sus obras. 

Cap. xxxm. 

De menos me hizo Dios. 

Por su ma^le nacieron alas á la hormiga. 

Tan buen pan hacen aquí como en Francia. 

De noche todos los gatos son pardos. 

Iffo hay estómago que sea un palmo mayor que 
otro. 

De paja y de heno 

I«a8 avecitas del campo tienen i Dios por 
sa proveedor y despensero. 

Vis calientan cuatro varas de paño de Cuen- 
ca qne otras cuatro de limiste de Segovia. 

Detris de la cruz esti el diablo. 

Ifo es oro todo lo que reluce. 

A quien cuece y amasa no hurtes hogaza. 

A peno viejo no hay tus tus. 

Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato. 

ifadie nace ensenado. 

De loa hombres se hacen los obispos. 

Dios esti en el cielo, qne juzga los corazones. 



Cap. XXXIT. 

El buen gobernador la pierna quebrada y eiv 
casa. 

Del dicho al hecho hay gran trecho. 

Al buen pagador no le duelen prendas. 

His vale al que Dios ayuda, que al que mu- 
cho madruga. 

Tripas llegan pies, que no pies i tripas. 

Cap. XXXY. 

ün asno cargado de oro sube lijero por una: 

montaña. 
Dádivas quebrantan peñas. 
A Dios rogando y con el mazo dando. 
Mis vale un toma que dos te daré. 
No son todos los tiempos uúos. 
Tiyase el diablo para diablo. 
Un buen corazón quebranta mala ventura. 
Aun falta la cola por desollar. 

Cap. XXX¥I. 

La letra con sangre entra. 

Pon lo tuyo en concejo , unos dirin que e» 

blanco , y otros que es negro. 
En salvo esti el que repica. 
La codicia rompe el saco. 

Cap. XXXTII. 

AUi van leyes do quieren reyes. 

Quien i nosotros trasquiló, las tijeras le que» 

daron en la mano. 
No menear el arroz aunque se pegue. 
Tanto se pierde por carta de mis, como por 

carta de menos. 
AI buen entendedor pocas palabras. 

Cap. XXXTUI. 

Todo el mundo es uno. 



— 281 — 



De los hombres se hacen los obispos. 

fDap. XIm 

Pedir peras al oLoao. 

Dios sabe la verdad de todo. 

Dios sufre A las nulos , pero (uo para siempre. 

Cap. ILMaI* 

£n la tardanta va el peligro. 

Cuando te dieren la vaquilla , acude coa la 

soguilla. 
Bien se está San Pedro en Roña. 
Obra empezada medio acabada. 
£n priesa me ves y doncellez me demandas. 



Cap. Xlill. 



Dios delante. 

Cap. xi^iii. 

fin casa llena , presto se guisa la cena. 

■Quien destaja no baraja. 

A buen salvo esti el que rq)¡Ga. 

£1 dar y el tener , seso ha menester. 

Castígame mi madre y yo trompógelas. 

Como por los cerros de Ubeda. ^ 

El que no madruga coa al aol , no goza del 

•dia. 
La diligencia es madre de la buena ventura. 
Para todo hay remedio, sino es para la muerte. 

Cl que tiene el padre alcalde 

No sino popen y calóñenme. 
Vendrin por lana y volveren trasquilados. 
A quien Dios quiere bien^ la casa le sabe. 
Las necedadas del rico por Mutencias pasan 

en el mundo. 
No sino haceos miel, y paparos han moseas. 
Tanto vales cnanto tienes. 
De hombre arraigado no te verás vengado. 
Al buen callar Haman Sancho. 
Entre dos muelas molares nunca pongas tus 

pulgares. 
A idos de mi casa y qué queréis con mi mu- 

jer, no hay que sesponder. 
Si da el cántaro en la piedra ó la piedra en 

el cántaro , mal para el cántaro. 



El que la mota .pp q1 ojo ajeno , rea la ^gm 

en el suyo. • 
Espantóae la muerta de la degollada. 
Más sabe el necio eu su casa , qiw el «QfBrdo 

en la ajena. 

Cap. xixr. 

Más vale vergttenia en cara, que maneÜJa en. 
coTfoíon. 



Cap. MMaW. 

El diablo todo lyayiflf j |o^ lo 



Cap. UiHW. 

Detrás de la erm etíá «1 diablo. 

Tripas llevan corazón, que no coraxoa trípaa. 

. Cap. X.LVÍH. 

El diablo es sutil y mañoso. 
No es todo ovo 1a que reluee. 
Las paredes tienen oídos. 

Cap. xi<nu 

Cuando Dios «a^Bece , para todos amanaee. 

Todo el mundo mire por el virote. 

El diablo está en CantUhna. 

No aino haceos miel , y canatos ha» anoct*. 

La doncella faonsada, la pierna quehni^ii j 

en caaa. 
La mnjer y la galb'na por andar ae jAttifm 

aína. 

Cap. li. 

-Quien te da el hueso, no te qpiarria 

Dioa sabe lo que seiá. 

No hay pariente pobre. 

Ándeme yo caliente , y ríaae la gante. 

Cuando te diesen la vaquilla, aocre i 

soguilla. 
Vióse el peno en Iwagas de eerro. 
La Terdad ha de andar siempre sobra la 

tira , -coaio el aceite aobra al agaa. 
Tal el tiempo , tal el tiento. 



Pedir peras al olmo. 

£1 buen día meterle en caa«. 

Cap. liDl. 



Bien se está San Pedro en Aona. 

Oesiiodo aac{, demudo me ItaUo, n¡pi(^ido 

ni gaao. 
Por «a mal 1^ aaeierra alas ¿ la botniga. 
iCada oreja con su pareja. 
IVadie tienda más la pierna de c(m|tp /ijere 

larga U 4I>^«* 

Cap. MAW. 

Cuando I Roma fueres, has como vieres. 
■Lo bien ganado s^ pierde , j lo malo , ello y 
su dueño. 

Cap. MéW, 

Todos los duelos con pan son )>U4ii«8. 

Bien Tengas mal , si rienes solo. 

£1 hombre pone y Dios dispone. 

ÜnuA el tiempo , tal el tiento. 

Ifadie diga desta agpa no beibecé. 

Adonde se piensa que hay tocinos , no hay 

estacas. 
Desnudo entré , desnudo me hallo , ni pierdo 

ni gano. 

Cap. liTl. 

A quien Dios nuestro Señor se la diO, San 

Pedro se la bendiga. 
Lo que has de dar al mur, dalo al gato, y 

sacarte ha de cuidado. 

Cap. liTn. 

Desnudo nací , desnudo me hallo , ni pierdo 

ni gano. 
Pagan justos por pecadores. 
Como por los cerros de Úbeda. 

Cap. IiTlfl. 

Para dar y tener , uso es menester. 
Dios lo oiga y el pecado sea sordo. 



No todos los tiempos son unos. 
De los desagradecidos esti lleno el t^etno, 
Al enemigo que huye , hacerle la puente 4* 
plata. 

Cap.i:JK. 

Huera ttarta , y muera hatta . 

Dios dijo lo cpu seca. 

Hasta la muerte todo «s vida. 

Al buen pagador no Le daelen prendas. 

Quien las sabe las tape. 

Bien se esti San Pedro en Roma- 

Cap. Ii'lL. 

Un abismo llama i otro. 

El abad de lo que canta yanta. 

Cap. liXI. 

El malo todo lo malo ordena. 

Cap. liXll. 

Cuando te dieren la Taquilla , corre con la 

soguilla. 
Dar coces contra el aguijón. 
Honra y proTecho nP caben en un mco. 
A cada puerco le Uega an San HUctín. 

Cap. liXIT. 

Para todo hay remedio, sino es para la muerte 
Del dicho al hecho hay gran trecho. 
A quien Dios se la diere , San Pedro se la 
bendiga. 

Cap. l/JLW. 

Donde las dan las toman. 

No siempre hay tocinos donde hay estacas. 

Dios lo oiga y el pecado sea sordo. 

Más Tale buena esperanza, que ruin posesión. 

Víts la gallina aunque con su pepita. 

Hoy por tí , y mañana por mí. 

Cap. IiXTl. 

Aquí fué Troya. 

Cada uno es artífice de su ventura . 

A buen servicio mal galardón. 



La culpa del asno no se ha de echar á la al- 

barda. 
Sobre mi la capa cuando llaeva. 

Cap. liXTll. 

Sí os duele la cabeza, untaos las rodillas. 

Muchos Tan por lana j vuelTen trasquilados. 

Quitada la cansa se quita el pecado. 

Ojos que no Ten , corazón que no quiebra. 

Mks Tale salto de mata , que ruego de hom- 
bres buenos. 

Predicar en desierto. 

Castígame mi madre , y jo trompógelas. 

Dijo la sartén k la caldera , quítate alli oji- 
negra. 

Cap. IiX¥III. 

No con quien naces , sino con quien paces. 
Amaneceri Dios j medraremos. 
X mal Tiento ra esta parva. 
Todo el mal nos Tiene junto , como al perro 
los palos. 

Cap. liXIX. 

Regostóse la TÍeja k los bledos. 
Á perro viejo no haj tus tus. 



Cap. 



£1 abad de donde canta janta. 

No se toman truchas 

Tanto se pierde por carta de mis como por 

carta de menos. 
Al buen pagador no le duelen prendas. 
No se ganó Zamora en una hora. 
El asno sufre la carga , mas nó la sobrecarga. 
A dineros pagados , brazos quebrados. 
Aquí moriri Sansón » j cuantos con él son. 
En la tardanza suele estar muchas Teces el 

peligro. 
A Dios rogando y con el mazo dando. 
Mis Tale un toma , que dos te daré. 
Mis Tale el pijaro en la mano que el bai~ 

tre rolando. 

Cap. liXXin. 

Como por las nubes de antaño. 

Muchas Teces donde hay estacas no haj to* 

i 

cinos. 
Esti ya duro el alcacer para zamponas. 

Cap. liXXIT. 

En los nidos de antaño no hay pijaros hogaño. 



— 227 — 

REFRANES DE LAS NOVELAS EJEMPLARES. 

DEL PERSIUS , DE U fiiLATBA T DU VIAJE AL PARNASO 

pon BL ÓBDEN 

CON QUE EN ESTAS OBRAS ESTÁN COLOCADOS. 



GITAKILLA. 

• 

A Dios rogando , j con el maso dando. 
Uno piensa el liajo , j otro el que lo ensilla, 
n hombre pone , y Dios dispone. 
Tal piensa ir k Onez j da en Gamboa. 
Antes que te cases , mira lo qae haces. 
Iglesia , mar ó casa reaL 
Pactos rompen lejes. 
Ifo se tonun truchas á bragas en j atas. 
Por el hilo se saca el ovillo. 
Piensa el ladrón qae todos son de su con- 
dición. 

RINCOKETB T CORTADILLO. 

Pan todo hay remedio, sino es para la muerte. 

De menos nos hizo Dios. 

Un dia viene tras otro día. 

Donde las dan , las toman. 

La diligencia es madre de la buena ventura. 

En cada tierra su uso, j en cada casa su 
costumbre. 

Lo que dice la lengua paga la gorja. 

Tantas letras tiene un nó , como un si. 

]fo es mucho que k quien te da la gallina en- 
tera, tú des una pierna della. 

¡L lo que bien se quiere , bien se castiga 

Eati el pandero en manos que lo sabrán bien 
tocar. 

Quien bien quiere i Beltran , bien quiere á 
su can. 

Tras un tiempo viene otro. 

■No se mueve la hoja en el irbol sin la volun- 
tad de Dios. 



LA ESPAÑOLA IIf6LE8A. 
Didivas quebrantan penas. 

EL LICENCIADO VIDRIERA. 

De los hombres se hacen los obispos. 
Sacar por la uSa el león. 
La honra del amo descubre la del criado. 
Mira k quien sirves , j verás cuan honrado 
eres. 

LA FUERZA DE LA SANGRE. 
Dios que da la llaga , da la medicina. 

EL CELOSO EXTREMEÑO. 

Seca la garganta, ni gruñe ni canta. 
Para todo hay remedio sino es para la nmerte. 
Al buen pagador no le duelen prendas. 
Debajo del sajal haj al. 
Debajo de una mala capa hay un buen be- 
bedor. 

LA ILUSTRE FREGONA. 

Uno piensa el bayo , y otro el que lo ensilla. 
Más ven cuatro ojos que dos. 
No es la miel para la boca del asno. 
Amanecerá Dios, y medraremos. 
Ténganos el pié al herrar , y verá del que 
cosqueamos. 



LA SB^ORA CORNELIA. 

No es otó todo lo que reluce. 
Nadie diga desta agua no beberé. 



EL CASAMIENTO ENGAÑOSO. 

Los duelos con pan son menos. 
No es oro todo lo que reluce. 

COLOQUIO DE LOS PERROS DE HAHUDES. 



Guando tí ene el bien , iñélelo en tu casa. 
Del lobo un pelo , j ese de la frente. 
Mírate k los pies , j desharás la rueda. 
Del dicho al hecho hay gran trecho. 
Hizme la barba « j hacerte he el copete. 
La codicia rottpe e'l sacó. 
Quien necio es en su Tilla , neeíb es en Gas- 
tilla. 
Los duelos coa pan son ménoit. 
El buen dia, meterle en casa. 
Mientras se rie , no se llora. 
M&s da el duro que el desnudo. 
Echar margaritas á puercos. 
Mis Tale tarde que nunca. 



ká tía FINGIDA. 



Cada loco con su tema. 
Cual el tiempo , tal e! tíevtó. 
Por la maestra se conoce el paño. 



PERSILES T SEGISMUNDA. 

Cada Uno éé hij6 de sus obraá. 
La costumbre es otra naturaleza. 
' Vtt éú mal le nacf«r(fft alasr á lií bormíg». 
La ocasión la pintan caWa. 
Dádivas quebrantan penas. 
Honra j provecho no caben en un saco. 
<La ocasión la pintan caWa. 
Al enemigo que liuje, la puente de plata. 
Taja el diablo para malo. 
A quien Dios se la diere , San Pedro se Ix 

bendiga. 
Tan buen pan hacen aqui comb en Francia. 
Dios hace salir su sol sobre los buenos y los 

malos. 
Un ptdfe ^trk oiefl hijos , ititéá qa« eitfft 

hijos para vat p<dre. 
Á los desdichados se les suelen helaf las ñi^ 

gas entvd la boea y la mano. 
Cada uno es artífice de su fortuna. 
Toda comparación es odiosa. 
Quien mal anda , mal acaba. 
La ocasión la pintan ealTa. 

LA GALATEA. 

Obras son amores , y no buenas razones. 

Quien bien ama , teme. 

Quien calla , otorga. 

La ocástoñ la pintan caira. 

YIAJE AL PABÍNASO. 

Cuando nace la escoba , nace el asno que l« 

-royír. 
Ruin sea quien por ruin se tiene*. 



— 329 — 



REFRANES DEL QUIJOTE 



por orden alfabético. 



A buen serricio mal gtUrdtm. 

A eadft potreo le llega su San Martiii. 

A eadá uno iiMt« mi Yantara, ó Dios qae ]e 

hizo. 
A dísetos pagado* brazos qnebradosv 
A Dios rogando j con el mazo dandk». 
A falta de paift baenat son tortas. 
A idos de mi casa j qué queréis <Job mi m»* 

jet no háj que reqieiidet. 
A mal Tiento ts esta parra. 
A pecado dimto , p««itin«ia nuetl. 
A perro Tieje no ha^* tu» tt». 
A quien etfece j amasa no le knrtes hogaia. 
A quien Dios quiere bien la etsa le saber* 
A quien Dié» se la dien, San Pedros» la 

bendiga. 
Adonde pensáis que hay tocinos no hay es- 

ta<íM. 
Al buen callar llaman Sancho. 
Al buen entendedor peecs pálabris. 
Al bueií pagador no le duelen prenda!. 
AI freif de los huevos lo veri 
AI enemigo que hnje , hacerle la puafaté de 

plata< 
Al hijo de t« tecitto , Ifmjriak las iiaricm , j 

mételo en tu cas*. 
Algo va de Pedro i Pedro. 
Allá darás rajo. 
Allá van leyes do quieren reyes. 
Amaneeerá Dios y medrtvémoBi 
Andar lustáHéo tres páés al §tiú. 
Ándeme yo caliente y ríase la gente. 
Aquí fué Troya. 

Aqai morirá ^nsoa y enantes eo» él éów 
Asno cargado de oro sube lijero por una abn- 

tt2*. 
AvUlfaka la cola por desollar. 
Ann hay sol en las bardas. 
Aimqne la traición aphce, el traidot se aboir<^ 

reec< 
Aonqae la* calzo , no las ensucio. 



Bien pftdica quien bien vivé. 
Bien se está San Pedro en Roma. 
Bien Tengas , mal , si Tienes solo. 
, Buen corazón quebranta mala ventura. 
Buenas 66i mangas después de pascua. 

Cada OTeja con su pareja. 
Cada puta hile y comamos. 
Cada nfto es arti6ce de su ventura. 
Cada atfo es como Dios le hizo. 
Cada inief es bijo de sus obras; 
Cada uno meta la mano en su pecho. 
• Cada uno mire por el virote. 
Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato.. 
Cada une se éé «na vuelta á lá redonéa. 
Callen barbas y hablen cartas. 
Castigame mi madre, y yo tronipégelas. 
Gétttf een las nubes de antaño^ 
Como por los cerros de Úbeda. 
Con lo mió Dios me ayude. 
Cual el tiempo , tal el tientoj 
Cuando á Roma fueres , haz como vieres. 
Cuando Dios amanece , para todos amanece. 
Cuando la cabeza dttele , todos los miembro» 

duelen. 
Guando te dieren la vaquilla , eonre ees lé 

soguilla. 
Cuando viene el bien , mételo eii ta casa. 
Qnidados ajenos matan al asno. 

Dádivas quebi-antan penas. 
Dar coces contra el aguijón. 
De amigo á amigo la chinche ete... 
De hombre arraigado no te verás vengado. 
De la abuadanda del corazón habla la lengua. 
De la mano á la boca se pierde la sopa. 
De los desagradecidos está lleno el infierno. 
De los enemigos « los menos. 
De los hombres se faaeen los obispos r qm Bo- 
de las piedras. 
De menos nos hizo Dios. 



— 230 — 



De noche todos los gatos son pardos. 
De paja ó de heno , mi vientre lleno 
Debajo de mala capa suele haber an baen 

bebedor. 
Del dicho al hecho haj gran trecho. 
Desnado nací , desnado me hallo , ni pierdo 

ni gano. 
Detr&a de la cruz está el diablo. 
Digan t que de Dios dijeron. 
Dijo la sartén á la caldera, quítate allá 

ojinegra. 
DIme con quién andas, decirte he quién 

eres. 
Dios bendijo la paz , j maldijo las riñas. 
Dios delante. 
Dios dijo lo que será. 
Dios es grande. 

Dios está en el cielo, que juzga los corazones. 
Dios está en el cielo , que to las trampas. 
Dios hace salir su sol sobre los buenos j 

malos. 
Dios lo oiga , j el pecado sea sordo. 
Dios me entiende. 

Dios que da la llaga , da la medicina. 
Dios sabe la yerdad de todo. 
Dios sea conmigo. 

Dios sufre á los malos, pero nó para siempre. 
Donde está la verdad está Dios. 
Donde las dan las toman. 
Donde no se piensa salta la liebre. 
Donde una puerta se cierra, etc. 

Echarlo todo á doce, aunque no se yenda. 

El abad de lo que canta yanta. 

El asno sufre la carga, mas né la sobrecarga. 

El buen dia meterle en casa. 

El bnej suelto bien se lame. 

£1 consejo de la mujer es poco 7 el que no le 

toma es loco. 
El dar j el tener seso ha menester. 
£1 diablo es sutil. 
£1 diablo está en Cantillana. 
El hombre pone , j Dios dispone. 
El pan comido j la compañía deshecha. 
El que compra 7 miente , en su bolsa lo 

siente. 
El que larga vida rive mucho mal ha de pasar. 
£1 que luego da , da dos veces. 
El que no madruga con el sol , no goza del 

dia. 



El que tiene el padre alcalde , seguro tu í 

juicio. 
El re7 es mi gallo. 
El sastre del Cantillo , que eosia de balde j 

ponia el hilo. 
El temor de Dios es el principio de la sabi- 
duría. 
En cada tierra su uso. 
En casa llena presto se guisa la cena. 
En la tardanza está el peligro. 
En los nidos de antaño no ha7 pájaros hogaño. 
En manos está el pandero que lo sabrán bien 

tañer. 
En otras casas cuecen habas, 7 en U mía 4 

calderadas. 
En priesa me yes 7 doncellez me demandas. 
En salvo está el que repica. 
Entre dos muelas cordales nunca pongas tos 

pulgares. 
Entre el sí 7 el nó de la mujer , no me atre- 

yeria 70 á poner una punta de alfiler. 
Ese te quiere bien que te hará llorar. 
Espantóse la muerta de la degollada. 
Está 7a duro el alcacer para zamponas. 



Harbar, barbar, como sastre en víspera de 

Pascuas. 
Hasta la muerte todo es vida. 
Ha7 más mal en el aldegOela que se suena. 
Haz lo que tu amo te manda, 7 siéntate eoa 

él á la mesa. 
Hombre apercebido , medio combatido. 
Honra 7 provecho no caben en un saco. 
H07 por tí 7 mañana por mí. 

Iglesia , mar ó casa real. 

Jo que te estregó , burra de mi suegro. 
Júntate á los buenos , 7 serás uno delloe. 

La codicia rompe el saco. 

La culpa del asno no se ha de echar á la al* 

barda. 
La diligencia es madre de la buena ventnra. 
La doncella honesta, el hacer algo es aa fieaU. 
La experiencia es madre de la ciencia. 
La letra con sangre entra. 
La mujer honrada, la pierna quebrada 7 en 

casa. 



«I . 



— 231 — 

La mujer y la gallina, p«f andar s» pierdift 
aina. 

lia ocasión la pintan eaWa. 

La rerdad adelgaza y no quiebra. 

La verdad ha de andar sobre la mentira , co- 
mo el aceite sobre el agua. 

Las ave citas del campo tienen k Dios por su 
proToedor j despensero. 

Las burlas se ruelven yeras. 

Las canas se vuelren lanzas. 

Las necedades del rico pasan por sentencias 
en el mundo. 

Las paredes tienen oidos. 

Lo bien ganado se pierde , j lo malo , ello y 
su dueSo. 

Lo que cuesta poco se estima en ménoe. 

Lo que has de dar al mur , dalo al gato , y 
sacarte ha de cuidado. 

Lo que más cuesta se estima en más. 

Los duelos con pan son menos. 



Majar en hierro frío. 

1^1 ajeno de pelo cuelga. 

Más calientan cuatro raras de paño de Cuen- 
ca que cuatro de limiste de SegoTÍa. 

Más sabe el necio en su casa , que el cnerdo 
en la ajena. 

Más Tale á quien Dios ayuda, que al que 
mucho madruga. 

Más Tale algo que no nada. 

Más Tale buena esperanza que ruin posesión. 

Más Tale buena queja que mala paga. 

Más Tale el buen nombre que las muchas ri- 
quezas. 

Más Tale maqa que fuerza. 

Más Tale migaja de rey, que merced de señor. 

Más Tale pájaro en mano que buitre rolando. 

Más Tale salto de mata que ruego de hombres 
buenos. 

Más Tale un toma que dos te daré. 

Más rale rergUenza en cara , que mancilla en 
corazón. 

Mejor parece la hija mal casada , que bien 
abarraganada. 

Mezclar berzas con capachos. 

Mientras se gana algo no se pierde nada. 

Muchos pocos hacen un mucho. 

Muchos Tan por lana, y Tuelren trasquilados. 

Muera Marta , y muera harta. 



Nadie diga desta agua no beberé. 

Nadie nace enseSaxlo. 

Nadie tienda más la pierna de civnto fuere 
lai^a la sábana. 

No arrojemos la soga tras el caldero. 

No con quien naces , sino con quien paces. 

No es la miel para la boca del asno. 

No es todo oro lo que reluce. 

No hallar nidos donde se pensó hallar pájaros. 

No hay amigo para amigo. 

No hay bien ni mal que cien anos dure. 

No hay camino tan llano , que no tenga algún 
barranco. 

No hay cosa segura en esta rida. 

No hay estómago que sea un palmo mayor 
que otro. 

No hay pariente pobre. 

No hay regla sin excepción. 

No menear el arroz aunque se pegue. 

No pidas de grado lo que puedas tomar por 
fuerza. 

No quiero perro con cencerro. 

No se ganó Zamora en una hory. 

No se ha de mentar la soga en casa del ahor- 
cado. 

No se mueve la hoja en el árbol sin la Tolnn- 
tad de Dios. 

No se toman truchas á bragas enjutas. 

No sino haceos miel, y paparos han moscas. 

No sino popen y calóñenme. 

No son todos los tiempos unos. 

No todo ha de ser Santiago y cierra España. 



Obra empezada , medio acabada. 

Ojos que no ren , corazón que no quiebra. 



Paciencia y barajar. 

Pagan justos por pecadores. 

Pápenle duelos. 

Para todo hay remedio, sino es para la muerte. 

Pedir cotufas en el golfo. 

Pedir peras al olmo. 

Pon lo tuyo en concejo , y unos dirán que es 

blanco , y otros que es negro. 
Por el hilo se saca el orillo. 
Por la una se saca el león. 
Por su mal le nacieron alas á la hormiga. 
Predicar en desierto. 

n 



ir 



— Í82 — 



Querer poner puertas al campo. 

Qaien k buen irbol se arrima, buena sombra 
le cobiji*.' 

Quien k mí me trasquiló , las tijeras le que- 
daron en la mano. 

Quien bien tiene j mal escoge, por bien que 
se enoja , no se Tenga. 

Quien busca el peligro perece en él. 

Quien canta, sus males espanta. 

Quien destaja no baraja. 

Quien est¿ ausente todos los males tiene. 

¿Quién ha de Uerar el gato al agua ? 

Quien la rido j la re ahora , ¿ cuál es el co- 
raron que no llora T 

Quien las sabe las tañe. 

Quien te cubre te descubre. 

Quien te da el hueso no te quiere ver muerto. 

Quien jerra j se enmienda, i Dios se enco- 
mienda. 

Quitada la causa , s« quita el pecado. 

Regostóse la vieja k los bledos , no dejó Ter- 
cies ni secos; 
Ruin sea quien por ruin se tiene. 



Si al palomar no le falta cebo , no le faltarán 

palomas. 
Si bien canta el abad, no le ta en zaga el 

monacillo. 
Si da rl cántaro en la piedra ó la piedra en 

el cántaro , mal para el cántaro. 
Si el ciego guia al ciego , ambos caen en el 

hoyo. 



8§os duele la cabeza , untaos las rodillas. 
Sobre mi la capa cuando llueva. 
Sobre un huevo pone la gallina. 

Tan buen pan hacen aquí como en Francia. 
Tan presto se va el cordero como el camero. 
Tantas letras tiene un nó como un sí. 
Tantas veces va ti cantaríllo á la fuente, que 

alguna se quiebra. 
Tanto se pierde por carta de más como por- 

carta de menos. 
Tanto vales , cuanto tienes. 
Ténganos el pié al herrar , j verá del que- 

cosqueamos. 
Toda comparición es odiosa. 
Todo el mal nos viene junto, como al perro 

los palos. 
Todo el mundo es uno. 
Tripas llevan pies, que nó pies á tripas. 

Un abismo llama á otro. 
Un diablo parece á otro. 
Un mal llama á otro. 
Una golondrina no hace verano. 

Vayase el diablo para diablo. 

Tájase el muerto á la sepultura , 7 el vivo it 
la hogaza. 

Ver la mota en el ojo ajeno , 7 nó la riga en 
el SU70. 

Yióse el perro en bragas de cerro , 7 no cono- 
ció á su compañero. 

Viva la gallina aunque con su pepita. 

Viva quien vence. . 



— «3 — 
REFRANES DE LAS NOVELAS EJEMPLARES 

por orden alfabético. 



A Dios rogando 7 con el mazo dando. 
▲ lo qae m quiere bien se castiga. 
Ál buen pagador no le duelen prendas. 
Amaneceri Dios j medraremos. 
Antes que te cases mira lo que haces. 

Cada loco con su tema. 

Cual el tiempo tal el tiento. 

Cuando Tiene el bien 1 mételo en tu casa. 

Didivas quebrantan penas. 

De los hombres se bacen los obispos. 

De menos nos hizo Dios. 

Debajo de una mala capa hay un buen bebedor. 

Debajo del sajal baj al. 

Del dicbo al becbo baj gran trecho. 

Del lobo nú pelo , j ese de la frente. 

Dios que da la llaga , da la medicina. 

Donde las dan las toman. 

Echar margaritas k puercos. 

El buen dia meterle en casa. 

El hombre pone j Dios dispone. 

En cada tierra su uso , 7 en cada casa su cos- 
tumbre. 

Esti el pandero en manos que lo sabrin bien 
tocar. 

Hazme la barba , hacerte he el copete. 

Iglesia, mar ó casa real. 

La codicia rompe el saco. 

La diligencia es madre de la buena ventura. 

La honra del amo descubre la dol criado. 

Lo que dice la lengua paga la gorja. 

Los duelos con pan son menos. 

M&s da el duro qiu el desnudo. 
Xas vale tarde que nunca. 



Más Ten cuatro ojos que dos. 

Mientras se ríe no se llora. 

Mira k quien sirres , j Tcris cuan honrado 

eres. ^ 

Mírate i los pies , j desharás la rueda. 

Nadie diga de esta agua no beberé. 

No es la miel para la boca del asno. 

No es mucho que i quien te da la gallina en- 
tera , tú des una pierna de ella. 

No es todo oro lo que reluce. 

No se mueTO la hoja en el árbol sin la Tolun- 
tad de Dios. 

No se toman truchas á bragas enjutas. 

Pactos rompen lejes. 

Para todo hay remedio si no es para la muerte. 
Piensa el ladrón que todos son de su condi- 
ción. 
Por el hilo se saca el ovillo. 
Por la muestra se conoce el paño. 



Quien bien quiere á Beltran, bien quiere á su 
can. 

Quien necio es en su Tilla , necio es en Cas- 
tilla. 

Sacar por la una al león. 

Seca la garganta , ni gruñe ni canta. 



Tal piensa ir á OEez 7 da en Gamboa. 
Tantas letras tiene un nó como un si. 
Ténganos el pié al herrar, 7 Terá del que cos- 

queamos. 
Tras un tiempo Tiene otro. 

Un dia viene tras otro dia. 

Uno piensa el ba7o , 7 otro el que le ensilla . 



aafi — 



REFRANES DEL PERSILES 



por orden alfabético. 



A los desdichados se les suelen helar las mi- 
gas entre la boca j la mano. 

Á quien Diqp se la diere , San Pedro se la 
bendiga. 

Al enemigo que huye , la puente de plata. 

Cada uno es el artífice de su fortuna. 

Oada uno es 'hijo de sus obras. 

Didiras quebrantan penas. 

Dios hace salir su sol sobre los buenos 7 los 
malos. 



Honra j proTeeho no caben en un saco. 
La costumbre es otra naturaleía. 
La ocasión la pintan caira. 
Por su mal le nacieron alas i la hormi^^a. 
Quien mal anda mal acaba. 
Tan buen pan hacen aqu{ como en Francia^ 
Toda comparación es odiosa. 
Un padre para cien hijos , antes qno cien lu- 
jos para un padre. 
Taja el diablo para malo. 



— 235 — 



KEFRANES DEL ENTREMÉS DE REFRABS 



por orden alfabético. 



Ho están incorporados en el texto de la presente obra los siguientes 
refranes del Entremés , porque hasta después de compaginado ya este 
último pliego no llegó á mis manos el tomo de Varias obras inéditas de 
Cervantes^ que acaba de dar á luz el Excmo. é limo. Sr. J>. Adolfo de Gas- 
tro. Comparando las listas anteriores con la siguiente , será fácil notar 
qué refranes del Entremés son los que se hallan ó nó incluidos tanto 
en el Quijote como en las demás obras de Cervantes. 



A buen bocado baen grito. 

▲ caentas TÍejas, barajas nuevas. 

A gran tocado, chico recado. 

A la muerte no haj cosa fuerte. 

A palabras locas , orejas sordas. 

A perro riejo no hay tus tus. 

A puerta cerrada , el diablo se mehe. 

A quien da 7 toma , Dios le da una corcora. 

A quien dan no escoge. 

A quien madruga Dios le ayuda. 

A quien no habla no le oje Dios. 

Achaques al viernes por no ayunar. 

Adonde no está su dueEo, allí esti su duelo. 

Adonde no piensan salta la liebre. 

Agua pasada no muele molino. 

Aja no tiene que comer y convida hués- 
pedes. 

Al buen entendedor pocas palabras. 

AI enemí'go que huye , la puente de plata. 

Al enhornar se hacen los panes tuertos. 

AI hombre por la palabra , y al buey por el 
cuerno. 

AI que Dios quiere bien en casa le trae de 
comer. ^ 

Amores y dolores mal se pueden encubrir. 

Aunque más sabe la sorra , más sabe el que 
la toma. 



Becerrica mansa todas las madres mama. 
Bien haya quien á los suyos parece. 
Boca que dice de si dirá de nó. 
Buenas son mangas después de Pascuas. 

Cada gallo canta en su muladar. 

Cada lobo por su senda. 

Cada oveja con su pareja. 

Cada uno hace como quien es. 

Cállate y callemos, que sendas nos tenemos. 

Como canta el abad responde tí monacillo. 

Con arte y engaño se vive medio año, y con 

engaño y arte la otra parte.^ 
Cría el cuervo , sacarte ha el ojo. 
Cuando dos no quieren , tres no barajan. 

Dádivas quebrantan peñas. 

De amigo á amigo , chinche en el ojo. 

De buena mano buen dado. 

De burlas ni de veras con tu amo no partas 

peras. 
De conejo ido el consejo venido. 
De costal sacudido nunca buen bodigo. 
De la mala mujer te guarda, y de la buena 

no te fies nada. 
De largas \ias, largas mentiras. 
De lo contado come el lobo. 



* 



— 236 — 



De rocín irain. 

Del agna mansa me ]ibre Dios. 

Del dicho al hecho haj gran trecho. 

Del lobo siquiera un pelo. 

Dime con quién andas , diréte quién eres. 

Donde fueres , hai como vieres. 

Dure lo que durare , como cachara de pan. 



Echémoslo i doce , j nunca se venda. 
£1 abad de donde canta , de allí llanta. 
El buey suelto bien se lame. 
El camero encantado., que fué por lana j 

volvió trasquilado. 
El dia que me afeité, vino á mi casa quien 

no pensé. 
El es de boda quien duerme con la novia. 
El hombre el fuego , la mujer la estopa, llega 

el diablo j sopla. 
El huésped j el pez k dos dias huelen. 
El muerto i la sepultura, j el vivo á la ho« 

gaza. 
El pan comido , la compañía deshecha. 
El perro con rabia i su dueño muerde . 
El sastre del Campillo, que cosía de balde 

j ponía el hilo. 
En casa llena presto se guisa la cena. 
En el aldegttela más mal hay del que se 

suena. 
En la casa del mezquino más manda la mu- 
jer que el marido. 
Entre col 7 col lechuga. 
Escarba la gallina por su mal. 
Ese es tu enftnigo quien es de tu oficio. 

Haz bien , 7 no cates á quien. 
H07 por mi , 7 mañana por ti. 

La diligencia es madre de la buena ventura. 

La ida del humo. 

La mejor mujer , mujer. 

La mucha conversación es causa de menos- 
precio. 

La mujer que no vela no hace larga tela. 

La verdad adelgaza , mas no quiebra. 

Lo que es bueno para el hígado no es bueno 
para el bazo. 

Lo que otro suda , á mí poco dura. 

Los duelos con pan son buenos. 

Llégate á los buenos , serás uno dellos. 



Mal ajeno de pelo cuelga. 

Mal de muchos gozo es. 

Malo vendrá , que bueno me hará. 

Más es el ruido quedas nueces 

Más sabe el necio en su casa, que el cuerdo 

en la ajena. 
Más vale saber que haber. 
Más vale vergttenza en cara que mancilla es 

corazón. 
Más ven cuatro ojos que dos. 
Moza galana . calabaza vana. 
Mozas, bailo bien , ¿ 7 echaisme del corro ? 
Mujer , viento 7 ventura , presto se muda. 
Mundo , mundillo , nacer en Granada 7 

rir en Tmjillo. 



No ha7 peor sordo que el que no quiere oír. 
No puede ser el cuervo más negro que sos 

alas. 
No quiero perro con cencerro. 



Ojos que se quieren bien , desde lejos sa 
saludan. 



Paciencia 7 barajar. 
Palabras 7 plumas el viento las lleva. 
Parto largo , hija al cabo. 
Perdí mí honor, diciendo mal 7 07ettdo peor. 
Perro de barbecho ladra sin provecho. 
Pescador de cana , que más come que gana. 
Por el hilo se saca el ovillo. 
Prendas de garzón , dineros son. 
Purgalle 7 sangralle , 7 si se mnere , entero- 
ralle. 

¿Qué es lo que quiere la monat piñones 

mondados. 
Quebrar la soga por lo más delgado. 
Quien á buen árbol se arrima , buena soailmi 

le cobija. 
Quien al cielo escupe , á la cara le cae. 
Quien bien ata , bien desata. 
Quíah bi^n baila , de boda en boda se anda 
Quien calla, «torga. 
Quien calla , piedras apaña. 
Quien canta , sos males e^anta. 
Quien da luego , da dos veces. 



— 237 — 

<}aien hurta «I Udron, cien días gana de 
perdón. 

Ooien juega y pierde, fiíerxa es que reniegue. 

■Quien mal pleito tiene, todo lo mete k voces. 

Quien malas manas tiene, siempre de las 
suyas hace. 

Quien mis no puede , morir se deja. 

Quien no cree en buena madre , cree en 
mala madrastra. 

Quien no ha mesura, toda la tierra es su ja. 

Quien no hereda no medra. 

Quien no miente , no viene de buena gente. 

Quien se muda , Dios le ajuda. 

Quien te hizo el pico te hizo rico. 

Quien tiene cuatro j gasta cinco no ha me- 
nester bolsico. 

Quien todo lo quiere , todo lo pierde. 



Saltó de la sartén , j dio en las brasas. 
Sancha , Sancha , bebes el vino j dices que 

mancha. 
Si Hahoma no va al otero, vaya el otero á 

Mahoma. 
Sufrir cochura por hermosura. 

Tal para cual , que asi casan en Dueñas. 
Tal te quiero, Crespa, aunque eres tinosa. 
Todo lo nuevo aplace. 
Todo lo que se gana, se vuelve sal y agua. 
Tlrmes, Tórmes, por do vienes , nunca tor- 
nes. 
Tras, tras, para la costa no mas. 

Uno piensa el bayo, y otro el que lo ensilla. 
Unos tienen la fama y otros caidan la lana 



Binas de por San Juan son pan para todo 
el año. I 



Vayase el diablo para puto. 



— 238 — 



REFRANES DEL QUIJOTE DE AVELLANEDA 



por orden alfabético. 



A falU de pan , buenas son tortas. 

A falta de colcha , buena es manta. 

A perro viejo no hay caz cus. 

A quien dan , no escoge. 

A quien Dios se la diere, San Pedro se la ben- 
diga. 

A quien madruga , Dios le ajuda. 

Agua pasada no muele molino. 

Al enemigo que huje , la puente de plata. 

Al mozo mal mandado ponerle la mesa j en- 
TÍarle al recado. 

Allá daris rajo en casa de Tamayo. 

Allégate & los buenos , j seris uno dellos. 

Aunque negras , no tiznamos. 



Cada loco con su tema. 

Cuando la barba de tu reciño vieres pelar, 

echa la tuja & remojar. 
Cuando la perdiz canta , señal es de agua. 

De los enemigos los menos. 
De muj g^des males suele sacar Dios ma- 
jorca bienes. 
De noche todos los gatos son pardos. 
Do quiera que vajas , de los tujos bajas. 
Donde menos se piensa salta la liebre. 

El diablo es sutil. 

El ruin , cnanto más le ruegan , más se en- 

Sancha. 
En arca abierta el justo peca. 
En la barba del. ruin se ensena el barbero. 
En la tardanza está el peligro. 
En manos está el pandero, que lo sabrán bien 

tañer. 

Hax bien , J no cates á quien. 
Haz mal j guárdate. 



Jo que te estriego , burro de mi suegro. 

La costumbre es otra naturaleza. 
La letra con sangre entra. 
La locura tarde se cura. 
La ocasión la pintan caira. 
La ociosidad es madre de los vicios. 
Lo que á las mujeres se dice una rez, se I» 
dice á solas el demonio diez. 

Más dias haj que longanizas. 

Más rale pájaro en mano que buitre rolando. 

Más rale que lo que se ha de hacer tarde se 

haga temprano. 
Manos besa el hombre , que quisiera rer cor-^ 

tadas. 

No es la miel para la boca del asno. 
No quiero perro con cencerro. 

Quien ama el peligro, perece en él. 

Quien con lobos anda , á aullar se ensena. 

¿Quién es tu enemigo? £1 de tu oficio. 

Quien hurta al ladrón, harto digno es de per-^ 
don. 

Quien más no deja , morir se puede. 

Quien mucho abarca poco aprieta. 

Quien no puede dar en el asno , da en la. 
albarda. 

Quien tal hace , tal pague. 

Quien jerra 7 se enmienda , k Dios se enco- 
mienda. 

Tan bueno es como el rej j papa el que n» 
tiene capa. 

Un ánima sola ni canta ni llora. 

Vaja el diablo para ruin. 



Índice. 



PAGINAS. 



PRÓLOGO y 

L08 RBPBANBS DEL QUUOTB 1 



1 La verdad ha de andar sobre la mentira , como el Bceite 

sobre el agua t 

1 La verdad adelgaza y no quiebra 2 

3 Donde está la verdad está Dios a 



4 El temor de Dios es el principio de la sabiduría 4 

8 La experiencia es madre de la ciencia 4 

6 Por el hilo se saca el ovillo 5 

1 Por la ufia se saca el león 6 

8 Una golondrina no hace verano 7 

9 No hay regla sin excepción 7 



10 De noche todos los gatos son pardos S 

11 No es todo oro lo que reluce ^ 

12 Adonde pensáis que hay tocinos no hay estacas. ... 9 

13 Ko hallar nidos donde se pensó hallar pojaros 10 

li Detrás de la cruz está el diablo 11 



g{() PÁGINAS. 

13 Pon lo tuyo en concej o, y unos dirán que es blanco y otros 

que es negro 12 

16 El consejo de la mujer espoco, y el que no le toma es loco. 13 
n Entre el sí y el nó de la mujer , no me atreverla yo á po- 
ner una punta de alfiler 13 

18 Callen barbas y hablen cartas li 

19 Quien destaja no baraja 14 

20 Al buen pagador no le duelen prendas. 15 



V 



• 



^1 Más vale maña que fuerza 15 

22 En manos está el pandero que lo sabrán bien tañer. . . 16 

^3 Quien las sabe las tañe 17 

"Si Si bien canta el abad , no le va en zaga el monacillo. . . IS 

25 A quien cuece y amasa no le hurtes hogaza 18 

26 A perro viejo no hay tus tus 18 



VI 



• 



"^1 La letra con sangre entra 20 

28 v Ese te quiere bien que te hará llorar 21 

29 No sino haceos miel , y paparos han moscas 2t 

30 Está ysp duro el alcacer para zamponas S3 

31 Predicar en desierto SI 

32 Majar en hierro frió 25 

33 Castígame mi madre , y yo trompógelas 25 



34 De la abundancia del corazón habla la lengua 2S 

35 Al buen entendedor pocas palabras 2S 

36 Al buen callar llaman Sancho 87 

37 Las paredes tienen oídos 28 

38 No menear el arroz aunque se pegue 

39 No se ha de mentar la soga en casa del ahorcado. . . . 

40 Toda comparación es odiosa 3t 

41 El que compra y miente, en su bolsa lo siente 3t 

42 Tantas letras tiene un nó como un si 31 

43 Las burlas se yuelven veras 32 

44 A idos de mi casa y qué queréis con mi mujer, no hay que 

responder 32 

45 Como por los cerros de Úbeda 33 

46 Qomo con las nubes de antaño 33 



V #* 



— 2Í1 — * PÁGISA». 



47 No se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad de Dios. . 34 

48 £1 hombre pone , y Dios dispone 35 

49 Donde no se piensa salta la liebre . 35 

50 Nadie diga desta agua no beberé 31 

■51 Quien á mí me trasquiló, las tijeras le quedaron en la 

mano 37 



é 



52 Quitada la causa, se quita el pecado 38 

33 Quien busca el peligro perece en él 9^ 

84 Tantas veces va el cantarillo á la fuente , que alguna se 

quiebra 40 

55 Donde las dan , las toman 41 

■56 Muchos van por lana , y vuelven trasquilados 41 



57 Hombre apercebido, medio combatido 43 

58 Más vale salto de mata , que ruego de hombres buenos. . 43 

59 No todo ha de ser Santiago y cierra España 45 

•60 Dios bendijo la paz , y maldijo las rifias 45 

■61 Andar buscando tres pies al gato 45 

4S Al enemigo que huye, hacerle la puente de plata. ... 46 

•63 De los enemigos, los menos 47 

44 No pidas de grado lo que puedas tomar por fuerza. ... 47 



^65 El que larga vida vive , mucho mal ha de pasar 48 

66 No hay camino tan llano, que no tenga algún barranco. . 49 

67 Hay más mal en el aldegiüela que se suena. 50 

68 Bien vengas mal , si vienes solo 50 

€9 Un mal llama á otro 51 

70 Todo el mal nos viene junto , como al perro los palos. 51 

71 El diablo está en Gantillana 52 

72 Quien la vido y la ve ahora , ¿ cuál es el corazón que no 

llora? 53 

73 En priesa me ves , y doncellez me demandas 53 

7& El asno sufre la carga , mas nó la sobrecarga 54 

75 A mal viento va esta parva fSS 



242 — VkGVSkS. 



• 



16 Quien está ausente todos los males tiene 56 

77 Ojos que no ven , corazón que no quiebra 56 

18 No son todos los tiempos unos 57 

19 No hay cosa segura en esta vida 58 

80 Hoy por tí , y mañana por mí 58 

81 Yiva la gallina , aunque con su pepita 59 

82 Buen corazón quebranta mala ventura 60 

83 Quien canta, sus males espanta 61 



• 



84 Para todo hay remedio, si no es para la muerte 62 

85 No hay bien ni mal que cien años dure. ' 63 

86 Hasta la muerte todo es vida , . . . . 63 

81 Donde una puerta se cierra, otra se abre 64 

88 Dios es grande 65 

89 Las avecitas del campo tienen á Dios por |su proveedor y 

despensero 66 

90 Dios hace salir su sol sobre los buenos y malos 61 

91 Dios que da la llaga , da la medicina 61 



• 



92 Paciencia y barajar 69 

93 De menos nos hizo Dios 69 

94 Bien se está San Pedro en Roma 10 

95 Desnudo nací, desnudo me hallo, ni pierdo ni gano. . . 10 

96 Con lo mió Dios me ayude 11 

91 Amanecerá Dios, y medraremos 12 

98 Aun hay sol en las bardas 12 

99 Dios lo oiga, y el pecado sea sordo 13 

100 A quien Dios se la diere , San Pedro se la bendiga. ... 14 

101 Vayase el diablo para diablo 15 



102 Regostóse la vieja á los bledos , no dejó verdes ni secos. 16 

103 Muera Marta , y muera harta ' 77 

104 Aunque las calzo, no las ensucio 18 

105 Digan , que^.de Dios dijeron. 18 

106 Cada uno es como Dios le hizo 18 

101 Cada uno es hijo de sus obras . 79 

108 Bien predica quien bien vive 80 

109 Cada uno es artífice de su ventura 80 



— 2i3 — 



PAGINAS. 



110 Ruin sea quien por ruin se tiene 8t 

111 De los hombres se hacen los obispos, que no de las 

piedras 82 

112 Nadie nace enseñado 84 

113 Debajo de mala capa suele haber un buen bebedor. . . 84 

114 Algo ya de Pedro á Pedro 85 

115 Un diablo parece á otro 86 



116 . En otras casas cuecen habas, y en la mia á calderadas. 

in Tan buen pan hacen aquí como en Francia 

118 Todo el mundo es uno. 



87 
88 
89 



119 Ver la mota en el ojo ajeno , y nó la viga en el suyo. . . 90 

120 Cada uno se dé una vuelta á la redonda 90 

121 Dijo la sartén á la caldera , quítate allá ojinegra 91 

122 Espantóse la muerte de la degollada 92 

123 La culpa del asno no se ha de echar á la albarda. ... 92 

124 En salvo está el que repica 94 

125 Cada oveja con su pareja 93 

126 Al hijo de tu vecino, limpíale las narices , y mételo en tu 

casa 95 

ÍÍH Por su mal le nacieron alas á la hormiga 97 

128 Quien te cubre te descubre 97 

129 Tióse el perro en bragas de cerro, y no conoció á su 

compañero 98 

130 No es la miel para la boca del asno 99 

131 Jo que te estregó , burra de mi suegro 100 

\ . 



132 Júntate á los buenos , y serás uno dellos 102 

133 No con quien naces, sino con quien paces 103 

134 Dfme con quién andas , decirte he quién eres 104 

135 Cuando la cabeza duele, todos los miembros duelen. . 105 

136 Si el ciego guia al ciego , ambos caen en el hoyo. ... 106 



'é 



— 244 — 



PÁGL'VAS. 



137 EL buey suelto bien se lame 19$ 

138 Viva quien vence 109 

139 El rey es mi gallo 109 

140 Ándeme yo caliente , y ríase la gente 119 

141 Sobre mí la capa cuando llueva 111 

142 De paja ó de heno, mi vientre lleno llí 

143 Tripas llevan pies , que nó pies á tripas 112 

144 Los duelos con pan son menos 114 

143 Vayase el muerto á la sepultura , y el vivo á la hogaza. 115 

146 Guando Dios amanece, para todos amanece 11& 

147 Iglesia, mar ó casa real 117 

148 Más vale migaja de rey, que merced de señor 118 

149 Quien á buen árbol se arrima , buena sombra le cobija. 118 

150 Quien te da el hueso , no te quiere ver muerto. ... 119 

151 Haz lo que tu amo te manda , y siéntate con él á la mesa. 120 



152 La diligencia es madre de la buena ventura 121 

153 El que no madruga con el sol, no goza del dia 122 

154 En la tardanza está el peligro 123 

155 Obra empezada, medio acabada , . . . 124 

156 A. Dios rogando , y con el mazo dando 124 

157 Aquí morirá Sansón , y cuantos con él son 125 

158 No se toman truchas á bragas enjutas 12G 

150 No se ganó Zamora en una hora 127 

160 Del dicho al hecho hay gran trecho 128 

161 Barbar , barbar , como sastre en víspera de Pascuas. . . 129 

162 Mezclar berzas con capachos 129 

163 Si os duele la cabeza , untaos las rodillas 130 

164 ¿Quién ha de llevar el gato al agua? 130 

165 Aun falta la cola por desollar 131 

166 Pedir peras al olmo 132 

167 Pedir cotufas en el golfo 132 



t ■ 

245 PÁ01KAS> 

108 Querer poner puertas al campo. .,./.«... 133< 

169 Dar coces contra el aguijón 133 

1*70 Echarlo todo á doce , aunque no se venda 134 



ni En casa llena presto se guisa la cena 135 

1*71 A quien Dios quiere bien , la casa le sabe 136 

113 Más vale á quien Dios ayuda , que al que mucho madruga. 137 



1*74 En cada tierra su uso 130 

175 Guando á Roma fueres , haz como vieres 140> 

176 Cual el tiempo , tal el tiento 141 

177 Tanto se pierde por carta de más, como por carta de 

menos 142 



• 



178 La ocasión la pintan calva 145 

179 Guando viene el bien , mételo en tu casa 14(( 

180 El buen dia, meterle en casa 140 

181 Guando te dieren la vaquilla , corre con la soguilla. . . 147 

182 De la mano á la boca se pierde la sopa 148 

183 En los nidos de antaño no hay pájaros hogaño 14i> 



184 Quien bien tiene y mal escoge, por bien que se enoja, no 

se venga ISl 

185 Más vale pájaro en mano que buitre volando 152 

186 Más vale un toma que dos te daré 152 

187 Más vale algo que no nada 152 

188 Á falta de pan , buenas son tortas *. . 153 

189 Buenas son mangas después de Pascua 154 

190 No hay estómago que sea un palmo mayor que otro. . . 154 

191 Más calientan cuatro varas de paño de Guenca que cua- 

tro de limiste de Segovia 1S5 

192 No quiero perro con cencerro 15S 

193 Más vale buena esperanza , que ruin posesión 15'> 

194 Más vale buena queja , que mala paga 156 



• 



195 El abad de lo que canta yanta 157 

196 Lo que cuesta poco, se estima en menos 159- 



I 



• 






I 



f^i6 — > PiGIIVAd. 

f ^ * * 

•- *'^, 19T Lo qué máH cuesta se estima en más 199 

^ t^ . 198 Mientras se gana algo, no se pierde nada ts» 

109 Sobre un huevo pone la gallina. 1(M^ 

"^ '200 Muchos pocos hacen un mucho IM 

, 201 Nadie tienda más la pierna de cuanto fuere largii la sá- 

^ baña 161 

S02 Lo que has de dar al mur dalo al gato , y sacarte ha de 

«r cuidado 102 



• 



203 El dar y el tener, seso ha menester 163 

204 El que luego da, da dos veces 164 

1Í05 No hay pariente pobre 165 

206 El sastre del Cantillo , que cosia de balde y ponia el hilo. 165 



207 Tanto vales cuanto tienes 167 

208 Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo. 168 

209 Asno cargado de oro sube lijero por una montaña. . . . 168 

210 Si al palomar no le falta cebo , no le faltarán palomas. . 169 

211 Dádivas quebrantan peñas 176 



212 Á dineros pagados brazos quebrados 171 

213 El pan comido y la compañía deshecha 171 

214 Á buen servicio mal galardón. 172 

215 Be los desagradecidos está lleno el infierno 173 



^216 Más sabe el necio en su casa , que el cuerdo en la ajena. 174 

^17 Cada uno sabe dónde le aprieta el zapato 175 

218 Dios me entiende 176 

^Í9 Cuidados ajenos matan al asno 176 

220 Entre dos muelas cordales nunca pongas tus pulgares. 177 

221 Cada uno meta la mano en su pecho * . . 178 

^222 A cada uno mate su ventura , ó Dios que le hizo. ... 178 

223 Cada uno mire por el virote 178 

ilti Cada puta hile, y comamos. . 179 

225 No sino popen , y calóñenme 186 

226 Ténganos el pió al herrar , y verá del que cosqueamos. . 181 



247 •-** PÁGINAS. 



227 Mal ajeno de pelo cuelga 182 

228 Allá darás rayo 183 

229 Pápenle duelos 184 

230 No hay amigo para amigo 184 

231 Las cañas se vuelven lanzas 18S 

232 De amigo á amigo la chinche 185 



233 Mejor parece la hija mal casada , que bien abarraganada. 186 

234 La mujer honrada, la pierna quebrada y en casa. ... 186 

235 Lamujer y la gallina, por andar se pierden alna. ... 187 

236 La doncella honesta, el hacer algo es su fiesta 188 



237 Honra y provecho no caben en un saco 189 

238 Más vale el buen nombre que las muchas riquezas. . . 190 

239 La codicia rompe el saco 190 

240> Lo bien ganado se pierde , y lo malo ello y su dueño. . . 192 

241 No arrojemos la soga tras el caldero 193 



xxxTin* 

242 Pagan justos por pecadores 194 

243 De hombre arraigado no te verás vengado 195 

244 Si da el cántaro en la piedra ó la piedra en el cántaro , 

mal para el cántaro 1€6 

245 Elque tiene el padre alcalde, seguro va ajuicio. ... 107 

246 Allá van leyes do quieren reyes 198 

247 Aunque la traición aplace , el traidor se aborrece. . . 199 



248 Más vale vergüenza en cara!, que mancilla en corazón. . 201 

249 £1 diablo es sutil 203 

250 ün abismo llama á!otro 204 

251 Quien yerra; y sie ^enmienda, á Dios se encomienda. . . 205 
2Ü2 A pecado nuevo, peni^ncia nueva Í06 



• 



— - 218 * PÁOINIS. 



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IS3 Al freír de los huevos lo verá W¡ 

254 Á cada puerco le llega su San Martin 208 

255 Tan presto se va el cordero como el carnero tOS 

256 Aquí fué Troya Sil 



• 



251 Dios sabe la verdad de todo 212 

258 Dios dijo lo que será 213 

259 Dios delante 213 

260 Dios sea conmigo 214 

261 Dios está en el cielo, que ve las trampas 214 

262 Dios está en el cielo , que juzga los corazones 215 

263 Dios sufre á los malos , mas nó para siempre 216 

EPÍLOGO 218 



\ 



Refranes del Quuotb, por el orden en que están colocados 

in el libro 210 

Rbfranbs de las Novelas ejemplares, del Persíles, de la Ca- 
latea T DEL YlAiE AL PARNASO, POR EL ORDEN CON QUE EN 

estas obras están colocados 221 

Refranes del Quijote , por orden alfabético 229 

Refranes de las Novelas ejemplares, por orden alfabético. . 233 

Refranes del Pbrsílbs, por orden alfabético 234 

Refranes del Entremés de refranes, por órdek alfabético. . 235 

Refranes del Quijote de Avellaneda , por orden alfabético. . 238 






FE DE ERRATAS. 



» • 



PÁ6. 


línba. 
24 


DIGB. 


LÉASB. 


XXI 


Única , y verdadera legí- 


única , verdadera y legí- 






tima 


tima 


23 


5 


con él la Asamblea 


con él á la Asamblea 


26 


6 


habla la lengua 


habla la boca 


26 


22 


del número 111 


del número 117 


40 


rí 


en el Diccionario de Au- 
toridades 


en el de Autoridades 


175 


31 


quien habria capaz 


quien hubiera sido capaz 



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